sábado, 11 de noviembre de 2017

Roldán, un juez de pasiones


Por: Roosevelt Castro B.
Su primer partido no fue noticia en ningún noticiero o periódico, solo  un reto con su profesora María Patricia Restrepo Rodas, en la Escuela Urbana de Varones de Remedios. Ella sancionó un penalti. Él, quien jugaba como portero,  le dijo que no fue. Ella replicó preguntándole que si era árbitro de fútbol. Él le dijo que sí y con un caja de chicles de menta y  un envoltura de un Bon bon bum empezó a darle rienda a su sueño arbitral. 
Así,  desde los 12 años, el amalfitano  Wilmar Alexander Roldán Pérez empezó a acumular decibeles de gritos de hinchas  furiosos que le recuerdan a su ser querido.
Su primer clásico
La cita con el juzgamiento futbolístico ya estaba pactada. Los tiquetes aéreos no le llegaron.  Cuatro días antes le habían anunciado que  sería el juez central en un clásico antioqueño entre Verdes y Rojos, acordado para el sábado 23 de febrero de 2008.  Era su primera vez como árbitro entre los archirrivales paisas.
Un mes antes había cumplido los 28 años de edad y cinco como central al servicio de la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor. El llamado “Castrilli del Nordeste Antioqueño” estrenaba su gafete  FIFA.  
Los fieles escuderos en esta cita con el odio y la vocinglería fueron Wilson Berrio y Daniel Pérez, ambos de las Fuerzas Armadas. Quizás blindándolo de los madrazos y los insultos en que prorrumpían los más de los 30.055 hinchas que asistieron al Estadio Atanasio Girardot, en la noche fría sabatina.
Los rivales de plaza llegaban a su juego  número 251 desde que iniciaron este duelo del Rentado Colombiano a finales de 1948, en la Cancha de San Fernando, bajo la conducción arbitral de Guillermo Acuña. 
Dice  Eduardo  Galeano, en su libro “Fútbol a Sol y Sombra”, que el árbitro es arbitrario es decir caprichoso. De igual forma asevera el escritor y periodista uruguayo que: “los perdedores pierden por el él y los ganadores triunfan a pesar de él”. 
Así lo pensaron los hinchas del Atlético Nacional y el Deportivo Independiente Medellín, cuando se enteraron que para su choque futbolístico lo pitaría el hijo de Luz Amparo.

Al Derby paisa había llegado sin tanta ansiedad y noches de insomnio  como los tuvo cuando debutó como profesional del pito. Fue un día 16 de febrero de  2003, cuando le anunciaron que pitaría su primer encuentro como profesional, en un partido entre Millonarios y Caldas, en Bogotá. Un lacónico cero a cero selló en el marcador final del partido. Wilmar, lo asumió con la misma humildad como digiere sus alimentos, en especial las sopas de verduras que les prepara su hermana Sandra, una acuciosa trabajadora de las confecciones, en Leonisa. Claro está que se la pasó casi tres días desvelado, por culpa de tan tremenda responsabilidad. Además, fue un partido de bienvenida y de despedida. Sí, ese día Wilmar recibía la alternativa y su escarapela de Juez Dimayor  y se despedía un histórico del pito antioqueño y colombiano: Jorge Luís Arango Cardona, como asistente arbitral.
8.15 p.m., horario atípico para el encuentro futbolero. La terna arbitral comandada por el Tecnólogo en Educación Física  del Politécnico Jaime Isaza Cadavid salió al terreno de juego del “Coloso de la 74” sin hinchas, ni dolientes, quizás su querida madre lo acompañó en sus oraciones a la Virgen de los Remedios, patrona de su  pueblo.
Un camerino estrecho y maloliente los separaba de tremenda misión. La bulla  y los insultantes gritos no lo amilanaron.  El sonido gangoso del speaker del Estadio anunciaba las alineaciones del partido, en cumplimento de la quinta fecha de Liga Mustang I-2008.
“Atlético Nacional saltará al Atanasio Girardot con David Ospina en la portería; cuarteto posterior con Camilo Zúñiga, Humberto Mendoza, Walter Moreno y Estiven Vélez; medio campo para José Amaya, Diego Toro, Víctor Ibarbo y David Córdoba. Adelante  estarán  Camelo Valencia y Sergio Galván Rey”, anunciaba Carlos Gilberto Giraldo, periodista deportivo y speaker del Atanasio.
Cada jugador era coreado por la recalcitrante barra de Los Sureños, quienes no pudieron asistir con la parafernalia festiva que cada fecha y cada fin de semana para animar al equipo y amilanar al contrario y a los jueces.   “Son los hinchas en el manicomio”, como lo expresa el escritor Charrúa Eduardo Galeano.
Los Verdolagas, orientados por el argentino Óscar Héctor Quintabani, fungían como dobles campeones en la temporada anterior y llegaban  en una posición incómoda en la tabla: ocupaban la casilla 14 con 3 puntos producto de una victoria en cuatro salidas.
Por su parte, los Escarlatas, dirigidos por Juan José Peláez Naranjo,  venían invictos con 12 puntos y cuatro partidos ganados. El once inicial del Medellín lo conformó el uruguayo Aldo Bobadilla en la portería; Elkin Calle, Andrés Ortiz, Bélmer Aguilar, Jamell Ramos en la defensa; Juan Esteban Ortiz, Danilson Córdoba, Jaime Castillón y Omar Pérez, en el medio campo; y  Ayron del Valle y Jackson Martínez en la delantera.
Un ritual similar hacían los hinchas  de la Rexixtenxia Norte quienes llevaron los trapos, las banderas y la murga para animar a sus ídolos  rojos.
Luego de los himnos de Colombia y Antioquia  se dio inicio al primero de los ocho clásicos montañeros que ha dirigido Roldan Pérez, en el fútbol profesional colombiano.
El roce, el choque y el fragor  del partido unidos a la ardentía en la disputa del balón  descomponen a los hinchas  que insultan al central para que piten las faltas a favor del equipo de sus amores.
Mendoza, Vélez, Amaya y Toro, por Nacional y Ramos, Juan Esteban Ortiz, Córdoba, Pérez,  del Valle y Martínez por el DIM, recibieron el cartón amarillo que los obligó al arrepentimiento y Walter Moreno es condenado con el rojo.
Un disparo de media distancia del apartadoseño Camilo Zúñiga, en el minuto 84, vulneró la red del Uruguayo Bobadilla  y puso a ganar por partida doble al  cuadro Verde: los tres puntos disputados y los cerca de 334 millones en la taquilla. 
El orgasmo del fútbol cubrió de éxtasis la fanaticada nacionalista, que no se cansó de seguir gritando “FIFA HP “ al gestor formativo de la acción  “Deporte y Convivencia”, del Inder-Medellín.
Parece paradójico que un árbitro asuma el roll para pacificar aficionados al fútbol,  en las charlas  de sensibilización que realiza en los colegios y escuelas de Medellín, en lo que antes se llamó “Hinchas por la paz”  cuando en las tribunas atestadas de los mismos anónimos estudiantes  se convierten en fanáticos  que  rugen  y  lo llenan de improperios.
La inteligencia emocional le ha servido como fórmula secreta al juez antioqueño y presidente de la Corporación Arbitral Social y Deportiva de Antioquia, CASDA,  para “desconectarse” de tanto insulto. “Tenemos que tener la mamá de caucho, para que reboten los insultos”, comenta jocosamente el esposo amoroso de Lorena Fernández y padre de Mariana.
Luego de casi una década y media en esta profesión y con más de 140 partidos al servicio de la Dimayor, el habitante del barrio Guayabal, en Medellín,  recuerda como en el torneo promocional de la Primera B del 2006, su arbitraje se convirtió en problema de orden público. Las pasiones desaforadas de los hinchas locales del Tulúa las emprendieron contra la terna al verse impotentes de no poder llegar a la final del torneo, ya que habían perdido con Valledupar y un empate en Tulúa sentenció al local, no poder acceder la disputa del ascenso a la máxima categoría. 
Es que desde hace rato el polideportivo y bachiller del colegio Ignacio Yépez Yépez, de Remedios, Antioquia,  viene haciendo un arbitraje de gran altura y  de mucho peso; no sólo por su 1.90 de estatura,  ni por sus  82 kilos, sino por sus buenas calificaciones a la hora de acometer la dura tarea del manejo del pito y las tarjetas.
“Ganamos güevón, así esa gonorsofia de Roldán nos haya expulsado a Moreno”, dijo Sebastián Sánchez, estudiante de la Institución Fe y Alegría de Manrique y habitante del barrio La Cima un sureño. Sánchez,  agitando una bandera verde y blanca y portando una camiseta con la imagen de Andrés Escobar, un eximio jugador  del verde asesinado vilmente el 2 de julio  de 2004, celebró la “parada en seco” que le dio el equipo de sus amores a su rival de plaza.
El debut  como FIFA de Roldán Pérez fue auspicioso, a pesar de no contar con la sintonía, en la pantalla chica, de la hincha más fiel: su madre, todo porque el partido fue transmitido por señal cerrada. Doña Luz, una mujer novelera, no porque se entrometiera en los hogares ajenos, sino porque le gustaban las telenovelas, anhelaba que alguno de sus hijos o hijas protagonizaran alguna ó saliera en la televisión.  Con las frecuentes salidas, ahora doña Luz Amparo saca pecho y le envía sus bendiciones.
Mientras Roldán terminaba sus menesteres arbitrales, el planeta recibía noticias como la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba luego de 49 años en el poder. De igual forma, el deporte colombiano de los clavados celebraba la clasificación a los Juegos Olímpicos de los saltadores paisas Diana Isabel  Pineda Zuleta, Juan Guillermo Urán Salazar y por primera vez  para Víctor Hugo Ortega Serna. Del mismo modo,  el país político se informaba de la muerte del ex líder guerrillero  y ex militante del EPL, Bernardo Gutiérrez,  en Roma, víctima de un cáncer.  

 …  y el mundo, como un balón de fútbol,  seguirá rodando sin tiempo para detenerse. 

“Tenemos la mamá de caucho”



“Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden.. Los derrotados pierden por él y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias. Los hinchas tendrían que inventarlo si él no existiera. Cuánto más lo odian, más lo necesitan”
(El árbitro – “Fútbol a sol y sombra”-Eduardo Galeano)

Por: Roosevelt Castro B.
“Debutante hijuep…”, “primíparo de mierda”. Así fue el recibimiento al árbitro antioqueño Óscar Javier Gómez Flórez de los casi 10.000 aficionados que asistieron al Estadio La Libertad,  para ver el partido entre Deportivo Pasto y Deportes Quindío.
Ocurrió el 27 de julio de 2013. Se cumplía la primera fecha de la Liga  del Fútbol Profesional Colombiano.  Cuatro días antes, el hijo de Óscar, obrero de la construcción, y de Ana Lucia, ama de casa, recibía la noticia: debutaba como profesional del pito.
Cerca de 20 llamadas  perdidas en su celular no lo inquietaron.  “El médico Carlos Alberto Betancurt, instructor de Arbiantioquia, me llamó insistentemente. Yo  estaba en El Peñol y pensé que era para que le diera un informe de la semifinal del Intermunicipal que había pitado, pero no. Él me dio largas en el asunto y luego me notificó que había sido designado como central de ese partido”, recuerda el juez paisa nacido en Medellín, el 5 de octubre de 1983.
Las lágrimas no se hicieron esperar. “Lloré de la emoción por casi una hora. Recordé mis inicios, mis dificultades  y todo el esfuerzo que hice durante casi 17 años para que este sueño se hiciera realidad y haberlo logrado me emocionó mucho”, evoca el esposo amoroso de Ana María Orrego Estrada.
Lo primero que hizo fue llamar a su familia, ritual que repite cada vez que es designado como juez. Sus padres lo felicitaron, muy a pesar que al principio no “patrocinaron mi decisión de meterme al mundo del arbitraje”, rememora el tecnólogo en entrenamiento deportivo del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y estudiante de Licenciatura en Educación Física de la Universidad Católica de Oriente.
Sus inicios con el uso del pito y las tarjetas se remontan a 1998.   La historia es recurrente: el árbitro no asiste a cumplir con sus deberes. Óscar, como kamikaze del pito,  aceptó el reto de su profesor Wilson Flórez. Era un partido amistoso en el barrio Córdoba, de Medellín.  Los oncenos de Unión Cristiano y el local estaban listos y allí  comenzó su historia arbitral.
El amanecer del jueves 25 de julio de 2013 lo cogió sin dormir. Quería saber si era verdad tanta dicha. Se pellizcaba. Miraba al teléfono para reconfirmar su designación. Andaba de acá para allá en su casa de habitación ubicada en el barrio Manrique. Para no mostrar tanta ansiedad llamó media hora después de lo habitual, al representante de la Comisión Nacional Arbitral.
“Yo llamé a las 10:30 am  a Emerson Grajales y me confirmó la designación y volví a llorar”,  recuerda el juez miembro de la Corporación  Arbitral, Social y Deportiva de Antioquia, CASDA

El debut: 90 minutos de insultos
La fría noche sabatina no impidió que el árbitro antioqueño sintiera ese “cosquilleo” en todo su cuerpo.
El asistente FIFA, Wilmar Navarro, y el antioqueño John Freddy Gómez Flores, también debutante, lo acompañaron como asistentes arbitrales. El cuarto árbitro fue el local Jonathan Ortiz.
Muchos consejos, muchas llamadas, mucha tensión,  fueron algunos de los ingredientes que se sumaron al debutante del pito.
El estrecho camerino que da acceso al máximo escenario del fútbol nariñense fue recorrido entre risas nerviosas y las últimas indicaciones del árbitro paisa.
“Shiiiiiiifffffffff”, fue el primer sonido estridente que salió de las tribunas, al asomar la terna al terreno de juego nariñense.
Era como una jauría de lobos que querían devorarse el de negro y representante de las leyes de juego en el fútbol.
“Deportivo Pasto formará con Lucero Álvarez, como portero, en la línea defensiva con Marlon Pedrahita, Camilo Pérez, Nicolás Palacios y Fausto Obeso; en la mitad de la cancha los dirigidos por Flavio Torres estarán Fram Pacheco, René Rosero y John J. Montaño, los delanteros serán Andrés Mosquera, Juan G. Vélez y Mauricio Mina”, manifestaban los locutores deportivos de las diferentes emisoras.
Los  Cuyabros, orientados por Arturo Boyacá, saltaron al estadio La Libertad con Julián Viáfara en la portería; Cristian Peña, Jaine Barreiro, William Tesillo y Wilmer Palacio en la defensa; Hernando Patiño, Alfredo González y Luis Alejandro Paz en el medio campo y Jairo Roy Castillo Jorge Vargas en la delantera.
Piensa en su familia, mira a la tribuna, mira el oscuro cielo pastuso, escucha nerviosamente los himnos, Se persigna y da su silbatazo inicial.
 Trece mil miradas lo miran de cerca. Otros tantos lo hacen a distancia por sus televisores. Todos pendientes de sus movimientos.
Los roces van y vienen. Oscar interpreta las 17 leyes de juego. El público ruge y grita desaforado hasta que en el minuto 27 del primer tiempo, el delantero local  Mauricio Mina dispara y vence la portería de Viáfara. Gol que hace reventar el estadio para alegría de los locales.
El partido se pone intenso. Falta de Hernando “El Cocho” Molina al local Mina. Los espectadores prorrumpen a Gómez Flórez: “Árbitro hijo de puta  saca la amarilla”. Ese sería su primer cartón de amonestación como árbitro.
 Las jugadas van y vienen  y Lucero Álvarez, arquero  del onceno pastuso, se erige como figura. “Juez de línea ladón, levantá ese banderín”, exclaman airados los hinchas locales.   
La tensión continúa. Son 90 minutos ó 5.400 segundos de insultos permanentes. El tiempo transcurre en cámara lenta para el árbitro y eso que  Óscar está acostumbrado por sus seis años como juez de la Primera B.
“El pánico escénico sigue latente a pesar de los años, pero yo lo mitigo, y en ese debut lo mitigué, porque pité muchos partidos, especialmente al América en el Pascual Guerrero con más de 25 mil aficionados gritándome de todo. Nosotros, los árbitros, tenemos la mamá de caucho, para que nos rebote todos los insultos”, asevera el juez con cerca de 18 años de experiencia.
“ ¿Cuánto vas a pitar? ¡Te dieron mucho billete debutante malnacido”, son las  algunas de las voces que retumban en los oídos del juez central.
El partido llega a su fin. Saludos de los locales al juez por haber ganado, los visitantes con desazón por su derrota.
Oscar y su grupo de trabajo llegan al camerino. Con una risa nerviosa, Gómez Flórez se refugia en el baño. “Volví a llorar por casi diez minuto hasta que Navarro se me acercó y me dijo: Dale, hágalo, que usted se merece este premio porque ya es de los nuestros”.
El balón de partido fue un obsequio de Flavio Torres, técnico local,  como regalo a su buen arbitraje. “Aún lo conservo  con mucho cariño, lo mismo que la planilla del partido”, recuerda el formador  de niños,  en la Escuela de Unidos Fútbol Club.
Al otro día busca los diarios locales y le satisface la calificación que le dio el corresponsal del periódico El Tiempo. El periodista Ramiro Rosero Arteaga le puso una nota final de 8, en un trabajo que resultó impecable.

Ya,  con cerca de 50 designaciones como central y  más de 100 como asistente, sueña con obtener la escarapela FIFA. “Si Dios me la da muy bueno para mi carrera arbitral. Es que sería hasta curioso y gracioso que lo insulten a uno en otros idiomas”, concluye entre risas  el que es “coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias”, como lo expresa el escritor charrúa Eduardo Galeano. 

De la curiosidad al aguante (Evolución de las barras del fútbol en Medellìn)


Cada domingo, en cualquier rincón del planeta, en los grandes estadio de las metrópolis o en los humildes campos abiertos de las aldeas, en las lustrosas canchas de pastos relucientes o en  los pelados poteros  de las barriadas, multitudes incontables, y a veces incontrolables, se arremolinan en torno  a esa ceremonia ritual y explosiva que es el fútbol”
(“El Fútbol es todo un simbolismo sexual- Juan Gossain)

Por: Roosevelt Castro B.

Cuando mi abuela materna María Elena Penagos, una octogenaria  de Anolaima, Cundinamarca,  definía el fútbol, no era muy profunda.  Sólo decía  que eran “ventidos piernipeludos” detrás de un balón dándole patadas y un loquito vestido de negro con un pito tratando de recuperarlo”. 
Cualquier hincha de este deporte se llevaría las manos a la cabeza. El fútbol, argumentaría, va más allá de ese simple gesto de patear un balón.  Diría que es arte, es poesía, es rito, es ceremonia. De igual forma,  es pasión, amor, odio, exaltación como algunos  sentimientos que desatan  y hacen  vibrar al hincha.
Es que el fútbol desata todo tipo de pasiones en sus seguidores, que son diferenciales al que acude a un concierto de música clásica, a un museo o a otro tipo de espectáculo. A diferencia de los anteriores, este es más bullicioso e incluso más pasional, especialmente cuando se inserta o adscribe a una barra y se convierte en anónimo si es solo él pero, en lo que llamaría el ensayista y pensador  francés Gustave Le Bon, como alma colectiva.
El seguidor de fútbol   necesita de otros  para reafirmarse e identificarse plenamente con sus símbolos.   Se trata de un sentimiento tribal que cohesiona frente al enemigo y que alimenta instintos territoriales y de lucha. Como diría la filosofía popular: “No somos machos, pero somos muchos”.
¿Pero siempre fue así?.  Aquí plantearemos como evolucionó el hincha de fútbol en Medellín, pasado de la curiosidad sana y sin aspavientos hasta el paroxismo barrista de los últimos años.
Los pañales del aguante paisa

Cuenta el historiador antioqueño Rodrigo de Jesús García Estrada, en su Breve historia del fútbol  en Medellín,  que: la práctica de los deportes en nuestra ciudad surge directamente ligada a los procesos de modernización acelerada experimentados durante las tres primeras décadas del siglo pasado.
Estos procesos tuvieron su expresión más palpable en el incremento inusitado de las áreas urbanizadas, las apariciones de modernas industrias, el auge de la exportación cafetera y las cada vez más estrechas relaciones del comercio medellinense con estados Unidos y Europa.
 En este contexto aparecen  los deportes, rompiendo con una dinámica que se había perpetuado por centurias. Primero fueron el tenis y el golf y posteriormente el fútbol y el baloncesto, como uso exclusivo de la elite de la capital del departamento de Antioquia.
Por eso cuando el rico comerciante antioqueño Guillermo Moreno trajo el primer balón de fútbol a Medellín, en un viaje realizado al Viejo Continente,   lejos imaginaría que una lúdica rural cambiaria por una más citadina.
Hasta aquí García Estrada.  Allí estaba, aunque no lo presentían sus impulsores, el germen de una pasión para muchos y la profesión para otros: El fútbol.
El primer equipo fue el Sporting Foot-Ball Club, organizado por el año de 1912 por dos comerciantes suizos: Juan Heiniger y Jorge Herzig.  Después surgió el Medellín Fútbol Club.
Los primeros  hinchas eran más bien curiosos del novedoso deporte.  Familiares y amigos de los deportistas veían, con asombro, como esta Villa semicolonial  socializaba con esta nueva expresión deportiva, mientras  se tomaban un  té y hablaban y reían a carcajadas de cualquier imprevisto que ocurriera en la Manga de Los Belgas, lugar donde hoy funciona el Hospital San Vicente de Paul.
Los obreros de las nacientes industrias medellinenses  también veían con cierta curiosidad, como muchos de los  futbolistas, hijos de la élite antioqueña, daban rienda al deporte de sus amores. 
Muchos de ellos también lo jugaron en la cancha privada de Miraflores  del Colegio San Ignacio, ubicada en el sector oriental de Medellín.
Década movida

De un momento a otro, el balón saltó la barda y fue a caer a la barriada. Los obreros sin los implementos necesarios pero con mucha pasión empezaron a pegarle a la pelota, siendo observados por sus  compañeros de barrio o sus amigos del barrio.
Afirma el periodista e historiador deportivo   Carlos Emilio Serna Serna que. “la década de los 20 a los 30 fue una de las más movidas del fútbol medellinense. Los partidos eran unos verdaderos carnavales en  las pequeñas lomitas, que servían de tribunas  a los alentadores.
Fue tanto el auge del fútbol, que finalizando la década ya habían construido el primer estadio, que se llamó  Los Libertadores.  Estaba ubicado en el sector de lo que hoy es el barrio San Joaquín y fue inaugurado el 24 de febrero de 1929 con el partido Associattion del Perú contra el ABC Medellín, con la asistencia de casi ocho mil espectadores.  El marcador final fue 9 goles a 0 a favor de los visitantes.
Y fue el 26 de octubre de ese año que se fundó la Federación Antioqueña de Fútbol, conocida como la rectora del balompié aficionado antioqueño.
Se suman más simpatizantes
Medellín crecía a pasos agigantados. De la Villa Semicolonial  a ciudad que se asomaba al mundo con garbo y elegancia.
Los seguidores del fútbol  exponencialmente también aumentaban. Ya no eran los acompañantes curiosos del barrio equipo del barrio o de las fábricas. Los intercambios interdepartamentales de selecciones vinieron con los hinchas  de los jugadores, que eran convocados a defender los colores blanco y verde de Antioquia.  Ya los unía otra pasión: la de la selección Antioquia.
Génesis de la violencia
De la violencia en el fútbol, Medellín no se escapa.  Cuenta la historia que el 9 de julio de 1944, la Federación Antioqueña de Fútbol  programó un partido en el Estadio Los Libertadores, entre el Medellín y el Huracán.  Habia una entrada de 3.000 espectadores para un recaudo en taquilla $ 18, 000, oo.
Huracán le quería darle los puntos al Medellín, ya que matemáticamente  era el virtual campeón. Igualmente, quería jugar con suplentes. Medellín no aceptó.  Francisco Cuartas, presidente de la Fedefútbol, intervino en el impasse, pero no pudo.  
El público se impacientó. Cuartas se llevó el dinero por miedo a desmanes.  Los hinchas  se sintieron burlados, pues no les devolvieron su dinero y no les presentaron el partido, a lo que empezaron a vociferar y a lanzar papeles prendidos y como las tribunas eran de madera el fuego fue tomando fuerza. 
Luego se llamó la policía que fue recibida a punta de sillas de madera lanzadas por los enardecidos espectadores.  El contingente de seguridad, comandado por el capitán Ortega,  se defendía.  Ortega, borracho, mandó disparar al público. El saldo final: cinco muertos, dos de ellos futbolistas del Medellín, y 15 heridos.
Atlético Municipal y el Medellín captan seguidores

Con la aparición del fútbol profesional  en 1948, el país futbolero se transformó.  Medellín no fue la excepción. Los oncenos de Atlético Municipal y  Medellín empezaron su senda por los estadios  de Colombia.
El Estadio San Fernando,  ubicado en donde hoy funciona la Plaza Mayorista, era  visitado por los hinchas ávidos de ver un espectáculo mejor.
Familias enteras y grupos enormes de amigos  asistían a cada jornada dominical para ver  no solo el choque futbolero, sino también apostar en el hipódromo sanfernandino.
Cinco años después, el 19 de marzo fue inaugurado el estadio Atanasio Girardot. La megaobra había sido proyectada con varios años de lucha incesante  para su construcción.  El terreno tuvo un costo de 800 mil pesos y su construcción costó más de 15 millones de pesos. En ella participaron cientos de obreros y 200 presos de la cárcel La Ladera.
El sector de Otrabanda fue el elegido para la construcción de este anhelo futbolero de miles de hinchas que gritaban al equipo de sus afectos.
Los procesos de industrialización de las tres primeras décadas que vivió Medellín  y la naciente urbanización ameritaban un escenario deportivo para la ciudad.
Comienza la fiesta

Ramón Ospina, en el partido preliminar entre Antioquia y el América de Cali, convirtió el primer gol,  para la alegría de muchos de los seguidores que se agolparon para la inauguración del máximo escenario del fútbol antioqueño y que bautizaron en honor a Atanasio Girardot, muerto heroicamente en el Bárbula, quizás  presagiando las grandes batallas futbolísticas que iban a tener los equipos anfitriones de Antioquia.
La jornada de inauguración se completó con un cuadrangular de fútbol profesional disputado entre el Atlético Nacional, el Deportivo Cali, la Alianza Lima de Perú y el Fluminense de Brasil.  El primer gol profesional fue marcado por Jaime Manco Gutiérrez, jugador del Atlético Nacional, al equipo Alianza Lima.
Cuentan que ese día se entregaron mil 500 entradas gratuitas para los jóvenes de los barrios más pobres de la ciudad, para que pudieran participar en el acto de inauguración. “Desde ese día hay revendedores de boletas”, comenta jocosamente Carlos Emilio Serna Serna, en su libro “1929-1989- 60 años Fedefútbol Antioquia”.
El pollo asado, la gaseosa,  las arepas, eran algunas de las viandas que consumían los asistentes al máximo escenario del fútbol paisa. 
“Era una fiesta que se vivía en familia” , recuerda  Rubén Darío Elejalde,  hincha irreductible del Deportivo Independiente Medellín.  “Mi padre Evodio me llevó a un partido contra el Tolima en 1960  y quedé maravillado con el juego”, señaló el habitante del barrio La floresta de Medellín.
Ese ritual familiar del hincha rojo  era muy similar al del rival de plaza.  “Asistíamos entre amigos. No había peleas. Cuando terminaba un partido e incluso un clásico, nos sentábamos con los hinchas contrarios a tomarnos unos aguardientes en las carretillas que habían en los alrededores del Estadio”, cuenta el rionegrero Guillermo Otalvaro, hincha de Atlético Nacional.
Crece la hinchada

Los títulos de en el siglo pasado de Deportivo Independiente Medellín en 1955 y 1957 y de Atlético Nacional en 1954, 1976, 1981, 1991, 1994, 1999 hacen crecer los seguidores de ambos bandos con unas características muy marcadas.
Gilberto Pulgarin, un acérrimo seguidor escarlata,  crea la primera barra organizada de la región a principios de 1972.  “Poderosos del DIM” se llamó el grupo de amigos que se reunieron a alentar al DIM en la tribuna lateral norte.
“Ellos, al igual que nosotros, queríamos que el Medellín se quedara en nuestra ciudad, luego de su paso a Barrancabermeja el año anterior  como Oro Negro”, evoca Ruben Elejalde, socio fundador de la barra  “La Danza del  Sol”, fundada el 11 de junio de 1972.
“Nosotros siempre nos ubicamos en popular centro ahora llamada oriental baja y para el 2017 estaremos cumpliendo 45 años de seguir a cada jornada a nuestro DIM, siendo la barra más antigua  del fútbol en Medellín”,  rememora Elejalde.
Fue la barra pionera en la trashumancia de hinchas.  “Vendíamos los tiquetes para acompañar al equipo.  Recuerdo que el primer viaje  fue a Pereira  y con ellos empatamos 0-0. Fuimos a Cali, Ibagué, Manizales, Armenia, pero problemas de orden público no lo volvimos a hacer desde hace 8 años”, evoca Ruben Darío Elejalde, tecnólogo industrial del Politécnico Jaime Isaza Cadavid.
Cuatro años después desaparece los “poderosos del DIM” pero emergen grupos de seguidores. El Escuadrón Rojo, La Puteria Roja, Barra Kid Chance, La Llave Roja,  entre otras barras fueron surgiendo para darle aliento al llamado “Equipo del Pueblo”

Los seguidores Verdes no se quedan atrás.  “Recuerdo que una de las primeras barras de Nacional fue la Academia Verde creada por Héctor Gómez, el popular Radiolo. Se hacían en la tribuna oriental. Nosotros, con unos amigos del barrio Buenos Aires y compañeros de trabajo de Coltejer,  fundamos la barra Comando Tribuna Verde y empezamos a alentar al equipo en popular centro ”,  afirma Guillermo Otalvaro, hincha verde   desde 1976.
Después aparecieron otras como la Oswaldo Juan Zubeldía, Escándalo Verde, entre otras.
Las barras se asocian

Con las diferentes ampliaciones que tuvo el Atanasio Girardot, como las construcciones de la tribuna oriental para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978 y las tribunas norte y sur, por recomendación de la Confederación Suramericana de Fútbol,  para principios de la década de los 90, el aforo aumentó.  Se pasó a casi que duplicar la asistencia para llegar a casi 50 mil aficionados.
Unido a ello, los triunfos internacionales de los clubes antioqueños como la Copa Libertadores de América, la Copa Merconorte,  la Copa Interamericana, entre otros. Esto obligó a que los hinchas, con el fin de obtener una boleta, no solo se adscribieran a una barra sino que aparecieran dos entidades responsables para ser el puente entre los equipos y los grupos de seguidores. Así nació Ubanal y  Asobdim.
La Unión de Barras de Nacional, Ubanal, surge a finales de de 1989 luego del gran título continental del cuadro verde, pero es el 4 de diciembre de 1990 cuando gana su personería jurídica.  “En esto nos ayudaron mucho los periodistas Luciano González Sequea, Alonso Arcila Monsalve y el empresario Sisar Arango (q.e.p.d).  El objetivo no solo era acompañar al equipo sino comprar un jugador de primera línea para el equipo. Esto último no lo pudimos lograr”, confirma Guillermo Otalvaro.
45 grupos de seguidores del cuadro verdolaga  firmaron el acta de fundación de Ubanal.
Ante la desaparición de unas,  la aparición de otras,  sin una sede propia, con reuniones periódicas cada primer viernes del mes y  apostándole a los programas  que vienen desde la administración municipal, al mando de Federico Gutiérrez,   las 12 barras  y los casi mil seguidores que aglutina Ubanal quieren seguir aportando a la paz y la convivencia en el fútbol.
La Asociación de Barras del Deportivo Independiente Medellín, Asobdim,  es la otra entidad que surge en La Capital de Montaña para aglutinar un grupo de barras deseosas de asociarse legalmente.  17 delegados de barras compuestas por grupos familiares se reunieron un día  de 1990 para concretar la idea y no fue que hasta el 0 junio de ese que la gobernadora María Helena Herrán de Montoya firma la resolución 37413 para darle vida jurídica a la entidad sin ánimo de lucro.
Ya han transcurrido más de un cuarto de centuria y Asobdim y sus más de 7 mil asociados  contribuyen con una labor social importante en beneficio del hincha y del fútbol. “Hemos trabajado muy duro para que el hincha se sienta cómodo, bien y respaldado en el Estadio. De igual forma, que la boletería se le respete, lo mismo que su lugar en el Atanasio. Del mismo modo realizamos un torneo de niños en 3 categorías que van desde los 10 hasta los 12 años y en el que hemos contado con casi 152 equipos inscritos. Además, tenemos un Club deportivo que participa activamente en los campeonatos de la Liga Antioqueña con casi 230 niños beneficiados”, indica Jorge Hoyos, presidente de  la Asociación de Barras del Deportivo Independiente Medellín, Asobdim.
¿Barras Bravas?

El fenómeno de violencia asociado al fútbol  no es ajeno en Medellín.   En los albores de 1992 y con la creación  del Escándalo Verde, por un  grupo de jóvenes seguidores del Nacional,  y  de “La Puteria Roja”, por parte de púberes hinchas del DIM, se empezaron a generar algunos desmanes entre ellos, especialmente por su ubicación en el estadio.  Ambas barras se hacían en la tribuna oriental.
En septiembre de 1998, cansados de tanta violencia, especialmente en los clásicos regionales,  y tras varias reuniones,  los seguidores rojos  de la Puteria Roja conformaron un grupo  que se denominó Rexixtenxia Norte y escogieron la tribuna norte para alentar al equipo de sus amores.
Un año antes, y en el mes de noviembre,   había nacido el contingente juvenil de Los Del Sur.  Varios adolescentes  fanáticos del  cuadro verdolaga, adscritos al Escándalo Verde, decidieron  separarse y, en  la Urbanización Villa de Aburrá, crear la nueva barra, que empezó a animar al Club Atlético Nacional en la tribuna sur del  llamado “Coloso de la 74”.
Se han convertido en un fanatismo irracional y bárbaro que muchos las empezaron a llamar como “Barras Bravas”.
“Yo no las califico como Barras Bravas, pues tienen unas características diferentes a otras y están marcadas por nuestra idiosincrasia. Recordemos que en la época cruenta y violenta en Medellín, por parte del narcotráfico, el fútbol sirvió de bálsamo para la ciudad y le hizo una gambeta a la muerte”, asevera Gonzalo Medina Pérez, politólogo y profesor universitario especialista en el tema.

“Debemos aceptar que es una nueva generación de hinchas del fútbol, que lo ven con otros matices y de una manera distinta”, concluye Guillermo Otalvaro, presidente de Ubanal.
Aunque sobrediagnosticadas   las “barras bravas” en  la ciudad quieren apoyar las políticas claras para la paz y la convivencia que plantean desde   la Administración Municipal, por parte de Federico Gutiérrez Zuluaga.  

Así, el hincha de fútbol  en Medellín  pasó de  una curiosidad por el juego hacia un fanatismo extremo, muy al pesar de mi abuela materna.

Insultos mundialistas

“Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden.. Los derrotados pierden por él y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias. Los hinchas tendrían que inventarlo si él no existiera. Cuánto más lo odian, más lo necesitan”
(El árbitro – “Fútbol a sol y sombra”-Eduardo Galeano)


Ocurrió el 8 de julio de 1990. Se jugaba la final de la Copa del Mundo entre los seleccionados de  Alemania y Argentina. El Estadio Olímpico de Roma estaba a reventar. Los más de 73.000 aficionados coreaban a gritos los nombres de los jugadores.  La terna arbitral,  comandada por el nacionalizado mexicano Edgardo Codesal Méndez y secundado por el colombiano Armando Pérez Hoyos y el polaco Michał Listkiewicz, en medio  de una silbatina general, irrumpió al terreno de juego.  Era la primera y única vez que un juez cafetero, antioqueño para más señas, era designado por la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, para dirigir una final de un Mundial de fútbol.
Como en el antiguo circo romano, los de negro fueron recibidos con toda clase de epítetos.  No obstante, el árbitro  central uruguayo, pero naturalizado en la tierra de Los Aztecas y médico de profesión,  quiso “curarse en salud” llamando a los capitanes Lothar Matheus, de Alemania, y Diego Armando Maradona, de Argentina, ante la mirada atenta de sus jueces línea, especialmente de Pérez Hoyos, quien no ocultó su emoción de seguir los pasos de su padre Hernán, pero quien falleció a principios de enero de ese año.
 Codesal, quien también era heredero del pito y las tarjetas mundialistas  de su padre José María, dio inicio al encuentro futbolero, no sin antes dar instrucciones generales a su equipo arbitral.
“Yo me sentí muy tranquilo”, confiesa el juez de línea antioqueño, muy a su pesar. Es que el esposo de  la doctora Cecilia Elena Cotes y padre amoroso de Alejandro y Natalia le tocó pasar las verdes y las maduras, en este duro y desagradecido oficio.
Quizás por su inquieta mente de Pérez Hoyos  como ingeniero de controles e instrumentalista industrial del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, pasaban muchos recuerdos con sentimientos encontrados.

Momentos amargos como el “secuestro express” al que fue sometido por parte de un grupo de sicarios, al servicio del Cartel de Medellín y su capo Pablo Escobar Gaviria, el cual amenazaban de muerte a  los de negro colombiano, señalándoles que “árbitro que se porte mal, lo borraban” .
Igualmente, otro momento álgido ocurrido  las semifinales de la Copa Libertadores de América en 1987, cuando se enfrentaron América y Deportivo Cali. El Cuadro Azucarero había ordenado un aviso en la prensa vallecaucana poniendo en tela de juicio la capacidad e idoneidad del juez antioqueño nacido en Medellín el 5 de mayo de 1952.
Los actuales campeones, orientados por Carlos Salvador Bilardo,  saltaron al gramado  del máximo coliseo del fútbol romano con  Sergio Goycochea en la portería;  Néstor Lorenzo, Roberto Sensini, José Serrizuela,  Óscar Ruggeri y Juan Simón, en la defensa; José Basualdo, Jorge Burruchaga, Diego Maradona, en la zona de volantes y adelante con  Pedro Troglio  y Gustavo Dezotti.
Por su parte, los alemanes, dirigidos por Franz Beckenbauer,  alinearon a  Bodo Illgner defendiendo el arco;  Andreas Brehme, Juergen Kohler, Klaus Augenthaler y  Guido Buchwald en la defensa;  Thomas Berthold, Pierre Littbarski,  Thomas Haessler, Lothar Matthaeus, en el mediocampo;  y Rudi Voeller y  Juergen Klinsman, en el ataque.

Luego de los actos protocolarios,  el partido comenzó. Transcurrían 5 minutos  y el delantero gaucho Gustavo Dezotti recibe el primer carton amarillo. “Shiiiiiifffffffffffffffffff” era el sonido estridente de los  pocos seguidores argentinos, ante la primera cartulina preventiva del juez central.
El alemán  Rudi Voeller (52’)   y los argentinos Pedro Troglio (83’) Diego Armando Maradona (86')  fueron amonestados por Codesal Méndez.
  Armando,  ubicado en el sector de oriental, corría muy concentrado y anotaba en su minuta el jugador amonestado.  “Los hinchas argentinos estaban muy cerca del sector donde yo me ubiqué y se escuchaban todas las groserías que ellos decían en contra mia”, rememora el juez de línea colombiano, quien por fortuna veía salvaguardada su integridad, porque el escenario deportivo, ubicado en la Viale dei Gladiatori, 00135 en  Roma, Italia, tiene pista de sintética atletismo.
“Juez de línea marica, levantá ese banderín”, “Hijueputa  boludo eso fue fuera de lugar “, “atorrante, ¿Qué estás señalando?”,  eran algunas de las voces en  las que prorrumpía el público seguidor de la albiceleste.
La barra argentina, opacada por los locales que le hacían fuerza a los teutones, gritó al unísono: “árbitro hijo de puta”, todo porque al minuto 65 el recién ingresado Pedro Monzón fue expulsado por el Central uruguayo-mexicano.
La vocinglería y la grosería  de la fanaticada gaucha se desbordaron cuando al minuto 86, cuatro antes de culminar el partido,  el silbante Edgardo Codesal sancionó una pena máxima a favor de los orientados por Franz Beckenbauer.
Ocurrió por el sector nororiental, el juez nacido el 2 de julio de 1952 en Montevideo, Uruguay,  sancionó una zancadilla,  que fue discutida de forma vehemente por los jugadores suramericanos y que derivó en la segunda expulsión del delantero Gustavo Dezotti.
“Dezotti le dijo hasta de qué nos íbamos a morir a Codesal y a mí. Lo mismo ocurrió con Maradona. Nos dijo de todo”, comentó el actual presidente de la Corporación Deportiva Los Paisitas. 
Pérez Hoyos se ubicó reglamentariamente en el límite de las 16, 50  con la línea de meta. Al alemán  Andreas Brehme en el punto penal once metros lo separan de la gloria y de su archienemigo Sergio Goycochea.  Codesal dio la señal y el defensor teutón convirtió para desazón de los orientados por Carlos salvador Bilardo.  Gol del título. Gol para la tercera estrella en el firmamento mundial.
“Árbitro bandido”, “¿Cuánta guita te dieron?”, “¿Por qué no le pitas a tu puta madre, árbitro de mierda?”, fueron los gritos destemplados de los seguidores argentinos, luego de culminado el partido.
De igual forma, el capitán gaucho, Diego Armando Maradona, terminó insultando al público asistente al Estadio olímpico de Roma. “Boludos hijos de puta”, se le escuchó decir al astro argentino en la ceremonia del  clausura del segundo Mundial  en territorio italiano.
Fueron 5.400 minutos de insultos mundiales  en los que Armando Pérez Hoyos vivió la gloria y el infierno, así como lo hizo en sus comienzos en el juzgamiento del rentado colombiano, cuando le tocó dirigir el clásico del Viejo Caldas ente Atlético Quindío y Caldas, en el vetusto estadio de San José, en Armenia, iniciando la década de los  80.

“El árbitro siempre será el malo de la película del fútbol. Nuestras satisfacciones son más personales. Por eso le agradezco al fútbol y a mi padre haber estado vigente por más de 25 años en el arbitraje”, concluye entre risas  el que es “coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias”, como lo expresa el escritor charrúa Eduardo Galeano, en su libro “Fútbol a Sol y sombra”.

https://www.youtube.com/watch?v=saey6eRFmwU

sábado, 28 de octubre de 2017

Colombia, con la Fe intacta

"Le quiero agradecer a Dios, pasé dos años horribles. Dios me dio la esperanza de seguir adelante. Jesús restaura, lo ha hecho conmigo y sé que lo puede hacer con todas aquellas personas que están pasándola mal. Felicidades a todo el pueblo colombiano y a los peruanos, vieron la ilusión de dos países"
(Palabras de Radamel Falcao Garcia luego del empate final contra Perú)

La Tricolor completa. Selección Colombia que volvió a clasificar a un Mundial, por dos veces consecutivas en este nuevo siglo.  Foto: Cortesía

Por: Roosevelt Castro B.

“Qué paridera tan dura”, “Qué apretadera de nalga tan verraca”, “Hay muchos pechifríos en esta Selección”, “A unos les quedó grande esta camiseta”,  “Dimos papaya con el cambio de horario del partido contra los paraguayos”,  eran algunas de las frases lapidarias de los cerca de 48 millones de “técnicos” que tiene la tricolor, antes del crucial partido contra los peruanos.
Es que la derrota ante los paraguayos la fecha anterior disparó todas las voces de inconformismo de los seguidores de la Selección Colombia de Fútbol.
El máximo juez era Perú, orientado por el argentino Ricardo Gareca.  El morbo se hizo latente antes del crucial encuentro contra los Incas.  No obstante derrotando a muchos escépticos y con la fe intacta, los dirigidos por el argentino José Néstor Peckerman  repitieron Mundial, en el que Rusia será el anfitrión de los 32 los mejores seleccionados de los cinco continentes.
El 1-1 final también hizo sucumbir las estadísticas previas al partido entre peruanos y colombianos. Los guarismos decían que las selecciones de Colombia y Perú se habían enfrentado en 10 eliminatorias a un mundial.
Radamel Falcao Garcia es el máximo anotador de las selecciones Colombia con 29 goles Foto: Cortesía

Igualmente, que en total habían disputado 19 partidos. De igual forma, que la selección cafetera ganó 11 partidos, Perú 3 había salido airoso y empataron  5 ocasiones. Colombia anotó 24 goles y la selección Perú había vulnerado en  6 ocasiones nuestra valla.
Así mismo, los números decían que los jugadores que los máximos goleadores en la historia de este tradicional enfrentamiento han sido: Juan Pablo Ángel, Freddy Rincón, Radamel Falcao Garcia y Teófilo Gutiérrez, todos ellos con dos anotaciones.

Del mismo modo, comentaban los estadísticos de la pelota que la mayor goleada en la historia de este partido ocurrió en Barranquilla el 4 de junio de 2005 en las eliminatorias para Alemania 2006. Colombia  venció5-0 a  Perú, con anotaciones de Luis Gabriel Rey, Elkin Soto, Juan Pablo Ángel, John Javier "Choronta" Restrepo y Edixon Perea.
Para enloquecer un poco a Pitágoras, los hombres de los números indicaban en la previa que Colombia sumaba 4 partidos sin recibir gol de Perú, y que la última vez que Perú le anotó a Colombia por eliminatorias fue el 14 de junio de 2008 en Lima. “Aquel partido terminó empatado a 1 gol. Por Colombia anotó Hugo Rodallega y por Perú empató Juan Carlos Mariño,  jugador que un año después llegaría al Deportivo Cali”, recordó Fabio León Naranjo, estadístico del programa “Gente, Pasión y Fútbol.

Ahora los aficionados  de ambas selección ríen: los cafeteros con la clasificación directa y los Incas con la ilusión de un repechaje ante Australia, que les posibilite un tiquete mundialista después 36 años. 

Por eso los del país del vodka, el Ballet Bolshoi,  del compositor Piotr Ilich Chaikovski  y del escritor León Tolstoi esperan ser los mejores anfitriones de los 32 seleccionados y de nuestros 22 gladiadores colombianos, en su primera fiesta que realicen  de la máxima justa mundial de la pelota, la número 21 para ser más exactos.

Camino a Rusia 2018
James Rodríguez (izq.) y José Peckerman (der.), jugador y técnico referentes de las dos clasificaciones consecutivas  colombianas en el nuevo milenio. Foto: Cortesía. 

Colombia terminó cuarta en el tablero general de posiciones de la Eliminatoria Conmebol.  7 partidos ganados, 6 empatados, 6 perdidos, 21 goles a favor y 19 en contra, para 27 puntos, fueron los números de nuestra Tricolor, para llevarnos por sexta vez a una cita mundialista.  Estos fueron la síntesis de los partidos de nuestra selección, para llevarnos a Rusia 2018:
1ª Jornada (octubre 6 de 2015):
Colombia 2 vs Perú 0
Goles: 1-0, m.35: Teófilo Gutiérrez; 2-0, m.90+4: Edwin Cardona.
Colombia: David Ospina; Santiago Arias, Cristian Zapata, Jeison Murillo, Frank Fabra; Fredy Guarín (m.63, Alexander Mejía), Carlos Sánchez, Edwin Cardona, Juan Guillermo Cuadrado; Teófilo Gutiérrez (m.75, Falcao) y Carlos Bacca (m.92, Fabián Castillo). 
Árbitro: El paraguayo Antonio Arias
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

2ª Jornada (octubre 10 de 2015):
Uruguay  3 vs Colombia 0
Goles: 1-0, m.34: Diego Godín. 2-0, m.51: Diego Rolan. 3-0, m.87: Abel Hernández.
Colombia: David Ospina; Santiago Arias (m. 71, Radamel Falcao), Cristian Zapata, Jeison Murillo, Frank Fabra; Freddy Guarín (m.56, Macnelly Torres) Carlos Sánchez, Edwin Cardona, Juan Guillermo Cuadrado; Teófilo Gutiérrez (m.56, Fabián Castillo), Carlos Bacca. 
Árbitro: el brasileño Heber Lopes,
Estadio: Centenario (Montevideo)

3ª Jornada  (noviembre 10 de 2015):
Chile 1  vs Colombia 1
Goles: 1-0, m.45: Arturo Vidal. 1-1, m.68: James Rodríguez
Colombia:
 David Ospina; Santiago Arias, Cristian Zapata, Jeison Murillo, Frank Fabra; Carlos Sánchez (m.56, Edwin Cardona), Daniel Torres, Alexander Mejía, James Rodríguez; Jackson Martínez (m.84, Felipe Pardo) y Luis Muriel (m.70, Carlos Bacca).
Árbitro: El paraguayo Enrique Cáceres 
Estadio: Nacional (Santiago de Chile)
4ª Jornada (noviembre 16  de 2015):
Colombia 0 vs Argentina 1
Gol: 0-1, m.19: Lucas Biglia. 
Colombia: David Ospina; Helibelton Palacios, Cristian Zapata, Jeison Murillo, Frank Fabra; Alexander Mejía (m.77, Adrián Ramos), Daniel Torres, Macnelly Torres (m.46, Luis Muriel), James Rodríguez; Carlos Bacca y Teófilo Gutiérrez (m.57, Edwin Cardona). 
Árbitro: El ecuatoriano Carlos Vera
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

5ª Jornada (marzo 23 de 2016):
Bolivia 2  vs Colombia 3
Goles: 0-1, m.10: James Rodríguez. 0-2, m.41: Carlos Bacca. 1-2, m.50: Juan Carlos Arce, de penalti. 2-2, m.62: Alejandro Chumacero. 2-3, m.90+1: Edwin Cardona.
Colombia: David Ospina; Stefan Medina, Óscar Murillo, Jeison Murillo, Farid Díaz; Sebastián Pérez (m.61, Edwin Cardona), Guillermo Celis, Daniel Torres, Juan Guillermo Cuadrado (m.84, Marlos Moreno), James Rodríguez; y Carlos Bacca (m.67, Luis Fernando Muriel).
Árbitro: el brasileño Wilton Pereira 
Estadio: Siles Suazo (La Paz-Bolivia)

6ª Jornada (marzo  29 de 2016):
Colombia 3 Ecuador 1
Goles: 1-0, m.15: Carlos Bacca. 2-0, m.48: Sebastián Pérez. 3-0, m.67, Carlos Bacca. 3-1. m.90: Michael Arroyo. 
Colombia: David Ospina; Santiago Arias, Cristian Zapata, Oscar Murillo, Farid Díaz; Daniel Torres, Sebastián Pérez (m.83, Gustavo Cuéllar), Juan Guillermo Cuadrado (m.84, Marlos Moreno), James Rodríguez, Edwin Cardona; Carlos Bacca (m.78, Adrián Ramos). 
Árbitro: el chileno Enrique Osses
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

7ª Jornada (1 de septiembre de 2016):
Colombia 2  vs Venezuela 0
Goles: 1-0, m.47: James Rodríguez. 2-0, m.81: Macnelly Torres. 
Colombia: David Ospina; Stefan Medina (m.90, Edwin Cardona), Jeison Murillo, Oscar Murillo, Farid Díaz; Carlos Sánchez, Daniel Torres, Macnelly Torres, James Rodríguez; Carlos Bacca (m.82, Roger Martínez) y Luis Fernando Muriel (m.69, Juan Guillermo Cuadrado).
Árbitro: El uruguayo Daniel Fedorczuk 
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

8ª Jornada (6 de septiembre de 2016):
Brasil 2 vs Colombia 1
Goles: 1-0, m.1: Miranda. 1-1, m.35: Marquinhos, en meta propia. 2-1, m.73: Neymar.
Colombia: David Ospina; Stefan Medina, Jeison Murillo, Oscar Murillo, Farid Díaz; Carlos Sánchez, Wilmar Barrios, Macnelly Torres (m.51, Juan Guillermo Cuadrado), James Rodríguez; Carlos Bacca (m.71, Róger Martínez) y Luis Fernando Muriel (m.82, Marlos Moreno). 
Árbitro: El argentino Patricio Lousteau
Estadio: Arena da Amazonia, de Manaos 

9ª Jornada (6  de octubre de 2016):
Paraguay 0 vs Colombia 1
Gol: 0-1, m.91: Edwin Cardona.
Colombia: David Ospina; Óscar Murillo, Santiago Arias, Wilmar Barrios (m.71, Alexander Mejía), Carlos Sánchez, Farid Díaz; Abel Aguilar, Juan Cuadrado (m.81, Orlando Berrío); Carlos Bacca, Luis Muriel (m.77, Edwin Cardona).
Árbitro: el chileno Julio Bascuñán
Estadio, Defensores del Chaco, de Asunción.
Segunda Vuelta


Selección Colombia de Fútbol versión 2016. Foto: Cortesía.

10ª Jornada (11 de octubre de 2016):
Colombia 2 vs Uruguay 2
Goles: 1-0, m.15: Abel Aguilar. 1-1, m.27: Cristian Rodríguez. 1-2, m.73: Luis Suárez. 2-2, m.84: Yerry Mina.
Colombia: David Ospina; Santiago Arias (m.74, Orlando Berrío), Óscar Murillo, Yerry Mina, Farid Díaz; Carlos Sánchez, Abel Aguilar; Juan Guillermo Cuadrado, Macnelly Torres; Luis Fernando Muriel (m.46, Edwin Cardona), Carlos Bacca (m.57, Roger Martínez).
Árbitro: El argentino Néstor Pitana
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

11ª Jornada (10 de noviembre de 2016):
Colombia 0 vs Chile 0
Colombia: David Ospina; Santiago Arias, Yerry Mina (min. 81, Macnelly Torres), Óscar Murillo, Farid Díaz; Carlos Sánchez, Abel Aguilar, Edwin Cardona, James Rodríguez; Orlando Berrío (min. 62, Luis Muriel) y Miguel Borja (min. 46, Falcao García).
Árbitro: Wilton Pereira Sampaio (Brasil)
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

12ª Jornada (15 de noviembre de 2016):
Argentina 3 vs Colombia 0
Goles:
10' L. Messi,  23' L. Pratto,  84' A. Di María
Colombia: Ospina, Arias, Murillo, Álvarez, Sánchez, Sánchez, Rodríguez, Torres (min. 67, Copete), Barrios (min. 46, Mac Torres), Falcao (Min. 76, Bacca), Cuadrado.
Árbitro: El ecuatoriano Roddy Zambrano,
Estadio: Bicentenario de la provincia de San Juan

13ª Jornada (23 de marzo de 2017):
Colombia 1 vs Bolivia
Gol: James Rodríguez (82’-Penalty)
Colombia: David Ospina, Juan Guillermo Cuadrado, Cristian Zapata, Yerry Mina, Pablo Amero, Carlos Sánchez, Mateus Uribe (Min 64, Duvan Zapata), Macnelly Torres, James Rodríguez, Luis Muriel (Lesionado min 34, Luis Quiñones)  y Carlos Bacca (min 75, Cardona).
Árbitro: Wilton Pereira Sampaio (Brasil)
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

14ª Jornada (marzo 28 de 2017):
Ecuador 0 Colombia 2
Goles: James Rodríguez (20),  Jun G. Cuadrado (34)
Colombia: David Ospina - Santiago Arias (Carlos Bacca 84), Yerry Mina, Cristian Zapata, Farid Díaz - Juan Guillermo Cuadrado, Abel Aguilar (Daniel Torres 65), James Rodríguez, Carlos Sánchez, Edwin Cardona (Mateus Uribe 73) - Miguel Borja
Árbitro: Néstor Pitana (Argentina)
Estadio: Atahualpa (Quito)

15ª Jornada (31 de agosto de 2017):
Venezuela 0 vs Colombia 0
Colombia:
 David Ospina; Santiago Arias, Cristian Zapata, Oscar Murillo, Frank Fabra; Edwin Cardona (min.62: Giovanni Moreno), Carlos Sánchez (min.74: Abel Aguilar), Wílmar Barrios, Juan Guillermo Cuadrado; Yimmi Chará (min.80: Luis Muriel) y Falcao García
.
Árbitro: Wilton Pereira Sampaio (Brasil)
Estadio: Polideportivo Pueblo Nuevo, de San Cristóbal

16ª Jornada (5 de septiembre de 2017):
Colombia 1 vs Brasil 1
Goles: Colombia: Falcao García (56) Brasil: William (45+2)
Colombia: David Ospina - Santiago Arias, Cristian Zapata, Dávinson Sánchez, Frank Fabra (William Tesillo 85) - Edwin Cardona (Teófilo Gutiérrez 70), Carlos Sánchez, James Rodríguez, Abel Aguilar, Juan Guillermo Cuadrado (Yimmi Chará 46) - Falcao García. 
Árbitro: El venezolano Jesús Valenzuela
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

17ª Jornada (5 de octubre de 2017):
Colombia 1 vs Paraguay 2
Goles: Colombia: 1-0, m.79: Falcao. 1-1, m.88: Óscar Cardozo. 1-2, m.92: Antonio Sanabria.
Colombia
: David Ospina; Santiago Arias, Cristian Zapata, Davinson Sánchez, Frank Fabra; Carlos Sánchez, Abel Aguilar, Edwin Cardona (m.74, Yimmi Chará), James Rodríguez, Juan Guillermo Cuadrado (m.62, Teófilo Gutiérrez), y Radamel Falcao García.
Árbitro: el brasileño Ricardo Marques
Estadio: Metropolitano Roberto Meléndez (Barranquilla)

18ª Jornada (10 de octubre de 2017):
Perú 1 vs Colombia 1
Goles: 0-1, m.55: James Rodríguez. 1-1, m.75: Paolo Guerrero.
Colombia: David Ospina; Santiago Arias, Óscar Murillo, Davinson Sánchez, Frank Fabra; Carlos Sánchez, Duván Zapata (m.71, Wilmar Barrios), Juan Guillermo Cuadrado, Abel Aguilar, James Rodríguez (m.84, Yimmi Chará); y Radamel Falcao (m.89, Giovanni Moreno).
Árbitro: Sandro Ricci (Brasil).
Estadio: Nacional, Lima.


Colombia en números
Cuatro técnicos, seis clasificaciones Mundialistas y dos nacionalidades. De izq. a der.  Adolfo Pedernera (argentino- Mundial Chile 1962), Francisco Maturana (colombiano- Mundiales Italia 1990 y EEUU 1994), Hernán Darío Gómez (colombiano- Mundial Francia 1998) y José Néstor Peckerman (argentino- Mundiales Brasil 2014 y Rusia 2016). Fotomontaje: Cortesía.
Colombia jugó 18 partidos:
7 ganados: 4 de local (Perú, Ecuador, Venezuela y Bolivia) y 3 de visitante (Bolivia, Paraguay y Ecuador)
6 empatados: 3 en casa (Uruguay, Chile y Brasil) y 3 afuera (Chile, Venezuela y Perú)
5 perdidos: 2 de local (Argentina y Paraguay) y 3 de visitante (Uruguay, Brasil y Argentina)
Sumó 27 puntos:
6 con Ecuador y 6 con Bolivia; 4 con Perú y 4 con Venezuela; 3 con Paraguay; 2 puntos con Chile, 1 punto con Uruguay y 1 punto con Brasil. *No hizo puntos contra Argentina
15 sumados en casa                                   
12 logrados como visitante
16 en la primera vuelta y 11 en la segunda
Fue el 4º mejor local y el 4º mejor visitante de la Eliminatoria
Anotó 21 goles:
12 en Barranquilla y 9 en sus partidos afuera de casa
9 en los primeros 45 minutos y 12 en las partes complementarias
Marcó así: 5 a Ecuador; 4 a Bolivia; 3 a Perú, 2 a Venezuela, Paraguay, Uruguay y Brasil; 1 a Chile. *No le convirtió goles a Argentina
10 futbolistas marcaron para Colombia: James Rodríguez (6), Carlos Bacca y Edwin Cardona (3), Falcao García (2), Abel Aguilar, Juan Guillermo Cuadrado, Teófilo Gutiérrez, Yerry Mina, Sebastián Pérez y Macnelly Torres (1). *Marquinhos (Brasil) hizo autogol.
Recibió 19 anotaciones:
7 de local y 12 de visitante
8 en los primeros tiempos y 11 en las segundas partes
Le anotaron así: 5 de Uruguay; 4 de Argentina; 3 de Brasil; Bolivia y Paraguay le anotaron 2; Chile, Perú y Ecuador le hicieron de a 1. * Venezuela fue la única selección que no le marcó
Los 19 jugadores que le anotaron a Colombia: Diego Godín, Diego Rolán, Abel Hernández, Cristian Rodríguez, Luis Suárez (Uruguay); Lucas Biglia, Lionel Messi, Lucas Pratto, Ángel di María (Argentina); Miranda, Neymar, William (Brasil); Juan Carlos Arce, Alejandro Chumacero (Bolivia); Óscar Cardozo y Antonio Sanabria (Paraguay); Arturo Vidal (Chile), Paolo Guerrero (Perú) y Michael Arroyo (Ecuador)
Pékerman le dio minutos a 45 futbolistas:
David Ospina fue el único que jugó todos los minutos: 1.620 en 18 partidos.
William Tesillo fue el que menos jugó: 4 minutos
Edwin Cardona fue el jugador que más veces entró desde la suplencia: 7 partidos
Carlos Bacca fue el más sustituido: 7 juegos
                                                                        (Estadísticas tomadas de Futbolred)

Las seis citas

Cuando se fundó la Federación Colombiana de Fútbol, en 1924, y 12 años después su afiliación a la FIFA, lejos estaban de imaginar sus dirigentes que nuestros seleccionados estarían en seis citas con los mejores del orbe del balón.
Desde Chile-62 hasta Rusia 2018, el fútbol de Colombia ha completado media docena de citas mundialistas con la pelota, en la categoría mayores, rama masculina. Vemos algunos datos de este paso en el orbe futbolístico:

Chile 62: los pañales mundialistas de Colombia

Primera cita: Chile 1962. Foto: cortesía El Tiempo.

El sueño mundialista de Colombia comenzó en 1957, pero solamente se vino a concretar cuatro años después, cuando el equipo dejó fuera a Perú en una eliminatoria de dos partidos y se convirtió en uno de los 16 equipos que fue por la corona en Chile, en 1962. Fue un trabajo hecho con las uñas, gracias a un puñado de futbolistas que lograron destacarse en un universo de extranjeros, y en el que uno de los foráneos más importantes en el fútbol local en los años 50, el argentino Adolfo Pedernera, los hizo crecer hasta convertirlos en héroes.
Si uno mira el balance del equipo en números, no fue bueno: un empate y dos derrotas. Pero si se tiene en cuenta que se le empató al campeón europeo vigente, Unión Soviética, en un partido épico, la participación toma más vuelo. Pero ese 4-4 es tema aparte en este especial.
De la lista inicial de 35, Pedernera finalmente llevó a 22. Santa Fe fue el equipo que más jugadores aportó a esa Selección: estaban Francisco 'Cobo' Zuluaga, Carlos 'Copetín' Aponte, Hernando 'Mono' Tovar, Jaime Silva, Héctor 'Zipa' González y Jairo 'Niño' Arias. Además, se llevó a jugadores que había tenido dos años antes en el América, en la mejor campaña del equipo hasta que llegó Gabriel Ochoa (subcampeón), Marcos Coll y Luis Carlos Paz. El resto estaban repartidos en el resto de equipos profesionales. Ninguno actuaba en el exterior y solamente dos habían salido a jugar afuera del país: Efraín 'Caimán' Sánchez, a San Lorenzo de Argentina, en 1948, y Delio 'Maravilla' Gamboa, al Oro de México, en 1959

Italia 90: una espera de 28 años


Segunda cita: Italia 1990. Foto Cortesía Comutricolor

Dirigidos por el chocoano Francisco Maturana Garcia, la selección Colombia de fútbol de mayores clasificó a su segunda cita mundialista, en Italia-1990.
Fue una espera de 28 años. Ubicada en el  Grupo 2  de la eliminatoria suramericana con Ecuador y Paraguay, Colombia culminó con 2 victorias, 1 empate, 1 derrota y logró su tiquete mundialista luego de clasificar como primera del grupo y  haber ganado la repesca intercontinental frente a la selección de Israel. Al seleccionado asiático lo derrota en Barranquilla 1-0, con gol de Albeiro Usuriaga, y un empate a 0 goles en la ciudad de Ramat Gan, sella la clasificación a la tierra de la piza, El Vaticano y su historia milenaria.
Los dirigidos por Maturana  viajaron hasta  Italia para componer el grupo D junto a  Yugoeslavia (que terminó 5. ° en el certamen),  Alemania (quién se postró campeona del certamen) y los  Emiratos Árabes Unidos.
Para su debut enfrentaron a los Emiratos, en un encuentro disputado el 9 de junio en el  Estadio Renato Dall’Ara. Los cafeteros lograron llevarse la victoria de 2-0 con goles de  Redin y Valderrama. Cinco días después enfrentaron a Yugoslavia, pero a pesar del buen fútbol fueron derrotados por la mínima diferencia (1-0). Su enfrentamiento final era crucial, pues definiría si clasificaría a octavos o caería eliminada en primera ronda. Alemania contenía en ese entonces una nómina de lujo, en su escuadra enlistaban jugadores destacados como Lothar Mathäus,  Jürgen Klinsmann,  y Rudi Völler entre otros, además comandada por el técnico y según muchos el mejor jugador en la historia de la Selección de Alemania, Franz Beckembaur. A pesar de ello los primeros 45 minutos terminaron en un 0-0 y en un dramático segundo periodo, se logró el empate en los pies de Freddy Rincón.
En octavos de final, enfrentaron a Camerún.  Otro drama pues en el tiempo reglamentario empataron a 0 goles y en el suplementario, Camerún, comandado por Roger Milla quien anotó el gol, acabó con la ilusión colombiana de seguir avanzando.

En EEUU, la tercera cita cafetera
En Estados Unidos, Colombia repite Mundial bajo la égida de Francisco Maturana.  El asesinado de Andrés Escobar acabó con los sueños de una gran selección de fútbol. Foto cortesía.

En 1994, Estados fue el anfitrión de las 24 mejores selecciones del mundo del fútbol.  Colombia clasificó al Mundial por segunda vez consecutiva. El combinado dirigido por  Francisco Maturana integró el Grupo A compuesto también por el local, Suiza y Rumania.
Colombia había llegado con un amplio favoritismo por la prensa local e internacional luego de la goleada  5-0 a Argentina en la fase clasificatoria.
Con derrota en el primer partido, ante Rumania (1-3), Colombia empezó esta nueva odisea futbolística.  El segundo encuentro también fue derrota, 1-2 con Estados Unidos, uno de ellos fue convertido por el defensa Andrés Escobar en su propia portería,  que, según las autoridades de policía colombiana,  fue el motivo de su asesinato el 2 de julio del mismo año. La única alegría cafetera fue el triunfo 2-0 sobre Suiza.
Colombia uno de los 32, en canchas francesas
 En 1998, Francia fue la anfitriona de la tercera cita colombiana en un Mundial. Foto Cortesía: Mi selección Blog.

Francia fue por segunda vez organizadora de una cita mundialista con el balón de fútbol. La primera fue en 1938 y 60 años después repitió. De 24 equipos clasificados para EEUU se pasó a 32 en canchas galas. Uno de ellos fue Colombia que integró el grupo G con Rumania, Inglaterra y Túnez. 
En el primer partido, Colombia, orientada por Hernán Darío Gómez,  cayó 0:1 ante Rumania, rival con el que caía derrotado por segundo mundial consecutivo. El segundo partido fue victoria para Colombia 1:0 sobre Túnez con un gol de  Léider Preciado.  Finalmente, Inglaterra sepultó las ilusiones colombianas al derrotarlo 0:2 

…En Brasil, no hay quinto malo
En Brasil fue la cuarta cita mundialista de la Tricolor. Foto Cortesía.

Luego de culminar  en la segunda casilla de la eliminatoria suramericana detrás de Argentina, la selección Colombia de Fútbol regresa a un Mundial de fútbol tras 16 años de ausencia.
Se pensó en un momento que los cafeteros harían un desastroso mundial, pues la convocatoria definitiva de los 23 jugadores estuvo marcada por la ausencia de varios jugadores lesionados que fueron claves en las eliminatorias como Falcao, Aldo Leao Ramírez, Amaranto Perea, y Edwin valencia, lesiones que preocuparon, pero que hicieron vislumbrar una selección revelación e histórica. Peckerman vinculó a nuevos jugadores como Adrián Ramos, Victor Ibarbo, Santiago Arias, Éder Álvarez Balanta, Alexander Mejía y Carlos Carbonero, hombres que reemplazaron muy bien a los faltantes y brillaron en el mundial.
Con Grecia, Japón y Costa de Marfil, se ubicó en el grupo C bajo la batuta del argentino José Néstor Peckerman. Puntaje perfecto realizó Colombia al vencer a los griegos (3-0), los marfileños (2-1) y a los japoneses (4-1).
En octavos se enfrentó a Uruguay, segunda del grupo D. Con dos goles de James Rodríguez, quien fue el botín de oro con 6 anotaciones, los cafeteros derrotaron a los celestes, en el Estadio Maracaná. 
Brasil fue su próximo rival. Era la primera vez que Colombia accedía a la instancia de cuartos de final. Un lapidario 2-1 fue el marcador, para que los campeones de juego limpio se regresarán al país, con una camada de grandes jugadores.
 Rusia, Mundial de expectativas e ilusión.
La sexta cita colombiana en un Mundial será en Rusia-2018. Foto Cortesía.
A la sexta cita mundialista, Colombia llega con las ilusiones propias de refrendar lo realizado en Brasil 2014. A la espera del sorteo que se realizará en diciembre de este año, la Tricolor quiere mostrar las bondades y el gran progreso de nuestro balompié en el orbe mundial, de la mano dlñ argentino José Peckerman.
Además, “la revancha futbolística” del ícono de Santa Marta, Colombia, Radamel Falcao García, quien se perdió el Mundial en tierras de la samba por una dolorosa lesión. Un 22 de enero de 2014 Falcao García se quedó sin la posibilidad de cumplir un sueño. Ese día, Soner Ertek, defensa de Chasselay, durante un partido de la Copa de Francia, le entró a Radamel con fuerza desmedida. La jugada lo sacó del Mundial de Brasil. El delantero sufrió una lesión en el ligamento anterior cruzado de su pierna izquierda.
Resurgiendo de sus cenizas como Ave Fénix, el samario puso una gran cuota para darle el sexto tiquete mundialista al país, para llenarlo de ilusión. Las maletas mundialistas van cargadas con ese ingrediente que, de seguro, van a tenerlo durante esta nueva odisea con el balón de fútbol.