miércoles, 17 de julio de 2019

El Kaizen de la tarjeta verde


La tarjeta verde ha sufrido grandes transformaciones en sus más de tres décadas de creación. Veamos ese mejoramiento continuo de esta propuesta revolucionaria liderada por el periodista Roosevelt Castro Bohórquez.

Por: Naty Gómez Z.

Kaizen es una palabra de origen japonés compuesta por dos vocablos: kai que significa cambio, y zen que expresa para algo mejor, y de este modo significa mejoras continuas, bien sea en el contexto personal, familiar o social.
Roosevelt Castro Bohórquez y su tarjeta verde han “sufrido” de ese mejoramiento continuo del que habla el pueblo Nipón.
Génesis altruista
“Cuando estudiaba mi primaria, en la Escuela Anexa Francisco Montoya Kennedy, en Caramanta, Antioquia, me disfrazaba de payaso de circo. Mi nombre artístico era corazoncito. Con unos amigos,  montábamos una serie de shows cómico-musicales. Imprimíamos unas boletas con el sello de la Escuela. Las vendíamos y con el dinero recaudado, comprábamos una serie de mercados para dárselos a la gente menos favorecida de este municipio  ubicado en el suroeste antioqueño”, rememora el filántropo y creativo de esta propuesta Fair Play.
Allí, a sus 13 años, el pequeño infante descubre su vocación altruista y generosa.
“También realizaba una especie de periódico mural, en un viejo tablero que me facilitaban”, evoca el sexagenario tolimense, nacido en Villarrica un 16 de abril de 1959, pero criado en Antioquia.
Las tizas de colores, el borrador, el olor a cal y el vetusto tablero fueron los ingredientes  para otra su vocación: el periodismo. Igualmente,  los cachacos de su padre para disfrazarse de payaso, los deportes como el voleibol y el fútbol, que no solamente los practicaba sino que también los juzgaba, fueron sus nacientes aportes, a lo que años más tarde se convertirían en sus dos grandes pasiones: el fútbol y el periodismo.
Por eso no es de extrañar su contribución con la pelota. “En 1974 recalamos en Medellín, a una casa que había comprado mi padre ocho años antes en las cercanías del Estadio Atanasio Girardot”, rememora el cuarto hijo de Roosevelt, un jubilado de la Federación de Cafeteros y de Cecilia, una hacendosa matrona de Anolaima, Cundinamarca.
Las verdes mangas fueron testigo mudo de las  batallas futbolísticas que emprendía Roosevelt con sus equipos de fútbol a  los que bautizó como “Las Águilas”, “Real Florida” y “Sporting Florida”, para jugar los desafíos barriales que programaba con otros.
“En Sporting Florida fui asistente técnico y preparador físico. Participamos con ellos en la Liga Antioqueña de Fútbol, en la categoría de Ascenso. Yo tenía como 17 años de edad, cuando, con Luis Alfonso Pizarro como técnico, asumí esa responsabilidad, sin haber terminado mi bachillerato en el Liceo Nacional Marco Fidel Suárez”, comenta el fundador del periódico “El Ideal Juvenil” en su colegio.
“Me gradué como bachiller en año de 1978, pero no pasé a la Universidad de Antioquia. Quería estudiar periodismo, pues no solo había sido creador del periódico en mi colegio sino que ese año conocí  a un monstruo del periodismo: Don Guillermo Hinestroza Isaza. Él me dio la oportunidad de trabajar en radio deportiva, especialmente en un programa llamado Tribuna Roja, un espacio dedicado al DIM, que se emitía por Emisora Claridad, de Todelar”,  evoca Castro Bohórquez.
Para 1979 los micrófonos de “Don Guillo” y la grabadora de Roosevelt se trasladan para Radio Popular, del congresista Mario Gutiérrez Cárdenas y de Jaime Saldarriaga Arcila, uno de los primeros integrantes del Unión, equipo fundado por Hinestroza Isaza que le dio el  génesis al Atlético Nacional.

El Babyfútbol, inicios con la magia del balón
Hinestroza Isaza me invita a hacer parte del programa Goles y Comentarios. Se emitía por el Radio Sistema Federal y su emisora Radio Popular. Este grupo de emisoras después las adquirió el Grupo Radial Colombiano, GRC (Hoy Colmundo Radio). Ese año nos contacta el Dr. Hernán Gómez Agudelo, papá de “El Bolillo”,  para que le hiciéramos un torneo Babyfútbol, muy similar al que realizaba Guillermo en años anteriores”, recuerda el llamado “Juez de los Valores”.
En 1973 fue el último de los tres torneos infantiles de fútbol que desarrolló este genio, pintor, escritor y periodista deportivo  antioqueño. Con gran éxito vio desfilar figuras como Gustavo Nilsen Zapata, Orlando Pérez, Rogelio Zapata, Luis Ormeño Gómez. Albeiro Casas, entre otros, quienes habían salido de ese torneo y ya formaban parte de plantilla profesional del DIM. Fue por ello del llamado de urgencia de Gómez Agudelo, quien fungía como gerente del equipo rojo de Antioquia, para que le realizaran un torneo similar. “Guillermo aceptó el reto y me invitó. Pero lo que no sabíamos era que Gómez Agudelo quería un torneo gratis y como el polémico periodista no tenía pelos en la lengua, le espetó unas cuantas verdades en el micrófono  al dirigente paisa y este, disgustado, nos quitó la realización del torneo infantil de fútbol. Llamó como relevo a José María Ramacciotti, director técnico de las divisiones menores, y al odontólogo Antonio Franco Ruiz”, rememora el tolimense de nacimiento y antioqueño por adopción.
El coliseo de baloncesto Iván de Bedout fue el anfitrión de la fiesta futbolera a principios de 1980. De allí salieron grandes figuras para el fútbol como Andrés Escobar, René Higuita, Óscar “Galea” Galeano, Guillermo Álvarez, “Mecha” Jurado, entre otros.
“Cuatro años después, Guillermo y yo buscamos al Dr. Franco para reactivar el Babyfútbol. Después de dos o tres reuniones con el afamado odontólogo paisa, le propusimos que nos ganáramos un dinero con ello y se convirtió en una blasfemia para él. “Yo por dinero no les trabajaré a ese proyecto”, sentenció Franco Ruiz y se fue sin dar aviso”, comenta con nostalgia el trabajador de Editorial Colina en Medellín, en ese momento.
Es que Franco Ruiz  ya tenía asegurado el futuro con su profesión, pues tenía contratos con el Seguro Social y con sus clientes en un consultorio privado, en cambio los otros querían “rebuscarse” un dinero, pues Guillermo estaba vendiendo pauta para su espacio radial “Goles y Comentarios”, que se emitía por Radio Ritmos y  Roosevelt trabajaba para una empresa editorial.
Así las cosas, Franco Ruiz, en la dirigencia de la Liga de Atletismo de Antioquia, les hizo mutis por el foro y se llevó el proyecto para hacerlo gratis con Julio Vélez, Gonzalo Peláez, Julio César Acosta, Álvaro Galeano, entre otros, creando la Corporación Babyfútbol Los Paisitas y organizando el primer torneo en 1985.
“Le cuento esto, ya que fuimos tres personas las que le dimos “el puntapié inicial” a lo que 35 años después es esta fiesta infantil de 15 disciplinas deportivas llamada el Festival de Festivales, que empezó con el fútbol y que a dos de ellas nos echaron al olvido: Guillermo Hinestroza Isaza y Roosevelt Castro Bohórquez”, sentencia el comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia.

La verde da sus primeros pasos
“Hice mi primer curso arbitral en 1981, en Comfama de San Ignacio, con Gonzalo Valderrama, pero no ejercí, ya que orientaba los destinos de los equipos de la UPB. Allí, en ese curso, estuvieron entre otros Jorge “El Seco” Luis Arango, Juan Manuel Gómez Botero, John Jairo Toro, Bernardo Valencia, Mario Bedoya Morant, entre otros”, comenta el cocreador del moderno Babyfútbol y quien un año antes dirigió un equipo satélite del DIM llamado Medellincito, que nació de la negativa de Gómez Agudelo de no dejar participar dos equipos que Roosevelt había conformado para ese fallido Babyfútbol.
“Hicimos ese equipo y competimos en el Torneo de la categoría cuarta en la Liga Antioqueña de Fútbol. Como entrenábamos en la Bolivariana, los jugadores  nuestros pasaron a reforzar a la UPB y yo empecé a fungir como asistente técnico al lado del titular Alberto Escobar Acevedo”, recuerda el llamado Comunicador de la Paz.
Para 1985 realiza su segundo curso arbitral. Esta vez los instructores  fueron Juan Manuel Gómez Botero y Octavio Sierra Mesa. “Empecé a pitar en forma en 1986. Lo hice con un arbitraje didáctico y pedagógico con los niños. No pedía que me programaran con los jóvenes. Les empecé a enseñar las 17 reglas del fútbol”,  evoca el periodista deportivo asociado a la Acord, a la AIPS y al CIPA y creativo de la publicación deportiva “Sólo…Fútbol Aficionado”, en ese año.
Fueron muchas las misivas y mensajes de felicitaciones enviados hacia el Colegio de Árbitros de la Liga por la labor realizada por Roosevelt con este tipo de juzgamiento. En uno de ellos  el señor Gessler A. Hernández, presidente del Club Clásicos Santa María, manifestaba su gratitud y al mismo tiempo su preocupación por la orientación dada en ese entonces.
“El desempeño del señor (Roosevelt) Castro nos demostró que cuando hay buena capacitación y se tiene personalidad los resultados tienen que ser buenos, pues no solo dirigió el partido con el pito, sino que pedagógicamente hizo lo más importante en estas categorías como orientar a los niños en la ejecución de algunos movimientos; ejemplo: el saque de banda, de puerta, etc.
Jueces de éstas condiciones son los que hacen bien al deporte, mucho más que muchos entrenadores, que en lugar orientar de orientar a sus jugadores, los envían al campo de juego a dar puntapiés, a insultar al contrario, a hostigar al juez y muchas cosas más”, señaló en la misiva Hernández, máximo dignatario del equipo itagüiseño.

 Lo didáctico se funde con lo axiológico
Diez años después y con un receso amplio en el juzgamiento del fútbol,  Roosevelt volvió a retomar el arbitraje didáctico y le anexó otro ingrediente: el axiológico.
“Veíamos con preocupación cómo los niños del balompié antioqueño eran fundamentados en lo técnico, se preparaban en lo físico, pero no había una integralidad con sus valores morales y éticos. Así nos vimos a la tarea de crear un minimanual de convivencia para conjugarlo con la parte didáctica. De esta manera nació el arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores, con el aval del ex juez FIFA Juan Manuel Gómez Botero, en 1997”, indicó el hombre del fútbol.

Es que ese  interés de Roosevelt  por combinar los valores con el fútbol  nació en 1990  cuando participó, como director técnico, de unos equipos de futbolito, en  los torneos que organizaba la parroquia Nuestra Señora de Lourdes del barrio Florida Nueva-Estadio, en la ciudad de Medellín. Él observó cómo antes de los partidos se les impartían  una catequesis a los participantes de los torneos inculcándoles valores y quien no asistiera a ellas no podía jugar. Le gustó tanto que quiso compartirlo, bajo sus propios parámetros, con los equipos infantiles de la Fedefútbol y desde 1997, cuando pidió reingreso como árbitro, lo convirtió en una buena estrategia para fomentar y fortalecer los valores y el juego limpio. 

La propuesta pedagógica y axiológica empezó en las canchas del fútbol aficionado de Medellín, Antioquia, Colombia, con una laminita del Divino Niño. Al reverso de la imagen le imprimió un mensaje con un sello de caucho que decía: “Yo amo, tolero y respeto a mi adversario”.
Este mensaje se los entregaba antes de los partidos a los niños futbolistas de Antioquia como “pretexto” para educar en valores. Fueron más de 7 años donde se llevó esa recomendación de paz y convivencia en los diferentes escenarios del balompié aficionado antioqueño.

Propuesta reestructurada
Si bien la propuesta tuvo sus aciertos también tuvo sus inconvenientes. Muchos de los niños del fútbol aficionado no eran católicos y el mensaje se empezó a diluir.
Es que detrás de las estampitas que repartía Roosevelt había ese mensaje de respeto y tolerancia con los rivales  y con ellas quería inculcar un poco de amor en las canchas en donde le tocaba ejercer éste duro y desagradecido oficio y cuando hablaba de pretexto indica: “Algunos de los niños de los torneos de las categorías tercera, cuarta o escolar eran Testigos de Jehová o eran Evangélicos o eran Judíos y no creían en el cuento de la laminita, pero yo les decía que leyeran y reflexionaran acerca del mensaje y que lo que quisieran hacer con ella no me interesaba. Además les decía que lo más importante es que imitaran lo bueno de los grandes jugadores de fútbol; que no hacía falta llenarse de soberbia, vanidad o engreimiento; que había que respetar a los demás y siempre, siempre, trabajar en equipo y con mucho amor “, les indicaba a los niños el árbitro Castro.


 Del Divino Niño a la tarjeta verde
Por eso se dio  a la tarea de encontrar un código universal que no “violentara” los principios espirituales de los niños futbolistas y así creó la Tarjeta verde, como ese símbolo para la campaña educativa de la formación en valores y de la promoción del juego limpio.
Ese variopinto paisaje espiritual mutó al color verde, en el 2004. “Me encontré con esa diversidad religiosa,  que no creían en el cuento del Divino Niño y vi en el verde ese código que faltaba, para completar la trilogía del semáforo en la que se inspiró el árbitro ingles Ken Aston para inventar las tarjetas punitivas en el fútbol. Así nació esta tercera tarjeta que tiene unos objetivos axiológicos como son los de premiar todas las acciones de juego limpio que tienen los jugadores, cuerpos técnicos y administrativos de los equipos de fútbol antes, durante y después del desarrollo de un partido”, señala el llamado “Árbitro de la Paz”.
Salvaguardar la integridad física de los jugadores, generar espacios para la paz y la convivencia en el contexto del fútbol son otros de los objetivos que pretende esta tercera tarjeta futbolera y axiológica. 
En el 2004 y como miembro de la “Mesa de Trabajo por el “Juego Limpio” en el Fútbol Aficionado de Antioquia, en la Comisión de Juzgamiento, y adscrita a la Oficina de la No-violencia del Departamento de Antioquia”, Castro Bohórquez propuso hacer este tipo de arbitraje, pero no se pudo ejecutar ya que le dieron más fuerza al problema de las falsificación de documentos para la inscripción de jugadores. Pero esto no lo amilanó. “No obstante, allí dimos los primeros pasos para el cambio propuesto, incluyendo a la frase de batalla la contribución con el juego limpio   y así llevar la estrategia de la tarjeta verde  a la I Cumbre Mundial de Paz realizada en Bogotá, en el 2009, no sin antes aportar en otros escenarios como I Encuentro Nacional para la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano Alcaldía de Medellín, en el 2008”,  continúa con su relato Roosevelt.


“Yo amo, respeto,  tolero a mi adversario y contribuyo con el juego limpio”  fue la frase que quedó impresa en las tarjetas verdes, como mensaje de paz y convivencia desde hace más de 10 años y que aún sigue vigente.

“De igual forma, y como miembro en las mesas de trabajo de los lineamientos “Fútbol con inclusión social” y “Academia-Investigación” del Plan Decenal para la Comodidad, la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano 2013-2023. (CNSC 2012), continuamos con nuestro aporte Fair Play”, resalta y recalca el periodista deportivo co-creador de propuestas como “El Despelote Deportivo” (una transmisión radial de fútbol matizada con humor),  “Historias a la Redonda” (Espacio televisivo mostrando la parte humana del fútbol y sus actores), “Tarjeta Roja a la Violencia” (Campaña publicitaria en televisión) y otras “locas propuestas más”,  que han nutrido el periodismo deportivo desde Medellín, Colombia.  
Llega lo conceptual
La conceptualización de la Tarjeta Verde llegó como producto de la monografía de grados, como técnico de fútbol, del convenio Indeportes Antioquia-Liga Antioqueña de Fútbol.
“Con nuestra monografía de grados titulada “El Reglamento del Fútbol y los Valores en el desarrollo psicosocial del niño futbolista antioqueño en el juego limpio”, se logró ese objetivo en diciembre de 2012. En este aporte académico conceptualizamos en forma y le dimos un sustento  teórico a nuestra propuesta axiológica de la tarjeta verde”, indica.
“Meses antes habíamos sido ponentes en el III Congreso Internacional de Comunicación para la Paz “La comunicación en los procesos contemporáneos de Paz-Conflicto: Escenarios, actores, agendas y desafíos”, organizado por la Universidad de Santo Tomás, Bogotá, con la ponencia “El periodismo deportivo: ¿Una balacera lingüística? Allí también mostramos las bondades de la tarjeta verde, como estrategia para la paz en el contexto del fútbol, en agosto de 2012”, recuerda el llamado “Juez de los valores”.

Otras verdes, otras geografías
Su aparición en los torneos de formación de la Real Federación Andaluza, en España; en el “Proyecto Cantera” y colectivos arbitrales de Guadalajara y Acapulco de México; en la Segunda División del fútbol italiano; en la Copa Verde en Belén Do Pará, Brasil,  y en la Localidad de San Cristóbal en Bogotá; en la ONG chilena Fútbol Más; en el “Libro de la Moral” en Japón  y en AFA y sus festivales juveniles e infantiles, entre otros, le han servido a Roosevelt para reivindicar su  creación que completa más de 30 años.
“Yo lo llamo efecto boomerang, ya que sale de nuestra geografía y llega a esas otras, para devolverse y reivindicar lo que he construido en más de tres décadas”, señala Roosevelt.
Ahora quiere llegar al Mundial de Qatar 2022. “Ya enviamos mucha documentación a la FIFA y especialmente al Internacional Board. Sé que es un proceso lento, pero tengo la esperanza de que se cristalice en beneficio del fútbol, pues si las tarjetas amarilla y roja aparecieron un siglo después del primer reglamento, la mía tendrá un lugar en el desarrollo del fútbol incorporándola en el Reglamento”, ambiciona el creativo de esta propuesta.
Así, la tarjeta verde ha tenido un tránsito enorme desde sus inicios en 1986 con el arbitraje didáctico que realizaba su creativo, pasando por el de fortalecimiento en valores con la estampita del Divino Niño hasta mutar al tercer color del semáforo, para “darle la norma de la ventaja al amor, la paz y la convivencia” y así revolucionar el mundo del fútbol. ¿O no?.

(Tomado del portal " Las 2 Orillas")


sábado, 18 de mayo de 2019

El conocimiento le dijo sí al Fair Play


Por: Edwin Ortega Ospina
La tarjeta verde y el juego limpio fueron los protagonistas del primer conversatorio programado  por el portal, el espacio radial y televisivo "Somos Futboleros", en cabeza de su director Santiago Valencia Giraldo y que tituló: “La tarjeta verde como estrategia de juego limpio”.
La evolución histórica  de esta estrategia Fair Play por más de tres décadas,  sus objetivos  y sus bondades fueron mostradas en una charla amena de su creativo, el periodista deportivo Roosevelt Castro Bohórquez, y moderada por Andrés Mateo Taborda, director del espacio televisivo Action Sports.
Salvaguardar la integridad física de los jugadores, generar espacios para la paz y la convivencia en el contexto del fútbol y exaltar el comportamiento respetuoso de jugadores, cuerpos técnicos, administrativos e hinchas, son algunos de los objetivos que pretende esta tercera tarjeta futbolera y axiológica.  
La cita se cumplió en Casa Mangata el pasado 15 de mayo de 2019, a partir de las 6:00 de la tarde.
“Durante una hora estuvimos escuchando hablar a Roosevelt de su propuesta de juego limpio y nos pareció una estrategia  que, creo, estamos en mora de implementarla en nuestro fútbol” señaló Santiago Valencia Giraldo, director de “Somos Futboleros”, anfitrión de la jornada académica.
“Queremos replicar este aporte a diferentes esferas del saber y a  diversos públicos, tanto del fútbol como de otros deportes, que se verán beneficiados con esta estrategia que mezcla esta bonita disciplina deportiva con los valores inmersos en los seres humanos”, sentenció Roosevelt Castro Bohórquez, creativo de esta propuesta axiológica.
El conversatorio, organizado por “Somos Futboleros” en su séptimo año de existencia,  contó con el patrocinio de La Casa del Referee  y el programa televisivo A Todo Deporte; el auspicio de la  Asociación Colombiana de Redactores Deportivos, ACORD Antioquia y el apoyo incondicional de Casa Mangata. 
Así el conocimiento le dijo sí al juego limpio de la tarjeta verde.


La Tarjeta verde llegó a la FIFA


El máximo organismo recibió la documentación de la estrategia Fair Play enviada desde Colombia por el llamado “Juez de los valores”
Por: Naty Gómez Z.
“Es un principio de fe y confianza”. Así lo afirma el periodista deportivo Roosevelt Castro Bohórquez, luego de recibir la confirmación de la llegada  de su tarjeta verde a Zúrich, Suiza,  sede de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA.
La  estrategia para premiar acciones de Juego, creada por este tolimense hace más de tres décadas,  llegó a las oficinas del máximo organismo de las manos de Gladys Rogantini, prima hermana del  periodista deportivo colombiano.
La documentación de la evolución histórica  de esta estrategia Fair Play por más de tres décadas, e igualmente  sus objetivos  y sus bondades fueron enviadas por su creativo, el periodista deportivo Roosevelt Castro Bohórquez.
Video-mensaje Fair Play
“Hoy  8 de mayo del 2019, siendo las  16 horas 20 de la tarde, me encuentro frente a las instalaciones de la Federación Internacional De Fútbol, Asociado,  FIFA, en la ciudad de Zúrich, Suiza, con el fin de hacer llegar a señor Dr. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, la tarjeta verde”, decía uno de los apartes del mensaje  que, en video, fue enviado al inventor de la tarjeta verde. 
“Le haré  entrega de esta la tarjeta verde y toda su documentación, a la señora, Mariana Banus, asistente y secretaria del señor presidente de la FIFA.  Dicha tarjeta fue inventada y creada  por mi primo el hombre del fútbol,  el señor Roosevelt Castro Bohórquez, quien  envía esta documentación directamente desde la ciudad de Medellín, Colombia”, culmina el video-mensaje remitido por la familiar del llamado “Árbitro de la paz”.
Salvaguardar la integridad física de los jugadores, generar espacios para la paz y la convivencia en el contexto del fútbol y exaltar el comportamiento respetuoso de jugadores, cuerpos técnicos, administrativos e hinchas, son algunos de los objetivos que pretende esta tercera tarjeta futbolera y axiológica. 
“Agradezco a mi prima la hermosa y diligente  gestión de hacerle llegar toda esa documentación compilada por más de 30 años, en las que muestro su evolución constante y la contribución con el juego limpio en fútbol, a través de mi tarjeta verde”, concluye el  tolimense, nacido el 16 de abril de 1959.


jueves, 9 de mayo de 2019

Tarjeta verde al aire


*Nota en el periódico Récord (Organo informativo de la Asociación Colombiana de Redactores Deportivos-Acord-Colombia) realizada por el periodista Edilsón Ballesteros. Gracias!


1.    Cuántos años tiene, dónde nació y quién es Roosevelt Castro Bohórquez?
Tengo 60 años. Nací en Villarrica, Tolima, el 16 de abril de 1959, pero me trajeron muy pequeño para Antioquia. Mi padre consiguió un empleo en la Federación Nacional de Cafeteros y pidió que lo enviaran a este departamento sin conocerlo. Aquí recaló en ese mismo año, con tres de mis hermanos a un pueblo llamado Heliconia, Antioquia, y luego en su odisea cafetera se traslada a diferentes pueblos de la geografía antioqueña como Sonson, Betania, Caramanta y Santa Bárbara, para trasladarse con sus 8 hijos a Medellín, en 1974.
Soy un filántropo por convicción e historiador, árbitro, técnico de fútbol  y periodista por profesión.
2.    Roosevelt no es un nombre muy común en Colombia, por qué le pusieron ese nombre, y sabiendo que lo tuvo uno de los presidentes de Estados Unidos.
Es una herencia paterna. Qué casualidad!. Mi padre tiene el mismo nombre mío. ¿ O será al contrario?.
El hijo de Mercedes y de Carlos Julio, a quien bautizaron como José Roosevelt (¡Vaya combinación!. Luce más un repollo en un florero), nació un 18 de enero de 1933, en Cunday (Tolima), un pueblo al occidente de Ibagué y muy cercano a Villarrica. De tez morena, como sus ancestros, y el alma blanca como la nieve

¿Por qué Carlos Julio y Mercedes le colocaron a su bebecito el nombre de Roosevelt?
El nombre tiene sus antecedentes históricos. En septiembre primero de 1932 estalla la guerra entre Colombia y Perú. El 8 de noviembre del mismo año Franklin Delano Roosevelt es reelegido presidente de los EE.UU. Al año siguiente, el presidente norteamericano viene en barco a Colombia, para ayudar a mediar en el conflicto fronterizo con los peruanos. Ante la difusión del hecho y sus protagonistas, mis abuelos optaron por colocarle el nombre a su tierno bebecito.

Doy gracias a Dios pues ese mismo año ocurrieron otros hechos importantes para la historia de la humanidad, pero que no tuvieron tanta trascendencia en Colombia y menos en la vida de mis abuelos. Veamos algunos: Adolfo Hitler alcanza el poder en Alemania; Se estrena la película King Kong; el caudillo Tiburcio Carias Andino inicia su dictadura en Nicaragua; Fallece el dibujante Pat O`Sullivan creador del gato Felix; el italiano Primo Carnera gana el título mundial de boxeo; entre otros hechos importantes. Mi preocupación nace porque mi nombre es herencia del de mi padre producto de un hecho histórico. ¿ Qué tal uno llamarse Adolfo Hitler Castro? o ¿ Tiburcio Carias Castro? o ¿ King Kong Castro? o ¿ Pat O´Sullivan Castro? o ¿ Félix, el gato Castro? o de pronto ¿ Primo Carnera Castro? Sería terrible. ¿No es cierto?

Vuelvo con la historia de Roosevelt (padre). De pequeño conoció los secretos del agro. Sus padres fueron campesinos. A los 21 años, luego de prestar el servicio militar, se casa con Cecilia Bohórquez. Tratando de buscar un “futuro mejor “para su naciente familia trabaja en diferentes fincas ganaderas de la costa Atlántica colombiana. Santa Marta, Fundación, Ocaña, Plato son algunas de las poblaciones en las que estuvo por su periplo en tierras del norte colombiano.

En la capital del Magdalena, doña Ceci conoce a una persona que le hace cambiar la vida: el General Enrique Hernández Pardo. Mi general le ayuda a la naciente familia Castro Bohórquez con la vinculación de don Roosevelt a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Al ingresar a la entidad le hacen una pregunta “a quemarropa”: ¿En qué parte del país quiere trabajar?. Sin dudarlo, a pesar de que no la conocía, responde: “En Antioquia”.

Fue a finales de la década de los 50`s cuando Oscar Julio, Rafael Orlando. Luz Mabel y yo (los cuatro primeros párvulos de la familia) recalamos en territorio “paisa”, trayendo los corotos y un nuevo mundo por descubrir y construir.

Heliconia es el primer pueblo. Después, Sonsón (¡Uy! , qué frío), Betania (más conocida como “ Gorra Vieja), Caramanta (y mis inicios en la filantropía), Santa Bárbara ( un poco de periodismo) y Medellín (el gran salto a la metrópoli).

Con 86 años de vida bohemia y parrandera, Roosevelt Castro Ortiz supo inculcar muchos valores a sus hijos. La solidaridad, la honestidad, el respeto y el amor son algunas de las muchas semillas que le ha sembrado a su familia.

3.    Si alguien que no lo conozca le pidiera que definiera y describiera a Roosevelt Castro, usted que le diría.
Le diría que Roosevelt es un loco de atar.  Igualmente, que es un ser sensible a lo humano, respetuoso de los demás, que rompe con los paradigmas del periodismo deportivo y emplea nuevos lenguajes para fusionar sus dos pasiones: el fútbol y el periodismo.  Que mide un metro con 57 centímetros, de tez morena y con dos lunares en mi pómulo izquierdo, que no se me borran ni con Ariel (jejejeje)
4.    Cómo es la familia de Roosevelt Castro y de cuántos miembros se compone.
Mi padre se llama Roosevelt  y es jubilado de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Mi madre Cecilia es una diligente ama de casa. Soy el cuarto entre ocho hermanos, hasta que mi padre trajo el televisor (2 mujeres y 6 hombres conmigo).
5.    Por qué se dedicó al arbitraje y no a otra actividad. Y cuánto hace que ejerce está profesión, qué otras profesiones tiene y qué otras labores ha realizado.
Buscando nuevos lenguajes e interpretaciones en el fútbol, encontré el juzgamiento. Hice mi primer curso con Gonzalo Valderrama en 1981, pero no ejercí, pues dirigía en ese momento un equipo satélite de las divisiones inferiores del DIM llamado Medellincito, para luego orientar los destinos de las categorías menores de la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB.
Antes y cuando mi familia llegó a Medellín en 1974 fungí como jugador y DT de los equipos de fútbol de mi barrio. Organizaba los desafíos del barrio, en las mangas cercanas al Estadio Atanasio Girardot. Paralelo a ello hacía mis primeros pinitos como periodista, cuando fundé en mi colegio el periódico El Ideal Juvenil, en 1975.  Tres años después y haciendo parte de las divisiones inferiores del DIM con Alexis García Vega llego a Todelar, en un programa dedicado al Cuadro Rojo llamado Tribuna Roja. Fue una invitación del periodista y hombre del fútbol Guillermo Hinestroza Isaza  quien me invitó a hacer parte del staff de reporteros de ese programa. Don Guillo fue uno de los fundadores de Atlético Nacional, creador de espacios televisivos como El Club del Clan y de espacios lúdicos como el Babyfútbol, entre otros logros importantes de este genio y figura.
Para 1979, y ya graduado como bachiller, Hinestroza Isaza me invita a hacer parte del programa Goles y Comentarios. Se emitía por el Radio Sistema Federal y su emisora Radio Popular. Este grupo de emisoras después las adquirió el Grupo Radial Colombiano, GRC.
Finalizado ese año, Hernán Gómez Agudelo, padre de “El Bolillo” Gómez”, llamó a Hinestroza Isaza para que reactivara el Torneo del Babyfútbol, pues en 1973 lo realizó con gran éxito en 1973. Gustavo Nilsen Zapata, Orlando Pérez, Rogelio Zapata, Luis Ormeño Gómez. Albeiro Casas, entre otros, habían salido de ese torneo y ya formaban parte de plantilla profesional del DIM. Fue por ello del llamado de urgencia de Gómez Agudelo, quien fungía como gerente del equipo rojo de Antioquia, para que le realizara un torneo similar. Guillermo aceptó el reto y me invitó. Pero lo que no sabíamos era que Gómez Agudelo quería Torneo gratis y como el polémico periodista no tenía pelos en la lengua, le espetó unas cuantas verdades en el micrófono  al dirigente paisa y este disgustado nos quitó la realización del torneo infantil de fútbol. Llamó como relevo a José María Ramacciotti, director técnico de las divisiones menores, y al odontólogo Antonio Franco Ruiz.
El coliseo de baloncesto Iván de Bedout fue el anfitrión de la fiesta a inicios de 1980. De allí salieron grandes figuras para el fútbol como Andrés Escobar, René Higuita, Óscar “Galea” Galeano, Guillermo Álvarez, “Mecha” Jurado, entre otros.
Cuatro años después, Guillermo y yo buscamos al Dr. Franco para reactivar el Babyfútbol. Después de dos o tres reuniones con el afamado odontólogo paisa, le propusimos que nos ganáramos un dinero con ello y se convirtió en una blasfemia para él. “Yo por dinero no le trabajaré a ese proyecto”, sentenció Franco Ruiz.
Es que él ya tenía asegurado el futuro con su profesión, pues tenía contratos con el Seguro Social y con sus clientes en un consultorio privado, en cambio nosotros queríamos “rebuscarnos” un dinero, pues Guillermo estaba vendiendo pauta para su espacio radial y yo trabajaba para una empresa editorial.
Así las cosas, Franco Ruiz, en la dirigencia de la Liga de Atletismo de Antioquia, nos hizo mutis por el foro y se llevó el proyecto para hacerlo gratis con Julio Vélez, Gonzalo Peláez, Julio César Acosta, Álvaro Galeano, entre otros, creando la Corporación Babyfútbol Los Paisitas, organizando el primer torneo en 1985.
Le cuento esto, ya que fuimos tres personas las que le dimos “el puntapié inicial” a lo que 35 años después es esta fiesta infantil de 15 disciplinas deportivas llamada el Festival de Festivales, que empezó con el fútbol y que a dos de ellas nos echaron al olvido: Guillermo Hinestroza Isaza y Roosevelt Castro Bohórquez.
Para  finales de 1985, me echaron de la editorial y hago  mi segundo curso arbitral. Esta vez lo hice con los FIFA Juan Manuel Gómez Botero y Octavio Sierra Mesa.
En 1986, dirijo los equipos de mi barrio, oficio como árbitro y creo una revista especializada en balompié amateur que llamé “Solo…fútbol Aficionado”. El arbitraje didáctico emerge en ese año.  Además, ayudo en las transmisiones y en la logística del Torneo Todelar de Fútbol y colaboro con el espacio radial “Gente, Deporte y Punto”, de Todelar”, orientado por Guillermo Hinestroza Isaza y Luciano González Sequea.
En 1987, trabajo en medios de comunicación, continúo dirigiendo equipos  y tomo las riendas de una famiempresa de servicios de alquiler de sillas, mesas y manteles  para fiestas.
Para 1988-1989 retomo la revista deportiva especializada en fútbol aficionado y escribo para esa fuente en otra llamada “Tribuna del Hincha”, que orientaba el argentino Pedro Leiva.
1990, además de lo anterior empiezo a dirigir los equipos de fútbol infantil Cosmos, en los torneos que organizaba el Club Juvenil Lourdes, CJL, en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes del barrio Florida Nueva-Estadio en Medellín.
Este torneo me sirvió para lo que más adelante le impregné al arbitraje y fue el de fortalecimiento en valores, ya que a los niños les impartían unas catequesis antes de los partidos  enseñándoles valores cristianos y quienes no asistían, no los dejaban jugar.
1991, 1992 y 1993, continúo capacitándome, pitando y dirigiendo equipos de fútbol.
En 1994, empiezo mis estudios superiores en la Universidad de Antioquia. Hice casi 6 semestres de historia y luego me cambié para comunicación social-periodismo. El cambio de programa en 1997 coincidió con el de la manera de pitar los partidos, pues al arbitraje didáctico le incorporé el de fortalecimiento en valores.
La catequesis que impartían a los niños en  el CJL la sinteticé en un minimanual de convivencia, en las laminitas del Divino Niño que empecé a repartir a los niños. (Lo amplio más adelante).
En 1999 ayudo a la creación de un grupo periodístico para transmitir fútbol profesional, desde el Estadio Atanasio Girardot. Se llamó El Despelote Deportivo. La diferencia es que lo hacíamos con humor. Éramos cuatro periodistas y cuatro humoristas los que informábamos desde el máximo escenario deportivo del fútbol de los antioqueños. A través de la risa pretendíamos bajar los altos niveles de agresividad, estrés y ayudar a erradicar un poco   el naciente fenómeno de violencia producido por las barras bravas.
Lo emitimos por Guasca Estéreo (antes La Radio 91.4 FM) y  La Voz de la Raza del Sistema Sonoro de Colombia en Medellín durante dos años. Allí encarnaba un árbitro de fútbol llamado Agapito Silva, quien era el analista arbitral. Allí surgió una de las frases de batalla. El personaje culminaba sus comentarios arbitrales con esta consigna: “Que por hoy le saquemos tarjeta roja a la violencia y le demos la norma de la ventaja al amor”. 
De igual forma aporto, desde la academia, varios documentos como la historia del humor en la radio colombiana y la reflexión “El periodismo deportivo: ¿Una balacera lingüística?”, entre otros, que han servido de fuente de consulta para varias tesis de grados de varios estudiantes de periodismo y comunicación del país, de América y Europa.

Para el 2003, volvimos a la radio, para aportarle el proyecto “El Preliminar…por humor al deporte”. Con la triada humor-fútbol-valores queríamos ayudar con ese objetivo de la paz y la convivencia en ese contexto. Lo emitimos por La Voz de la Raza en la previa de los partidos en el Atanasio Girardot.
Ese mismo año me gradúo como comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia e ingreso al staff de productores de los canales CNC y Expresiones de Antioquia de Cable Unión de Occidente, con dos propuestas: La Pelotera Deportiva (mezcla de humor y deportes) e “Historias a la Redonda (Crónicas, reportajes y perfiles mostrando el fútbol con mirada humana).
Paralelo a ello, aportaba desde el juzgamiento y desde otros frentes con mis dos pasiones: fútbol y periodismo. (Más adelante amplio)
6.    Qué es lo que más le gusta de ser árbitro y si ha tenido alguna decepción por ser árbitro.
Es muy apasionante el arbitraje en este deporte. Todos tienen una mirada diferencial de la interpretación de las 17 reglas del fútbol. Desde que rompí con el paradigma del  arbitraje policivo para encaminarlo al formativo he descubierto lo gratificante que puede ser, muy a pesar de los diferentes públicos que son intolerantes e irrespetuosos, especialmente los padres de familia que, al pagar una mensualidad en una escuela de fútbol, piensan que tienen al Messi y al Cristiano Ronaldo en sus niños, que los puede reivindicar económica y socialmente, y viven con una hostilidad enorme contra los que  hacen cumplir el reglamento.
A mí, gracias a Dios, no me ha pasado nada, pero he visto muchos casos en que a varios colegas pasan de la ofensa verbal a tirarles orines y agredirlos físicamente.
7.    En su familia hay otro árbitro, futbolista o deportista.
Para fortuna de mi familia no hubo nadie metido en el juzgamiento  del fútbol. Mis hermanos mayores si lo jugaron, pero solo como aficionados. También hicieron parte de las selecciones Santa Bárbara de baloncesto. Eran, al igual que yo, eximios atletas. En el fútbol siempre fui titular de los equipos que patrocinaba o donde llevaba el balón ponía mis condiciones (jejejej)
8.    Por qué le gusta leer a filósofos como Erasmo, Russell, Voltaire, Dostoievski. Qué relación existe entre filosofía, fútbol y arbitraje.
Yo leo de todo, especialmente a los humanistas. Creo que para crear una cultura, en todos los sentidos, uno debe tener este bonito hábito. Erasmo, Russell, Voltaire, Dostoievski se unen también a textos de Valdano, Fontarrosa, Eduardo Galeano, Gonzalo Medina Pérez, Albert Camus, Juan Villoro o Mario Benedetti, entre otros, quienes han amado la pelota o sus detractores como Borges, Eco,  Vargas Llosa, por citar algunos,  que ven en los encantos  de la lunareja como “ese opio de los pueblos”, así como lo hizo el escritor  y nobel de literatura peruano.
Ese lenguaje de la pelota, entonces, sirve de “fuente de inspiración”, tanto para los que la amamos como para los que la desprecian.
9. Cuánto hace, que significa y de dónde nace la idea de la tarjeta verde.
Como te comenté hice mi primer curso arbitral en 1981, pero no ejercí. En 1985 vuelvo a realizar el curso con Octavio Sierra y Juan Manuel Gómez Botero. Al año siguiente empecé a ejercer este duro y desagradecido oficio con un arbitraje didáctico. Diez años después le anexé otro ingrediente: el de fortalecimiento en valores. Antes de los partidos, a los niños futbolistas les entregaba una laminita del Divino Niño con una triada de valores que se sintetizaba en la frase “Yo amo, tolero y respeto a mi adversario”, y que la imprimía al reverso con un sello de caucho. La laminita  mutó a la tarjeta verde, ante el variopinto paisaje espiritual de muchos de los niños, pues algunos eran Testigos de Jehová, musulmanes, budistas, judíos y la imagen divina chocaba con el sistema de creencias de muchos de ellos.
La tarjeta verde aparece entonces  en el contexto de la Mesa de Trabajo para el Juego Limpio en fútbol aficionado de Antioquia, convocada por la Liga Antioqueña de Fútbol, en el 2004. La fusión de arbitraje didáctico con el del fortalecimiento en valores que venía realizando le dio origen a esta estrategia Fair Play, cuando estuve en la comisión de juzgamiento, pero no la tuvieron en cuenta ya que le dieron prioridad a la comisión de adulteración y falsificación de documentos para la inscripción de jugadores, un flagelo que azotaba a la Liga por varias décadas.
No obstante, la fui socializando en varios partidos que me invitaban y en los que fungía como árbitro,  hasta que llegó la Primera Cumbre Mundial de Paz en Bogotá. Era el año 2009, cuando un colectivo capitalino llamado Xangó me invitó a que orientara el foro “Barristas no terroristas”  y trajera nuestros aportes a la paz en el contexto del fútbol. No solo llevé mi campaña televisiva “Tarjeta Roja a la Violencia” emitida en Historias a la Redonda, sino que también cargué  mi maleta con los pitos, las escarapelas de árbitro y mis tarjetas incluyendo la verde. Allí la socialicé como un aporte a la paz y la convivencia y tuvo gran receptividad.
Para el 2010, inicio una capacitación para técnico de futbol, que ofreció Indeportes Antioquia en asocio con la Liga Antioqueña de Fútbol.  Fueron tres años en los que construí conceptualmente la propuesta, para mi monografía de grados que titulé “El Reglamento del Fútbol y los Valores en el desarrollo Psicosocial del niño Futbolista en el Juego Limpio”.  El aporte al conocimiento  fue reconocido como el mejor de la promoción de graduados y entregó luces al Plan Decenal de la Comunidad, la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano.
10. Por qué verde y no otro color?
Las tarjetas en el fútbol son una analogía del semáforo. Fueron inventadas por el inglés Ken Aston para detener la violencia, ante la Torre de Babel que existía en el fútbol. Solo le faltó la verde para completar la triada cromática. El árbitro británico señaló que con el rojo detenía la violencia, con el amarillo  estabas en alerta y solo le faltó la verde, con la que quiero premiar las buenas acciones de juego limpio que tengan los diferentes públicos del fútbol, en especial a los jugadores. Es una apuesta a la paz y la convivencia en este contexto.
11. En qué países ha tenido receptividad su idea de la tarjeta verde y si ha recibido el merecido crédito y reconocimiento por su iniciativa.
Como empecé a dejar huellas en internet, la Real Federación Andaluza de Fútbol las siguió y las tomó para los infantes, por intermedio del entrenador Kike Cabas, para la temporada 2013-2014.
Para el 2015, un colega del periodismo llamado Diego Londoño y otro del arbitraje mexicano, Armando Rojas, me dijeron que el proyecto lo iban a ejecutar en la Segunda División del Fútbol Italiano. Yo me alegré mucho, porque aquí toqué muchas puertas y no le dieron la importancia necesaria y pertinente. Fue un efecto boomerang que vino a reivindicar esta idea nacida en Medellín.
Ese año, la ONG chilena Fútbol Más la tomó pero con otros parámetros. La socializó en la Copa América y la sacaron los aficionados y los jugadores en los partidos, para el respeto a los pueblos.
Proyecto Cantera en México la registra en el 2016 y la pone al servicio de sus infantes futbolistas, con el fin de reforzarlos positivamente, en el llamado “Efecto Pigmalión”.
Para el 2017, la Secretaria de Educación de Japón la incorpora en un capitulo del Libro de la Moral. De carácter de lectura obligatoria, los niños y jóvenes educandos de los ciclos de educación primaria y secundaria de ese país crecen en los valores de esta estrategia, poniendo en práctica el acápite editorial que titularon “La Otra Tarjeta”.
Ese año también experimentaron con ella en Brasil. La Copa Verde en Belem Do Pará impactó a niños y jóvenes brasileños en el juego limpio, con la tarjeta verde.
Igualmente, la multinacional Nestlé y su producto Milo la registran y la ponen en marcha, con los mismos principios creativos míos, para su Copa que realizaron en países de Centroamérica como Panamá y Costa Rica, entre otros.
El año pasado, Milo la trajo para incorporarla a su Copa  en los Juegos Interescolares y  intercolegiados de Bogotá y Medellín. En asocio con los Institutos de Recreación y Deportes de las dos ciudades la implementaron para los torneos de fútbol y el microfútbol.
Aquí en Medellín les hice ver que ese proyecto era mío (https://www.las2orillas.co/tarjeta-roja-la-ingratitud/) . Todavía estamos dialogando para que tengamos una sinergia que nos favorezca a ambas partes.
A finales del año, la noticia provino de AFA. Los torneos de formación del fútbol argentino la incorporan a su reglamento de competición y la implementaron con los mismos parámetros míos. Ya le escribí a Dante Majori, presidente de esa comisión en AFA, y todavía estoy esperando su respuesta.
El espaldarazo de esta estrategia provino del profesor Francisco Maturana Garcia. El técnico chocoano, pero hecho hombre del fútbol en Antioquia, habló de sus bondades.  Primero que todo, un saludo cordial para usted Roosevelt y la alegría de volverlo a ver, usted sabe que desde hace rato hemos estado en sintonía.  La verdad es que me parece interesante, en un momento en que el fútbol representa tanto para la humanidad. Es una idea fantástica. Es que un momento en que nos confundimos con todas las cosas mal hechas, con las formas mal ejecutadas, yo creo que esto de la tarjeta verde se convierte en una guía para valorar a los que hacen las cosas bien, porque no es simplemente estar castigando, sino que también vale la pena patrocinar a la gente que lo hace bien y esto de su tarjeta me parece algo estupendo”,  comentó en su momento.
Desde que apareció en la Segunda División de Italia, el profesor mexicano Armando Rojas ha sido  el doliente de ella. Sus colectivos arbitrales  Ref 10 y Troyanos de Guadalajara la incorporaron entre sus bienes más preciados. De igual forma, la ha visibilizado en torneos y campeonatos tan importantes como la Word Cup Homeless,  el Mundial de Fútbol de Amputados, realizados en su país, entre otros.
Rojas es de los pocos que me reconocen como inventor de esta propuesta  Fair Play, ya que los otros colectivos y personas que la han tomado no lo han hecho, a pesar de escribirles y enviarles las pruebas que avalan mi contribución al juego limpio.
12. Cómo es el tema que le envío detalles de su proyecto al Papa Francisco y a la FIFA, y si recibió alguna respuesta.
Mes y medio después de su aparición experimental en la Serie B italiana en el 2015, me tomo el atrevimiento de enviarle por correo físico una serie de documentos a Su santidad Francisco I. Como “papa futbolero”, lo hice con dos objetivos: el primero, mostrarle las evidencias de nuestro aporte, ya que Andrea Abiudi, presidente de la Segunda División, nunca nos contestó, y el segundo, contar con su bendición, la que se dio en Medellín, dos años después.
A la FIFA y su organismo arbitral de Internacional Board, también le envié la misma documentación, en el 2016. Boudien Broekhuls, coordinador de la IFAB, respondió que no estaban considerando cambios a las normas para la temporada 2017/2018, pero tomaron nota de la idea para posibles ulteriores consideraciones.
Sé que lo cambios a la normatividad en el fútbol se dan a solicitud de las federaciones nacionales, que  la envían al IFAB  con la propuesta de la reforma y la experimentación y evaluación de la misma.
Esto dicen la web del organismo orbital del fútbol: “Representantes de la FIFA con 4 votos y de Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia y Gales, con un voto cada uno,  se reúnen anualmente en la Reunión General Anual para estudiar, discutir y aceptar o rechazar posibles alteraciones a las Reglas del Juego.
Cuatro semanas antes de esta reunión, la cual se lleva a cabo entre febrero y marzo por decisión adoptada en la 117ma edición celebrada en 2003, las asociaciones deben enviar sus propuestas escritas al secretario de la asociación sede de turno. Una vez cumplido este requisito, la FIFA se encarga de imprimir y distribuir la lista de sugerencias a las demás asociaciones para su cuidadosa evaluación. Para confirmar dichas alteraciones, se necesita la aprobación de las tres cuartas partes de las asociaciones presentes”.
Hasta aquí el portal FIFA. Es decir: para aprobar un cambio en el reglamento del fútbol este debe ser solicitado por escrito por la Asociación o Federación de un país al secretario anfitrión cuatro semanas antes de la reunión anual de la IFAB, quien la imprime y se la entrega a los demás miembros de la IFAB y los representantes de FIFA para su evaluación exhaustiva,  y son los que aprueban en una votación de un 75% de los votos de países miembros de la Internacional Board y de los votos de los países que representan la FIFA.
13. Cuáles son sus expectativas con la tarjeta verde, hasta dónde espera que llegue y se consolidé esta iniciativa.
Son expectativas enormes. Quiero que llegue a todos los países del orbe futbolístico, para cambiar el chip de castigo por el del reconocimiento y de la exaltación. Sabemos que los jugadores se convierten en referentes de los niños y seguidores del fútbol y que si ellos juegan limpio antes, durante y después de los partidos ayudan, con su ejemplo, a mitigar el impacto violento de este bonito deporte.
Es mi deseo que para el Mundial de Qatar en el 2022 ya la tengan y se implemente. Hay que hacer mucho lobbing para ello, pero considero que se puede hacer y así este sueño mío se convierta en realidad.
14. Por qué uno de sus caballitos de batalla es esta frase: “Yo amo, tolero y respeto a mi adversario”.
Esta es una de las tantas frases de batalla que tengo y que expongo en los diferentes medios para cambiar  lo que llamo como la “ecología del lenguaje”.  “Dime cómo hablas y te diré quién eres” era una de las tantas sentencias que le escuché al psicólogo y neurolingüísta  antioqueño Hugo Ramírez Ospina, que quedé convencido de ello.
La frase es una tríada de valores con las que refuerzo el Fair Play. El amor como fuente universal y el respeto y la tolerancia se unen para crear esa cultura de paz y sana convivencia, en este lenguaje orbital que es el fútbol.
15. Qué premios, homenajes o reconocimientos ha recibido por su idea de la tarjeta verde.
Ha habido  varios gracias a Dios. Entre los que le puedo mencionar están:  
  • Estimulo "Valor Estudiantil" Categoria de Civismo por la promoción del "Juego Limpio". Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia (2002).
  • Ordenes Cívicas en las categorías “Socio Honorario Iniciado, Caballero y Gladiador” otorgadas por la Corporación COLIMA (2003-2004-2006) “por su tarea en la promoción  y sensibilización de los aficionados al fútbol  a través de proyectos radiales como “El Preliminar...por humor al deporte” o de televisión por cable llamados “La Pelotera Deportiva” e “Historias a la Redonda”. Además, “porque con su creativo y audaz periodismo se ha comprometido con los valores de la civilidad y el colombianismo”, como lo expresan en una de  las resoluciones como la número 24, emanada por la entidad en mención.
  • Mención de honor “Premio SHOFAR, ES TIEMPO DE PAZ”  para el “Comunicador de la Paz”- CORFOLIDER- (2004)
  • “Orgullo Arbitral Arbiantioquia” otorgado por la Corporación Colegio de Árbitros de Fútbol de Antioquia-Arbiantioquia- (2017), por los más de 30 años en la promoción y contribución con el arbitraje antioqueño a través de iniciativas de juego limpio como la tarjeta verde.

16. En Colombia se emplea la tarjeta verde.
Sí, especialmente en varios festivales infantiles de fútbol que se realizan anualmente en Medellín, como la Copa Acord Escuelas de Fútbol, categoría sub 12, en las versiones del 2017 y 2018, en el Festival Estrellas de Navidad que organiza Coogranada y en la segunda versión del Chiquifutbol, realizada en Zipaquirá, Cundinamarca, el año pasado.
Igualmente, y sin mi consentimiento, en la Copa Milo de los Juegos Interescolares e Intercolegiados, del año pasado.
Así mismo, en varios partidos invitacionales que he juzgado y en los que muestro las bondades de esta estrategia Fair Play.
Este año 2019 envié documentación a la Copa Festigol y la Copa América, categorías Sub 9, 11 y 13 que se realizarán en Barranquilla en Zarzal respectivamente. En La Arenosa le hicieron un seguimiento a la propuesta y me contactaron  para asesorarlos en su implementación. El dirigente Leonardo Consuegra Torres se mostró vivamente interesado y llegamos a un acuerdo para su utilización allí.
De igual forma, le dimos el visto bueno a su  implementación en Zarzal, Valle del Cauca. El árbitro exFIFA y del Rentado Colombiano, Luis Sánchez, le gustó la propuesta y ya es un hecho que la tarjeta verde se vea en los campos del fútbol vallecaucanos.  
La idea es que llegue a toda la geografía colombiana, para que miren los beneficios que trae este tipo de propuestas, pues propongo hacerle una reingeniería a los reglamentos de competición de las Ligas y de los diferentes torneos en la que se establezca que, por ejemplo, por cada cinco acciones de juego limpio premiadas con la tarjeta verde antes, durante y después del desarrollo de un partido,  se anule una amarilla; diez, una roja no violenta; veinte, una expulsión de cuerpos técnicos y 50, un mal comportamiento de barras. 
17. Se ha puesto un plazo, o cuándo cree que su idea ya se consolidé en Colombia y en el mundo.
Ya te lo había comentado. Sí, es un plazo de cuatro años, pues es mi anhelo y sueño que llegue a Qatar 2.022. Sé que parecerá una blasfemia para muchos, pero considero que si todos unimos fuerzas, podemos lograrlo. ¿O no?.
18. Un mensaje para los niños y jóvenes que practican el fútbol y el arbitraje.
Antes de contestarle, quiero agradecerle tanta generosidad y apoyo en la difusión de esta “locura”. Mi Dios bendiga e ilumine sus pasos. Gratitud eterna a usted, a nuestro presidente Faiver y a Carlos Julio por tanto y por todo. Bendiciones por millones.
Y mi sugerencia o mensaje  a los niños y jóvenes es que crean en sus sueños, que querer es poder, que cambiemos los lenguajes de agresividad y violencia por los del amor, el respeto y la tolerancia. Parecerá utópico pero considero que podemos lograrlo entre todos.