miércoles, 8 de junio de 2022

Roosevelt, y la obsesión por la Tarjeta Verde

 

Roosevelt Castro creó la Tarjeta Verde como una fórmula del juego limpio en el deporte. Esta es la historia de una idea y un hombre persistente.

Por: Mauricio López Rueda

Tomado de EL COLOMBIANO

del sábado 21 de mayo de 2022.

Hay un personaje en el Libro de los Amores Ridículos, Zaturecky, a quien Milan Kundera no termina de describir, pero que uno se imagina pequeño, ojeroso, bigotón, medio calvo y levemente encorvado. Zaturecky es fastidioso como una piedrita atorada en la punta del zapato, y persigue a Kundera para que este le publique un artículo sobre Mikolas Ales, maestro del dibujo.

Zaturecky es persistente y, aunque su artículo es “pobre en profundidad y estilo”, insiste en que debe publicarse, contumacia que Kundera no es capaz de enfrentar con decoro, y más bien elige esconderse antes que darle la cara a tan inamovible personaje.  

Roosevelt Castro Bohórquez no es un fastidioso Zaturecky, pero si comparte con él la misma persistencia y ha estado rodeado, toda su vida, de cientos de Kunderas.  

Su artículo de Mikolas Ales es la Tarjeta Verde, un proyecto que comenzó en 1986, el año de Maradona, con estampitas del Divino Niño.  

“Roos” hizo cursos de arbitraje con Gonzalo Valderrama en 1982 y luego con Octavio Sierra y Juan Manuel Gómez en 1985. Tras graduarse, comenzó su carrera con el arbitraje didáctico. Les enseñaba a los niños las 17 reglas del fútbol a través de la filosofía del juego limpio y los buenos valores, y luego les regalaba las laminitas, protegidas con una suerte de sobre de caucho.

En 1995, o 1996, ingresó a la Universidad de Antioquia para estudiar Historia, pero como ya había dado pasos en el periodismo, fundando una revista de fútbol aficionado, haciendo radio, humor y muchas otras cosas, se cambió de facultad.  

En esas mismas fechas retomó el arbitraje didáctico con el componente en valores. Se va para Carabobo, entre Maturín y San Juan, y compró unas 100 laminitas del Divino Niño. Esas laminitas se las entregaba a los niños y a los padres de familia.

 La frase de batalla era: “Yo amo, respeto y tolero al adversario”.

Entre tanto, ganaba dinero con un negocio de banquetes familiar, el arbitraje de barrio y una que otra palomita en el periodismo.

 “Mientras uno esté vivo tiene esperanzas. Mientras uno esté vivo cualquier cosa puede pasar”, dice ahora, todavía esquivándole a la vejez, aunque ya tiene arrumados más de 60 almanaques en su casa de Florida Nueva, en la comuna Laureles.

 No mide más de un metro y 65 centímetros, aunque él siempre tiene un medidor a la mano y unos zapatos con suela alta para refutarlo. Es flaco, bonachón, chistorete y en exceso generoso. Ir a la casa de Roosevelt es como llegar a una barra libre, pues el anfitrión es dadivoso con la comida y la bebida.

Su Tarjeta Verde ha sido copiada en Italia, Chile, Brasil, Argentina, España y México, aunque muy pocos le han dado el crédito (¡Malditos Kundera!). Pese a ello, Roosevelt no se rinde y ya le envió detalles de su proyecto al Papa Francisco, a la Fifa y a los organizadores del Mundial de Qatar (¡Indómito Zaturecky!).

Es enjuto, bajito y su pelo parece una madeja de alambre de cobre puesta en desorden sobre su cabeza. Usa gafas y es ampliamente reconocido porque siempre lleva consigo un maletín ABC, de cuero, que muchos coleccionistas quisieran tener en sus estantes.

 Siempre viste de paño y camisas; su casa está llena de retratos viejos, antiguos informes periodísticos e incontables archivos y documentos de sus luchas.

Cualquiera diría que es hiperactivo, porque Roosevelt nunca para de hacer cosas. A veces está coordinando una jefatura de prensa y después lo ve uno entregando o recibiendo premios en el CIPA. Sabe de radio, de televisión y hasta ha escrito libros, pero la Tarjeta Verde es su espada de batalla, o quizás el pesado lastre que arrastra desde hace 36 años, la obsesión de la que no ha podido soltarse.

Pequeños triunfos

Durante la pandemia, y tras varias pataletas mediáticas, logró que la Alcaldía de Medellín se fijara en él y lo buscara para aplicar la metodología de la Tarjeta Verde como pedagogía para que las personas respetaran el uso del tapabocas. Con su uniforme de árbitro, un pito y su tarjeta, se paseó por toda la ciudad repartiendo “sanas amonestaciones”, como un sacristán repartiendo hostias en la misa de 7.

 Fue la primera vez que la Tarjeta Verde tuvo éxito con la firma de su autor. Por fin le habían publicado su libro de Ales a Zaturecky.

Años atrás, un periodista amigo, Diego Londoño, advirtió a Roosevelt del uso de la Tarjeta Verde en otras regiones del mundo. Le contó que había leído algo sobre un partido en Italia y a “Roos” se le abrieron los ojos y se le soltó un cachumbo.

Resulta que, en 2017, la Tarjeta Verde fue incorporada al reglamento de la Serie B en Italia, y ese mismo año, se produjo un hecho histórico: el primer partido oficial en que se implementó la tarjeta fue entre Vicenza y Virtus Entella. Un jugador del Vicenza, Cristian Galano, tiró un balón a portería y el árbitro Marco Mainardi pitó tiro de esquina. Galano, con una mueca conciliadora, dijo que el portero no había tocado la pelota, entonces se decretó el código Tarjeta Verde por juego limpio. Fue el primer jugador al que le sacaron la “tarjeta verde” en un partido profesional, y Roosevelt no estaba.

https://www.youtube.com/watch?v=a1cq4vv2lxk

En septiembre de 2017, Orlando Ruiz Posada, periodista de El Tiempo en Medellín, hizo una nota diciendo que la tarjeta ya había sido teorizada y llevada a la práctica en el fútbol infantil hace más de 30 años en Antioquia, por Roosevelt Castro, lauro que, en todo caso, no le sirvió mucho.

Orígenes

 Nació el 16 de abril de 1959, en Villa Rica, Tolima, en una época de turbulencia política que germinó, sobre todo en el “Tolima Grande”, algunas de las primeras guerrillas campesinas.

 Es hijo de un práctico agrónomo y una aguerrida mujer de Anolaima. Estuvo a punto de nacer en Santa Marta, pero su padre, del mismo nombre, tuvo que regresar con todo y familia a Villarrica, para recoger unos documentos que le pedían en la Federación Nacional de Cafeteros, entidad que lo había acabado de contratar.

 De modo que Roosevelt llegó al mundo en la tierra de sus padres, por mera casualidad, pues el resto de sus siete hermanos nacieron en diferentes ciudades del país.

 Siete meses después de haber salido del vientre de doña Cecilia fue trasladado a Antioquia, precisamente al municipio de Heliconia, tierra del bullanguero Cosiaca. De modo que Roosevelt, con toda razón, se presenta como antioqueño sietemesino, y de pura cepa.

 Lo de él y su familia fue toda una correría, una interminable trashumancia. Después de Heliconia se fueron a vivir a Sonsón, luego pasaron por Betania, Caramanta, Santa Bárbara y, finalmente, desembarcaron en Medellín, en el barrio Florida Nueva, donde su familia compró una casa grandota, de dos plantas, balcón y terraza, en la que actualmente vive junto a su madre, Cecilia Bohórquez, quien tiene 93 años y un alzheimer “galopante”, si lo describiera el mismísimo Carrasquilla. 

Precisamente, en su época de estudiante, representó personajes de Carrasquilla en varios grupos de teatro que él mismo formó. También fundó periódicos escolares y equipos de fútbol aficionado en su barrio.

 En 1977 conoció a Guillermo Hinestroza y con él se introdujo al mundo de la radio.

Dice haber puesto la primera piedra de lo que hoy se conoce como Baby Fútbol o Ponyfútbol, en 1979, y que dirigió, “palabra de Dios”, los equipos infantiles de la UPB de donde surgieron Víctor Marulanda, Oscar Pareja y Gustavo “Misil” Restrepo, entre otros.

 En 2004 se ganó el Premio Shofar es Tiempo de Paz al Comunicador para la Paz que entrega anualmente Colfolider. También se ganó órdenes cívicas por parte de la corporación Colima y hace poco ganó un premio de periodismo de la Alcaldía de Medellín por una crónica - adivinen - sobre la Tarjeta Verde.

Roosevelt no se cansa, no se detiene, y sigue empecinado en que su Tarjeta Verde logre escalar la cima de fútbol y se quede allí, como una de esas banderas que abundan en el Everest, y que terminan derrumbándose o perdiéndose por acción de la lluvia, la nieve y el viento.

 Mientras tanto, seguirá sobreviviendo corriendo de aquí para allá, haciendo periodismo o alquilando sillas para banquetes, en su barrio Florida Nueva, hasta que su buena madre ya no pueda reconocerlo, o hasta que él ya no se reconozca a sí mismo.

Tomado de: http://blogs.elcolombiano.com/prensaescuela/wp-content/uploads/2022/06/Roosevelt-y-la-obsesi%C3%B3n-por-la-tarjeta-verde.pdf 


lunes, 17 de enero de 2022

Alfonso, un romantico del gol

Por: Roosevelt Castro B.

“Es una persona de gran calidad humana, seria, responsable y muy dedicada”. Así lo “retrata” Elkin Herrera, su gran amigo de toda la vida.

Es que hablar del reportero gráfico Alfonso Ramírez Jaramillo es redundar. Su gran talante, su don de gentes, su responsabilidad, su gran sentido de pertenencia al Vacacional de Las Estrellas Alcaldía de La Estrella-Indere, son innegables.

Nacido en Medellín el 28 de julio de 1959, pero criado en las estrechas calles del barrio San Francisco de Itagüí, pero hoy residente de San Pío también en el mismo municipio itaguiseño, el hijo de Himerio, un sargento del policía vilmente asesinado por la guerrilla, y de Cruz Magdalena, una hacendosa ama de casa, supo que su mundo giraría entre lo romántico y lo deportivo.

“Estuve preselecciodo por Antioquia para el grupo de jugadores que convocó Luis Alfonso Pizarro en 1977, pero en el listado final no estuve” comenta el rendidor marcador derecho y bachiller del Diego Echavarría Misas.

Lo romántico

La música de Roberto Carlos, Camilo Sesto (de quienes es coleccionista), Silvana Di Lorenzo, Dyango, Manolo Otero, Jerónimo, Yaco Monti, entre otros, lo empezó a enamorar. De hecho, el ex director, programador y productor de Amor Estéreo, RCN Medellín, ex programador en Oro Estéreo (Hoy Radio Tiempo) de la Cadena Radial Olímpica, locutor de Radio Ritmos en Medellín, entre otras emisoras del dial paisa, han contado con su talento.

“He entrevistado a cantantes de la talla de Rubén Blades, Tormenta, Yaco Monti, Jerónimo, Celia Cruz, Sabú, Elio Roca, Paloma San Basilio, entre otros. Ha sido una bonita experiencia, que siempre la recordaré con cariño”, manifiesta el ex locutor y lector de noticias en Radio Paisa, RCN Medellín e igualmente ex locutor y programador en Radio Uno, RCN Medellín.

El deporte lo seduce

“Yo veía cómo, en la Secretaría de Deportes de Itagüí (hoy instituto de Deportes), se desperdiciaba un gran potencial informativo en lo atinente a deportes. Yo tomé esa bandera y me empecé a enamorar de esta bonita actividad. Eso fue para el año 2012”, rememora el egresado del Instituto Metropolitano de Educación, IME, como Técnico en Comunicaciones y Medios Periodísticos.

Ese amor fue a primera vista, un amor tan grande y mejor como el que expresa por sus hijas Jenny Patricia y María Paulina e igualmente por Felix Camilo, quien falleció hace varios años y a quien recuerda con el cariño que también siente por Zoraida Barrera, su esposa.


Nace el Escenario de los Clásicos

Preocupado por realizar un buen periodismo, un primero de junio de 2013 nace otra de sus hijas consentidas: la emisora virtual El Escenario de los Clásicos.

“La idea surge desde la ilusión de tener mi propia emisora, debido a la complejidad en este país de sacar una comercial y gracias a la bendición del internet, se presenta esta oportunidad de hacerlo””, comenta orgulloso Poncho, como se le conoce a este versátil hombre de la radio y el periodismo e igualmente ex locutor y lector de noticias en La Voz de la Raza del Sistema Sonoro de Colombia y ex operador de audio en Estrella Estéreo.

El gran soñador de convertirse en un referente del periodismo deportivo, ha entendido que con ello puede transformar el mundo. El amante de la bandeja paisa, el mondongo, el sancocho y de las personas sencillas y humildes, ha pasado por las “verdes y las maduras” en su emprendimiento virtual.

“Han sido varios momentos difíciles que hemos logrado sortear en nuestros primeros ochos años de labores. El poco apoyo de la Administración local ha sido determinante en esas duras ocasiones, no obstante hemos salido de estas situaciones pero, sin lugar a dudas el más complejo fue el de la pandemia, al ver que el deporte local itagüiseño se estancó como muchos en el país, nos vimos en la necesidad de reinventarnos y hablar del deporte mundial, sin lugar a dudas lo positivo de ello, el gran acierto que tuvimos”, comentó en su momento el gran reportero gráfico y hombre de la radio virtual.

Hoy lo vemos haciendo presencia en el Vacacional de Las Estrellas Alcaldía de La Estrella Indere, con la misma sencillez, gran calidad humana, seria, responsable y muy dedicada, como lo ha “retratado” Elkin Herrera, su amigo y compañero de travesuras infantiles, juveniles y aun de mayores, por más de 50 años de vida. 





domingo, 31 de octubre de 2021

ROOSEVELT CASTRO: EL PEQUENO ‘SUI GÉNERIS’ DEL FÚTBOL

 

Por: Carlos Mario Castillo *

PREDESTINADO

El nacimiento de Roosevelt Castro se dio en Villarrica, Tolima, un 16 de abril del siglo pasado (no le gusta revelar su edad y reconoce que sólo conoce su pueblo natal por televisión) pero la historia de su nombre ya se había gestado varios años atrás de la fecha de su nacimiento. Por azar del destino o quizá por decisión del destino azaroso -cualquiera de la dos qué más da- se ensañó con él para dejarle una misión. Con su dote de historiador cuenta cómo en uno de esos días de septiembre de 1932 su abuelo pegado en la radio, como de costumbre, escuchó que el presidente de los Estados Unidos de esa época Franklin Delano Roosevelt, había desembarcado en la Isla Margarita para dirimir entre el conflicto entre Colombia y Perú, donde este último reclamaba el trapecio amazónico de Colombia. La guerra que no se prolongó demasiado fue a causa de ese benefactor venido de las tierras del norte y con un ancestral ‘destino manifiesto’ acuestas el cuál según criterio del señor Castro, abuelo de Roosevelt, merecía un homenaje, pues nada más y nada menos, aquel hombre ayudó a evitar la guerra y que Colombia se “quedará” con el territorio, que a la postre regalaríamos una parte. Aquello que parecía un nombre sonoro porque los locutores de la época solo decían… el presidente Roosevelt esto, el presidente Roosevelt lo otro, merecía dejar una huella indeleble en la familia Castro y así llamó a su hijo. Lo que Roosevelt, el nieto, no entiende es por qué si tiene un hermano varón mayor que él, ese nombre tan exótico, hasta muy difícil de decir y escribir; su padre, por creatividad de su abuelo, le dejaba esa huella histórica e indeleble en su ser. Entre risas cree que por venganza.

Pero Roosevelt, ya no se mortifica por eso, es más, lo toma con humor como parece tomarse la vida desde hace mucho tiempo pues su familia siempre ha hecho humor y esa vena artística recorres sus venas. Aunque Roosevelt asegura que su papá era un excelente contador de chistes…malos, su hermano es humorista profesional y la mayoría de su familia -según él- son mamagallistas, pero con respeto  sigue con su parodia política. “Pero mira qué curiosidad, yo tengo el nombre de un ex presidente de los EE. UU, pero el apellido del más grande contradictor de ese país. Ahora no sé si los cubanos me quieran por llamarme así o los gringos por apellidarme Castro” termina con un gesto de incertidumbre en el rostro y remata con una sonrisa pícara, calculada y ensayada pero que inevitablemente hace reír a todo el que lo escucha por primera vez. Roosevelt sigue hablando, burlándose de sí (quizá acordándose de sus épocas cuando hacía reír a tantas personas en el municipio de Caramanta, Antioquia, con su personaje payasito corazón en su incipiente adolescencia, cuando estaba en primaria en la Escuela Anexa Francisco Montoya Kennedy utilizando un cachaco de su padre. Mediante maromas y chistes hacía reír a su público  para así recolectar fondos y comprar víveres y abarrotes para ayudar a personas que perdían sus enseres por tragedias naturales en ese municipio donde habitó gran parte de su niñez y remata con fechas y personajes históricos que tuvieron  nombres candidatos a remplazar  a Roosevelt “Imagínate que en ese mismo año Hitler era el líder Nazi en Alemania, Patrick Osullivan crea la caricatura Félix el gato, entonces imagínese como me llamaría yo ahora Hitler Castro o Félix ‘el Gato’ Castro”  Hace un ademán con su mano derecha y muestra de nuevo una grata sonrisa como sabiendo que ese apunte nunca falla. Y sí nunca falla.

LA EFEMÉRIDES

Hoy es miércoles  su “día de descanso” de su trabajo como periodista en el periódico, El Mundo de Medellín, después de una larga y agotadora semana. Despierto desde las cinco de la mañana como su reloj biológico se lo indica. Roosevelt está sentado en uno de los sillones rojos distribuidos uniformemente por los ángulos rectos de las paredes en toda la sala, cumpliendo con su compromiso de ayudarme, como lo haría con cualquier persona a pesar de sus obligaciones. Entre sus piernas se posa “Estrellita” su mascota -la consentida de la casa después de su madre- una perrita chihuahua de color negro y café. En la pared de color blanco hay colgados cuadros por doquier hechos por su progenitora (la cual tiene la vena artística de pintar y de la cual Roosevelt no heredó) uno de ellos, la cara de Jesús con la corona de espinas. En la repisa de la sala hay varias fotos del álbum familiar puesta en portarretratos donde aparecen sólo sus hermanas y su madre a lo que Roosevelt denomina “el matriarcado de las mujeres”.

En su cuarto cuelga en la cabeza de la mesa un crucifijo de 50 cm en madera colgándole una medalla de “oro” que cosechó como técnico de fútbol infantil. Arriba del armario hay 3 trofeos en orden ascendente en tamaño de sus logros deportivos como entrenador de equipos juveniles. En una de las esquinas contiguas a la ventana y a su armario reposa un televisor de doce pulgadas a color donde mira los videos y reportajes que le ha hecho a varios jugadores y técnicos de fútbol en Colombia y le han hecho sobre su vida como el árbitro de fútbol. Al lado derecho del crucifijo se encuentra el más reciente premio CIPA (Círculos de Periodistas de Antioquia) sobre un perfil hecho a Víctor Hugo Aristizábal, ex jugador de Nacional y la Selección Colombia. Al lado izquierdo se visualiza el diploma del diplomado (valga la redundancia) que realizó en la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB sede Medellín) en comunicación deportiva hace algunos años. Contiguo a su cama hay una repisa llena de cantidad de libros sobre historia universal y archivos de periódicos del periódico El Mundo. Sagradamente manda a empastar las ediciones de los periódicos meticulosamente cada mes, teniendo un gran archivo del deporte como buen historiador que es.

Al lado de la puerta principal hay una caricatura que le pintaron este año donde sale con unos guayos grandes, una cabeza inmensa y un cuerpecito desproporcional con su uniforme de árbitro, pito en boca, tarjeta roja en mano y una paloma de la paz. Quién hizo esa escultura al parecer quiso resumir mil palabras en una imagen como muchos lo han catalogado “el árbitro de los valores”. Este es solo una de las caricaturas de las que tiene exhibidas en las paredes de su casa. En su mesa de estudio, muy organizado y todo bien puesto en su lugar como si todo lo que hay en las repisas fuera piezas de museo para exponer, hay un letrero hecho de plástico el cual reza con la frase “juego limpio” y otro muñeco de plástico con su imagen hecho como homenaje a su labor en el arbitraje didáctico.

Hoy es 26 de octubre, en los anaqueles de la historia del fútbol hace 148 años se creó el fútbol moderno en Inglaterra.  Escribiendo estás palabras entiendo porque éste señor de 1.55 centímetros, lunar en su mejilla y en su dedo del medio de la mano  izquierda, con ropa clásica bien planchada, zapatos relucientes de cuero negro, beeper en un costado de su pantalón y su carnet de periodista al otro costado, gafas medicadas para leer en su mano izquierda, que acaricia a su mascota con la mano derecha y que me mira fijamente a los ojos decía que “en esta casa las 24 horas del día se respira fútbol”. Parece que el está predestinado.

LOS MEJORES PERFUMEN VIENEN EN EMPAQUE PEQUEÑOS.

Desde pequeño Roosevelt sentía que su deber ser en este mundo o por lo menos en esta vida es la de ayudar a los otros y con su discurso de valores inculcados por sus padres dice a manera de consejo “los periodistas antes que hombres de fama son sujetos humanos” e indica que por esa razón trata de hacerse más cercanos a las personas. Quizá esa sea la explicación por la que varios de sus amigas y amigos lo describen como un hombre detallista y sensible con las demás personas o al menos así lo recuerda Verónica Vélez amiga de Roosevelt que con una sonrisa en el rostro y sus manos puesta en su bolso dice haberlo conocido como voluntario de los Juegos Suramericanos realizados en Medellín en 2010.  “El estaba haciendo el cubriendo periodístico de la modalidad de tenis de mesa y se enteró que una de las jugadoras de la delegación de Argentina estaba cumpliendo años, entonces le compró una torta y le celebró, junto con sus amigas deportistas de esa delegación y otros voluntarios, el cumpleaños” termina Verónica mirando la pantalla de su dispositivo móvil. 

Otros como su vecino y amigo por más de 30 años,  Jhon Heriberto Gaviria, más conocido como “Beto”,  lo describe como todo un caballero y muy respetuoso, no sólo como amigo también como vecino, periodista y como árbitro. “Nunca lo he visto pelear, ni lanzar un ‘hijueputazo’. Roosevelt es una persona tímida pero muy entregada a las personas, quizá por eso muchas personas le han quedado mal, hasta le han robado muchas ideas, a pesar de eso si le pides un favor y está en sus posibilidades de seguro que lo hace, aunque no se le niega que cuando coge confianza es un humorista total” termina “Beto” mientras carga a su hijo de 4 años.

Suena el teléfono y Roosevelt se para de su sillón rojo, deja que “Estrellita” salga corriendo, contesta la llamada y dice que lo contacten más tarde, cuelga y se va a su cuarto en búsqueda de una de esas historias que lo han marcado y por la que dice “por ahora el periodismo es su principal proyecto de vida”. Un minuto después de haberse ido llega con varios periódicos en la mano y con esa voz delgada e incomprensible vocalización empieza a leerme la historia que me había descrito a grandes rasgos hace unos momentos, como si su simple relato no fuera suficiente y la necesidad de que palpara físicamente fuese una imperiosa necesidad. Después me cuenta el desenlace de lo que desencadenó el escrito de su crónica que es más o menos así:

Después de escribir la crónica sobre tres niños con deficiencia cognitiva que estaban participando en el Clásico Especial de Ciclismo del periódico El Mundo y los cuales pertenecían a la fundación Arcadia, en el Poblado, recibió buenas críticas en el periódico. Uno de los papás de una de las niñas llamada Carolina Muñoz lo llamó al día siguiente para darles las gracias por la historia que escribió. Lo que más le impactó a Roosevelt es que esa niña le regaló un dibujo de un perro siberiano hecho por ella misma.

Me pide que lo siga y me muestra a modo de trofeo el dibujo enmarcado de la niña y clavado en uno de los cuartos. Inevitablemente e inesperadamente Roosevelt se toma el pecho y las retinas de los ojos se torna de blancas a rojizas y su voz se corta más de lo normal, dejando ver la magnitud del impacto de la historia de aquella niña que le tocaba el corazón.

Ya un poco más calmado sigue buscando entre los periódicos que antes había traído y me muestra uno de los artículos que escribió acerca   de unas deportistas de escasos recursos de la liga de baloncesto, él le escribió un artículo, y gracias a éste lograron que empresas privadas de Medellín les patrocinaran el viaje. Días después recibe la llamada de la directora técnica y de las niñas de equipo y textualmente le dijeron, recuerda Roosevelt como la marca del ganado, pero en su mente “Gracias Roosevelt, quedamos campeonas”. Por eso dice que desde que se graduó de la facultad de Comunicación Social como periodista de la Universidad de Antioquia, se dedica hacer un periodismo con tres características fundamentales: para la vida, la reconciliación y el amor.

Quizá por eso su carrera como periodista ha sido tan exitosas, dos premios CIPA (2006 y 2011) y la conducción y realización de varios programas- más de 20- entre radiales, algunos de corte humorístico como ‘El despelote del fútbol’ donde hacía de un árbitro de fútbol y le sacaba tarjeta roja a la violencia, allí interpretaba el personaje de Agapito Silva “El periodismo deportivo se puede hacer con humor. El humor genera proxemia con el otro, incluso es bueno para el estómago pues te cagas de la risa” dice de manera jocosa Roosevelt.

También ha incursionado en la televisión con el programa ‘Historias a la Redonda’, que duró siete años al aire y que ahora se pasa por internet. Uno de las historias más recordad es dicho programa fue la realizada a Guillermo Hinestroza Isaza, fundador del Pony fútbol en Colombia y de Atlético Nacional, sobre su estado de miseria y abandono en el que se encontraba, haciendo un llamado para que sus televidentes se unieran a la causa que él mismo emprendió de ayudarlo a tan gran personaje del fútbol en Colombia.

El ÁRBITRO DE LOS VALORES

Del niño de primaria que lo buscaban las profesoras para que declamara poesías que el mismo componía o cantará las canciones de Leonardo Fabio y “Palito” Ortega ya no queda nada, o bueno, sólo queda el viejo recuerdo de que varias veces le cantaba a la hija de una de las profesoras, que lo buscaban y éste le cantaba con emoción, con el corazón, a lo que fue su amor platónico de pequeño. Mucho o poco ha pasado de esa vieja época de compositor de hermosos versos a tener un pensamiento más de la época del Facebook y el reggaetón. Roosevelt varios años después es de los que piensa que Álvaro Uribe se puede definir en una palabra como ‘Berraco’, Maradona de impredecible, Leonel Álvarez como “listo papito si es ya, es ya”, la brillante carrera del Pibe como “todo bien, todo bien” y al ex árbitro FIFA Oscar Julián Ruiz como ‘el caballero del arbitraje’. Pero sin duda con la persona que se identifica es con Barack Obama, que según Roosevelt a igual que él rompió el paradigma y se convirtió contra todos los pronósticos en el primer presidente de color negro de  Estado Unidos, y él como ‘el árbitro de los valores’.

Con memoria de historiador Roosevelt, sentado en su sillón rojo y cambiándose de manos   las gafas medicadas para leer, dice que su historia como árbitro se remonta al año 1981 cuando en la Liga Antioquena de fútbol se gradúa de tan ingrata profesión. Dice que a partir de allí le tocó blindar a su mamá para que todos los “madrazos” que le dijeran en nombre de su madre le rebotaran e incluso jocosamente dice que para las partidos llegó a estampar en la espalda  de una de sus camisas de árbitro la frase “la tuya” pero según él como herramienta pedagógica para cambiar el lenguaje bélico y destructivo que se vive en los estadios y que incluso  indica como recitando de memoria un discurso su tesis central: El lenguaje como generador de violencia en el fútbol “cuando se dice el bombardero, el misil, el matador” dice el periodista-historiador de la UdeA, se emplea lenguaje violento en el fútbol.  Por lo que en  1996  emprende el proyecto arbitral “sacarle tarjeta roja a la violencia y darle la norma de la ventaja al amory que le significó la mención de honor y el segundo lugar al premio  “Shofar, tiempos de paz” premio otorgado por la corporación Corfolider una fundación cristiana que pretende ir al rescate de los valores humanos y que cada año estimula a las personas que permiten la construcción de un país mejor.

https://www.youtube.com/watch?v=00hpUNOJdcY

Mientras en el año 1932 Delano Roosevelt dirimía entre el conflicto entre Colombia y Perú y su abuelo le escogía su nombre muchas décadas después- su tocayo pero de apellido- Castro, dirimía conflictos en el campo de juego dejando como legado los valores de unas mejores personas.

Ya en el campo de juego al comenzar su proyecto, Roosevelt entregaba una laminita con la imagen de niño Jesús y atrás estaba una oración que hacía referencia a la tolerancia y a la paz al terminar cada partido, así recuerda “Beto” su vecino, que alcanzó a tener varias laminitas de esas cuando Roosevelt le pitaba partidos por el barrio pero comenta que él veía que a veces tenía problemas porque cuando él iba a pitar algunos partidos habían muchachos de otras religiones que no le querían recibir las laminitas por las imágenes religiosas contrarias a sus creencias. Éste, deja a su hijo de 4 años en el suelo, y saca de un cuaderno viejo y desojado una laminitas verdes con la misma oración pero con la frase “yo tolero y respeto a mi adversario” pero ahora completamente verde.

 

Roosevelt a manera de anécdota en la comodidad de su casa dice que  ha tenido una formación católica y acepta que va a misa pero que no se considera un fanático religioso porque los fanatismos generan intolerancia. Mientras frota el lunar de su mano izquierda en el dedo del medio me nombra como si me estuviera aleccionando en una clase de historias diferentes guerras que se han dado en la historia por este motivo: Las cruzadas, conflicto ente Israel y palestina, y varios otros. Por esta razón decidió cambiar el medio pero no el mensaje y con el color verde que significa “siga jugando por el camino de la vida, la reconciliación y la amor”. Este es el argumento por el que defiende que se parece a Barack Obama y a todas las personas que rompen el paradigma. Él mediante su arbitraje trata de dejar un mensaje, dejando valores en cada uno de los jóvenes a los que les regala la tarjeta verde, la tarjeta del ‘juego limpio’.

Uno de sus amigos de mil batallas el periodista Jarvi Escobar dice que Roosevelt es una gran persona no solo como trabajador sino como amigo, pero entre una sonrisa tímida que trasforma su rostro dice que el éxito de él es que tiene una cualidad-defecto muy notable ¿Quieren saber cuál es? Bueno se los voy a contar,  y es el perfeccionismo. Esto, dice Jarvi, ha llevado  a que el haya hecho tantas cosas en el periodismo, además  porque sabe aprovechar las oportunidades que le da la vida. Mientras se soba la mano derecha con los dedos de la mano izquierda y mirando ese repetido movimiento relata  “recuerdo un día que  iba a narrar un partido  en el parque estadio de Envigado para Teleantioquia y el comentarista no había llegado. Roosevelt al ver la situación se prestó enseguida a reemplazarlo y sacamos la transmisión adelante”.

Su amigo “Beto” reforzando la primera idea indica que Roosevelt es metódico en las cosas, porque siempre quiere que las cosas se hagan bien y  evocando las veces que siendo árbitro y se armaban los picaditos en el barrio en campeonaticos que pitaba- cuando no lograba armar equipos para dirigirlos- “hacia repetir una y otra vez los saques de bandas, los tiros de equinas y de metas en pleno partido para que aprendiéramos hacerlo bien” remata “Beto”. Todo un sui generis del fútbol y el arbitraje por supuesto.

HISTORIAS A LA REDONDA

 

Roosevelt Castro hace más de 30 años que vive en la misma casa en Florida-Estadio a dos cuadras del “Atanasio Girardot”. Viviendo en la periferia, al pie  donde se han gestado unos los mayores logros para el balompié nacional como: la consagración de Atlético Nacional en la copa libertadores de 1989 de la mano de Maturana. Roosevelt ha vivido de cerca lo que él considera su  segundo hogar, y donde se práctica el ‘deporte rey’. Roosevelt a pesar de traspirar futbol las 24 horas, ni en su cuarto, ni en la sala, ni en la cocina hay algún rastro del equipo que eligió para sufrir y celebrar sus triunfos. Tampoco una manilla o distintivo ¿Algo curioso no? lo que hizo que su amigo y vecino “Beto” pensase que Roosevelt era hincha de Atlético nacional hasta hace uno meses que se enteró que éste pertenecía a la escuadra rival la del  ‘rojo’ y manoteando en el aire y corriendo la silla para acomodarse mejor con tono aún de asombro dice “Mira qué curioso yo pensé que Roosevelt era hincha de Nacional porque  la mayoría de perfiles que ha hecho son a ex jugadores de Nacional-y los nombra haciendo memoria de sus ídolos- Higuita, Asprilla, Valderrama, ‘Aristi’. Es más, hace poquito se ganó un premio haciéndole una historia sobre Aristizábal, cuando me enteré que era del ‘Medallo’ le dije deja de ser bobo Roosevelt como así que del ‘rojo’” sonríe “Beto” acordándose de aquella situación.

Este periodista tolimense nacionalizado antioqueno desea que su vida siga teniendo una historia a la redonda. Quiere que el periodismo y el fútbol sigan marcando los derroteros de su vida y lo único que aspira en algún fututo con una mirada segura en su rostro pero voz pausada es “ser una mejor persona”.

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*Estudiante de la Universidad Católica Luis Amigó. El perfil fue realizado en octubre de 2011, para el curso de Géneros Periodísticas, que orientaba el profesor Guillermo Zuluaga. 

viernes, 6 de agosto de 2021

La tarjeta verde es excelencia CIPA

 Cada año, y desde hace tres décadas, el Circulo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia, CIPA, exalta los mejores trabajos del periodismo antioqueño con el Premio Excelencia periodística CIPA. La tarjeta verde ganó en dos categorías. Reseña.

Por: Marlyn Ortega Ospina

Cuando hace más de 30 años, el comunicador de la Universidad de Antioquia, Hugo Gómez Agudelo creó el estímulo que denominó Premio a la Excelencia Periodística CIPA, nunca le pasó por su cabeza que lo más granado del periodismo antioqueño encontraría un estimulo a su aporte social con su profesión.

Hoy, después de casi tres décadas, siguen intactos sus principios, como lo son el de reconocer, exaltar, premiar al buen periodismo con sabor paisa.

La pandemia del Covid 19 no opacó las ganas que le ponen año tras años, y en el marco del Día del Periodista, los miembros de la Junta Directiva y la dirección ejecutiva de la agremiación periodística, próxima a cumplir sus 60 años de vida institucional.

Esta vez la ceremonia fue virtual y con pocos invitados presenciales a la cita con los mejores del año.   La sede del Circulo de Periodistas, ubicada en las cercanías del Parque de Berrio en Medellín, fue la anfitriona para la entrega de los galardones a los mejores trabajos en las categorías de Periodismo en Deportes, Universitario, Ecológico, Equidad de Género, Cultura, Turismo, Económico, Político, entre otras, el pasado 4 de agosto de 2021. 

“Fueron 52 los trabajos postulados en la versión de los premios de este año. Además, la Junta Directiva eligió otras categorías especiales, como el de A una Vida, Periodista-Escritor y Ética en el Periodismo Julián Pérez Medina”, comentó Azael Carvajal Martínez, presidente de la agremiación periodística.

La tarjeta verde exaltada en deportes

La crónica titulada “La tarjeta verde que premió el autocuidado en la pandemia: de la cancha a la calle” fue la galardonada este año, en la categoría deportes, con una mención de honor, por el jurado calificador de los Premios a la Excelencia Periodística CIPA 2021.  

“Me alegra que la estrategia de juego limpio de mi colega y amigo Roosevelt Castro Bohórquez fuera reconocida y que su aporte al Fair Play ciudadano, que realizó con la Secretaria de Cultura ciudadana, haya sido visibilizado con nuestra crónica periodística, que emitimos por el canal comunitario Tele Boyacá, en nuestro programa televisivo de A Todo Deporte”, expresó emocionado Edwin Ortega Ospina, director del espacio televisivo.

La crónica galardonada con la Mención de Honor hace un recuento histórico de la tarjeta verde y su aporte al juego limpio en las canchas del fútbol aficionado en Medellín, por más de 35 años.

Igualmente, y luego de recorrer por más de tres décadas y media las canchas polvorientas de Antioquia, la tarjeta verde llegó a las calles de Medellín, para darle la norma de la ventaja al buen uso del tapabocas, ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

La pieza periodística les mostró a los televidentes del Canal comunitario Tele Boyacá las bondades de esta estrategia Fair Play, en el contexto de la Cultura Ciudadana.

De igual manera, mostró los recorridos que hizo Agapito Silva quien, con su tarjeta verde, premió el comportamiento respetuoso y responsable a más de mil habitantes de Medellín, en lugares tan importante de su geografía como el Cerro de Las Tres Cruces y las Unidades Deportivas de Belén y Atanasio Girardot.

De esta manera, Roosevelt Castro y su alter ego Agapito Silva le sacaron tarjeta verde a los ciudadanos responsables y respetuosos de las medidas de bioseguridad y roja al que no usó bien su tapabocas, para que la agremiación de periodistas de Antioquia le diera la “norma de la ventaja”, entregándoles la Mención de Honor del Premio Excelencia Periodística CIPA 2021 en la categoría deportes, de la versión 31 realizada en este año atípico.

La ética también es verde

La analogía del semáforo en la que se inspiró el árbitro inglés Ken Aston para inventar las tarjetas en el fútbol, ha servido para castigar las conductas anómalas de los diferentes ciudadanos, en el llamado Planeta Azul. El árbitro británico se dijo: roja castigo la violencia, amarilla estás en alerta. Sólo le faltó la verde que salió del ingenio de Castro Bohórquez.

Esta estrategia comunicativa para premiar el comportamiento respetuoso y de juego limpio en el fútbol, extrapolada para la cultura ciudadana y para el reconocimiento de los valores del otro, ha ayudado a que lo ético también este en consonancia con la construcción del tejido social.

Por ello, la tarjeta verde no pasó desapercibida para el jurado de los Premios Excelencia periodística CIPA 2021 y su creativo, el periodista deportivo Roosevelt Castro Bohórquez, fue exaltado por unanimidad con el Premio en la categoría especial “Ética Periodística Julián Pérez Medina”.

“Que su estrategia comunicativa y de juego limpio de la tarjeta verde ha servido para generar comportamientos éticos y de respeto en los diferentes públicos del fútbol de diversas culturas y geografías de Colombia y el mundo e igualmente de contribuir con la paz, la convivencia y la cultura ciudadana en estos y otros contextos”, fue uno de los considerandos que tuvieron en cuenta los miembros del jurado, para la entrega de esta exaltación al llamado “´Juez de los valores”.  

“Le doy gracias al buen Dios por esta bendición.  Igualmente, a mi madre que siempre ha sido luz sin sombras en estos momentos de tanta tribulación. Así mismo, al jurado por considérame unánimemente como merecedor de esta distinción y que la asumo como un reto. Gracias, muchas gracias, por jugarle limpio, no solo a mi tarjeta verde si no también a mi periodismo para la vida, para la reconciliación y para el amor”, declaró emocionado Roosevelt.

Así, la tarjeta verde fue laureada por partida doble y a la espera que un doliente en el fútbol del país la tenga en cuenta, para que le siga dando la “norma de la ventaja al amor”, cómo lo hicieron en esta bonita ceremonia de la “excelencia Periodística CIPA 2021”.



lunes, 24 de mayo de 2021

Roosevelt y su historia a la redonda

 “No son las fuertes velas las que mueven el barco,

si no el viento invisible ”

Ambroise Bierce


El fútbol antioqueño ha encontrado en Roosevelt Castro Bohórquez un gran doliente. Desde sus facetas como jugador, entrenador, pasando por las de dirigente, árbitro o periodista deportivo, este colombiano ha aportado al desarrollo de este deporte.  Su tarjeta verde es la “punta de iceberg” de lo que ha ayudado a construir con una pelota.  Su historia de vida y de amor a la redonda. 

Por: Marlyn y Edwin Ortega Ospina

Desde que su familia llegó a Medellín en 1974, Roosevelt supo que lo suyo era darle rienda al fútbol. Las amplias mangas de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot fueron testigo mudo de su gran amor silencioso a la redonda.

“Mi padre había comprado una casa de habitación en el sector del Florida Nueva-Estadio en 1966, pero ocho años después nos vinimos con todo el trasteo de Santa Bárbara, el último municipio en el que vivimos, luego de una especie de Odisea cafetera por el trabajo de él como técnico agrícola al servicio de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y que lo condujo por Heliconia, Sonsón, Betania, Caramanta ”, manifiesta el cuarto hijo de la familia Castro Bohórquez, nacido en Villarrica, Tolima, el 16 de abril de 1959.

Periodismo y fútbol… sólo fútbol

Los desafíos barriales, la fundación de equipos como Real Florida y Las Águilas, la organización de torneos de futbolito o banquitas, la preparación y dirección técnica de otros como Sporting Florida, fueron los primeros encuentros con el balón de fútbol de este bachiller del Liceo Nacional Marco Fidel Suárez, en donde fundó el periódico estudiantil “El Ideal Juvenil”.

“El fútbol se me metió cómo un virus, del que aún hoy no me he podido curar. En ese entonces no existía el edificio de Indeportes Antioquia. Tampoco ese gran complejo acuático, el patinódromo y mucho menos El Metro ”rememora el cuarto hijo de Roosevelt, un jubilado de la Federación de Cafeteros, y de Cecilia, una hacendosa ama de casa.

“A mediados de los 70’s fundé el periódico del colegio.  Venía con la idea desde que estuvimos en Caramanta, en donde realizaba una especie de periódico mural, en un tablero que facilitaba el director de la Escuela Francisco Montoya Kennedy”, recuerda.

Las tizas de colores y con olor a cal fueron las cómplices de su primer amor con las letras periodísticas, en este pueblo antioqueño ubicado en el suroeste del departamento.

Simultáneamente jugaba, juzgaba el voleibol y veía a su padre y sus hermanos jugar fútbol y defender los colores de su colegio en este y otros deportes como el atletismo y el baloncesto.

Todo ese bagaje polideportivo y periodístico también hizo tránsito en Santa Bárbara, para luego traerlo a Medellín.

Con el virus futbolístico en su sangre, Roosevelt ayudó en la preparación de unos equipos barriales. “Estuve como preparador físico del equipo Sporting Florida, matriculado en la categoría Ascenso Mayores en los torneos de la Liga Antioqueña de Fútbol. También estuve a prueba con las Divisiones Inferiores del DIM. Vi crecer a muchos vecinos en estas cuestiones del fútbol”, evoca el coequipero de Gonzalo Montoya, los hermanos Orlando y Gustavo Pérez, entre otros, y quienes pudieron llegar al fútbol profesional colombiano.

“Tribuna Roja y Verde” fueron los primeros programas pioneros en llevar toda la información dedicada a un equipo profesional. Surgieron en 1978, de una idea loca de don Bernardo Tobón Martínez, gerente de Todelar Medellín.  Los hinchas del DIM y el Atlético Nacional gozaron del aporte informativo que hacían estos espacios en el dial antioqueño. Emisora Claridad fue el epicentro informativo rojo y verde, en el año del Mundial de Argentina. 

“Inicialmente estuve con Gerardo Arias Gallo, quien estaba como coordinador de Tribuna Roja, pero, y ante la salida intempestiva de él, llegó Guillermo Hinestroza Isaza y me dio la oportunidad de estar a su lado. Con él aprendí muchas cosas de periodismo deportivo. Igualmente, de Luciano González Sequea, quien orientaba periodísticamente la Tribuna Verde. A ambos, les estoy eternamente agradecido por tantas enseñanzas”, evoca.     

La dirección técnica le llegó a Roosevelt de una manera prematura. El maestro Guillermo Hinestroza Isaza, con quien fungía como periodista en unos programas radiales como “Tribuna Roja” y “Goles y Comentarios”, lo invitó a conformar unos equipos que participarían en un Torneo Babyfútbol, que él mismo organizaba.

 “Nosotros estábamos en Radio Popular, del Radio Sistema Federal de Antioquia, realizando el programa “Goles y Comentarios”. A Guillermo (Hinestroza Isaza) lo llamó el doctor Hernán Gómez Agudelo, para que le organizara un Torneo Babyfútbol, como el que hizo en 1973. Este campeonato de niños se realizó en el Coliseo Cubierto y de allí salieron muchos chicos, que luego engrosaron las filas del DIM, como Orlando Pérez, Gustavo Nilsen Zapata, Rogelio Zapata, Ormeño Gómez, Gonzalo Montoya, entre otros. El éxito fue enorme, por eso el papá de “El Bolillo” le insistió a Hinestroza Isaza. Él me dijo que si quería hacer unos equipos para participar. Yo le dije que sí. Con el tiempo me empoderó y ya hacíamos parte de su organización”, recuerda Castro Bohórquez.

Lo que no sabía Roosevelt fue que un mes y medio antes del inicio del Torneo, Gómez Agudelo, quien en ese entonces fungía como gerente del DIM, le quitaría la organización a Hinestroza Isaza y a él, y se la daría a José María Ramacciotti y al odontólogo Antonio Franco Ruiz. Igualmente, que le cambiaría de nombre por el del “Torneo de La Esperanza”.

“Como dicen por ahí: salimos cómo pepa de guama, pues Gómez Agudelo quería que lo realizáramos gratis. En vista de ello Guillermo lo empezó a criticar en sus programas radiales y por ello su despojo. De todas maneras, debo reconocer que este Torneo fue el puntapié inicial para muchas figuras que de allí surgieron, como René Higuita, Óscar “Galea” Galeano, Andrés Escobar Saldarriaga, Guillermo Álvarez, “Mecha” Jurado, Carlos Gaviria, entre otros”, comenta con un dejo de tristeza.

En 1980 le hace un gambeta a la vida. Para no decepcionar a los niños inscritos en el Torneo Babyfútbol, y que no dejaron participar, Roosevelt consiguió una planilla e inscribió a los pequeños infantes en la Liga Antioqueña de Fútbol, en la categoría cuarta.

“Arturo Bustamante nos regaló la planilla y Decoraciones en Madera, de don Darío Álvarez, nos patrocinó los uniformes de competencia. Nosotros entrenábamos en las canchas de la Universidad Pontificia Bolivariana. Allí conocí a don Alberto Escobar Acevedo, un profesor de biología, quien luego me invitó a hacer parte del cuerpo técnico de los equipos de ese centro universitario”, rememora.

Con el nombre de Medellincito, los infantes llegaron a instancias semifinales, en su primera incursión liguera.

Paralelo a ello, fungía como periodista en el programa radial “Pantalla Deportiva”, que se emitía por Radio Popular, del Radio Sistema Federal y sirvió como cofundador del periódico especializado en fútbol aficionado “Goles y Comentarios”.

En 1981, y como asistente técnico de los equipos de la U.P.B., Roosevelt también realizó una campaña decorosa.

“A falta de un equipo, estuve al mando de dos y como asistente del otro. En ese entonces, los colores rojo y negro de la U.P.B. participaban con dos equipos por categoría, tanto en cuarta, como tercera y segunda. El uno llamaba Estudiantes U.P.B., que estaban bajo la dirección técnica mía, y el otro U.P.B., que estaban bajo la orientación de Rodrigo “Jacinto” Berrio. Los primeros eran las reservas del otro equipo, ya que los mejores de estos pasaban a engrosar las filas del otro al año siguiente”, aclara Roosevelt.

Gustavo “Misil” Restrepo, Jorge Carmona, Óscar Pareja, Víctor Marulanda, Arturo Cárdenas, Alejandro García, entre otros, empezaron a ver rodar sus sueños futbolísticos con el balón bolivariano.

En ese mismo año, Roosevelt Castro realizó su primer curso de arbitraje en el fútbol. “Estuve con Juan Manuel Gómez Botero, John Jairo Toro, Bernardo Valencia, Mario Bedoya Morant, Jorge Luis Arango Cardona, entre otros. Las clases las recibíamos en Comfama de San Ignacio y nuestro instructor fue Gonzalo Valderrama. No ejercí, ya que estaba como asistente técnico de la U.P.B.”, comenta con la ética que siempre lo ha caracterizado el llamado “Juez de los Valores”.

Para 1983 y 1984, vuelve y se viste de cortos. El onceno Editorial Colina, en la Liga Empresarial, lo tuvo en sus filas.  Simultáneamente, dirigió los equipos de su barrio, en los Juegos Ciudad de Medellín (antes Juegos Metropolitanos) y de Farmacia Rivoli y Boca Junior, en la categoría master, de la Liga Municipal de Fútbol, que orientaba un hijo de “El Cura” Burgos.

El Babyfútbol cabalga de nuevo

De igual forma, fue llamado por Guillermo Hinestroza Isaza para “recuperar” el Babyfútbol.

“Estuvimos hablando varias veces con el doctor Antonio Franco Ruiz para realizar nuevamente el Babyfútbol. Él estaba en la dirigencia de la Liga Antioqueña de Atletismo. Guillermo estaba “locutando” en Radio Ritmos al lado de Hugo Suaza y Carlos Fredy López (q.e.p.d) y yo laboraba por el mínimo con Editorial Colina.  Cuando le hablamos de dinero, el odontólogo nos sacó de taquito. Luego nos enteraríamos que ya había hablado con Álvaro Galeano, Julio César Acosta y Julio Vélez, entre otros, para ese puntapié inicial a lo que después sería la Corporación Los Paisitas”, rememora el comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia.

La propuesta prosperó y se convirtió no solo en la cantera inagotable de futbolistas para el país, sino el Festival Polideportivo más grande de Latinoamérica.  “Ellos iniciaron con el nombre de Corporación Babyfútbol Los Paisitas y luego cambiaron su nombre y casi que razón social a la de Deportiva. Su crecimiento ha sido exponencial, ayudando a la reserva deportiva de Colombia. Me les quito el sombrero, por tan excelente aporte de “Deporte con sentido social”, como ellos expresan. Yo he estado en todas las versiones, menos en la primera. Estuve como delegado, asesor técnico, proveedor y especialmente como periodista deportivo”, comenta con un brillo en los ojos el ganador en varias categorías de la Orden Cívica Colima, una ONG que premiaba anualmente a los liderazgos de los antioqueños destacados en diferentes áreas, incluyendo la deportiva. 

El Torneo Todelar puso a rodar el balón en las canchas Marte y Campoamor. Jaime Barona Home llamó a Roosevelt para que le colaborara en la elaboración del Reglamento de Competición del primer torneo, que se realizó en 1984. Él accedió y en los próximos cuatro años colaboró con la organización del evento futbolístico. “Allí les dimos la oportunidad de empezar periodísticamente a varios colegas. Arley Cardona, Carlos Frey López, Rubén Darío Ruiz, Salvador Dalí Garcés, entre otros, estuvieron en el grupo de las transmisiones, que realizamos por Emisora Claridad de Todelar”, reseña.

El pito suena y sueña

Para 1985 realizó su segundo curso arbitral. Ya había salido de la empresa editorial en que laboraba.  Sus instructores fueron Juan Manuel Gómez Botero y Octavio Sierra Mesa.

Al año siguiente, empezó ese duro y desagradecido de arbitrar, como nueva faceta para contribuir con el fútbol aficionado de Antioquia desde el juzgamiento.  “Fue el pitazo inicial de lo que más tarde se convertiría en mi propuesta de juego limpio de la tarjeta verde”, recuerda el inquieto periodista asociado a la Asociación Colombiana de Entrenadores de Fútbol, Ascenfútbol.

Es que su arbitraje fue diferente, pues les empezó a enseñar a los niños las reglas fútbol y de la vida, para darle la norma de la ventaja al juego limpio y los valores.

“Ya muchos conocieron esa manera de juzgar los partidos. Empecé con uno didáctico enseñándoles a los niños el reglamento del fútbol”, sentencia el llamado “Árbitro de la Paz”.

Fueron muchas las misivas y mensajes de felicitaciones enviados hacia el Colegio de Árbitros de la Liga (hoy Arbiantioquia), por la labor realizada por Roosevelt con este tipo de juzgamiento. En uno de ellos, el señor Gessler A. Hernández, presidente del Club Clásicos Santa María y padre de John “El Lento” Hernández, manifestaba su gratitud y, al mismo tiempo, su preocupación por la orientación dada en ese entonces.

“El excelente desempeño del señor (Roosevelt) Castro nos demostró que cuando hay buena capacitación y se tiene personalidad, los resultados tienen que ser muy buenos, pues no solo dirigió el partido con el pito, sino que, pedagógicamente, hizo lo más importante en estas categorías como orientar a los niños en la ejecución de algunos movimientos, por ejemplo: el saque de banda, de puerta, etc.

Jueces de estas condiciones son los que hacen bien al deporte, mucho más que muchos entrenadores, que, en lugar de orientar a sus jugadores, los envían al campo de juego a dar puntapiés, a insultar, al contrario, a hostigar al juez y a muchas cosas más”, señaló en la misiva Hernández, máximo dignatario del equipo itagüiseño y quien falleció hace dos años.

Más fútbol aficionado

Sólo…Fútbol Aficionado” fue una publicación deportiva que propuso Roosevelt para la difusión del balompié paisa. Toda la experticia y conocimiento en impresos que adquirió, tanto en la publicación de “El Ideal Juvenil”, el periódico estudiantil que fundó en su colegio, como en la empresa editorial donde laboró, la puso al servicio de su nuevo aporte periodístico.

“Quería darle continuidad al periódico “Goles y Comentarios”, que habíamos creado con Gerardo Arias Gallo y que no pudimos volver a producir, pues al colega lo habían asesinado en 1983 y yo estaba laborando en Editorial Colina. Igualmente, porque casi desde su creación en 1980, Guillermo Hinestroza me hizo un ultimátum: seguís con ese pasquín de Gerardo o me ayudas a mí”, confiesa el periodista deportivo asociado a la Acord Antioquia, a la AIPS y al CIPA.

“Chiquilines” fue un equipo que sirvió de cantera futbolística en los años 60’s. De allí salieron grandes jugadores para el balompié colombiano como Mario Agudelo, Carlos Campillo, Uriel Cadavid, entre otros. Lo orientaba Guillermo Hinestroza Isaza.

“Para 1988, Hinestroza Isaza me llamó para recuperar este equipo de fútbol. Le hicimos la propuesta al Dr. Hernán Gómez Agudelo, en ese entonces gerente de Indeportes Antioquia, y la aprobó. Eran chicos del barrio El Salado y Antonio Nariño, zonas estigmatizadas por la violencia sicarial de Medellín. El equipo participó sin mucho éxito en los torneos de la tercera categoría, pero logramos una labor social importante al rescatar estos chicos de esos flagelos que los acechaban”, indica Roosevelt, en su roll de entrenador de la Liga Antioqueña de Fútbol.

Paralelo a ello producía su publicación deportiva “Sólo…Fútbol Aficionado” y escribía con la misma fuente informativa, para otra revista llamada “Tribuna del Hincha”, que orientaba periodísticamente el argentino Pedro Leiva.

De igual forma, colaboraba con las transmisiones del Babyfutbol con el grupo periodístico “El Trabuquito Todelar”, que orientaba Eduardo Sánchez y en el espacio radial “Sábados de Fútbol Aficionado”, que dirigía Gustavo Osorio. 

Fútbol Mundial 

Para 1990, Colombia había llegado por segunda vez a un Mundial de Fútbol. Luego de casi 28 años de ayuno, el balompié nacional estaba en la élite orbital. Meses antes, el talento de “Los Puros Criollos” le daban un giro copernicano a la pelota del país al ganar la Copa Libertadores de América  

“Se empezó a creer más al futbolista nuestro. Ya, y desde diferentes medios de comunicación, habíamos mostrado las bondades de nuestros jugadores, nuestros árbitros, nuestros dirigentes y nuestros equipos. Programas como “Semillero”, “Desafío” y “Sábados de Fútbol Aficionado” aportaron en la difusión de nuestro balompié amateur”, señala el creativo de la publicación “Sólo…Fútbol Aficionado”.

Luego del Mundial y con el título para Alemania, un amigo lo invitó a dirigir unos equipos de futbolito. Era un Torneo organizado por el Club Juvenil Lourdes de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en su barrio Florida Nueva-Estadio. Le llamó mucho la atención, pues en el reglamento de competición tenían un ítem que obligaba a los jugadores a asistir a una especie de catequesis, donde se hacía énfasis a los valores cristianos, si ellos no asistían no los dejaban jugar. Esto lo retomaría más adelante, bajo sus propios parámetros, para su arbitraje didáctico y especialmente de fortalecimiento en valores.

Fueron casi dos años exitosos con los niños futbolistas de ese sector. “Con nuestros equipos llamados Cosmos nos ganamos todos los trofeos, como el de campeón, valla menos vencida, goleador, mejor técnico, juego limpio, etc etc”, rememora.

“La sed de conocimiento no se sacia”

La necesidad de capacitarse está latente en este inquieto hombre del fútbol.  Asiste a seminarios, cursos, congresos, foros, talleres, congresos y diferentes jornadas académicas, que empiezan a “saciar mi sed de conocimiento, pero que nunca se sacia”, como él lo expresa tajantemente.

Pero es su amiga Dora Pérez Espinal, hermana de los jugadores Orlando y Gustavo, quienes militaron en el DIM, quien lo convence para que estudié en la Universidad. “De hecho, ella me pagó el examen de admisión en la Universidad de Antioquia. Noticia grata que recibí a mediados de noviembre de 1993 de estar entre los estudiantes elegidos, para realizar mis estudios en educación superior en el programa de historia, para luego seguir con el de comunicador social-periodista”, evoca.

Así mismo, la cruzada de fútbol y valores se fusionó en 1996, luego de ser nuevamente invitado por Juan Manuel Gómez para hacer parte del panel de árbitros del Colegio Departamental adscrito a la Liga Antioqueña de Fútbol.

“Veíamos con preocupación cómo los niños del balompié antioqueño eran fundamentados en lo técnico, se preparaban en lo físico, pero no había una integralidad con sus valores morales y éticos. Así nos vimos en la tarea de crear un mini manual de convivencia que extrapolé de las catequesis que recibían los equipos de niños que dirigía, en los torneos de futbolito que realizaba la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, aquí en Medellín. De esta manera nació el arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores, con el aval del exjuez FIFA Gómez Botero”, explica Roosevelt.

Una laminita del Divino Niño con el mensaje “Yo amo, respeto y tolero a mi adversario” sintetizó inicialmente este aporte al juego limpio, la paz y la convivencia en el fútbol paisa.

Disrupción histórica y periodística

Dio los primeros pasos para la investigación histórica de los deportes, especialmente del fútbol, con rigurosidad académica.  “Inicié mi monografía de grados en historia con el devenir del fútbol en Medellín, que luego fue retomada por Luciano López y que tituló “Detrás del balón”. Me alegró mucho que él haya culminado este aporte a la historiografía futbolera de Antioquia”, comenta el historiador de la Universidad de Antioquia.

La mayoría de sus escritos, sus ensayos, sus crónicas, sus reportajes, se salían del modelo informativo e iban más allá, rompiendo con el paradigma “para realizar un periodismo para la vida, para la reconciliación y para el amor”, como lo califica.


El inquieto hombre del periodismo deportivo fue cocreador de una transmisión de fútbol profesional matizada con humor. Se llamó “El Despelote Deportivo”. Surgió a finales de 1998.

“Fue una apuesta para la paz y la convivencia ante la aparición del fenómeno de barras bravas, que asomaba en el horizonte del fútbol profesional de nuestro país. Éramos cuatro humoristas y cuatro periodistas quienes informábamos, con humor, desde el Estadio Atanasio Girardot y desde la cabina de La Voz de la Raza, del Sistema Sonoro de Colombia”, señala el árbitro Agapito Silva, alter ego de Roosevelt en esta despelotada transmisión del fútbol, que duró en antena dos años.  

 Otra apuesta radial que impulsó con su talento fue “El Preliminar…por humor al deporte”. Se emitió por La Voz de la Raza, del Sistema Sonoro de Colombia, en el 2003. Una triada poco usual fue esta propuesta periodística en el dial antioqueño. Fútbol, humor y valores fueron los ingredientes de esta receta, que dio como resultado esta otra alternativa para la paz y la convivencia en este deporte.

Un año antes había ayudado a crear y conceptualizar el programa radial llamado “La Gran Ciudad”. Durante una hora diaria se realizaba un gran reportaje con temáticas diferentes, entre las que se incluía también el fútbol.  De igual forma, creó y conceptualizó otro espacio radial llamado “¡Qué viva el fútbol! Ambos fueron dirigidos por Carlos Alberto Bermúdez y se emitieron por Vida AM.

Así mismo, y en ese 2002, estuvo en el staff deportivo de los “Lideres del Ascenso”, una propuesta periodística radial orientada por Jarvi Augusto Escobar Sánchez. “Estuvimos transmitiendo los partidos de la Primera B.  Jarvi nos invitó y allí le aportamos en el análisis arbitral, para tener otros lenguajes”, comenta.

De otro lado, fue el creativo del espacio radial en internet “Goles, sólo goles”, que se emitía por Altair, la emisora virtual de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.  

“Las Amazonas del Gol” fue otra apuesta de su periodismo disruptivo. “En el 2003, creamos un grupo de mujeres para que conceptuaran, informaran y comentaran el fútbol. La idea era transmitir desde el Estadio Atanasio Girardot y hacer un microprograma los días sábados. Lastimosamente no pudo salir al aire por Ondas de la Montaña, ya que asuntos comerciales nos lo impidieron”, manifestó el inquieto hombre del periodismo deportivo, que, como el viento invisible del que habla Bierce, lideró.

El fútbol con mirada humana en TV

Cable Unión de Occidente le dio la oportunidad de llegar a la televisión. “La Pelotera Deportiva” fue su primer producto en la pantalla chica, que combinaba humor y deportes y con los que pretendía bajar los niveles de agresividad, violencia y estrés en los escenarios deportivos, especialmente en el Estadio Atanasio Girardot. Se emitió por el Canal CNC Medellín.

Reconocer sin mezquindades a la gente que con el fútbol construye un mundo mejor y contribuir con la paz y la convivencia en ese contexto, eran los objetivos principales de “Historia a la Redonda…el fútbol con mirada humana”, su segundo proyecto televisivo. Expresiones de Antioquia de Cable Unión Medellín fue el canal que hospedó a este espacio televisivo, durante casi 6 años.

Del Divino Niño a la tarjeta verde

Simultáneamente su arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores, sintetizado con la laminita del Divino Niño, mutó a la hoy reconocida como la tarjeta verde. Eran los inicios del milenio, cuando Roosevelt le cambió el código santo y completó la triada cromática de Ken Aston de las tarjetas punitivas en el fútbol inspiradas en el semáforo, adicionando otra para premiar el comportamiento respetuoso y de juego limpio.

Dice Roosevelt: “algunos de los niños de los torneos de las categorías tercera, cuarta o escolar son Testigos de Jehová o son Evangélicos o son Judíos y no creían en el cuento de la laminita, pero yo les decía que leyeran y reflexionen acerca del mensaje, al margen de su doctrina preferida. Además, les decía que lo más importante era que imitaran lo bueno de los grandes jugadores de fútbol; que no hacía falta llenarse de soberbia, vanidad o engreimiento; que había que respetar a los demás, y siempre, siempre, trabajar en equipo y con mucho amor “.

Por eso se dio a la tarea de encontrar un código universal que no “violentara” los principios espirituales de los niños futbolistas, y así creó la tarjeta verde, como ese símbolo para la campaña educativa de la formación en valores y de la promoción del juego limpio.

Ese variopinto paisaje espiritual mutó al color verde, en el 2004. “Me encontré con esa diversidad religiosa, que no creían en el cuento del Divino Niño y vi en el verde ese código que faltaba, para completar la trilogía del semáforo en la que se inspiró el árbitro inglés Ken Aston, para inventar las tarjetas punitivas en el fútbol. Así nació esta tercera tarjeta, que tiene unos objetivos axiológicos como son los de premiar todas las acciones de juego limpio que tienen los jugadores, cuerpos técnicos y administrativos de los equipos de fútbol antes, durante y después del desarrollo de un partido” señala el llamado Árbitro de la Paz.

Más fútbol, más paz

También en ese 2004, y como miembro de la “Mesa de Trabajo por el Juego Limpio, en el fútbol aficionado de Antioquia, en la Comisión de Juzgamiento y adscrita a la Oficina de la No-violencia del Departamento de Antioquia”, Castro Bohórquez propuso hacer este tipo de arbitraje, pero no se pudo, ya que le dieron más fuerza al problema de las falsificaciones de documentos para la inscripción de jugadores. Pero esto no lo amilanó.

“No obstante, allí dimos los primeros pasos para el cambio propuesto al llevar la estrategia Fair Play de la tarjeta verde a la I Cumbre Mundial de Paz realizada en Bogotá, en el 2009, no sin antes aportar en otros escenarios como I Encuentro Nacional para la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano Alcaldía de Medellín, en el 2008”, continúa con su relato Roosevelt.


Siguen las contribuciones al futbol en paz

De igual forma, y en el 2008, una serie de piezas audiovisuales se empezaron a proyectar en el tablero electrónico del estadio Atanasio Girardot, de Medellín.

Lo seguidores de los equipos locales, tanto del Deportivo Independiente Medellín como los del Atlético Nacional, observaron por algunos minutos en los partidos el rodar de la campaña “Tarjeta Roja a la Violencia”, que duró un año. Fue otra de las contribuciones que realizó Roosevelt en beneficio de la paz y la convivencia en el contexto del fútbol.

 “En sinergia con el Grupo Unión Eléctrica y nuestro programa televisivo Historias a la Redonda, realizamos una serie de piezas audiovisuales que se veían en cada fecha del fútbol profesional en el estadio. Nuestro común objetivo era el de sensibilizar a los amantes del fútbol y contribuir con la paz y la convivencia en el fútbol.  Algunas de ellas están en internet y también las proyectamos en nuestro renovado espacio televisivo, que emitimos por Facebook Live”, recuerda el ganador del “premio CIPA a la Excelencia periodística” en el 2010, con un especial de la vida del goleador Víctor Aristizábal.

“De igual forma, y como miembro en las mesas de trabajo de los lineamientos “Fútbol con inclusión social” y “Academia-Investigación” del Plan Decenal para la Comodidad, la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano 2013-2023. (CNSC 2012), en el que continuamos con nuestro aporte Fair Play”, resalta y recalca el periodista deportivo cocreador de propuestas como El Despelote Deportivo (una transmisión radial de fútbol, matizada con humor); Historias a la Redonda (espacio televisivo, en el que se muestra la parte humana del fútbol y sus actores); Tarjeta Roja a la Violencia (campaña publicitaria en televisión), y otras “locas propuestas más”, que han nutrido el periodismo deportivo desde Medellín, Colombia.

Se conceptualiza la tarjeta verde

La conceptualización de la Tarjeta Verde llegó como producto de la monografía de grados, como técnico de fútbol, del convenio Indeportes Antioquia-Liga Antioqueña de Fútbol.

“Con nuestra monografía de grados titulada “El Reglamento del Fútbol y los valores en el desarrollo psicosocial del niño futbolista antioqueño en el juego limpio”, se logró ese objetivo, en diciembre de 2012. En este aporte académico conceptualizamos en forma y le dimos un sustento teórico a nuestra propuesta axiológica de la tarjeta verde”, indica.

“Meses antes habíamos sido ponentes en el III Congreso Internacional de Comunicación para la Paz “La comunicación en los procesos contemporáneos de Paz-Conflicto: Escenarios, actores, agendas y desafíos”, organizado por la Universidad de Santo Tomás, Bogotá, con la charla El periodismo deportivo: ¿Una balacera lingüística? Allí también mostramos las bondades de la tarjeta verde, como estrategia para la paz en el contexto del fútbol, en agosto de 2012”, recuerda el ganador del “Premio Shoffar es Tiempo de Paz”.

Lleva sus historias al mundo

El periódico El Mundo lo tuvo en su staff de redactores. Durante casi un año y medio estuvo en la sala de redacción del impreso antioqueño. “Allí mostré muchas historias de vida de muchos deportistas y no faltaron las de varios futbolistas, tanto aficionados como profesionales, gracias a la invitación del periodista Javier Ramírez”, indica el periodista deportivo.

De otro lado, conformó el grupo primigenio de “Capsulas de Fútbol”.  Allí, y durante casi un año, estuvo como analista arbitral. “Alfredo (Carreño Suárez) nos tuvo en cuenta para estar en el grupo selecto de colaboradores de su portal en internet. Fue una experiencia muy gratificante escribir acerca de lo que siempre me ha apasionado, como lo es el juzgamiento del fútbol”, señala.


Nada mejor. Jugando en casa. Historias de la cancha. Hazañas de tribuna

Para finales del 2016, Roosevelt recibió la invitación de grupo editorial de Universo Centro y la vocería del cronista Mauricio López Rueda.  “Querían escribir un libro donde convergieran historias, especialmente de los barristas, de los hinchas, del aficionado al fútbol de a pie. Mauricio me contactó y yo le dije que sí. Ya con él, con Pablo Arbeláez Restrepo y otro grupo de amigos y colegas, habíamos escrito otro por los 50 años de la Liga de Natación de Antioquia, organización deportiva a la que trabajé durante dos años y medio”, recuerda el hombre de las letras futbolísticas. 

Jugando en casa es testimonio de la importancia que tiene el fútbol en la historia de Medellín, de anécdotas y personajes que al ser protagonistas se han inscrito en lo que hace parte de nuestra memoria colectiva. Reconocer ese papel nos ayuda a ver el fútbol actual a la luz de su pasado y nos permite señalar sus retos. No es la historia del ícono o del ídolo de la pelota medellinense, es la reivindicación del hincha de fútbol”, expresó en su momento Pascual Gaviria, editor del proyecto realizado por la Alcaldía de Medellín, en coedición Universo Centro y el apoyo de la Fundación Taller de Letras.”

Informa a la redonda

De igual forma, jefaturas de prensa en las que estuvo en su salsa, mostraron otros aportes que se sumaron a su trayectoria en beneficio del fútbol antioqueño, desde su roll como periodista deportivo.

“Durante tres años, estuve como comunicador del Festival Escuelas de Fútbol Copa Acord, rama masculina. Jaime Herrera Correa me dio la oportunidad de estar al frente de este bonito certamen deportivo prepony que él organiza a mediados del año. Allí implementamos por primera vez la tarjeta verde, con los niños del fútbol antioqueño. Fue una experiencia muy gratificante, que le agradezco a Jaime por esa bonita oportunidad”, comenta agradecido el ganador del Premio CIPA a la Excelencia periodística en el 2011 y 2018, en las categorías Mejor trabajo periodístico en Radio y Mejor trabajo en periodismo Comunitario en televisión respectivamente, ambos con su colega y amigo Edwin Ortega Ospina.  


Además, estuvo al frente de las comunicaciones del VI Mundialito de Futbol Bello, Ciudad de Progreso, que realiza el concejal bellanita Luis Carlos Hernández Giraldo, cada cuatro años.

“Fue un reto enorme, pues eran 96 equipos de fútbol divididos en 3 categorías. Cada equipo o club representaba una selección nacional clasificada al Mundial. Se jugó bajo el mismo sistema de la cita orbital que organiza la FIFA. Hicimos boletines, carteleras informativas, un miniprograma de Televisión, transmisiones in situ, en fin: fue un trabajo enorme, pero muy satisfactorio con las casi 2000 ilusiones infantiles. Agradezco al concejal y a su equipo de trabajo, por esta bonita oportunidad que tuvimos al lado de mi coequipero Edwin Ortega Ospina”, reseña.

La Verde en la FIFA

Al máximo organismo del fútbol llegó en mayo de 2019. De la mano de Gladys Romero Bohórquez, la tarjeta verde arribó la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA.

Era la tarde-noche del 8 de mayo, cuando Romero Bohórquez, prima hermana de Roosevelt, llegó con toda la documentación a las oficinas de la FIFA, con sede en Zúrich, Suiza.

Todo el cúmulo de evidencias escritas, en video, fotográficas, incluyendo la monografía de grados donde se conceptualizaba el aporte Fair Play de Roosevelt, fue entregado a Mariana Banús, Asistente Personal del presidente Gianni Infantino y Directora de Proyectos de la Fundación FIFA.

“Hoy 8 de mayo del 2019, siendo las 16 horas 20 de la tarde, me encuentro frente a las instalaciones de la Federación Internacional De Fútbol, Asociado, Fifa, en la ciudad de Zúrich, Suiza, con el fin de hacer llegar a señor Dr. Gianni Infantino, presidente de la Fifa, la tarjeta verde”, decía uno de los apartes del mensaje que, en video, fue enviado al inventor de la tarjeta verde.

“Le haré entrega de esta la tarjeta verde y toda su documentación a la señora Mariana Banús, asistente y secretaria del señor presidente de la Fifa. Dicha tarjeta fue inventada y creada por mi primo, el hombre del fútbol, el señor Roosevelt Castro Bohórquez, quien envía esta documentación directamente desde la ciudad de Medellín, Colombia”, culmina el video-mensaje remitido la familiar del llamado árbitro de la paz.

“Agradezco a mi prima la hermosa y diligente gestión de hacerle llegar toda esa documentación compilada por más de 30 años, en las que muestro su evolución constante y la contribución con el juego limpio en fútbol, a través de mi tarjeta verde”, comentó en su momento Roosevelt, cuando laboraba como presentador y productor del espacio televisivo “Relatos Deportivos”, que se emitía por el Canal CNC Medellín.

La tarjeta verde y la cultura ciudadana en la pandemia

Cuando en 1995 llegaba a su primer periodo como alcalde de Bogotá Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas supo que, en su paso por la Casa de Liévano, iba a hacer historia. El revolucionario político capitalino e hijo de Alfonsas y Nijolė, inmigrantes lituanos, dejó un gran legado de Cultura Ciudadana.

La utilización de mimos que le sacaban tarjeta roja a los ciudadanos que no acataban las normas citadinas, la prohibición de la pólvora y la hora zanahoria fueron algunos de los aportes, que aparecieron en el contexto de la esta innovadora propuesta de respeto a las normas y sin violencias represivas de los habitantes de la Capital de la República.

Casi simultáneamente, y en Medellín, Roosevelt Castro Bohórquez retomaba su arbitraje didáctico en el fútbol y lo fusionaba con el de fortalecimiento en valores, para darle al génesis de su propuesta axiológica de la tarjeta verde.

La analogía del semáforo en la que se inspiró el inglés Ken Aston para inventar las tarjetas en el fútbol, ha servido para castigar las conductas anómalas de los diferentes ciudadanos, en el llamado Planeta Azul. El árbitro británico se dijo: roja castigo la violencia, amarilla estás en alerta. Sólo le faltó la verde que salió del ingenio de Castro Bohórquez.

Luego de recorrer por más de dos décadas y media las canchas polvorientas de Antioquia, la tarjeta verde llegó a las calles de Medellín, para darle la norma de la ventaja al buen uso del tapabocas, ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Una alianza público-privada comandada por la Asociación Colombiana de Empresas de Colombia, antes de Industriales, ANDI, y la Presidencia de la República extrapolaron la iniciativa de Roosevelt para darle paso a la campaña “Colombia Arranca Segura”.

Bruce Mac Master, presidente de ANDI, explicó los alcances de la propuesta pedagógica y de cultura ciudadana, que buscaba un comportamiento responsable de cada uno de los colombianos frente a la crisis sanitaria.

La Alcaldía de Medellín le dio su espaldarazo total, con el plan “Medellín Me Cuida”. Desde la Secretaria de Cultura Ciudadana le dieron la norma de la ventaja a esta propuesta, para expulsar a los ciudadanos que no acataran las reglas de juego contra el Covid 19. Tarjetas verdes para los cívicos y las rojas para los indisciplinados, fue la manera de calificar el comportamiento ciudadano frente a la pandemia y el uso del tapabocas.

Roosevelt se vistió de árbitro de fútbol y entró en escena su alter ego llamado Agapito Silva. Así recorrió las calles de Medellín implementando esta buena estrategia de Cultura Ciudadana.

“Presenté mi apoyo total a esta bonita campaña enmarcada en la Cultura ciudadana, que extrapoló mi propuesta Fair Play o de juego limpio de más de 30 años y con la que he premiado ese comportamiento respetuoso a la norma de los diferentes públicos del fútbol, en mi caso, pero que lo hice con todos los medellinenses en la buena utilización de los tapabocas. Fue un aporte al fútbol también”, concluyó Agapito Silva o mejor Roosevelt, también llamado cómo “El juez de los valores”.

Exaltado el Fair Play ciudadano

Esta acción de Fair Play Ciudadano fue documentada con una crónica televisiva que realizó el periodista Edwin Ortega Ospina y que tituló: “La tarjeta verde que premió el autocuidado en la pandemia”.

“La emitimos por mi programa de televisión comunitaria llamado A Todo Deporte. La puse a consideración a los Premios de Periodismo Alcaldía de Medellín y logramos ganar en la categoría especial “La Cultura en tiempos de Pandemia”. No solo fue un logro personal sino un premio para Roosevelt por su contribución al desarrollo del fútbol antioqueño, pues su estrategia de juego limpio nació en las entrañas de las canchas del balompié aficionado paisa”, comentó Edwin Ortega Ospina, director del espacio televisivo que se transmite por Teleboyacá.

De igual forma, otro galardón se ganó el periodista Pablo Arbeláez Restrepo.  Con la cónica «La tarjeta verde que premió el buen uso del tapabocas», publicada en el diario digital «Cápsulas de Fútbol», el cronista deportivo salió triunfador en la categoría «Mejor trabajo en prensa escrita» por parte del jurado calificador del Primer Premio de Periodismo Deportivo ACORD Antioquia.

«Exponer la vida en los picos altos de tiempos de pandemia es un hecho que solo pocas personas pueden contar. Y una de ella es el periodista Roosevelt Castro, quien, movido por su inquebrantable campaña de promoción de la Tarjeta Verde, de la cual es su creador, se dio a la tarea, en compañía del reportero gráfico Walter Urán, e igualmente de la mano de la Secretaría de Cultura del municipio de Medellín, de promover el uso adecuado del tapabocas en tres sitios del deporte de la Capital de la Montaña.

La crónica busca resaltar los valores que fortalecen el tejido social, gracias a la decidida acción de un comunicador social que también es árbitro de fútbol, quien trasladó de los campos de juego a las calles el empleo de la Tarjeta Verde, como una forma de premiar, o llamarle la atención, por medio de la utilización de otras cartulinas de diferentes colores, a aquellas personas que no acataban las normas vigentes en espacios relacionados con la actividad física y el deporte.»

Esta fue la justificación del jurado para otorgarle el galardón al connotado periodista antioqueño.

«Fue un honor y una dicha seguir al pie y poder contar esa bella historia sobre la tarjeta verde de Roosevelt Castro en tiempos de pandemia. Darle las gracias a Capsulas de Alfredo Carreño por acoger el trabajo el cual tuvo eco en la Acord Antioquia. Gracias a la Acord Antioquia por esta distinción que estimula el trabajo periodístico y la función social que cumple» manifestó agradecido Pablo Arbeláez Restrepo.

Regresa HISTORIAS A LA REDONDA

En la actualidad, está reeditando su programa televisivo Historias a la Redonda. “Gracias a la gentil invitación de Jarvi augusto Escobar Sánchez, estoy emitiendo el programa por el canal virtual de Sinergia TV”.

Con los objetivos primigenios de reconocer sin mezquindades a la gente con el fútbol construye un mundo mejor y en paz, Roosevelt presenta, investiga, reedita y dirige su espacio televisivo.

Además, sigue con su campaña institucional “Tarjeta Roja a la Violencia” y realiza un sondeo semanal con la gente del fútbol acerca de las bondades y beneficios de su estrategia Fair Play de la tarjeta verde.

Igualmente, realiza podcasts con los audios de su proyecto televisivo. 

“Quisiera que me dieran la oportunidad de mostrar mis historias en uno de nuestros canales, ya sea en Teleantioquia, Telemedellín o Televid, en este periodismo para la vida, para la reconciliación y para el amor, que desde hace rato pregono. Igualmente, que me permitan implementar mi tarjeta verde en todos los ámbitos del fútbol en nuestro país”, comenta con ilusión el coautor del libro “Jugando en Casa. Historias de la cancha. Hazañas de tribuna”.

 Hoy, después de casi cinco décadas al servicio del fútbol, Roosevelt deja este legado con su historia y con su gran amor a la redonda con su trabajo en silencio, igual al título de la canción llanera de Julio Miranda que tanto le gusta.

En silencio he sufrido tantas penas/ por ser mi alma tan buena y no poderla controlar/ ¡Qué pesar! / si nunca he dado motivos/ no conozco el egoísmo/y a nadie le hago mal. (bis)/

Si esa es la vida/la que nos marca el camino/que debemos recorrer/para mal o para bien/a mí me toco esta ruta/y que le vamos a hacer/si hay que perder/aun no estoy resignado/déjenme seguir luchando/que mi deseo es vencer. (bis)/

Soy sincero/aunque tengo mil defectos/no soy el hombre perfecto/yo tan solo soy normal/ ¡Qué será/y hasta me han sorprendido/por ser humilde y sencillo/

me han querido maltratar. (bis)/

Si esa es la vida / la que nos marca el camino… (bis) /