miércoles, 16 de septiembre de 2026

Roosevelt tiene tatuado el juego limpio

 


Por: Edwin Ortega Ospina- Director A Todo Deporte

Cuenta la historia que el tatuaje tiene más de 5.000 años de antigüedad. Igualmente, que se ha practicado en diversas culturas de todo el mundo como un ritual, amuleto o marca social.

El fútbol no es la excepción. Los tatuajes forman parte de una cultura popular donde jugadores y fanáticos usan su piel para mostrar pasiones, historia y devoción.

De igual forma, y lejos de ser una simple moda estética, en el mundo del fútbol constituyen una forma de narrar biografías, expresar pertenencias, proyectar creencias y construir marcas personales.

Jugadores como Lionel Messi, Neymar Jr., Sergio Ramos, Arturo Vidal, Memphis Depay, Tévez, Ibrahimovic o los ecuatorianos Enner Valencia y Joao Rojas, entre otros, se han dejado tentar por este fenómeno cultural.

Pero esta historia tiene un protagonista diferente. No es un futbolista. Es un periodista deportivo, árbitro de fútbol y creativo de una iniciativa que busca que la pelota ruede acompañada de respeto, convivencia y juego limpio. Se llama Roosevelt Castro Bohórquez. Y tiene tatuada una tarjeta verde.

Roosevelt y la Tarjeta Verde

Roosevelt y su Tarjeta Verde no se quisieron escapar de esta práctica cultural. El periodista deportivo, creativo de esta iniciativa para premiar el juego limpio, no lo hizo por moda.

“Me quise tatuar mi Tarjeta Verde, no solo para dejarla en mi cuerpo, sino sentirla cercana a mi alma”, afirma el también árbitro de fútbol, perteneciente a la Corporación Colegio de Árbitros de Fútbol de Antioquia, Arbiantioquia.

Todo empezó hace más de dos años. “Yo veía a Messi cómo dibujaba en su piel ese amor por la familia y también por el fútbol. Asimismo, y casi que simultáneamente, mi sobrina Mariana daba sus primeros trazos en este fascinante mundo del tatuaje. Hoy, la ya conocida como Suko Ink, es una mujer respetada en este ámbito. Eso me animó a decirle que quería uno y logramos concretarlo, pero dos años”, manifiesta el ensayista y escritor de varios libros futboleros, entre los que se cuentan Atlético Nacional, yo te traje al mundo y Crónicas vestidas de Negro.

Pero faltaba algo. El momento. El día. El ritual. Y llegó el 14 de septiembre de 2026.

Dos rituales

La tarde calurosa tenía olor a incienso, a recogimiento, a fe.

Multitud de creyentes asistían a las misas que cada hora se programan en la Iglesia de San Clemente, como homenaje al Señor de los Milagros.

El ritual católico y cristiano se realiza los días 14 de cada mes, desde hace varios años. Los habitantes del barrio Los Colores, de Medellín, y otros creyentes de lugares cercanos, se acercan al templo ubicado en las cercanías de la Cuarta Brigada, al occidente de la ciudad.

La guarnición militar sirve de testigo mudo y especialmente de seguridad para la gran cantidad de fieles.

Roosevelt estaba allí. Quizás sin imaginar todavía que unas horas después viviría otro ritual completamente diferente.

Casi al frente del lugar católico y cristiano estaba ubicada la casa de habitación que sirve de “oficina”, donde Suko Ink realiza su magistral trabajo.

Y allí estaba la cita con la tinta, con la aguja, con la piel y con la Tarjeta Verde.

Ese mismo día Roosevelt asistió a dos rituales: la misa y la cita con su primer tatuaje.

“Sí, era la primera vez para mí”.

La frase parece sencilla, pero detrás de ella había expectativa, nervios y, sobre todo, una enorme carga emocional.

En la iglesia, había estado frente a una imagen que para miles de creyentes representa fe y devoción. Ahora estaba frente a otra imagen: Una pequeña tarjeta verde.

Pero esta vez la imagen no estaba en un altar, iba a quedar sobre su propia piel.

Comenzó el segundo ritual

Las manos de Suko Ink  comenzaron a trabajar. La aguja entraba y salía una y otra vez. Milimétricos trazos iban construyendo aquello que Roosevelt había imaginado durante tanto tiempo.

Y entonces apareció una sensación difícil de explicar. El nerviosismo inicial comenzó a mezclarse con la emoción. No era simplemente hacerse un tatuaje. Era tatuarse una historia. La historia de una idea,  de una lucha, de una manera diferente de mirar el fútbol.

“Me quise tatuar mi Tarjeta Verde, no solo para dejarla en mi cuerpo, sino sentirla cercana a mi alma”, reitera el periodista deportivo agremiado a la ACORD Antioquia, al CIPA, al Club de la Prensa y a la Mesa de Medios de Medellín.

Quizás esa sea la diferencia.Hay personas que se tatúan un recuerdo; otros, un nombre; otros, una fecha, algunos, un amor. Roosevelt se tatuó una convicción.

De la iglesia a la piel

Dos lugares.Dos ambientes. Dos rituales. En uno, las manos se juntaban para orar. En el otro, las manos de Suko Ink sostenían la herramienta que convertía la tinta en símbolo.

En la iglesia, Roosevelt observaba. En el estudio, cerraba los ojos por momentos y soportaba la aguja con paciencia y sin temor.

En ambos escenarios había algo en común: la fe, una fe religiosa en el primero, una fe en el fútbol, en la convivencia y en el juego limpio, en el segundo.

La diferencia estaba en el lugar donde quedaría la marca.

Una imagen venerada permanecería en su memoria y la Tarjeta Verde permanecería en su piel.

Una tarjeta que deja de ser tarjeta

Cuando el trabajo terminó, llegó el momento de mirar. La piel estaba marcada. La tarjeta estaba allí, verde, pequeña, pero cargada de significado.

Roosevelt la contempló, ya no era un dibujo, ya no era solamente el símbolo de una iniciativa...ahora formaba parte de él.

Durante años había hablado de la Tarjeta Verde. La había escrito. La había explicado. La había defendido. La había llevado a escenarios relacionados con el fútbol.

... Ahora la llevaba literalmente consigo.

Y quizás por eso aquel tatuaje tenga una lectura diferente. No se trata de una decoración. Es una declaración. Una declaración silenciosa. Una que no necesita micrófono, cámara, entrevista, ni cancha.

Está ahí, sobre la piel.

El ritual continúa

Los rituales suelen terminar cuando concluye la ceremonia, pero este no, porque el tatuaje apenas había comenzado su historia.

Cada vez que Roosevelt lo mire, volverá a aquel 14 de septiembre.

Recordará la Iglesia de San Clemente,  al Señor de los Milagros, la misa, a Suko Ink, los nervios de la primera vez, y , sobre todo, por qué decidió hacerlo.

Dos rituales en un mismo día. Uno para alimentar la fe. Otro para dejar una convicción en la piel. Uno frente a una imagen religiosa. Otro frente a una tarjeta verde.

Dos experiencias diferentes que terminaron encontrándose en un mismo punto: aquello que cada ser humano decide llevar consigo. Roosevelt escogió llevar el juego limpio.

Y esta vez no lo lleva solamente en sus palabras, lo lleva en la piel, en el alma, consigo.

Porque algunas historias se escriben con tinta sobre papel, otras se escriben con recuerdos y hay unas pocas que, como esta, terminan escribiéndose sobre la piel.

Roosevelt tiene tatuado el juego limpio. 

... y  ahora tendrá que llevarlo, también, en cada acto.

 




lunes, 27 de abril de 2026

La tarjeta Verde vuelve a escena

 

Antes de mostrarse en las canchas, la tarjeta verde ya empieza a jugar su partido con las Jornadas de Socialización y Sensibilización por el Juego limpio, a través de esta estrategia Fair Play ideada por el periodista antioqueño Roosevelt Castro Bohórquez, hace más de tres décadas y media.

Edwin Ortega Ospina-Director A Todo Deporte

Aún no ha sido levantada en medio de un partido en el fútbol antioqueño. Todavía no aparece en la mano de un árbitro frente a una jugada ejemplar. La tarjeta verde, por ahora, no habita las canchas paisas y colombianas. Pero ya empezó a jugar su partido más importante: el de la conciencia.

El pasado 24 de abril, en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima, en Medellín, no rodó el balón, pero sí una idea de más de 35 años. Allí se dio el pitazo inicial de las Jornadas de Socialización y Sensibilización por el juego limpio, una apuesta pedagógica que, bajo el liderazgo de la Liga Antioqueña de Fútbol, busca abrirle camino a una nueva forma de entender el fútbol aficionado.

Los anfitriones fueron los árbitros afiliados a la Corporación Colegio de Árbitros de Fútbol de Antioquia —Arbiantioquia—. No vestidos de negro riguroso ni marcando fueras de lugar, sino como facilitadores de una conversación urgente: la necesidad de erradicar las violencias que se han ido naturalizando en el entorno del fútbol, especialmente en las categorías formativas.

Una idea antes que un gesto

La tarjeta verde aún no se muestra. Se explica. Se desmenuza en palabras, en ejemplos, en reflexiones compartidas entre quienes sostienen el ecosistema del fútbol: árbitros, clubes deportivos, entrenadores, dirigentes, periodistas y padres de familia.

No es una cartulina de color distinto. Es una estrategia. Una que propone reconocer las buenas conductas como camino hacia la paz, la convivencia y el juego limpio. Una que busca, antes de sancionar, formar.

“Esto hace parte de un compromiso institucional serio”, explica Helder Acevedo, director ejecutivo de la Liga Antioqueña de Fútbol.

“No estamos improvisando. Estamos socializando una herramienta que se articula con un protocolo claro para la prevención y erradicación de las violencias en el fútbol aficionado de nuestro departamento. Pero, sobre todo, estamos promoviendo un cambio cultural”.

El árbitro que también educa


En aula de clases acondicionada como auditorio, los árbitros escuchan, preguntan, intervienen. Por momentos, parecen cambiar el silbato por la palabra.

Óscar Alexis Gutiérrez, presidente de Arbiantioquia, toma la vocería desde la convicción:
“Este es un paso necesario. El arbitraje no puede seguir siendo visto solo como autoridad sancionadora. También somos formadores. Y la tarjeta verde nos invita a reconocer lo que está bien hecho, que muchas veces pasa desapercibido”.

A su lado, la experiencia respalda el mensaje. Omar Orrego, árbitro de la categoría Master, aporta desde la vivencia:
“Esto no se trata de suavizar el fútbol, sino de dignificarlo. Si logramos que los jugadores entiendan que el buen comportamiento también cuenta, estamos sembrando algo que va más allá del resultado”.

La tribuna, el otro terreno de juego

Uno de los momentos más reveladores de la jornada ocurre cuando la conversación se desplaza hacia los bordes de la cancha. Allí donde no se juega con balón, pero sí con palabras.

Padres de familia, muchas veces sin darse cuenta, se convierten en protagonistas de un partido paralelo: el de la presión, la exigencia desmedida, la protesta constante.

Las jornadas lo ponen sobre la mesa sin rodeos: los niños no solo aprenden a jugar, aprenden a comportarse. Y lo hacen imitando.

Una disrupción desde la raíz

La tarjeta verde nace como una respuesta a una realidad incómoda, pero innegable. Roosevelt Castro, su creador, la define como una estrategia de transformación: “No podíamos seguir normalizando ciertas conductas. La tarjeta verde es una alternativa. No para reemplazar lo que ya existe, sino para complementarlo desde la formación. Queremos un fútbol que eduque, que construya, que inspire”.

Y en esa inspiración hay una palabra que atraviesa toda la jornada: coherencia. Porque no basta con hablar de juego limpio: hay que practicarlo.

El partido que apenas comienza

Lo que ocurrió en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima no fue un evento aislado. Fue el primer paso de un recorrido que apenas comienza.

Las Jornadas de Socialización y Sensibilización seguirán llegando a distintos públicos del fútbol antioqueño, llevando un mensaje que no pretende ser cómodo, pero sí necesario.

“La tarjeta verde, por ahora, no se levanta en nuestras canchas, se siembra. Y como toda semilla, necesita tiempo, cuidado y voluntad colectiva para crecer, como la ha hecho en otras geografías del mundo en donde ha llegado y crecido nuestra iniciativa”, comenta el periodista deportivo Castro Bohórquez, creativo de esta estrategia Fair Play hace más de tres décadas y media.

En Antioquia, el fútbol aficionado ha decidido darse esa oportunidad, porque antes de cambiar los resultados, hay que cambiar las formas. Y ese, quizás, sea el verdadero juego.


sábado, 24 de enero de 2026

La tarjeta verde: entre la pedagogía y la justicia del juego

 

Por: Edwin Ortega Ospina- Director A TODO DEPORTE

El fútbol siempre ha sido más que goles y victorias. Es un escenario donde se reflejan valores, tensiones y hasta contradicciones de la sociedad. En medio de esa complejidad, la tarjeta verde aparece como un símbolo con múltiples significados: en su origen, un gesto pedagógico para premiar la honestidad; en su aplicación reciente, una herramienta tecnológica para garantizar justicia arbitral.

Hace más de tres décadas, el periodista y árbitro antioqueño Roosevelt Castro Bohórquez ideó la tarjeta verde como un recurso para educar a los niños en valores. No se trataba de sancionar, como lo hacen la amarilla o la roja, sino de exaltar el respeto, la nobleza y el juego limpio. Su motivación era clara: contrarrestar la violencia que comenzaba a permear el fútbol y enseñar que ganar no debía ser a cualquier costo. Con una pequeña lámina que contenía mensajes éticos, Castro convirtió un simple cartón en una lección de vida que viajó más allá de Medellín y terminó llegando a torneos en Italia, Argentina, España, Japón y varios países de América Latina.

Esa misma tarjeta verde, con otro significado, reapareció en el Mundial Sub-20 de Chile en 2025. Allí, bajo el sello de la FIFA, no fue un símbolo pedagógico, sino una herramienta reglamentaria: se usó como acceso al Football Video Support (FVS), un sistema alternativo al VAR que permite a los entrenadores pedir revisiones en jugadas polémicas. La primera vez que se aplicó en el torneo fue para anular un penalti mal sancionado a Marruecos en su duelo frente a España.

 En este escenario, la tarjeta verde ya no premió virtudes humanas, sino que garantizó la corrección de malas decisiones arbitrales.

Podría parecer que son dos historias distintas. Una que habla de valores, otra de tecnología. Pero en realidad ambas convergen en el mismo propósito: proteger la esencia del juego limpio. La propuesta de Castro Bohórquez  busca que los niños aprendan, a través del ejemplo, que la honestidad es tan importante como el talento. La FIFA, al adoptar la tarjeta como recurso reglamentario, busca que el fútbol mantenga su credibilidad y que los resultados no se vean empañados por errores injustos.

La riqueza de este símbolo está en su doble rostro. Para unos, es memoria de un árbitro antioqueño que soñó con un fútbol más humano; para otros, es la llave de la justicia deportiva en un campeonato mundial. Ambas versiones dialogan y se complementan: una mira a la formación de valores desde la infancia, la otra garantiza que el profesionalismo no pierda su rumbo.

El riesgo, claro, está en que la dimensión pedagógica se diluya en medio de lo técnico. La tarjeta verde no puede ser reducida solo a un recurso reglamentario; debe conservar la inspiración original que le dio vida: el reconocimiento de la nobleza en el deporte. Porque el triunfo más grande del fútbol no es levantar una copa, sino mantener viva la dignidad del juego.

En definitiva, el legado de Roosevelt Castro Bohórquez trasciende fronteras y significados. Su tarjeta verde, tanto en los pies de un niño que aprende a respetar al rival como en las manos de un árbitro que busca justicia, nos recuerda que el verdadero ganador es siempre el juego limpio.

https://www.youtube.com/watch?v=6qi_4hmRnvI

viernes, 23 de enero de 2026

Análisis arbitral del partido Atlético Nacional 4 vs Chicó 0, dirigido por Carlos Andrés Márquez Ortega

 Por: Roosevelt Castro B

Foto tomada de la fampage: Zambrano: Tradición, cultura y leyendas

Crónica Analítica Arbitral

Atlético Nacional 4 – Boyacá Chicó 0 | Fecha 1 | Liga Betplay Dimayor 2026-I
Árbitro: Carlos Andrés Márquez Ortega

Estadio: Atanasio Girardot
Fecha: 17 de enero de 2026
Marcador final: Nacional 4, Chicó 0

🧠 Introducción contextual

La primera fecha del Apertura 2026 abrió con una goleada clara de Atlético Nacional sobre Boyacá Chicó, mostrando una diferencia de jerarquía futbolística que quedó reflejada en el marcador. Para los árbitros, este tipo de partidos plantean desafíos específicos: árbitro que domina el ritmo, toma decisiones con fluidez y evita que el marcador determinante afecte el control disciplinario del juego.

El encargado del control fue Carlos Andrés Márquez Ortega, árbitro colombiano con trayectoria consolidada en la Liga Dimayor, acostumbrado a los compromisos de alta carga competitiva de la Primera A.

  • Asistente 1: Sebastián Vela – Bogotá

  • Asistente 2: Sebastián Bohórquez – Cundinamarca

  • Cuarto árbitro: Guillermo Agudelo – Antioquia

  • VAR: Ricardo García – Santander

  • AVAR: Stivenson Celeita – Bogotá

 Lectura técnica

  • Asistentes confiables: Vela y Bohórquez sostuvieron una línea correcta en fueras de juego, clave en un partido donde Nacional atacó con amplitud y rupturas constantes.

  • VAR con bajo protagonismo: Ricardo García y Celeita actuaron más como garantes silenciosos que como interventores, señal de que las decisiones de campo fueron claras y bien tomadas.

  • Cuarto árbitro sin focos de conflicto: Guillermo Agudelo no tuvo que mediar en protestas técnicas ni bancas alteradas, algo poco común en fechas iniciales.

 En conjunto, fue un equipo arbitral que acompañó el juego, no que lo condicionó.


Perfil de Carlos Andrés Márquez Ortega: el árbitro detrás del partido

Datos estructurales

  • Lugar de nacimiento: Cartagena, Bolívar

  • Colegio: Asociación de Árbitros de Fútbol de Bolívar

  • Profesional en la A: Desde 2014

Márquez Ortega no es un árbitro improvisado: 78 partidos dirigidos en Primera A, con un historial disciplinario que lo define como árbitro de criterio, no de exceso.

Estadística disciplinaria en Primera A

  • 426 tarjetas amarillas

  • 21 tarjetas rojas

    • 12 por doble amarilla

    • 9 directas

Promedio aproximado:

  • 5,4 amarillas por partido

  • 0,26 rojas por partido

Estos números lo ubican como un árbitro intermedio-alto en control, pero no sancionador compulsivo.

 Gestión del encuentro

 Cómo ese perfil se reflejó en Nacional vs Chicó

Control emocional desde el inicio

El partido tuvo una clara inclinación futbolística desde temprano. Márquez Ortega entendió rápido que:

  • Nacional proponía y dominaba

  • Chicó resistía y corregía desde lo táctico, no desde la fricción

Esto llevó al árbitro a no sobrerregular el juego, evitando cortar ataques prometedores con faltas menores.

 Uso correcto de las tarjetas

Con un árbitro que históricamente no escatima la amarilla cuando es necesaria, el hecho de que el partido terminara con bajo castigo disciplinario confirma:

  • Buena lectura del juego

  • Respeto de los jugadores a la autoridad

  • Criterio uniforme durante los 90’

No hubo necesidad de rojas, y eso no fue permisividad, fue contexto bien interpretado.

Antecedentes que pesan en su arbitraje

Un dato clave que aportas y que explica mucho su actuación:

Viene de dirigir La Equidad sin mostrar una sola tarjeta (noviembre de 2025).

Esto habla de un árbitro que:

  • Se apoya en la prevención

  • Dialoga

  • Maneja el partido desde la anticipación, no desde el castigo

Control del juego y fluidez

Desde el pitazo inicial, Márquez Ortega mostró una lectura clara del ritmo del partido. El dominio de Nacional en posesión (≈60 %) y en intención ofensiva redujo las transiciones del equipo visitante y disminuyó la probabilidad de faltas tácticas altas.

  • Faltas y sanciones: El número de infracciones fue moderado para un arranque de temporada; no se registraron expulsiones y las amonestaciones estuvieron en un rango normal para una primera jornada (3 amarillas para Nacional, 2 para Chicó).

  • Criterio aplicado: El árbitro mantuvo un criterio estable a lo largo de los 90 minutos, impartiendo autoridad sin recurrir a una excesiva interrupción del juego. Esto favoreció el juego continuo y permitió que el partido se desarrollara con fluidez.

Este enfoque es clave en competencias como la Liga Betplay, donde una gestión equilibrada entre autoridad y continuidad marca la diferencia en la percepción de justicia y controla los tiempos muertos del juego.

Decisiones clave y su impacto

Aunque el partido no estuvo marcado por grandes controversias arbitrales que desvirtuaran el resultado, sí hubo elementos a resaltar en la gestión de Márquez Ortega:

  1. Neutralidad en disputas directas:
    En las jugadas de ataque y defensa, el árbitro interpretó correctamente contactos físicos sin inclinar decisiones bajo presión del resultado. Esto contribuyó a que el ritmo natural del partido se mantuviera.

  2. Control de intensidad alta:
    Cuando Chicó buscó recuperar posesión y lanzó contraataques, Márquez Ortega mantuvo un criterio que no cortó el juego de manera innecesaria, evitando cargar con decisiones que pudieran favorecer a uno u otro bando sin razón técnica o mayoría de pruebas claras.

  3. Alineación con asistentes y VAR (si se aplicó):
    El trabajo colectivo con sus asistentes fue armónico y sin señalar decisiones arbitrales manifiestamente en contra del flujo natural del juego.

Balance disciplinario

  • Tarjetas amarillas: Reducido número acorde al dominio de Nacional y a un estilo de juego competido pero no excesivamente brusco.

  • Tarjetas rojas: Ninguna, lo cual refleja un desarrollo sin incidentes de alto riesgo.

La ausencia de acciones que demandaran decisiones extremas por parte de Márquez Ortega habla de una conducción armoniosa, lo que es especialmente valioso en la fecha inaugural de un torneo, donde establecer un criterio claro desde el inicio ayuda a que los equipos se adapten a las decisiones de juego.

Conclusión arbitral integral

Carlos Andrés Márquez Ortega tuvo una actuación sólida, madura y coherente con su historial:

✔ Buen posicionamiento
✔ Lectura contextual del partido
✔ Equipo arbitral sincronizado
✔ VAR sin protagonismo innecesario
✔ Disciplina acorde al trámite

En un partido que marcaba el inicio del campeonato, su arbitraje ayudó a enviar un mensaje claro:

“Se puede jugar, se puede competir y se puede ganar sin que el árbitro sea la noticia”.

Un arbitraje a la altura de la fecha 1, que acompañó una goleada legítima y dejó una sensación de justicia deportiva.

Conclusión arbitral

Carlos Andrés Márquez Ortega dirigió este encuentro con un criterio equilibrado, privilegiando la continuidad del juego, evitando factores disruptivos en un partido donde la superioridad técnica de Nacional fue la historia principal. Su gestión fue consistente y firme sin necesidad de intervenciones arbitrales que alteraran el desarrollo del juego o el resultado final.

En síntesis, un arbitraje que se adaptó al ritmo del partido, permitió que el juego fluya y controló de manera adecuada las acciones de choque y disputa, siendo una pieza más del marco competitivo en un compromiso donde la diferencia de nivel entre equipos fue evidente.

lunes, 19 de enero de 2026

LIONEL MESSI LIDERARÁ EL "PARTIDO DE LA HISTORIA": EL ASTRO ARGENTINO ENCABEZA LA CITA DEL 31 DE ENERO EN MEDELLÍN

 


Lo que el mundo del fútbol esperaba es hoy una realidad confirmada: Lionel Messi pisará el césped del Estadio Atanasio Girardot. El jugador más premiado de todos los tiempos (48 títulos) y actual MVP de la MLS, estará en Medellín para protagonizar el "Partido de la Historia" el próximo sábado 31 de enero a las 5:00 p.m.
Este encuentro no es solo un partido amistoso; es un duelo entre el vigente campeón de los Estados Unidos, el Inter Miami CF, y el equipo con mayor jerarquía, tradición y títulos de Colombia, el Atlético Nacional. 


Bajo la dirección estratégica de Javier Mascherano, el Inter Miami llega a jugar en Medellín con una nómina de lujo que garantiza un espectáculo de clase mundial. La delegación llega liderada por el astro Lionel Messi, quien estará acompañado por figuras de la talla del histórico goleador Luis Suárez, el motor del mediocampo y actual campeón del mundo Rodrigo De Paul, la experiencia defensiva europea de Sergio Reguilón y el talento joven de Tadeo Allende. Este bloque estelar medirá fuerzas ante un Atlético Nacional que alineará a sus máximos referentes, encabezados por David Ospina, Edwin Cardona, Matheus Uribe, William Tesillo y Jorman Campuzano, prometiendo una tarde de fútbol inolvidable donde se cruzará la mística del `Rey de Copas´ con el fenómeno global del momento.

El Partido de la Historia será un encuentro con valor histórico, pues, tras el anuncio de que el próximo Mundial marcará el cierre del ciclo de Lionel Messi con la Selección Argentina, este juego representa la única y última oportunidad para que miles de colombianos vean a la leyenda viviente en nuestro país antes de su retiro definitivo del plano internacional, es esta entonces, una oportunidad única de ver al genio del fútbol en tierras colombianas.

Este es un evento diseñado para que toda la familia sea testigo de la historia, es por eso que el ingreso estará habilitado para personas de todas las edades, permitiendo que grandes y chicos disfruten de ver a los mejores del mundo en casa. La boletería oficial puede adquirirse a través de la plataforma Tribuna Verde con el 10% de descuento en todos los métodos de pago y con disponibilidad para todas las localidades del estadio.

Además, los asistentes tendrán la posibilidad de vivir experiencias únicas diseñadas para llevar la emoción a otro nivel. Los aficionados podrán optar por el acceso a Palco de Honor, que ofrece visibilidad privilegiada, refrigerio y atención personalizada para disfrutar el encuentro con total comodidad. Asimismo, está disponible la experiencia en Lounge VIP Platea que incluye acceso a zonas de descanso y catering exclusivo para disfrutar la previa y el partido en un entorno preferencial.

La oferta de posibilidades se extiende con opciones como el acceso a una de las cuatro zonas exclusivas en las esquinas de la cancha, brindando un asiento preferencial y una experiencia a ras de juego. Finalmente, los fanáticos podrán elegir la boleta en tribuna occidental con acceso al Lounge Camerino, permitiéndoles presenciar la salida de los equipos a la cancha y vivir el espectáculo más cerca que nunca de sus protagonistas.

BOLETERÍA AQUI - TRIBUNA VERDE

Medellín se prepara para una jornada que trascenderá el deporte; será el tributo de una ciudad apasionada al legado del futbolista más grande de la historia. El Atanasio Girardot no solo será el escenario de un partido de fútbol, sino el epicentro de un recuerdo que pasará de generación en generación. El terreno de juego está listo, los protagonistas preparados y la historia espera por los fanáticos y apasionados que podrán rendirse ante la magia de Lionel Messi en suelo colombiano enfrentando a los talentosos y únicos jugadores del Rey de Copas, el Atlético Nacional.

https://www.tribunaverde.com/ 


sábado, 1 de noviembre de 2025

¡Guauuuu! ¡Qué torneo!

 

Display Perruno 1. “Yo junto a mi ama Johanis Pabón (Izquierda).  Mi amo Dayro recibiendo la tarjeta verde del juego limpio (Centro) y yo acostado en un escritorio mientras veo fundirse en un abrazo a mi amo con León Mazo, el propietario de los Restaurantes Yo Amo a Bazurto, en Cartagena, en donde devoro sus suculentas viandas”. Fotos cortesía Andrea Pérez-oficina de comunicaciones Internacional Cup.

Por: Roosevelt Castro B.- Director HISTORIAS A LA REDONDA

Mi nombre es Skinny. Soy un French Poodle. Nací el 16 de marzo de 2020, en una camada de peludos consentidos en Santa Marta. No sabía que la vida me llevaría, apenas cinco semanas después, en una cajita diminuta y de la mano de Dayro Junior, a la casa de los Pérez Pabón. Recuerdo que mi ama Yohanis, al verme, gruñó más fuerte que un pitbull con hambre:
-¡A otro perro con ese hueso! Yo no quiero animales aquí… ¿o él o yo?
Pero bastó con que moviera mi colita y la mirara con esos ojitos de “no rompo ni una chancleta”, para que su corazón se derritiera más rápido que un helado en la playa. Desde entonces, soy parte de la manada Pérez Pabón.

Mi amo, Dayro Pérez, al que todos llaman “El Internacional del Deporte”, es un tipo de esos que ladran con estilo. ¡Y cómo no! Si junto a su mujer y sus hijos Dayro Junior y Diego inventaron esta fiesta futbolera llamada Internacional Cup, que desde el 2021 ha puesto a rodar el balón de la alegría por toda Colombia. Y ahora, en su novena versión, la pelota viene a mi nueva casa adoptiva: Medellín, esa ciudad que huele a gol, arepa y guayabo feliz.

Un torneo con pedigree

La Internacional Cup Plus 40 llegó con toda la pinta a la capital paisa. Por primera vez, los veteranos del balón pisan la legendaria cancha Marte 1, en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, ese mismo templo donde otros peludos como yo han aullado por el “poderoso” DIM” o al Atlético Nacional.

El jueves, mi amo Dairo y toda su familia le dieron el banderazo oficial en rueda de prensa, con cámaras, periodistas y hasta un toro de apellido Miura que más parecía salido de una corrida que de un grupo de fútbol. ¡Qué susto, hermano! Pero tranquilo, que yo, Skinny, no le temo ni al Toro Miura ni al León Mazo -ese crack de Cartagena que me alimenta bien cuando lo visito en su restaurante “Yo amo a Bazurto”-.

“Esto es una fiesta para la familia”, recalcó Dairo padre con voz vehemente. Igualmente, al recibir la tarjeta verde del juego limpio de manos de su creativo el periodista Roosevelt Castro Bohórquez.

Allí se anunció todo: los tres grupos, las doce delegaciones y el sistema de competencia. La cosa va así:

  • Grupo A: Bogotá SC, La Guajira, Antioquia y Bogotá Real Alianza.
  • Grupo B: Manizales Coachbank, Casanare Gencor, AMP Confecciones y Distrito Capital.
  • Grupo C: Abogados Caldas, Bogotá Miura FC, Villavicencio Llaneros y Bolívar.

¡Más de doscientos jugadores veteranos dispuestos a demostrar que perro viejo sí aprende nuevos trucos!

Medellín, nueva casa del fútbol veterano

Desde las dos de la tarde, el balón comenzó a rodar como si tuviera motor propio. En cada partido, antes del pitazo inicial, los equipos entraron con ceremonia, música y respeto, mostrando que este torneo no es solo una competencia, sino una celebración de la vida.

Yo, entre la multitud, aullaba de emoción, meneando mi colita negra y blanca. Mi amo, vicepresidente de la ACORD Magdalena, repetía su lema con ese brillo en los ojos que solo tienen los que aman el deporte de verdad: “¡Vive la vida, vive el deporte!”

Y vaya si se vive. La Internacional Cup es más que un campeonato: es una jauría de amigos que se reencuentran, una manada que juega por pasión, no por fama.

Homenaje con alma y corazón

En esta edición, la organización decidió rendirle homenaje a John Wilmar “La Pelusa” Pérez, ese crack paisa que hizo historia en el Deportivo Independiente Medellín.

De hecho, en cada versión hemos homenajeado a varios de los nuestros, y grandes “perriadores”, como Alex “El Didí” Valderrama, Teddy Orozco, Eduardo Emilio Vilarete, Eduardo Julián Retat, aunque este último sí era un “perro de presa” en el medio campo de equipos como Atlético Nacional. 

Mientras sonaban los aplausos y los flashes iluminaban la tarde, yo levanté mis orejas y pensé:
“¡Guau! ¡Qué orgullo ver que hasta los grandes tienen su hueso de reconocimiento!”.

De fondo, imaginé a mi abuelo, el juglar Alfredo de Jesús, componiendo una canción vallenata en honor a los héroes del balón, mientras mi abuela Eufemia zapateaba al compás, celebrando cada pase, cada gol, cada ladrido de emoción.

Desde el corazón perruno

Ver a mi amo dirigir este sueño me hace sentir el perro más afortunado del mundo. Quién lo creyera: aquel profesor al que no le renovaron su contrato en pandemia en el Liceo Versalles, terminó fundando un torneo que hoy mueve montañas, une regiones y le da esperanza a muchos veteranos del fútbol colombiano. El arjonero se salió con la suya.

La Internacional Cup ya no pertenece solo a Santa Marta; ahora es patrimonio de todo el país. Desde Magdalena hasta Antioquia, desde los Llanos hasta la Guajira, los equipos llegan a demostrar que la pasión no envejece… que los sueños no tienen arrugas.

Y mientras los aplausos llenaban la Marte 1, yo me estiraba bajo el sol, con la lengua afuera, pensando: “La vida perruna también tiene sus campeonatos… y este, sin duda, lo ganamos todos”.

Así también lo piensa mi amo Dairo, mientras orienta su otra hija deportiva: La escuela de Fútbol llamada Internacional F.C. con sede en Santa Marta.

Es que son cerca de 45 niños y niñas, que le hacen una gambeta a los “peligros sociales” en las polvorientas canchas de mi ciudad natal o en su sede deportiva ubicada en el Conjunto residencial Venecia, desde hace 4 años.

¡Guau! ¡Qué Torneo!
La Internacional Cup Plus 40 no solo rueda el balón: hace latir corazones. Y yo, Skinny, el flaco de Santa Marta, puedo decir con orgullo que fui testigo, cronista y mascota oficial de esta fiesta del deporte.

Porque en esta vida, como en el fútbol, lo importante no es solo ganar… ¡Es seguir jugando con alegría y ladrando con pasión!

Display Perruno 2. En la entrega de los uniformes de los equipos participante (Izquierda e Centro) y con Gustavo Toro, gerente del Hotel Dorado 70 en donde me hospedo en una perrera de 5 estrellas para mi pedigree. ¡Gracias!!!