Para el árbitro antioqueño Wilmar Alexander Roldan Pérez, nuevo juez FIFA colombiano, su nueva escarapela no es gratuita, de hecho su ascenso en el duro camino del pito tampoco lo ha sido. 
Es que este juez antioqueño nacido en Amalfi el 24 de enero de 1980,criado en Remedios y hecho árbitro en Segovia, ha encontrado en el apoyo de su familia el mejor aliciente para ejercer este duro y desagradecido oficio de pitar.
Es que este juez antioqueño nacido en Amalfi el 24 de enero de 1980,criado en Remedios y hecho árbitro en Segovia, ha encontrado en el apoyo de su familia el mejor aliciente para ejercer este duro y desagradecido oficio de pitar.
Amalfi, un pequeño pueblo enclavado en el nordeste antioqueño, ve nacer a este nuevo juez FIFA colombiano. Es que cuando el presbítero Juan José Rojas funda esta parroquia rica en oro en 1838, y el obispo Juan de la Cruz Gómez Plata la bautiza en 1.840 en homenaje a la Ciudad Italiana del mismo nombre, en la provincia de Salerno, poco imaginaria que otro tesoro se extraería de sus minas: un pito de oro para Colombia.
Cuando tenía 6 años su madre y sus hermanas se trasladan con todos sus tesoros humanísticos a Remedios. Allí nacen sus otros dos hermanos: Estiven y Alejandro, conformando una típica familia paisa, por su numerosa prole. Una familia completada por Giovanna, Nubia, César Augusto, Sandra y que empiezan a ver crecer al pequeño párvulo sediento de gloria.

Los recuerdos de Amalfi son vagos, pero sus evocaciones como “polideportivo” , en los equipos de la Escuela Urbana de Varones de Remedios y del colegio Ignacio Yépez Yépez sí permanecen frescos en su memoria.
Sus remembranzas lo trasladan en un túnel del tiempo a sus inicios en el arbitraje, en su colegio, una de las 3 instituciones de educación secundaria que hay en su pueblo, cuando con un incipiente pito comienza a ejercer este duro oficio de administrar justicia a sus compañeritos de la escuela, a la edad de 12 años. El pequeño rubio empieza a destacarse en las lides del arbitraje que recibe el remoquete del “Castrili del nordeste antioqueño” .
Su primer partido como árbitro central, al servicio del colegio de árbitros de la FEDEFUTBOL, lo recuerda con mucho cariño. Fue en El Pato donde el local se jugaba su paso a la final con Zaragoza. Y Wilmar se jugaba su primer partido como central, al servicio de la Liga de Fútbol, contando con sólo 14 años de edad.

Aunque es poco jaranero recuerda con nostalgia las fiestas y celebraciones tradicionales de su patria chica, como las Fiestas de San Nicolás, la Semana Santa y las Fiestas del Oro y la Minería.

La virgen de los Remedios, patrona de su pueblo, lo protege y lo ilumina para decidir abandonar sus familiares y amigos y venirse para Medellín, en 1997, cuando sólo era un preadolescente imberbe sin cédula de ciudadanía, pero con un sueño por cumplir: llegar al fútbol como juez.

Recala en el Torneo Ponyfútbol donde se destaca por su gran dominio e interpretación de las normas, no sólo del fútbol sino del diario vivir.. Dos años después, y ya con 19 años, retorna con propiedad a “La Ciudad de la Eterna Primavera”, luego de recorrer los 217 kilómetros y 9 horas de viaje, desde su patria chica Remedios. El dirigente Itagüiseño, Oscar López ve en él un gran prospecto en la administración de justicia en los campos de fútbol y le tiende la mano.
Así empieza una romería por diferentes casas y habitaciones en “La capital de la Montaña”. Vive en la casa de unos familiares en el barrio Campo Valdés. Dura sólo dos meses. Luego Con unos amigos se traslada para Robledo. Más tarde, Oscar Rincón, un compañero en el arbitraje, le da una mano. Posteriormente, logra su independencia al irse a vivir al Barrio Guayabal,
Este acucioso estudiante de sexto semestre de Educación Física, en el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, ha creído en su sueño que propuso, desde los 12 años, en la Escuela Urbana de varones de Remedios, cuando hacia su primaria.
Es que Remedios se convirtió en un lugar referente para el fútbol del Nordeste antioqueño y colombiano. Allí nacieron Gildardo Gómez, Leonel de Jesús Álvarez Zuleta, históricos del balón colombiano, y su último tesoro: Wilmar Roldan.


El pasado 17 de septiembre de 2007 otra noticia alegra la vida de las personas que giran entorno a Roldán Pérez: recibir la confirmación de ser el nuevo juez FIFA por nuestro país.
Desde hace rato viene haciendo un arbitraje de gran altura y de mucho peso; no sólo por su 1.90 de estatura, ni por sus 82 kilos, sino por sus buenas calificaciones a la hora de acometer la dura tarea del manejo del pito y las tarjetas.
Los nuevos retos, los nuevos objetivos, los nuevos sueños vienen para Wilmar Alexander Roldán Pérez. Están llenos de amor y respeto por este duro y desagradecido oficio, pues, y en palabras de Eduardo Galeano, “los perdedores pierden por él y los ganadores, a pesar de él”.
