lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Debe seguir Leonel?


Cara de preocupación tiene el técnico del seleccionado colombiano, Leonel de Jesús Álvarez Zuleta. El estratega nacido en Remedios, Antioquia, el 29 de julio de 1965, está en el ojo del huracán, por los que para algunos consideran como malos resultados en las Eliminatorias. ¿Renunciará?.

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Roosevelt Castro B.


“Argentina es una selección muy fuerte, tiene jugadores de mucha capacidad y un gran técnico (Alejandro Sabella), por eso la mejor manera de irrespetarla es jugando bien, proponiendo y ganándole de local, porque tenemos que ‘cuadrar caja’ y lo mejor sería jugar bien y así ganarle a Argentina”, eran las palabras del estratega Colombiano Leonel Álvarez antes del crucial partido con el seleccionado gaucho.
Luego de la derrota (1-2), Álvarez Zuleta afirmó que Argentina fue superior y justo ganador en Barranquilla, y que Lionel Messi marcó la diferencia en el partido de la cuarta jornada de la Eliminatoria.
“Messi marca una diferencia. Sin tener la claridad de muchos otros partidos, Argentina fue muy superior en el manejo del balón y la variante de dos delanteros, además de retroceder a Messi, confundió a los muchachos y no supimos administrar el balón”, declaró el técnico nacional.
La otra cara
La crónica deportiva ha criticado duramente al técnico nacional. Que se demoró en las sustituciones, que no funcionaron, que el clima afectó, que no hubo una buena preparación, que al cuerpo técnico le falta manejo y experiencia, que la convocatoria de algunos de los jugadores no fue la mejor, que el proceso del “Bolillo” lo resquebrajó Leonel, fueron algunos de los factores que se argumentaron a la hora de buscar las causas de tan flojas presentaciones ante Venezuela y Argentina.
Pese a las críticas, Leonel garantizó que sabe lo que está haciendo como seleccionador, en tácita respuesta a su ex técnico Francisco Maturana, que dos días atrás se refirió públicamente a la falta de experiencia en el banquillo de Colombia. “Lo que sí estoy seguro es que yo sé lo que estoy haciendo”, enfatizó el estratega colombiano.
La cabeza del cuerpo técnico está servida. ¿Será decapitada?
De momento no hay ningún pronunciamiento de la Federación Colombiana de Fútbol, pero conociendo de los inesperados timonazos que los directivos están acostumbrados a dar en momentos difíciles, no sería raro que termináramos el año o comenzáramos el próximo con un nuevo estratega. Y por qué no, extranjero, porque nuevamente la voces de la impaciencia han puesto el tema sobre la mesa.
De esta manera se cierra este año el panorama clasificatorio a la Copa Mundial 2014, y habrá mucho tiempo para reflexionar porque el receso será hasta junio de 2012, cuando entren de nuevo en actividad las nueve selecciones que buscan 4 cupos y medio para el certamen orbital que ya tiene a Brasil como anfitrión
Voces
Santiago Escobar (D.T. Atlético Nacional).
“No soy nadie para decir quién o quienes son los culpables. Aquí hay responsabilidades de todos. Cuando un equipo de fútbol pierde, es toda. Aquí hay de todos en un equipo de fútbol desde los dirigentes o técnicos y jugadores. Antes de señalar culpables debemos es buscar soluciones.
A Leonel lo eligieron hace un mes y mucha gente lo daba como favorito, que era el más indicado. Pues hombre, si a él lo eligieron era porque creían en él, hoy no lo pueden echar.
Hoy más que todo es la valentía en la derrota de un hombre joven que tiene capacidad y que se puede equivocar como se han equivocado los de experiencia. Esto o es cuestión de juventud y de experiencia: en el fútbol la embarran los jóvenes, los viejos.
Yo soy un convencido de que el profesor Leonel Álvarez debe continuar. Si no sabemos para dónde vamos, que no siga”.
Pedro Sarmiento (D.T. Envigado Fútbol Club).
“Los culpables son las personas que los nombraron, son los responsables. Debemos darle continuidad al proceso, pero por lo que veo si no le tuvieron paciencia a lo realizado por “Bolillo”, creemos que va a ser difícil lo de Leonel”.
Jaime Robledo (presidente del Rionegro y veedor internacional de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol.).
Los culpables son los jugadores. ¿A quién se le va a echar la culpa?, el técnico hace lo que puede. Hay mucho jugador que le faltó jerarquía dentro de la cancha. Muchos que no estuvieron a la altura. Leonel así no tenga mucha experiencia debe continuar, eso sí buscándole una ciudad ideal donde el pueda desarrollarse y buscar lo que todos queremos que es ir a un Mundial

Yulián, un volante con valores


Jonathan Yulián Mejía Chaverra, volante del Envigado Fútbol Club, tiene tatuados los valores familiares en su cuerpo y en su alma.
La honestidad, la responsabilidad, el compromiso, el respeto, el amor y la amistad son algunos de los muchos valores que posee el Benjamín de los Mejía Chaverra.
Sí, el hijo de Antonio José y de María Eugenia se siente orgulloso de sus orígenes. “De mi padre, que fue zapatero en mi barrio; de mi madre, una hacendosa ama de casa; y mis hermanos Wbeimar, quien es conductor de taxi; Janeth, que trabaja en confecciones y Sandro, profesor de baile, he aprendido mucho, especialmente a valorarlo todo y a todos”, expresa el habitante del barrio El Salvador, nacido el 28 de julio de 1990 en Medellín.
Las canchas de Loreto y El Hormiguero lo vieron crecer como futbolista y como persona.
“Mi papá me llevaba al parquecito a jugar, después me metió a la Escuela Cinde de El Salvador, luego a Estrella Roja y a Loreto en el Pony. Más adelante jugué con Campoamor y Ferroválvulas, de ahí pasé a El Depor de Aguablanca, y este año firmé con el Envigado”, recuerda el volante envigadeño.
Ese recorrido lo hace con la misma rapidez como ejecuta los pases a profundidad a sus compañeros de equipo. “Elkin Giraldo me dio mis primero fundamentos y “el profe” Pedro Sarmiento me dio la oportunidad de jugar profesionalmente, por ello estoy muy agradecido”, expresa el bachiller de la Institución Educativa Ana Castrillón, donde defendió sus colores jugando mucho microfútbol hasta los 15 años y alternándolo con el fútbol.
El 6 de febrero de 2011, enfrentando a Atlético Nacional y en cumplimiento de la primera fecha del Torneo Apertura, hace su debut como profesional del balón. “Ese día le ganamos 3 a 2 a Nacional. Gracias a Dios, al “profe” y los compañeros que me brindaron mucha confianza. A pesar de los nervios, me fue muy bien”, evoca Yulián, mientras sonríe tímidamente.
Tiene tatuados en su antebrazo derecho unos ideogramas chinos. “Me los hice en el 2008 y significan los nombres de mis padres. Los busqué en Internet y quise hacerles un sencillo pero significativo homenaje a ellos”, dice el novio amoroso de Shirley Madrid.Ahora vive agradecido con la vida por jugar el deporte de su padre y de sus amigos. “Yo soy el que veo por la casa, por la familia. Gracias a Dios y a Envigado, que me dio la oportunidad, tenemos una calidad de vida mejor”, concluye el buen volante Naranja.
A Yulián no lo conocen por su nombre de pila; sus amigos lo llaman "Toño" o "Toñito".A Yulián no lo conocen por su nombre de pila; sus amigos lo llaman "Toño" o "Toñito.

La otra cara de Pezzuti


Su esposa, Julieta, y sus hijos Lucas y Candela son su razón de existir. "El amor para mí es mi señora y mis hijos", expresa Gastón.
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Roosevelt Castro B.

un valor que define a Gastón Fernando Pezzuti Carro: el respeto. Sí, el portero de Atlético Nacional tiene este componente axiológico en su vida, en su sangre.
“Intento ser respetuoso, obviamente todos tenemos nuestros momentos y nuestros cambios de humores y por eso para unos puedo sonar grosero en algunos casos, pero reitero que al menos lo intento”, expresa Pezzuti Carro, nacido en Buenos Aires, Argentina, el 9 de febrero de 1976.
“Me inspira la vida, mi mujer, mis hijos que son mi razón de vivir y de estar siempre contento y esto lo llevo a mi trabajo, que en este caso es el fútbol”, dice mientras ríe de manera cómplice con su esposa Juliana.
Decía el sociólogo alemán Karl Marx que “quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Pezzuti sí conoce su historia. Es que desde sus inicios en Racing hasta hoy en Atlético Nacional, el guardavallas argentino la escribe a diario con sus valores, esos que los da el fútbol. “Me reconozco en mi historia. Aprendo de lo que me equivoqué y sigo aprendiendo de mis errores porque quiero seguir reconociendo mi historia. Por eso, Nacional es el lugar donde más cómodo me siento, donde disfruto cada día poniéndome ese escudo en el pecho y por el cual daría todo lo que tengo dentro de mis posibilidades físicas para que triunfe y que esté en los primeros planos en el ámbito internacional”, asegura el amante del rock en español y de la música de a Alejandro Fernández, Alejandro Sanz y otros más.
“Me pone triste ver a mis hijos enfermos y me produce alegría despertar todos los días con la mujer que amo y ver a mis hijos felices”, afirma Gastón Fernando.
“Leo periódicamente algún libro que me recomienden, pero no estoy muy atento a libros que vayan a sacar. En este momento estoy leyendo uno de programación neurolingüística como empezando a entender el tema y el último que me leí y que lo disfruté fue El Código Da Vinci”, comenta el portero argentino, poco apasionado por el cine y la televisión.
“El fútbol es algo importante en mi vida, es mi trabajo, es con lo que le puedo dar algo de comer a mi familia y por sobre todas las cosas es lo que me gusta y amo hacer”, concluye.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Walter Urán: pincel mágico y gol

Con sus dibujos y sus caricaturas de muchos de los hombres del orbe futbolístico, este hombre de Caicedo, Antioquia, se ha convertido en un verdadero motivador del balón. Su historia de vida.
Roosevelt Castro B.
Dice Antoine Sanit-Exupery en su obra “El Principito” que “lo importante es invisible a los ojos de los hombres”, y en Walter Urán Guzmán se cumplen estas sabias palabras del escritor francés.
La importancia de de este pintor de goles, sueños e ilusiones radica en que, su trabajo invisible, ha llenado de alegrías a muchos de los llamados ídolos del mundo del fútbol.
Sus inicios en estos menesteres le llegaron por casualidad. “Yo trabaja en una agencia de publicidad en el bario el Poblado de Medellín. Me enteré del secuestro y luego la liberación del hijo de Luis Fernando “El Chontico” Herrera. Eso me conmovió y lo pinté con una leyenda que decía que los niños de Colombia merecíamos la libertad. En el partido de ese fin de semana Herrera no jugó. Nacional le hizo una especie de desagravio al jugador con torta y todo. Yo se como hice pero logré ingresar al camerino con la pintura. “El Chontico” me dio un beso en la mejilla y me prometió que al siguiente partido le regalaba la camiseta y así lo hizo”, evoca Urán Guzmán.
De eso han transcurrido casi dos décadas y todavía lo sigue haciendo. Pinturas, caricaturas y fotografías de muchos del los hombres del mundo del fútbol. Igualmente llevando su mensaje motivacional a muchos de ellos. “Yo me convertí en su fotógrafo social, para sus bautizos, primeras comuniones e incluso para sus matrimonios”, indica el habitante del barrio Guayabal de Medellín.
Anecdotario del balón
Urán se convierte en una caja de música al evocar instantes en que inicialmente crearon trauma y se volvieron trágicos y después se convirtieron en momentos de alegrías.
“Un día Aldo Bobadilla, portero al servicio del DIM, me dijo que le hiciera una caricatura con un ingrediente: a el y toda su familia les decían en el Paraguay “Los Pollitos”. Después de entregar el dibujo y ser muy admirado por todos porque lo puse en la portería y encima del arco grafiqué unos pollitos, en homenaje a su familia, Aldo me dijo que a su mujer no le había gustado de a mucho pero que él la iba a conservar porque le encantó”, recuerda con una sonrisa Walter.
Con casi medio siglo de vida y con un aspecto de tranquilidad Urán está lleno de continúa con su anecdotario futbolístico. La más peculiar le ocurrió en la Copa América que se jugó en Colombia en el 2001 y donde el seleccionado más esperado era el argentino. Walter se adelantó y pintó a las estrellas del equipo, pero la gran decepción fue cuando Argentina Los Gauchos cancelaron su participación en el certamen.A Urán el mundo se le vino encima. Y se quedó con los cuadros hechos. En su afán de venderlos, aprovechó que los albicelestes jugaban un partido frente a Ecuador y se echó el viaje a Guayaquil para negociar. “Fue un viaje de 30 horas, logré entrar a la cancha, ellos vieron los cuadros y estaban interesados, pero no hubo tiempo porque luego del partido se fueron en un chárter”, rememora y en las paredes de su casa quedaron colgadas las imágenes de Verón, Batistuta, Aimar, Killy y el resto de estrellas gauchas. “La de Zanetti lo logré vender porque Iván Ramiro se lo llevó de regalo”, cuenta con un dejo de nostalgia.
También recordó el cuadro que le pintó a Giovanni Hernández, en ese momento al servicio del DIM, y que se lo devolvió porque “él se cambió de religión”. Igualmente, la pintura que le realizó a Carlos Bianchi, técnico de Boca Junior, y que no se la pagó, pero le dijo que se la cobrara a “El Chicho” Serna.
Su riqueza espiritual va más allá de la económica. “Todo esto me ha servicio para ser mejor persona, a pesar de los desengaños de muchos de los hombres del fútbol, pues uno ve que ellos, teniendo buena capacidad económica, no se conduelen con muchos de los que le han tendido la mano en su momento”, concluye Urán Guzmán.
Ahora, a la espera de una operación en sus ojos por un problema de cataratas y que su EPS no ha podido prográmasela después de más de dos años ni con tutela abordo, quiere mantener ese intacto ese amor por su hija Luisa María, quien vive en Nueva York, y con sus hermanos, sobrinos y especialmente con su madre Georgina.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Nóndier, la salsa y su fútbol

La música de El Gran Combo de Puerto Rico o de Andy Montañez le da la alegría al vallecaucano Nóndier Romero y con ella trabaja para que las "Águilas Doradas" vuelen alto en la Liga Postobón II.
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Hace parte de los nuevos refuerzos que trajo el Itagüí Fútbol Club para la presente temporada. Después de una década en el balompié profesional llega al nido de las “Águilas Doradas” para entregarse por entero. Su historia de vida.
Roosevelt Castro B

Dice la filosofía popular que “es mejor atajar que empujar” y en el caso de Nóndier Humberto Romero Peña, nuevo defensor del Itagüí, la sabiduría del pueblo no se equivoca.
Las ganas, el ímpetu, la mística y el empeño que le puso a su sueño de ser futbolista profesional no lo detuvieron. “Desde pequeño he sido una persona muy independiente por el fútbol”, comenta el palmirano nacido el 22 de enero de 1979.
Es que no le valieron los castigos de su madre María Elena o de su padre Aquileo (fallecido) al benjamín de la familia Romero Peña, a él nadie lo atajaba. “Un día me pilló escapándome de clase para ir a jugar un partido el coordinador del Colegio Germán Nieto, donde estudiaba en Candelaria y me pidieron que llevara a mis padres. Usted se imaginará el castigo”, evoca Nóndier Humberto.
Sus inicios con la pelota en las selecciones de Candelaria y de Águila Roja lo llevan a la selección vallecaucana de fútbol y luego al Boca Juniors de Cali. “Nosotros vivimos en El Cabuyal. Mi papá trabajaba en un ingenio de azúcar y mis siete hermanos éramos muy unidos. Yo empecé jugando como delantero con Wilson Lenis y Antonio Llanos y luego Hernando Ángel me lleva al Boca Juniors”, recuerda el esposo de Lorena Caicedo y el padre de Sebastián y Nicolás.
Sus equipos
A los 21 años le llega la esperada oportunidad. “Llegué al América y el profesor Jaime de la Pava me pone a debutar en un partido contra Cartagena en La Heroica pero como marcador y ahí me quedé”.
Fue su primer premio como jugador, no solo por el inicio de su carrera como futbolista profesional, si no porque los directivos americanos le dieron un dinero extra por el punto que consiguieron como visitantes y que los mantenía en las primeras posiciones del torneo.
Con “Los Diablos Rojos” obtuvo los títulos en las temporadas 2000-2001. Para el año siguiente pasa al Atlético Quindío y contribuye a que los dirigidos por Eduardo Lara se coronen campeones de la Primera B profesional.
En diez años de vida como profesional del fútbol y luego de su trasegar por equipos como América, Quindío, Caldas y Huila recala al Itagüí para la presente temporada.
“Soy un privilegiado de Dios por estar en el fútbol, por eso les digo a los niños que se inician en este deporte y que si van a escoger esta profesión que deben entregarse de lleno porque al que le gusta le sabe y a mí esto siempre me ha gustado”, concluye Nóndier Romero.

Jonathan y sus sueños a la redonda

“Todo lo que construí con el fútbol me llevó a ser contratado por el equipo del que fui hincha en mi niñez, el Atlético Nacional y por eso estoy muy feliz”: Jonathan Álvarez Isaza.
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Es de Buenos Aires y es futbolista pero no es argentino. Hoy se presenta en sociedad con su nuevo equipo, el Atlético Nacional, en partido amistoso ante Millonarios (8:00 p.m.), en el Atanasio Girardot.


Roosevelt Castro B.


Sus sueños y la ilusión con la redonda se los inculca su padre Humberto, quien le espeta que “hay que tener metas en la vida y las metas hay que cumplirlas”. Con esa sentencia paterna, Jonathan Esteban Álvarez Isaza empieza a ver rodar el mundo del balón.
“Mi papá jugó fútbol como lateral izquierdo y lo hacía muy bien. Él tuvo una escuela de fútbol en el barrio Buenos Aires, donde me inicié. Nos “vendió” a mi hermano menor Cristian y a mí la ilusión y nos inculcó ese gran amor por la pelota, que todavía hoy nos mantiene vivos”, recuerda el nuevo volante de Atlético Nacional.
Sueños de balón
Las travesuras infantiles y el balompié, la única lúdica que conocía, las empieza a desarrollar en la escuela de fútbol de su padre Humberto y en los recreos del Beato Salomón donde realiza sus estudios primarios, con la mirada cómplice de su madre Claudia.
En el Club Pilsen se oficializa su ingreso al mundo del balón. “Allí jugué con Fredy Porras durante dos años en los torneos de la Liga Antioqueña de fútbol. Con ellos aprendí mucho, con mi papá que me decía que en la vida hay que tener metas y que siempre hay que cumplirlas y con Fredy quien siempre me orientó en ese camino”, rememora Jonathan Álvarez.
Una decisión paterna transforma la vida de la familia Álvarez Isaza: se trasladan al municipio de Envigado. “Hace diez años nos vinimos y el sueño de llegar al fútbol profesional se acrecienta cuando me inscriben en las divisiones menores del Envigado Fútbol Club. Allí don Gustavo Upegui (q.e.p.d)me colabora mucho y me decía que yo tenía que ser jugador profesional”, dice con nostalgia el hermano mayor de Cristian y María Camila.
Sus estudios secundarios en el Inem José Félix de Restrepo lo ven escapándose de clase para seguir soñando con la lunareja. “Al principio, a mis padres les dio muy duro y eran muy reacios pero luego entendieron que esto era lo mío, cuando Envigado me da la oportunidad y debuto con ellos en el 2003”, comenta el novio de Manuela, estudiante de diseño gráfico en Cali.
Luego va a prueba al Internacional de Porto Alegre en Brasil. Su paso por las tierras de la samba y de Pelé no llenaron sus expectativas. Regresa al Pereira, donde no tuvo muchos partidos y se vino para Medellín para luego recalar en el Rionegro de la primera B. “En Rionegro me fue muy bien, tanto así que el América de Cali me llevó pero por incumplimiento del contrato renuncio y tan solo un mes después soy fichado por el Deportivo
Cali, que adquirió mis derechos federativos y económicos. Con ellos salgo campeón de la Copa Colombia. Todo ello me llevó a ser contratado por el equipo del que fui hincha en mi niñez, el Atlético Nacional”, expresa con una rapidez pasmosa como lo hace con sus pases de gol a su compañero de equipo Diego Álvarez.
Hoy empieza a escribir su historia con el Cuadro Verde, cuando se enfunde la camiseta del equipo de sus amores... todo un sueño cumplido.




jueves, 18 de agosto de 2011

Vonlanthen, el políglota de la opelota



Con 25 años de edad, Johan Vonlanthen habla el idioma de las gambetas y los goles.

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Es colombiano nacionalizado suizo. Llegó del fútbol austriaco y, si llega a un acuerdo, quiere empezar a marcar la diferencia con Las Águilas Doradas de Itagüí desde hoy a las 9:00 a.m., en el partido amistoso contra Caldas de Manizales.

Roosevelt Castro B.

Dicen las Sagradas Escrituras que “nadie es profeta en su tierra” y en el caso del volante Johan Vonlanthen Benavides sí que se aplican esas sabias palabras.
Nace en Santa Marta, Magdalena, de la joven unión de Nilton Rodríguez y Berena Benavides. El pequeño párvulo samario crece con ese inmenso amor por la pelota. Allí empieza a hablar el lenguaje universal del fútbol. “Tengo muy bonitos recuerdos de mi niñez en el barrio La Concepción y en mi escuela, la San Juan Bosco, en Santa Marta. Allí jugué con mis compañeritos. Ellos lo hacían mejor que yo y me da pena porque teniendo tantas capacidades no lo lograron y yo sí”, evoca el joven de la tierra de “El Pibe” Valderrama, “El Pitufo” de Avila, Alfredo Arango, entre otros.
Esos amores de juventud son tan fugaces como las pompas de jabón y el de los padres de Johan no fue la excepción. Berena conoce a Roger Vonlanthen y se llevan al preadolescente para el Viejo Continente. “A mí me dio un poco de susto porque pensé que no volvería a jugar. Roger me había dado mis primeros guayos en Santa Marta, que fueron la sensación de los chicos del barrio”, recuerda el jugador que quiere quedarse en el Itagüí.
A Suiza
Sus padres recalan en Berna, Suiza, y es en el Colegio del Young Boys donde le empiezan a pulir y a fundamentar sus cualidades con el balón. Atrás quedaron las enseñanzas de Fredy Júnior o los partidos en la mítica cancha de “Pescadito”. “En suiza los equipos tienen centros educativos donde no solo te enseñan la técnica del fútbol, sino que son integrales en cuanto a su educación. Yo tuve que repetir 4º, 5º y 6º por cuestiones del idioma. Fuera de los tres que son oficiales, me tocó aprender francés, inglés, italiano y alemán”, rememora el vegetariano por convicción.
“En el Young Boys es muy recordado Andrés Escobar. Él jugó para ese equipo y los viejitos cuando van a la cantina lo recuerdan como una gran persona, igualmente por su disciplina en el campo y porque fue un gran líder”.
No habiendo terminado sus estudios secundarios es fichado por el PSV Eindhoven de Holanda y luego otros 6 equipos más hasta su llegada a “Las Águilas Doradas”. “Yo jugué con la selección Suiza en la Eurocopa. Con ella estuve en 40 partidos internacionales y convertí siete goles, que le valieron a mis compatriotas estar en un sitial importante en el concierto europeo”, expresa el esposo de Rosa Virginia Vonlanthen y el padre de Esteban, un bebecito de once meses.
Su espiritualidad
Sus convicciones religiosas como Adventista del séptimo día, le impiden jugar los sábados. Amarás a Dios sobre todas las cosas, dicen las Sagradas Escrituras y Johan se lo toma literalmente. “Hay una cláusula en el contrato que quiero hacer respetar, porque como lector de la Biblia considero que debemos guardar los mandamientos de la ley de Dios”, manifiesta enfática y respetuosamente el nuevo volante itagüiseño.
Y ahora quiere mostrar en las canchas del rentado colombiano todas las capacidades que lo llevaron a la selección nacional de Suiza.