sábado, 12 de julio de 2008

Victor Aristizábal: Sinónimo de gol



Por: Roosevelt Castro B.

“ El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco.El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire”.

(Eduardo Galeano en “fútbol a sol y sombra” )

Víctor Hugo Aristizábal Posada despertó a la vida y al fútbol, un 9 de diciembre de 1971, en la clínica Luz Castro de Gutiérrez, hoy Hospital General de Medellín. Los Aristizábal Posada vivían en el barrio Belén, en el sur occidente de Medellín. Belén, una suerte de pueblo pequeño con grandes mangas, tiendas de abarrotes y cantinas con billares, dentro de la gran metrópoli antioqueña, le servia como “patria chica” al pequeño párvulo sediento de gloria.

El hijo de Leonel Eudoro y de María Elena y el tercero de la familia Aristizábal Posada, era un inquieto muchacho con ansias de triunfar. No faltaron los castigos maternos, por quedarse hasta altas horas de la noche en un parquecito infantil, donde transcurrió los años de su niñez. La nostalgia aflora cuando recuerda esos bellos momentos.

Sus amiguitos de la escuela Jackelyn Kennedy, viendo sus virtudes y su olfato goleador, lo empezaron a invitar a jugar en los “desafíos” barriales. No tardó en destacarse no solo por sus anotaciones con sabor a barro o a arenilla, sino por su generosa nariz, razón por la cual sus compañeros lo empezaron a llamar “Pinocho”.

El aseo de las aulas, los pasillos, el olor a la tiza y las primeras letras e igualmente las escapadas de la escuela para jugar al fútbol todavía permanecen frescos en su memoria.

Esa “Goma” por jugar a la pelota lo llevó, en 1984, a las canchas de Campo Amor, para pedir la oportunidad de jugar en los equipos de Asesorias Hernando Díaz, en los torneos de la liga Antioqueña de fútbol, en donde Jugó en las categorías cuarta y tercera.
Díaz, contador Público, hace un balance de la llegada de uno de su mejores activos y el mejor superávit, como lo realiza con muchas de las asesorías contables, para sus clientes.

Es que los uniformados con los colores de la selección Argentina, sacaban pecho y mostraban todo sus talentos en defendiendo los colores de “Don Hernando”, este cazatalentos del balompié antioqueño.

Allí se destacó por su liderazgo y por su naciente capacidad goleadora.

Por recomendación de Hernando Díaz, su primer técnico en el fútbol, llega a la selección prejuvenil de Antioquia, orientada por Juan José Peláez. Cargando los implementos deportivos de Carlos Jiménez, un talentoso volante de los seleccionados antioqueños, pide probarse con los colores Blanco y verde de nuestros seleccionados departamentales.

Es el año de 1985 cuando “Aristi” se enfunda la primera camiseta blanca y verde de las 8 selecciones paisas en las que participaría y en las cuales anotaría 25 goles.

En ese mismo año de su debut con la camiseta de Antioquia y un 25 de abril del mes de abril, una noticia trágica sacude a la familia Aristizábal Posada, quienes vivían en la casa de los abuelos paternos Mauro y Florencia: asesinan a su padre Leonel Eudoro, quien, con la venta de chance, mantenía a su familia compuesta por Luz Elena, su madre, sus dos hermanas Angelina y Sandra, Carlos Alberto, Su hermano, y Víctor Hugo.

Por un pleito callejero de un tío paterno con una cabaretera, asesinan de una puñalada a su padre Leonel Eudoro, en el sector de las antiguas Empresas Públicas de Medellín, en el centro de Medellín.

No hubo otra alternativa que abandonar sus estudios de tercero de bachillerato, en el Octavio Harry y ponerse a trabajar vendiendo chance, moliendo arepas o voceando el periódico del día, en Belén Rincón, pues le daba pena con sus amiguitos del barrio que lo vieran vendiendo la prensa diaria.

Su paso fugaz por las aulas del Octavio Harry lo recuerda con profunda nostalgia.

Haciéndole gambetas a la vida y convirtiéndole goles a la tristeza, el popular Aristi y su hermano Carlos Alberto trabajan arduamente para sacar a su madre Maria Elena del alcohol, producto de una terrible depresión que le causó a muerte de su esposo, Leonel Eudoro.

Una porción de arroz, un huevo frito y un refresco hacen parte de la dieta de Aristigol, que le preparaba su madre Luz Elena, en su niñez y su preadolescencia. Por eso siempre la tiene presente.

Insiste con el fútbol. En 1988, en una transacción compleja, pasa del los equipos Asesorias Hernando Díaz a los del Colegio Antonio Nariño convirtiendo más de 77 goles en las redes contrarias, entre los dos equipos.

Todo ese problema no lo amilanó si no que fortificó su espíritu. Los colores blanco verde de Antioquia permanecían en su vestuario deportivo, desde 1986.

Son 4 años compartiendo su talento, sus alegrías su goles y sus bromas con los compañeros de los seleccionados Antioqueños, logrando los títulos departamentales en las categorías, prejuvenil, en 1986 y juvenil en los Juegos nacionales y en el torneo nacional de ésta categoría.

Más tarde, en 1989, llega al cuadro Atlético Nacional y de la mano de Nelson Gallego empieza a fundamentarse como gran goleador.

Su debut con el cuadro verde no se hizo esperar: el 2 de agosto de 1990 pisa el gramado del Atanasio Girardot como profesional del balón, enfrentando al Deportivo Pereira.

Su primer gol se lo hizo al portero Lisandro Abello, del Sporting de Barranquilla., un 23 de agosto de 1990, en la portería norte del “coloso de la 74”. A los 16 minutos de iniciado el partido, Víctor Hugo se escapa por la punta derecha y con balón cruzado vence la resistencia costeña.

Para 1991, Víctor Hugo Aristizábal Posada se afianza como titular del Club Atlético Nacional, conformando una dupleta goleadora con Faustino Asprilla.
Una nómina de lujo posibilita que los dirigidos por Hernán Darío “Bolillo” Gómez se coronen campeones del fútbol Profesional Colombiano, en final dramática con el Atanasio Giradot repleto de 52 mil hinchas, gozando los goles del capitán verdolaga Alexis García, de tiro Penalti y una genialidad del volante antioqueño Luís Alfonso “el Bendito” Fajardo que, con una vaselina, vence la resistencia americana. Golazo que todavía retumba en las gargantas y la memoria de los seguidores del “rey de copas colombiano”.

Así mismo, quién no recordará ese “escorpión” contra Chile en un partido amistoso con Colombia, cuando estaba recién casado con Catalina Chavarriaga Lopera, en 1994.

A Catalina la conoce Aristigol en 1993, en una de las prácticas del cuadro verde. Un 25 de noviembre de ese año, y en la Iglesia Santa María de Los Ángeles del barrio El Poblado, en Medellín, Victor Hugo dice “sí, acepto” y se une en vínculo matrimonial a Catalina.
Aristigol transpira amor cuando habla de Catalina. Las mejores odas y las mejores canciones de Marc Anthony, como “tu amor me hace bien”, se las dedica el máximo goleador a su mujer y la madre de sus tres hijos: María Camila, Juanita y Emilio.

El amor por los niños vive presente en el romperedes colombiano. Por eso Dios y la vida lo premiaron con dos hermosas niñas, María Camila y Juanita y Emilio, un precioso bebe, son quienes le dan sus mejores sonrisas y alegrías a la familia de Aristi.

Una de las máximas frustraciones que tiene “Aristigol” es que en su debut internacional, jugando para el Valencia de España, en 1994, no pudo marcar en los arcos contrarios. Pero eso no lo amilanó.

Dicen que las tristezas son “la sal de la vida”. Este condimento lo ha tenido Aristigol con la muerte de su padre y con la de Andrés Escobar. El asesinato del llamado “caballero del fútbol”, el 2 de julio de 1994, todavía le produce la más terrible nostalgia, pues aun lo recuerda con mucho cariño, especialmente por su generosidad con los más desfavorecidos.

La finales de 1994, llevan al cuadro Atlético Nacional a coronarse nuevamente campeones del torneo Rentado Colombiano. Los dirigidos por Juan José Peláez levantan el trofeo, con Víctor Aristizábal en sus filas.

Ya para 1995, y con tan sólo 24 años de edad, Víctor Hugo contribuye con sus goles para que el cuadro verde dispute otra final de la Copa Libertadores de América. El rival a vencer es el Gremio de Brasil, orientado por Felipao.

Luego de una derrota en territorio de los penta campeones del mundo 2 a 0 y sin la presencia de Aristi, el Club Atlético Nacional enfrenta a Gremio en el Atanasio Girardot, un 30 de agosto de 1995. El gol de Aristi no sirvió para volver a obtener la Libertadores, pero si para ser considerado el mejor jugador del torneo continental.

Esta exitosa presentación lo lleva participar del competitivo y exigente balompié del Brasil. Primero fue Sao Paulo de Tele Santana, donde convirtió 33 goles, en las temporadas 96/98. Luego el Santos de “el Rey Pelé” donde anotó 5 dianas.

Mas adelante, y a su regreso a Colombia, las 15 dianas que convirtió este romperedes antioqueño, cuando se encontraba defendiendo los colores del Deportivo Cali, en el 2001.

Ese mismo año, Aristigol le da las más grandes alegrías al pueblo colombiano con nuestra selección. La Copa América realizada en nuestro país ve coronarse campeona a los dirigidos por Francisco Maturana. La final disputada contra México encuentra al combinado tricolor invicto, venciendo a “los manitos” con gol del capitán Iván Ramiro Córdoba.

Con 6 goles, Víctor Hugo Aristizabal Posada se consagra máximo goleador del torneo, sumando así 19 dianas, defendiendo los colores amarillo, azul y rojo de nuestro país, desde su aparición en un Suramericano Juvenil en Venezuela y unos preolímpicos en Paraguay. Además, su paso por el mundial de Francia 1998.

Para el 2002 regresa a las tierras de la zamba. Vitoria es el equipo que lo vuelve a acoger para contribuirle con 31 anotaciones y un campeonato Bahiano.

El mítico Cruzeiro lo ficha para el 2003. Los torcedores del popular equipo de Porto Alegre celebran los 28 goles y los campeonatos Mineiro y la Copa Brasil.

En su última temporada en Brasil, en el 2004, es fichado por el Coritiba donde con 12 goles y la obtención del campeonato Paranaense, se despide

Su mejor amigo y técnico Juan José Peláez insiste con el nombre de Víctor Aristizábal para la temporada 2005. Él no lo duda un instante y regresa al cuadro de sus amores.
Pelaéz no está pero encuentra en santiago Escobar y Mauricio “chicho” Serna el mejor respaldo para convertirse en el líder Cuadro verde.
En esta temporada convierte el gol 300 en su cosecha y pasó de largo. Sí, un 6 de abril de 2005, Aristi llega a su tercerea centena de goles en el partido que su equipo frente al Atlético Bucaramanga.

Con sus goles se consagra como el máximo artillero del torneo apertura de balompié rentado colombiano y Atlético Nacional vuelve a la Copa Libertadores de América, luego de coronarse campeón por octava ocasión, enfrentando en la final al Santa fé de Bogotá

Para la temporada 2007 anuncia sus retiro de la canchas. Dos lesiones serias y dos nuevos títulos con el Club Atlético Nacional marcan la despedida de la vida de este amante de la Salsa romántica. Así, Aristi completa 5 estrellas en el Fútbol Profesional Colombiano con el cuadro verde de Antioquia, de las 10 que tiene el firmamento del llamado “Rey de Copas Colombiano”.

Es que desde su primer gol como profesional a Lisandro Abello, del Sporting de Barraquilla en el Atanasio Girardot, hasta su última anotación contra el Deportes Tolima, a Agustín Julio, en la ciudad de Ibagué, Victor Hugo Aristizábal Posada se ha distinguido por su olfato goleador. De eso han transcurrido 18 años con un record difícil de igualar para goleador colombiano: más de 348 goles, en los diferentes equipos en los que ha militado.

Ahora como columnista de portal en Internet de Fox Sports y como nuevo integrante del cuerpo técnico del club Atlético Nacional quiere contribuir con las nuevas generaciones aportando sus vastos conocimientos y sus sabios consejos.

Víctor Hugo Aristizábal Posada es Sinónimo de gol y sus goles son vida.
Palmarés.

Campeón Nacional Prejuvenil (1986). Ibagué- D.T. Juan José Peláez.
Campeón Nacional Juvenil (1987). - D.T. Juan José Peláez.
Campeón Nacional Juvenil – Juegos Nacionales- Eje Cafetero- (1988). Ibagué- D.T. Juan José Peláez.
Campeón Nacional Juvenil (1988). - D.T. Carlos “piscis” Restrepo.
Campeón Atlético Nacional (1991). - D.T. Hernán Darío “Bolillo” Gómez.
Participante Selec. Colombia Preolímpica a Barcelona 1992- D.T. Hernán Darío “Bolillo” Gómez.
Campeón Atlético Nacional (1994). - D.T. Juan José Peláez.
Sub- Campeón Copa Libertadores de América con Atlético Nacional (1995). - D.T. Juan José Peláez.
Campeón Copa Merconorte con Atlético Nacional (2000). - D.T. Calos Navarrette
Campeón y Máximo goleador de Colombia con 6 tantos en la Copa América 2001- D.T. francisco Maturana
Campeón Torneo Baiano (Brasil) (2002) con el Vitoria.
Campeón Torneo Mineiro (Brasil) (2003) con el Cruzeiro
Campeón Copa Brasil (2003) con el Cruzeiro
Campeón Torneo Paranaense (Brasil) (2004) con el Coritiba.
Campeón Atlético Nacional (2005-I). - D.T. Santiago escobar
Campeón Atlético Nacional (2007-I). - D.T. Oscar Héctor Quintabanni
Campeón Atlético Nacional (2007-II). - D.T. Oscar Héctor Quintabanni.
Máximo goleador del fútbol colombiano con 348 goles (sumando selecciones Colombia y torneos en Brasil)
Máximo goleador en clásicos regionales (Atlético Nacional vrs D. I. Medellín) con 21 goles.
También es el mayor anotador de la historia de Atlético Nacional con 206 goles, 173 en el campeonato local, 4 por Supercopa, 3 por Copa Sudamericana, 5 en la Merconorte de 2000 (que concluyó con título para Nacional) y 21 en la Copa Libertadores de América (en este certamen continental debutó en 1990).

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