sábado, 7 de noviembre de 2015

El fútbol ¿un Panem et circenses o un opio de los pueblos?

https://www.youtube.com/watch?v=qB8d_59L3Co

El fútbol ¿Un Panem et circenses   o  un opio de los pueblos?

(Reflexión con Motivo de los 30 años de la toma guerrillera al Palacio de Justicia de Colombia)

 

Desde hace Tiempo -exactamente Desde Que no hay TENEMOS un vendedor quien el voto-, Este pueblo ha perdido su Interés por la Política, y si los antes concedía mandos, haces, legiones, en fin TODO, Ahora deja Hacer Y SOLO DESEA con avidez dos Cosas :  Pan y juegos de circo 
(Juvenal,  Sátiras  X, 77-81)
... Pridem iam, ex quo suffragia Nulli uendimus, effudit curas; qui nam Dabat imperium olim, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius OPTAT,  Panem et circenses.

 

Por: Roosevelt Castro B.

Por: Roosevelt Castro B.

Desde hace ya un buen tiempo, el fútbol viene gozando de unos privilegios  que ningún otro deporte en el orbe haya tenido.

Insertado en el capitalismo salvaje, esta actividad recreativa se empezó a jugar en las élites inglesas enriquecidas con el sudor del fragor de la “Revolución Industrial”.

Los hijos de los grandes magnates británicos iniciaron su práctica en  las universidades londinenses, a la que accedían con facilidad a estos lujos de los deportes modernos.

Por eso no  es de extrañar  que los dueños del poder económico eran al mismo tiempo los dueños del balón.

Esa simbiosis del poder  económico unido al político le dio la posibilidad a que el fútbol naciera en esa noble cuna de muy  pocos, en los nacientes Estados Nacionales que emergían  después del golpe certero al absolutismo francés  a finales del siglo XVIII y que se fueron consolidando en las últimas décadas de la centuria decimonónica y principios del XX.

Por eso no podemos dejar de ocultar que el fútbol sirvió, de alguna manera, como una especie de  “pan y circo” y de “opio de los pueblos”  en ese paraestado llamado Fifa, nacido a mediados de la primera década del Siglo XX.

“Panem et circenses”: Juvenal

Es que lejos estaba imaginar el poeta latino Juvenal que el mensaje  “Pan y circo” de su décima sátira  se sintiera con más claridad casi 20 centurias después de su nacimiento  ocurrido en Circa.

El bardo latino espetó a sus congéneres con esta sentencia peyorativa. Él hace referencia a la práctica romana de proveer trigo gratis a los ciudadanos romanos así como costosas representaciones circenses y otras formas de entretenimiento como medio para ganar poder político a través del populismo. Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde,  Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos  panes gratuitos por día.

Esta locución latina hizo carrera en Europa Occidental y posibilitó concienciar más a los pueblos cansados de los exabruptos a que han sido sometidos por centurias.

Así  fue como los  intelectuales españoles  acuñaron su famosa frase “Pan y toros”,  para mostrar satíricamente como el pueblo era “manipulado” para seguir siendo subyugado.

“Opio de los Pueblos”: Vargas Llosa

Paralelo a la aparición de la “Revolución Industrial” emergía en el Viejo Continente una insatisfacción por el pensamiento conservador de los pueblos, que no veían con buenos ojos los procesos ingleses de industrialización.

Acostumbrados  y muchos de ellos aferrados a los procesos agrarios que poco a poco fueron destruyendo los últimos rescoldos  feudales, que por centurias habían sido gobernados.

Por eso no es extraño que emergiera una figura como Karl Max, intentando detener ese poder avasallante que el capitalismo ya empezaba a mostrar en la Gran Bretaña.

El sociólogo y filosofo nacido el 5 de mayo de 1818 en Treneris, antiguo  Reino de Prusia ( hoy Alemania) soñaba con una sociedad igualitaria incluyendo la inglesa, pero no logró ver que sus tesis  se “materializaron” en el Rusia, casi tres décadas y media después de su muerte  ocurrida en Londres en 1883.

Una frase lapidaria marcó su destino. El esposo amoroso de Johanna Bertha Julie von Westphalen espetó: “La religión es el opio de los pueblos”.

Esta sentencia la retomaría años más tarde el nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa para referirse al fútbol.

Al igual que el alemán el escritor Inca señalaba que el balompié ejercía ese “poder de adormecimiento y somnolencia parla las masas”.  

Pan, circo y opio para el fútbol colombiano

Es que a este fenómeno deportivo mundial, nuestro país no se ha escapado.  Desde su incursión en las élites colombianas hasta su popularización por los procesos de modernización, el fútbol ha ido de la mano con estas dos premisas de Juvenal y de Vargas Llosa.

Uno de los casos más aberrantes fue el presentado en el Estadio El Campin de Bogotá, hoy hace 30 años. Un  6 de noviembre de 1985 se jugaba un  partido entre los oncenos de Millonarios y Unión Magdalena, en cumplimiento del octogonal final del balompié profesional cafetero.

Horas antes del inicio del partido, el Palacio de Justicia  había sido tomado por un contingente del M 19 que, con el patrocinio de narcotraficantes colombianos querían que se derogara el proceso de extradición,  irrumpieron  a sangre y fuego en la máxima sede de la justicia colombiana.

De inmediato, el amagaseño y máximo dignitario de los colombianos, Belisario Betancur Cuartas, da  una orden perentoria a su ministra de comunicaciones Nohemí Sanín: Hay que transmitir el partido de fútbol entre el cuadro bananero, orientado por el samario Eduardo Reta, y el onceno capitalino, dirigido por el argentino Eduardo Lujan Manera.

El choque futbolístico fue declarado de “interés general” por la presidencia y fue emitido por los dos canales de televisión estatales que existían en su momento.

Pan, circo y opio se conjugaron en esta jugada estratégica del gobernante de turno.

No valieron los nervios, sustos, indisposiciones de los jugadores y cuerpos técnicos de los equipos en contienda. Tampoco los llantos destemplados de familiares y amigos de los muertos en la toma.

El marcador final: 2-0 a favor de los orientados por el argentino Lujan Manera. Los goles de sus coterráneos Juan Carlos  “El Nene” Díaz y Juan Gilberto “El Búfalo”  Funes no sirvieron para alegrar las tristes caras de desazón y tristeza que tuvieron y todavía tienen los dolientes de tan ignominiosa masacre.

Este hecho marca un país  sin memoria que pide a gritos justicia, cuando este tipo de noticias vuelven a mencionarse y mostrarse a través del poder mediático que tienen  los canales privados.

 

 

 

miércoles, 11 de julio de 2012

"La vida es de sacrificios"



Arled ha jugado dos partidos en la Primera A Profesional y solo ha recibido un gol en contra. Jonathan Estrada, del DIM, fue el verdugo del joven arquero itagüiseño, el pasado 14 de abril en el empate (1-1) entre Rojos y Dorados..
Roosevelt Castro B.

"Siempre digo que las cosas no iban a ser fáciles, por eso entre más sacrificio me toque hacer es porque cosas más grandes vendrán”, afirma con contundencia el arquero itagüiseño Arled Cadavid Valencia. Y para cumplir con su sueño ha tenido que sacrificar muchas cosas en su vida.
Sus estudios de educación superior en la Universidad de Antioquia como estudiante de ingeniería química; sus grandes desplazamientos desde  la vereda Manga Arriba, de Girardota, su lugar de habitación, hasta Itagüí, su sitio de su trabajo; sus exigentes entrenamientos como portero; sus soledades y sus temores de no cumplir con sus sueños, han sido algunos de los grandes sacrificios con los que  ha tenido que enfrentar el hijo mayor de Juan Manuel, operario de máquinas de una textilera, y de Dora, ama de casa.
“Siempre quise ser portero. Esa siempre fue mi ilusión desde niño, por eso me gozo la vida con esto del fútbol”.  Y ese sueño se le hizo realidad hace un mes cuando enfrentaron al Cúcuta Deportivo. El Estadio General Santander fue testigo del debut del arquero itagüiseño. Fue en cumplimiento de la fecha 11 jugada el domingo 8 de abril de este año, cuando el juvenil saltó al gramado vestido como profesional de la pelota. Con los nervios normales de quien funge en esta posición ingrata dejó el marco en cero y su compañero Cléider Alzate realizó la anotación, para que los dirigidos por Hernán Torres se trajeran los tres puntos de la ciudad fronteriza. “Fue muy bueno y satisfactorio haber dejado el arco en cero”, afirma el guardavalla nacido en Medellín, el 29 de marzo de 1991.
Iker Casillas, como un referente internacional, y su padre Juan Manuel, como uno de sus grandes consejeros, han sido los faros que iluminan su corta vida deportiva. “De Iker admiro su velocidad, su excelente ubicación y su fortaleza en el mano a mano, esas virtudes que también me han inculcado mis compañeros “Prono” y “Rufay”, quienes son excelentes. De mi padre he aprendido que hay que trabajar con humildad, con sacrificio y a nunca desfallecer en lo que quiero”, concluye.
 Hoy sale a enfrentar al Sucre Fútbol Club en cumplimiento de la fecha siete de la Copa Colombia con todas las sabias enseñanzas que le han dado tanto en el Seminario Menor Juan Pablo II, como las de sus tutores futbolísticos Sergio Lombana, Carlos Mario Caicedo y Hernán Torres.

martes, 19 de junio de 2012

Roja al machismo



Andrea, bachiller del Colegio Ferrini, vive en el barrio Castilla, de Medellín. No solo le toca ejercer ese duro y a veces desagradecido oficio de árbitro sino que además es una talentosa famiempresaria de confecciones de blue jeans.
Roosevelt Castro B.

Dicen que hay oficios ingratos pero quienes los asumen parecen disfrutarlos. Uno de ellos: el ser madre Otro: el de ser árbitro de fútbol. En Andrea Patricia Chavarría Guerra se unen estos dos.
Sí, Andrea Patricia ha ejercido ese duro oficio de ser madre desde hace más de once años, cuando, al unirse en matrimonio con Gustavo Wbeimar Madrid, nació su primogénita Saray Valentina.

La mujer árbitro


El de impartir justicia en las canchas del fútbol lo ejerce Andrea desde hace nueve años. Es una tarjeta roja al machismo.
Sus ojos color miel contrastan con los amargos momentos que tiene que pasar al hacer sonar su silbato. Los insultos, los improperios en que a veces prorrumpe el público en contra de los y, en este caso, las de negro son motivos suficientes como para querer abandonar este desagradecido oficio. “El apoyo constante de muchos compañeros y colegas del arbitraje me motivan para seguir adelante y no abandonar las tarjetas y el pito”, afirma esta itangüina, nacida bajo el signo de libra, un 17 de octubre de 1978.
Mientras se viste y se prepara para pitar el partido que le corresponde, Andrea Patricia, la “benjamina” de la familia Chavarría Guerra, evoca el apoyo de su padre Miguel Ángel, un jubilado de un colegio de monjas en Ituango y quien tuvo que huir desplazado por la violencia hacia Medellín. “Ha sido mi soporte anímico desde que asumí este reto en mi vida”, afirma Andrea.
Dice Eduardo Galeano, en su libro “Fútbol a sol y sombra”, que el árbitro es arbitrario. Andrea no lo es a la hora de indagársele hipotéticamente acerca de su apoyo decidido a su hija en caso de optar por seguir sus pasos. “Yo la apoyaría mucho. Mi mamá María Jesús no pudo verme ejerciendo el arbitraje, pues falleció a finales del 2006”, recuerda.
Sus sueños siguen vestidos de negro, por ello su preparación ha sido muy amplia y extenuante, para demostrarse y demostrarle a otros que en cuestiones arbitrales no es un “sexo débil”. “Quiero dejar huella en esto del arbitraje”, declara la  juez antioqueña de la categoría Primera C.
Son las ilusiones de una mujer que, contra viento y marea, lucha por abrirse y ganarse un espacio en este duro camino del arbitraje; ilusiones que confecciona Andrea Patricia Chavarría Guerra, en el día a día, con un pito y unas tarjetas como armas de paz y amor.


Tras los pasos de María Edilma

Como Andrea, la Corporación Colegio de Árbitros de Fútbol de Antioquia, Arbiantioquia, cuenta con un grupo de trece mujeres árbitros que quieren seguir los pasos de la única juez antioqueña con escarapela Fifa: María Edilma García.

Son muy  pocas en este duro y desagradecido oficio, no obstante buscan por abrirse un espacio en este competitivo mundo del fútbol, desde el arbitraje.

En fútbol:
Juez Categoría
Andrea Chavarría 1ª C Nacional
Eliana Ortiz 1ª C Nacional
Sandra Colorado Departamental
Mery Gamboa Departamental
Dora Orozco Departamental
Deisy Aguirre Tercera
Marcela Anaya Tercera
Lizeth Correa Tercera
Jennifer Figueroa Tercera
Paola Saldarriaga Tercera
María Zapata Tercera


En fútbol sala:
Maryory Quiroz Departamental
Leidy Úsuga Departamental


Puntapié inicial a Azerbaiyán

La Copa Mundial de Fútbol Sub-17 Femenina se disputará del 22 de septiembre al 12 de octubre en las ciudades de Bakú y Lankaran. Allí estara mostrando su talento la antioqueña Estefanía Botero (Foto).
Roosevelt Castro B.

Luego de conseguir de forma agónica la clasificación al Mundial Sub 17 de Fútbol Femenino, la selección Colombia inicia  hoy  en Cali una serie de cuatro microciclos al mando del profesor Fabián Felipe Taborda Torres.
Las 20 representantes nacionales que disputaron el pasado Campeonato Sudamericano Sub-17 Bolivia 2012, donde Colombia obtuvo el tiquete a la cita mundialista, fueron citadas en su totalidad por el cuerpo técnico y en la actual lista solo aparecen dos caras nuevas, María Victoria Portocarrero, del Club Galácticos, de la Liga de Nariño,  y Andrea Borray Ortiz, del club Gol Star de la Liga de Bogotá .
“Tuvimos un buen Suramericano en Bolivia hace dos meses, pues ganamos los tres partidos de nuestro grupo, pero lastimosamente perdimos dos de los tres partidos del cuadrangular final con Brasil (5-1) y Uruguay (1-2) que casi nos cuesta la clasificación.  Afortunadamente le ganamos a Argentina (4-0)  para estar entre las tres clasificadas por Suramérica en este Mundial”, indica Laura  Aguirre, lateral izquierda de la selección,  una de las anotadoras en el triunfo frente a Argentina y cuota antioqueña al combinado nacional con Carolina Arbeláez Castaño y Estefanía Botero Granda.
A esta tercera cita en Azerbaiyán quiere demostrar la evolución del balompié femenino del país.  “Quiero darle un orgullo a Medellín y a Colombia. Demostrar que el fútbol no solo es de hombres, sino que también se puede confiar en las mujeres y nos hemos preparado para hacer  un buen mundial. Es una de las bonitas oportunidades que me brinda la vida y la quiero aprovechar al máximo”,  son las expectativas de Estefanía Botero Granda, del Club Piscimol Molino Viejo y del Inder Medellín.
“De Azerbaiyán no conozco mucho. Por lo que he leído es una tierra rica en petróleo, cerquita a Irán.  Es un país que tiene las cuatro estaciones y cuando estemos participando en septiembre nos va a tocar en otoño”, indica Estefanía.
Sin conocer  mucho de las restricciones de la religión musulmana para las mujeres,  como el uso de la burka, las preadolescentes antioqueñas viajan a Cali con el fin de seguir el proceso que las lleve rumbo a Azerbaiyán.

Victoria angustiosa



La antioqueña Catalina Usme (No. 10) forcejea un balón con Laura Rentería (No. 20). La delantera del equipo Formas Íntimas y del seleccionado  de Antioquia marcó de pena máxima y abrió el marcador del complicado partido contra Risaralda. Al fondo, Daniela Montoya mira el desenlace de la jugada.


Roosevelt Castro B.
Los pocos asistentes a la cancha Marte Uno esperaban una goleada de Antioquia a Risaralda, pero las dirigidas por Armando Londoño solo pudieron anotarle dos goles al seleccionado del “Viejo Caldas” ya que su técnico, Amed Parra, montó un módulo de 4-4-2 para contener la propuesta antioqueña de un 4-2-3-1.



Incidencias




Entre las aficionadas se encontraban las hermanas Daniela y Manuela Cardona Sepúlveda. Vinieron desde Bello-Niquía para ver el partido de su tía Sandra Sepúlveda, portera de la selección femenina de Antioquia.

-Tía, ¿dónde juegan?, preguntó desde la tribuna Daniela.

-Aquí, mi amor, respondió Sandra a su sobrina minutos antes de comenzar el partido entre Antioquia y Risaralda.
Daniela y Manuela no entendían mucho del juego y de los esquemas que planteaban los estrategas, no obstante observaron el partido sin comprender cómo “Antioquia se comió tantos goles” en el primer tiempo, así como ellas lo hacían con el pan perro que les compraron para mitigar el hambre, en la tarde dominical.
Daniela, de ocho años de edad, aplaudió una vistosa jugada de Catalina Usme y gritó desaforada: ¡Usme, Usme, Usme!.
¡Ay, que gane mi tía!, exhortaba Manuela, de 6 años de edad, mientras mostraba su incipiente dentadura que apenas mudaba.
Fue que en el primer tiempo, los exigentes espectadores del “Templo del fútbol aficionado” vieron como Antioquia, con más volumen de ataque, creó más de doce claras opciones que no se pudieron concretar.


Se descongeló el marcador




Para el segundo periodo, Daniela esperaba que se le descongelara su gaseosa, así cómo Antioquia Femenina hiciera lo mismo con el marcador del partido.

La tarde se oscurecía como las opciones de marcar, pero una genialidad de Catalina Usme desequilibró las acciones. La ágil delantera ingresó al área de 16.50 y cuando se aprestaba a marcar fue derribada por la portera Maribel García. La juez central no dudó y pitó penal. Cobró la ofendida y marcó a los 15 minitos de la segunda parte y les dio tranquilidad a las demás compañeras y a las niñas Cardona Sepúlveda, que gritaron el gol de la antioqueña.

Tres minutos más tarde, Diana Ospina sentenció el encuentro al disparar de más de 25 metros para anotar el mejor gol de la tarde futbolera.
“El trabajo se vio reflejado en la cancha. Nosotros botamos muchas opciones de gol y teníamos muy apretado el partido, pero lo importante era ganar y en el segundo tiempo definimos con dos goles”, expresó Daniela Montoya, capitana de la selección Femenina de Antioquia.
... y las hermanitas Cardona Sepúlveda  se fueron felices gritando al unísono: ¡ganamos!.


Alineaciones

Selección Antioquia:
12. Sandra Sepúlveda    
7. Katherine García
2. Dora Grisales
15. Paula Ramírez
16. Luz Grisales
14. Paulina Múnera
6. Daniela Montoya (cap.)
4. Diana  Ospina
10. María Catalina Usme
9. Jennifer Peñalosa
11. Juliana Sierra
D.T: Armando Londoño.
Sustituciones
17. Tatiana Castañeda- Katherine García (41’)
8. Isabella Echeverri-Paula Ramírez (41’)
11. Yisela Cuesta-Jennifer Peñalosa (48’)
20. Estefany Rúa-Dora Grisales (64’)
18. Carolina Arbeláez- Luz Grisales (70’)


Selección Risaralda:
1. Maribel García
2. Alejandra Acevedo
5. Amanda Escobar
3. Katherine Echeverri (cap.)
17. Esterlandy Patiño
12. Tatiana Agudelo
13. Jessica Soto
4. Erika Ortega
10. Erika Largo
20. Laura Rentería
16. Alejandra Morales
D.T. Amed Parra
Sustituciones
6. Lina García- Alejandra Morales (31’)
11. Jessica López-Tatiana Agudelo (73’)
14. Alejandra Ochoa-Laura Rentería (74’).


Cancha: Marte Uno.
Hora: 12:30 p.m.
Marcador final: 2 - 0
Catalina Usme (Ant.) 55’ (penal)
Diana Ospina (Ant.) 58’
Amarillas:
2. Dora Grisales (Ant.) (45’)
17. Tatiana Castañeda (Ant.) (48’)
Árbitros:
Mónica Moreno (F.A.) (Árbitro central)
Mayra Sánchez (Valle) (Asistente 1)
Viviana Muñoz (Valle) (Asistente 2)


lunes, 6 de febrero de 2012

El otro Ponyfútbol

Yo le ensayo la vuvuzela a mis clientes para que no tengan ningún inconveniente": Albeiro Jaramillo.

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Roosevelt Castro B.


Día soleado, sol que quema las espaldas. Lejos de las jugadas magistrales de los chiquillos sedientos de gloria, en la Cancha Marte Uno, muchos otros se la rebuscan con las ventas de “las entradas” para el Pony o de los souvenir del festival, o los mangos, las obleas, los fritos, los cachivaches o los productos del patrocinador. Es la “economía del rebusque” que contribuye a darle una mejor calidad de vida para cada uno de los venteros, muchos de ellos carnetizados por la Corporación.
Así, el Festival del Ponyfútbol se convierte en un pretexto para que muchos le hagan el mejor gol a la economía del hogar.
La memoria visual
El ritual es recurrente. Los niños y niñas futbolistas del Festival del Ponyfútbol buscan las fotos que tomó de su equipo Saúl Lopez Londoño, en una especie de mural que tiene en los bajos de la cancha Marte Uno. Los padres pagan por el recuerdo del paso de sus hijos por este Festival futbolero de gran tradición en Medellín.
Este sexagenario de Aguadas, Caldas, ha estado en todas las versiones del llamado “Mundialito de los niños”. “Un día de 1985 alguien que no conocía me dijo que tomara fotos en un torneo de fútbol que empezaría en el estadio de Atletismo Alfonso Galvis Duque. Yo fui y desde ese día, hace 27 años, no he faltado a ningún Ponyfútbol”, comenta el fotógrafo.
Los precios de las fotos varían de acuerdo a las circunstancias. “Una de buen tamaño cuesta 5.000 pesos, pero hacemos también rebajas, hay mucha gente que no tiene dinero para comprarla y queremos que la gente se las lleve para que les quede el recuerdo de tan bonito torneo”, expresa el que con su cámara digital captura la memoria visual del Festival de chicos.
… y las vuvuzelas suenan
El sonido estridente de las vuvuzelas llegó al Ponyfútbol hace dos años. Herencias del Mundial sudafricano, Albeiro Jaramillo las vende en los bajos de la Marte Uno. “Esto es una fiesta para niños y la gente viene a gozar, por eso las vendo aquí”, dice el habitante del barrio Caicedo. “Con la venta de ellas les pago el estudio a mis dos niños”, expresa Albeiro quien, al igual que Saúl, ha estado en todas las versiones de los Festivales Pony.
“Durante el año, vendo agua, obleas o lo que sea en las afueras del estadio”, indica el vendedor de “cachivaches y obleas” como lo dice su escarapela.

Estiven, el manguero
Se llama Estiven Rodríguez Diossa. Funge como vendedor de mangos. “A dos mil”, contesta el joven vendedor. Es novato en su oficio, no obstante lo hace como un verdadero profesional. Pela y hace unas tirillas con la fruta tropical. “Es mi primer Ponyfútbol. El dueño del puesto es un tío mío. Él ha estado en el Festival desde hace 5 años. Nosotros nos vendemos un bulto diario. Nos va bien gracias a Dios”, comenta el habitante del barrio Doce de Octubre y estudiante de cuarto semestre de gestión financiera en el Tecnológico de Antioquia.
Asi como Saúl, Albeiro o Edwin más de 1.500 personas se la rebuscan y le hacen una gambeta al desempleo.



El fútbol con mirada de mujer

La pequeña Ponyreportera Marlyn Ortega entrevista a Juanita Saldarriaga, jugadora de Antonio Nariño, en el marco del III Festival Ponyfútbol Femenino, ante la atenta mirada de Edwin Ortega, director de "A Todo Deporte".
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Roosevelt Castro B.

A la cita anual del balón y los sueños del Ponyfútbol no solo asisten los pequeños imberbes sedientos de gloria. A ella también acuden hinchas, dirigentes, periodistas, cuerpos técnicos de los equipos, árbitros y en los últimos tres años, las niñas.Sí, las pequeñas infantes le hacen gambetas a la vida y le convierten un gol al machismo con sus fintas, sus amagues y su manejo dócil del balón.
Juanita, la ponyjugadora
Se llama Juanita Saldarriaga Uribe. Juega como volante en el equipo Antonio Nariño, con la camiseta número 17. Habla francés y el inglés. También el idioma del fútbol.
Desde los siete años de edad patea un balón. “Yo no supe lo que eran las muñecas. Lo mío fue y ha sido el fútbol toda mi vida”, afirma la estudiante del Colegio Marymount. “En mi colegio y mis padres siempre me han apoyado”, comenta la chiquilla, quien ha soportado los señalamientos machistas de una cultura que no ve, con buenos ojos, la práctica que hace la pequeña habitante del barrio El Poblado de este deporte de multitudes. “Sí, he soportado muchas críticas acerca de mi deporte, pero yo no les hago caso”, concluye la declarada fan número uno de la selección de fútbol de Brasil.
Roja al machismo
Su nombre de pila es Dora y su apellido Orozco. La llaman “La abuela del Pony” y no es para menos: su hija acaba de tener un bebecito que alegra su hogar. “Desde hace doce años estoy en este cuento del arbitraje. He pasado las verdes y las maduras porque hay gente muy irrespetuosa, pero eso ya me resbala, porque soy una persona muy tranquila”, expresa una de las siete mujeres que administra justicia en el Festival del Ponyfútbol.
“Siempre me ha gustado el fútbol y quise contribuir con este bonito deporte desde el arbitraje”, manifiesta la asistente arbitral y habitante del barrio Villa Hermosa, de Medellín.
Pionera de la dirección
Margarita Martínez es una de las mujeres pioneras de la dirección técnica de equipos de fútbol femenino. Dirige al onceno del Inder Medellín en esta tercera versión del Festival de fútbol femenino. “El fútbol femenino es una vocación, es de quererlo mucho. Hace 20 años estoy en estas actividades y he visto evolucionar mucho la mentalidad de la gente. Las niñas de ahora no las ven tan feo como antes porque ya logramos romper esa barrera.
Claro que también he sido víctima del pensamiento machista, especialmente de los padres de familia de las niñas”, concluye la veterana profesora.
Marlyn, la ponyperiodista
Tres mujeres fungen como periodistas independientes en las transmisiones radiales y televisivas del Pony, dos graduadas y una realizando sus “primeros pinos”.
Doris Rojas Betancurt, con el equipo de “La Vitrina Deportiva” que orienta Lucas Galeano. “Es una experiencia muy bonita, me he sentido súper bien y muy respetada por mis colegas. Me gusta el periodismo deportivo porque he sido deportista”, dice la comunicadora de la Universidad de Medellín.
Doris Nieto es comunicadora de la Fundación Universitaria Luis Amigó. Actualmente presta sus servicios como comentarista en las transmisiones de la Emisora Cultural Universidad de Antioquia.
Desde los 13 años está metida entre micrófonos y cámaras de televisión. A sus 16 años, Marlyn Ortega, del barrio Castilla, se ha visto apoyada por sus padres y especialmente de su hermano Edwin. Ambos producen, realizan y presentan el espacio televisivo “A Todo Deporte”.
“Yo estudio en el Colegio Guillermo Taborda Restrepo, donde hacemos énfasis en comunicación y periodismo. Allí hay una emisora, un mininoticiero de los niños y muchas expresiones comunicativas”, afirma la novel periodista.

La hincha fiel
Adriana María Pasos González no pertenece a ninguna de las mal llamadas “barras bravas” de la ciudad. Con confeti, papel picado y corneta le hace bulla a su equipo, el Inder Medellín. “Todo ha cambiado, ya no hay tanta discriminación en cuanto al juego de niñas y niños. Las niñas ya se han nivelado y han llegado a jugar de tú a tú con los hombres. Yo le hago barra a este equipo porque allí juega mi niña mayor, que le gusta mucho esto del fútbol. Con mi esposo nos venimos y siempre la apoyamos”, comenta la madre de Ana María Fisgativa Pasos, volante del Inder Medellín.
“Cada vez que juega nuestra hija, venimos a verla desde el barrio Boyacá, ya que a la menor no le gustó mucho este deporte”, concluye la madre de la niña futbolista e hincha fiel del equipo.
Así todas las actrices del balón femenino le dieron una mirada de mujer a la magia del fútbol ... y lo llenaron de belleza.

Margarita Martínez da orientaciónes a sus dirigidas en la disputa de la tercera versión del Ponyfútbol femenino.