miércoles, 30 de agosto de 2017

Con la ilusión aún viva!


Por: Jarvi Escobar
Harol Ospina Giraldo es uno de esos jóvenes talentosos del fútbol que uno puede encontrar en el Oriente antioqueño, es de esos “calidositos” como dice uno de sus compañeros del seleccionado que representó a Sonsón en la primera versión del torneo Sub 21 de fútbol Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz.
A sus casi 17 años cuenta con orgullo que estuvo entrenando por 15 días con el equipo de las divisiones menores del Envigado Fútbol Club, y lo puede decir así porque a pesar del tan poco tiempo en el que estuvo con el equipo paisa, no se retiró por falta de talento, sino por falta recursos económicos: “no me siento triste, por el contrario estoy contento porque ahí me di cuenta que si se puede”.
Todo comenzó con el equipo Forma Antioquia, con el cual obtuvo el subcampeonato de la Liga Antioqueña durante el 2009, este logro lo animó a presentarse a Envigado el año siguiente. Allí alcanzó a quedar seleccionado entre cinco jóvenes de más de trescientos que se presentaron a los entrenamientos, “cada día le iban diciendo a mucha gente que no volviera, en cambio a mí me felicitaban y me decían que me estaba yendo muy bien” cuenta Harol con gran entusiasmo. Entonces se quedaba un poco más de tiempo entrenando con el equipo base.
Se levantaba a las ocho de la mañana, preparaba el desayuno y arreglaba la casa de su tía en la cual se hospedó durante ese tiempo, para luego sobre las horas del medio día irse a entrenar desde Pedregal hasta Envigado, ya en horas de la tarde regresaba a lavar el uniforme el cuál secaba detrás de la nevera para al día siguiente cumplir con la misma rutina.
Al tercer día de entrenamiento se descompuso levemente una mano y se le inflamaron un par de dedos, pese al malestar siguió entrenando fuertemente porque además de que era una gran oportunidad, su desempeño era muy bueno, y siguió entrenando durante dos semanas, sin embargo los recursos económicos para costear los casi cuatro mil de pasajes diarios para su desplazamiento al entrenamiento, fueron escaseando; entonces solicitó al entrenador alguna ayuda para sus pasajes o para estudiar pero como aún no se permitía inscribirlo en el equipo base, entonces no podía acceder a las ayudas que ofrecía el equipo.
Su decisión fue entonces retornar a Sonsón a continuar con sus estudios, dado que a esas alturas ya estaba comenzando a perder clase, pues su prioridad siempre ha sido y aún ahora lo es, de por lo menos terminar el bachillerato, para posteriormente volver a buscar la oportunidad de presentarse nuevamente con el Envigado u otro equipo que le abra las puertas, para ese entonces espera contar con mejores recursos económicos y con más tranquilidad dado que no sentirá la presión porque tiene que estudiar.
Por ahora juega con la selección de Sonsón en diferentes torneos que se realizan a nivel municipal y departamental, y aunque tal vez se pudiera pensar en la desilusión de este sonsoneño por desaprovechar la oportunidad de actuar en un equipo con tanto reconocimiento, para él por el contrario es el aliciente para presentarse el próximo año, porque “si se puede” como diría Harol.

“Papá, le juro que cuando crezca voy a tomar venganza”



Al escuchar su historia, pareciera que en un momento de la vida de Jhon y su familia, el inmenso territorio del Oriente antioqueño se hubiera negado a brindarles un lugar donde acogerlos. John, cuyo nombre he cambiado a su solicitud, es uno de los participantes de la Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz que se disputa en Rionegro.

Viste la camiseta azul clara del representativo de Cocorná, sin embargo, y de no ser porque hace parte de los tantos desplazados por la violencia que se han presentado en nuestro país, en este torneo tal vez estuviera vistiendo la rojiblanca del equipo de Sonsón.

Su historia comenzó en La Danta (corregimiento de Sonsón) de allí, y en compañía de su familia, tuvieron que salir con lo que apenas tenían puesto, a causa de la presencia paramilitar que afectó a la zona en el 2004.

Recuerda que para la época, salía a cargar agua hasta un cerro donde tenía el campamento “esa gente”, luego de que pasadas las 9 de la mañana llegaban a buscarlo a él, a su hermano y a cuanto joven y “pelao” encontraban en las casas del corregimiento para que entonces fueron sus abastecedores del vital líquido.

Siempre lo hacían, excepto cuando su padre les negó el permiso para hacerlo, entonces su papá fue víctima del macabro castigo que los paramilitares incorporaron para quienes se negaban a sus peticiones: los metían a un hueco de aproximadamente tres metros de profundidad, en el que, además, había una boa, y entonces les tiraban agua todo el día.

En La Danta comenzó a correr el rumor de que se llevarían a todos los jóvenes para hacer parte de las filas de los paramilitares, ante esto, decidieron salir del corregimiento y llegaron a la vereda Pocitos de San Luis. Allí, nuevamente grupos armados los hicieron salir de la finca, entonces se trasladaron a vivir cerca a la Autopista Medellín – Bogotá en jurisdicción de este mismo municipio.

En su nueva casa la situación fue muy difícil, extendían costales y ponían la ropa para dormir sobre ella debido a que no tenían camas, así vivieron durante aproximadamente nueve meses hasta que hombres encapuchados de un momento a otro llegaron a donde vivían y nuevamente los hicieron vivir el martirio del desplazamiento.

Ante esto, un tío de John los invitó a Cocorná, pero tenían temor de aceptar porque este municipio también fue en su momento considerado como zona roja, sin embargo decidieron irse, allí les regalaron camas, colchones y ropa cuando algunas personas vecinas de su nuevo domicilio, se enteraron de los padecimientos de la familia.

El equipo de fútbol del que hoy hace parte desde el 2009, se convirtió en un gran apoyo desde el principio. Cuando el entrenador tuvo conocimiento de su historia le llevaba mercados a donde hoy vive, en una casa donde pagan arriendo, y además, el apoyo moral que ha recibido de sus compañeros se ha convertido también en un aliciente para salir adelante.

“Papá, le juro que cuando crezca voy a tomar venganza” decía John al ver el sufrimiento de su familia en la época en que vivieron el desplazamiento forzado, mientras su mamá lloraba al escucharlo; hoy, sentado en una de las graderías del Estadio Alberto Grisales de Rionegro, dice que el deporte y el colegio le han enseñado que ese sentimiento ya no vale la pena, porque eso “no trae nada bueno”.

Ahora sólo quiere terminar de estudiar, trabaja dos días a la semana alambrando en fincas con su papá y de esta manera se ayuda con los gastos del colegio y colabora con algo para su casa, colaboración que espera aumente después de que termine el bachillerato, entonces anhela encontrar un trabajo estable que le permita ayudarle a su papá a construir su propia casa para aprovechar que salieron favorecidos con un subsidio del Gobierno.

Ademas, dedica su tiempo a jugar fútbol, una de sus grandes pasiones, y a pesar de su timidez, ríe constantemente y “recocha” con sus compañeros del equipo sub 21 de Cocorná entre los cuales goza de una gran cariño y aceptación.

Tarjeta verde espera bendición Papal


La tarjeta verde recibe bendición del Arzobispo de Medellín, Monseñor Ricardo Tobón Restrepo. Ahora hace fila para ser bendecida por el Papa Francisco XVI, en su visita a la ciudad, para que se convierta en la embajadora del juego limpio en el mundo. Foto: Juan Guillermo Cano.


Por: Naty Gómez
Cuando apareció  la tarjeta verde en el exigente balompié italiano de la Segunda División, para la temporada 2015-2016,  un “efecto boomerang” ocurrió en Colombia.
Roosevelt Castro Bohórquez, un periodista deportivo y arbitro antioqueño, ya la había implementado en las canchas del balompié aficionado  paisa hacía tres décadas.
El árbitro revolucionario se había adelantado a su época y las buenas acciones de juego limpio ya eran reconocidas por este hombre, como otra de sus locas propuestas para la paz y la convivencia en el contexto del fútbol.
“Fue muy curioso que esta estrategia haya llegado a un balompié tan exigente como el de Italia a sabiendas que ya la había implementado con los niños del fútbol antioqueño.  También está en la Real Federación Andaluza de Fútbol, de España,  en la Copa Verde en Belem Do Pará, Brasil; en Chile y la ONG Fútbol Más; Además colectivos arbitrales de México, Francia, Japón, entre otros, también la han implementado en sus Torneos o Festivales infantiles de fútbol”, agrega el llamado “Árbitro de la Paz” y asociado a la ACORD y al CIPA.
Inicios
Inicialmente, en 1986,  Roosevelt empezó su trabajo formativo con los niños paisas enseñándoles las 17 reglas del fútbol. Diez años después continuó su trabajo pedagógico  con un arbitraje de fortalecimiento en valores repartiendo una laminita del Divino Niño, pero ante el variopinto paisaje espiritual optó por cambiarla por una tarjeta verde, completando la triada cromática de Ken Aston, inventor de las tarjetas en el fútbol, quien vio en el semáforo ese código universal para detener la violencia.
Otros gestos de paz
 “De Colombia salió por estos procesos de globalización  en las comunicaciones dados por la internet.  Aquí en Medellín nació de esa fusión de ese arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores que le he comentado. También se ha nutrido de una serie de estrategias de paz y convivencia, en el contexto del fútbol, como haber sido el cocreador de una transmisión de fútbol profesional matizado con humor llamada “El Despelote Deportivo”. Igualmente, de participar en “La Mesa de Trabajo para el Juego Limpio en el Fútbol Aficionado de Antioquia”, en el 2004 o cono ponente en la “Cumbre Mundial de Paz” (2009) y el “Tercer Congreso Internacional de Comunicación Social Para la Paz” (2012),  organizadas por la ONG Pacifistas Sin Fronteras y la Universidad de Santo Tomás, respectivamente, en Bogotá”, comenta el creador de esta estrategia de paz y convivencia en el contexto del fútbol.
De igual forma, ha aportado sus vastos conocimientos en las “Mesas de Trabajo del Plan Decenal para la Comodidad, la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol 2013-2023” o desde su rol como escritor y coautor del libro de historias de fútbol local “Jugando en Casa”, entre otros de los grandes aportes.
Del mismo modo, en la producción de espacios radiales como “El Preliminar…por humor al deporte” en el que se mezclaban humor, deporte y valores, que permitían bajar los niveles de agresividad y violencia de los oyentes, por las ondas del hertz de La Voz de la Raza, del Sistema Sonoro de Colombia.
Así mismo, espacios  televisivos como “La Pelotera Deportiva” e “Historias a la Redonda”, que se emitían por Cable Unión de Occidente  en Medellín. 
 “El primero era una mezcla de humor y deporte y el segundo era una apuesta al reconocimiento no mezquino de la gente que con el fútbol ayuda a construir un mundo mejor. Allí, a través la crónica, el reportaje o el perfil, mirábamos el fútbol desde lo humano, para reivindicar los grandes valores que encarnaban los personajes protagónicos o no de este deporte universal”, argumenta este tolimense nacido un 16 de abril de 1959. 
En el 2.012 se graduó como técnico de fútbol, de una capacitación brindada por casi tres años, en un convenio entre Indeportes Antioquia y la Liga Antioqueña de Fútbol. Con la  laureada monografía “El Reglamento del Fútbol y los Valores en el Desarrollo Psicosocial del Niño Futbolista en el Juego Limpio”, Roosevelt le dio el puntapié inicial, en cuanto a lo conceptual, de su propuesta axiológica.
La monografía fue una de las dos mejores de mi promoción y me alegró mucho”, comenta el comunicador social y periodista de la Universidad de Antioquia.
El boomerang
Ahora y después de 30 años regresó al país su tarjeta verde, para reivindicar a este hombre que es todo corazón.
En la actualidad la espera la bendición del Papa Francisco XVI,  en ese “efecto boomerang” de volver a sus orígenes esta iniciativa colombiana.
Ya enviamos mucha documentación  de la propuesta a la oficina de prensa y comunicaciones del Papa en El Vaticano. De igual forma, hemos enviado DVDs y recortes de prensa de esta iniciativa pionera en el mundo del fútbol hacia la Conferencia Episcopal Colombiana, CEC, en Bogotá, para esa anhelada y soñada bendición Papal. Espero que con la venida del Su Santidad lo logremos, para contribuir con la paz y la convivencia en el mundo de este bonito deporte, pues la tarjeta verde se convertiría en el gran aporte al juego limpio en el fútbol,   que haríamos desde Colombia”, concluye Castro Bohórquez. 


sábado, 7 de noviembre de 2015

El fútbol ¿un Panem et circenses o un opio de los pueblos?

https://www.youtube.com/watch?v=qB8d_59L3Co

El fútbol ¿Un Panem et circenses   o  un opio de los pueblos?

(Reflexión con Motivo de los 30 años de la toma guerrillera al Palacio de Justicia de Colombia)

 

Desde hace Tiempo -exactamente Desde Que no hay TENEMOS un vendedor quien el voto-, Este pueblo ha perdido su Interés por la Política, y si los antes concedía mandos, haces, legiones, en fin TODO, Ahora deja Hacer Y SOLO DESEA con avidez dos Cosas :  Pan y juegos de circo 
(Juvenal,  Sátiras  X, 77-81)
... Pridem iam, ex quo suffragia Nulli uendimus, effudit curas; qui nam Dabat imperium olim, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius OPTAT,  Panem et circenses.

 

Por: Roosevelt Castro B.

Desde hace ya un buen tiempo, el fútbol viene gozando de unos privilegios  que ningún otro deporte en el orbe haya tenido.

Insertado en el capitalismo salvaje, esta actividad recreativa se empezó a jugar en las élites inglesas enriquecidas con el sudor del fragor de la “Revolución Industrial”.

Los hijos de los grandes magnates británicos iniciaron su práctica en  las universidades londinenses, a la que accedían con facilidad a estos lujos de los deportes modernos.

Por eso no  es de extrañar  que los dueños del poder económico eran al mismo tiempo los dueños del balón.

Esa simbiosis del poder  económico unido al político le dio la posibilidad a que el fútbol naciera en esa noble cuna de muy  pocos, en los nacientes Estados Nacionales que emergían  después del golpe certero al absolutismo francés  a finales del siglo XVIII y que se fueron consolidando en las últimas décadas de la centuria decimonónica y principios del XX.

Por eso no podemos dejar de ocultar que el fútbol sirvió, de alguna manera, como una especie de  “pan y circo” y de “opio de los pueblos”  en ese paraestado llamado Fifa, nacido a mediados de la primera década del Siglo XX.

“Panem et circenses”: Juvenal

Es que lejos estaba imaginar el poeta latino Juvenal que el mensaje  “Pan y circo” de su décima sátira  se sintiera con más claridad casi 20 centurias después de su nacimiento  ocurrido en Circa.

El bardo latino espetó a sus congéneres con esta sentencia peyorativa. Él hace referencia a la práctica romana de proveer trigo gratis a los ciudadanos romanos así como costosas representaciones circenses y otras formas de entretenimiento como medio para ganar poder político a través del populismo. Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde,  Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos  panes gratuitos por día.

Esta locución latina hizo carrera en Europa Occidental y posibilitó concienciar más a los pueblos cansados de los exabruptos a que han sido sometidos por centurias.

Así  fue como los  intelectuales españoles  acuñaron su famosa frase “Pan y toros”,  para mostrar satíricamente como el pueblo era “manipulado” para seguir siendo subyugado.

“Opio de los Pueblos”: Vargas Llosa

Paralelo a la aparición de la “Revolución Industrial” emergía en el Viejo Continente una insatisfacción por el pensamiento conservador de los pueblos, que no veían con buenos ojos los procesos ingleses de industrialización.

Acostumbrados  y muchos de ellos aferrados a los procesos agrarios que poco a poco fueron destruyendo los últimos rescoldos  feudales, que por centurias habían sido gobernados.

Por eso no es extraño que emergiera una figura como Karl Max, intentando detener ese poder avasallante que el capitalismo ya empezaba a mostrar en la Gran Bretaña.

El sociólogo y filosofo nacido el 5 de mayo de 1818 en Treneris, antiguo  Reino de Prusia ( hoy Alemania) soñaba con una sociedad igualitaria incluyendo la inglesa, pero no logró ver que sus tesis  se “materializaron” en el Rusia, casi tres décadas y media después de su muerte  ocurrida en Londres en 1883.

Una frase lapidaria marcó su destino. El esposo amoroso de Johanna Bertha Julie von Westphalen espetó: “La religión es el opio de los pueblos”.

Esta sentencia la retomaría años más tarde el nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa para referirse al fútbol.

Al igual que el alemán el escritor Inca señalaba que el balompié ejercía ese “poder de adormecimiento y somnolencia parla las masas”.  

Pan, circo y opio para el fútbol colombiano

Es que a este fenómeno deportivo mundial, nuestro país no se ha escapado.  Desde su incursión en las élites colombianas hasta su popularización por los procesos de modernización, el fútbol ha ido de la mano con estas dos premisas de Juvenal y de Vargas Llosa.

Uno de los casos más aberrantes fue el presentado en el Estadio El Campin de Bogotá, hoy hace 30 años. Un  6 de noviembre de 1985 se jugaba un  partido entre los oncenos de Millonarios y Unión Magdalena, en cumplimiento del octogonal final del balompié profesional cafetero.

Horas antes del inicio del partido, el Palacio de Justicia  había sido tomado por un contingente del M 19 que, con el patrocinio de narcotraficantes colombianos querían que se derogara el proceso de extradición,  irrumpieron  a sangre y fuego en la máxima sede de la justicia colombiana.

De inmediato, el amagaseño y máximo dignitario de los colombianos, Belisario Betancur Cuartas, da  una orden perentoria a su ministra de comunicaciones Nohemí Sanín: Hay que transmitir el partido de fútbol entre el cuadro bananero, orientado por el samario Eduardo Reta, y el onceno capitalino, dirigido por el argentino Eduardo Lujan Manera.

El choque futbolístico fue declarado de “interés general” por la presidencia y fue emitido por los dos canales de televisión estatales que existían en su momento.

Pan, circo y opio se conjugaron en esta jugada estratégica del gobernante de turno.

No valieron los nervios, sustos, indisposiciones de los jugadores y cuerpos técnicos de los equipos en contienda. Tampoco los llantos destemplados de familiares y amigos de los muertos en la toma.

El marcador final: 2-0 a favor de los orientados por el argentino Lujan Manera. Los goles de sus coterráneos Juan Carlos  “El Nene” Díaz y Juan Gilberto “El Búfalo”  Funes no sirvieron para alegrar las tristes caras de desazón y tristeza que tuvieron y todavía tienen los dolientes de tan ignominiosa masacre.

Este hecho marca un país  sin memoria que pide a gritos justicia, cuando este tipo de noticias vuelven a mencionarse y mostrarse a través del poder mediático que tienen  los canales privados.

 

 

 

miércoles, 11 de julio de 2012

"La vida es de sacrificios"



Arled ha jugado dos partidos en la Primera A Profesional y solo ha recibido un gol en contra. Jonathan Estrada, del DIM, fue el verdugo del joven arquero itagüiseño, el pasado 14 de abril en el empate (1-1) entre Rojos y Dorados..
Roosevelt Castro B.

"Siempre digo que las cosas no iban a ser fáciles, por eso entre más sacrificio me toque hacer es porque cosas más grandes vendrán”, afirma con contundencia el arquero itagüiseño Arled Cadavid Valencia. Y para cumplir con su sueño ha tenido que sacrificar muchas cosas en su vida.
Sus estudios de educación superior en la Universidad de Antioquia como estudiante de ingeniería química; sus grandes desplazamientos desde  la vereda Manga Arriba, de Girardota, su lugar de habitación, hasta Itagüí, su sitio de su trabajo; sus exigentes entrenamientos como portero; sus soledades y sus temores de no cumplir con sus sueños, han sido algunos de los grandes sacrificios con los que  ha tenido que enfrentar el hijo mayor de Juan Manuel, operario de máquinas de una textilera, y de Dora, ama de casa.
“Siempre quise ser portero. Esa siempre fue mi ilusión desde niño, por eso me gozo la vida con esto del fútbol”.  Y ese sueño se le hizo realidad hace un mes cuando enfrentaron al Cúcuta Deportivo. El Estadio General Santander fue testigo del debut del arquero itagüiseño. Fue en cumplimiento de la fecha 11 jugada el domingo 8 de abril de este año, cuando el juvenil saltó al gramado vestido como profesional de la pelota. Con los nervios normales de quien funge en esta posición ingrata dejó el marco en cero y su compañero Cléider Alzate realizó la anotación, para que los dirigidos por Hernán Torres se trajeran los tres puntos de la ciudad fronteriza. “Fue muy bueno y satisfactorio haber dejado el arco en cero”, afirma el guardavalla nacido en Medellín, el 29 de marzo de 1991.
Iker Casillas, como un referente internacional, y su padre Juan Manuel, como uno de sus grandes consejeros, han sido los faros que iluminan su corta vida deportiva. “De Iker admiro su velocidad, su excelente ubicación y su fortaleza en el mano a mano, esas virtudes que también me han inculcado mis compañeros “Prono” y “Rufay”, quienes son excelentes. De mi padre he aprendido que hay que trabajar con humildad, con sacrificio y a nunca desfallecer en lo que quiero”, concluye.
 Hoy sale a enfrentar al Sucre Fútbol Club en cumplimiento de la fecha siete de la Copa Colombia con todas las sabias enseñanzas que le han dado tanto en el Seminario Menor Juan Pablo II, como las de sus tutores futbolísticos Sergio Lombana, Carlos Mario Caicedo y Hernán Torres.

martes, 19 de junio de 2012

Roja al machismo



Andrea, bachiller del Colegio Ferrini, vive en el barrio Castilla, de Medellín. No solo le toca ejercer ese duro y a veces desagradecido oficio de árbitro sino que además es una talentosa famiempresaria de confecciones de blue jeans.
Roosevelt Castro B.

Dicen que hay oficios ingratos pero quienes los asumen parecen disfrutarlos. Uno de ellos: el ser madre Otro: el de ser árbitro de fútbol. En Andrea Patricia Chavarría Guerra se unen estos dos.

Sí, Andrea Patricia ha ejercido ese duro oficio de ser madre desde hace más de once años, cuando, al unirse en matrimonio con Gustavo Wbeimar Madrid, nació su primogénita Saray Valentina.


La mujer árbitro
Tras los pasos de María Edilma



El de impartir justicia en las canchas del fútbol lo ejerce Andrea desde hace nueve años. Es una tarjeta roja al machismo.

Sus ojos color miel contrastan con los amargos momentos que tiene que pasar al hacer sonar su silbato. Los insultos, los improperios en que a veces prorrumpe el público en contra de los y, en este caso, las de negro son motivos suficientes como para querer abandonar este desagradecido oficio. “El apoyo constante de muchos compañeros y colegas del arbitraje me motivan para seguir adelante y no abandonar las tarjetas y el pito”, afirma esta itangüina, nacida bajo el signo de libra, un 17 de octubre de 1978.
Mientras se viste y se prepara para pitar el partido que le corresponde, Andrea Patricia, la “benjamina” de la familia Chavarría Guerra, evoca el apoyo de su padre Miguel Ángel, un jubilado de un colegio de monjas en Ituango y quien tuvo que huir desplazado por la violencia hacia Medellín. “Ha sido mi soporte anímico desde que asumí este reto en mi vida”, afirma Andrea.
Dice Eduardo Galeano, en su libro “Fútbol a sol y sombra”, que el árbitro es arbitrario. Andrea no lo es a la hora de indagársele hipotéticamente acerca de su apoyo decidido a su hija en caso de optar por seguir sus pasos. “Yo la apoyaría mucho. Mi mamá María Jesús no pudo verme ejerciendo el arbitraje, pues falleció a finales del 2006”, recuerda.
Sus sueños siguen vestidos de negro, por ello su preparación ha sido muy amplia y extenuante, para demostrarse y demostrarle a otros que en cuestiones arbitrales no es un “sexo débil”. “Quiero dejar huella en esto del arbitraje”, declara la  juez antioqueña de la categoría Primera C.
Son las ilusiones de una mujer que, contra viento y marea, lucha por abrirse y ganarse un espacio en este duro camino del arbitraje; ilusiones que confecciona Andrea Patricia Chavarría Guerra, en el día a día, con un pito y unas tarjetas como armas de paz y amor.

Como Andrea, la Corporación Colegio de Árbitros de Fútbol de Antioquia, Arbiantioquia, cuenta con un grupo de trece mujeres árbitros que quieren seguir los pasos de la única juez antioqueña con escarapela Fifa: María Edilma García.



Son muy  pocas en este duro y desagradecido oficio, no obstante buscan por abrirse un espacio en este competitivo mundo del fútbol, desde el arbitraje.



En fútbol:

Juez Categoría
Andrea Chavarría 1ª C Nacional
Eliana Ortiz 1ª C Nacional
Sandra Colorado Departamental
Mery Gamboa Departamental
Dora Orozco Departamental
Deisy Aguirre Tercera
Marcela Anaya Tercera
Lizeth Correa Tercera
Jennifer Figueroa Tercera
Paola Saldarriaga Tercera
María Zapata Tercera




En fútbol sala:

Maryory Quiroz Departamental
Leidy Úsuga Departamental


Puntapié inicial a Azerbaiyán

La Copa Mundial de Fútbol Sub-17 Femenina se disputará del 22 de septiembre al 12 de octubre en las ciudades de Bakú y Lankaran. Allí estara mostrando su talento la antioqueña Estefanía Botero (Foto).
Roosevelt Castro B.

Luego de conseguir de forma agónica la clasificación al Mundial Sub 17 de Fútbol Femenino, la selección Colombia inicia  hoy  en Cali una serie de cuatro microciclos al mando del profesor Fabián Felipe Taborda Torres.
Las 20 representantes nacionales que disputaron el pasado Campeonato Sudamericano Sub-17 Bolivia 2012, donde Colombia obtuvo el tiquete a la cita mundialista, fueron citadas en su totalidad por el cuerpo técnico y en la actual lista solo aparecen dos caras nuevas, María Victoria Portocarrero, del Club Galácticos, de la Liga de Nariño,  y Andrea Borray Ortiz, del club Gol Star de la Liga de Bogotá .
“Tuvimos un buen Suramericano en Bolivia hace dos meses, pues ganamos los tres partidos de nuestro grupo, pero lastimosamente perdimos dos de los tres partidos del cuadrangular final con Brasil (5-1) y Uruguay (1-2) que casi nos cuesta la clasificación.  Afortunadamente le ganamos a Argentina (4-0)  para estar entre las tres clasificadas por Suramérica en este Mundial”, indica Laura  Aguirre, lateral izquierda de la selección,  una de las anotadoras en el triunfo frente a Argentina y cuota antioqueña al combinado nacional con Carolina Arbeláez Castaño y Estefanía Botero Granda.
A esta tercera cita en Azerbaiyán quiere demostrar la evolución del balompié femenino del país.  “Quiero darle un orgullo a Medellín y a Colombia. Demostrar que el fútbol no solo es de hombres, sino que también se puede confiar en las mujeres y nos hemos preparado para hacer  un buen mundial. Es una de las bonitas oportunidades que me brinda la vida y la quiero aprovechar al máximo”,  son las expectativas de Estefanía Botero Granda, del Club Piscimol Molino Viejo y del Inder Medellín.
“De Azerbaiyán no conozco mucho. Por lo que he leído es una tierra rica en petróleo, cerquita a Irán.  Es un país que tiene las cuatro estaciones y cuando estemos participando en septiembre nos va a tocar en otoño”, indica Estefanía.
Sin conocer  mucho de las restricciones de la religión musulmana para las mujeres,  como el uso de la burka, las preadolescentes antioqueñas viajan a Cali con el fin de seguir el proceso que las lleve rumbo a Azerbaiyán.