Por: Roosevelt Castro B
Crónica Analítica Arbitral
Atlético Nacional 4 – Boyacá Chicó 0 | Fecha 1 | Liga Betplay Dimayor 2026-I
Árbitro: Carlos Andrés Márquez Ortega
Estadio: Atanasio Girardot
Fecha: 17 de enero de 2026
Marcador final: Nacional 4, Chicó 0
🧠 Introducción contextual
La primera fecha del Apertura 2026 abrió con una goleada clara de Atlético Nacional sobre Boyacá Chicó, mostrando una diferencia de jerarquía futbolística que quedó reflejada en el marcador. Para los árbitros, este tipo de partidos plantean desafíos específicos: árbitro que domina el ritmo, toma decisiones con fluidez y evita que el marcador determinante afecte el control disciplinario del juego.
El encargado del control fue Carlos Andrés Márquez Ortega, árbitro colombiano con trayectoria consolidada en la Liga Dimayor, acostumbrado a los compromisos de alta carga competitiva de la Primera A.
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Asistente 1: Sebastián Vela – Bogotá
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Asistente 2: Sebastián Bohórquez – Cundinamarca
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Cuarto árbitro: Guillermo Agudelo – Antioquia
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VAR: Ricardo García – Santander
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AVAR: Stivenson Celeita – Bogotá
Lectura técnica
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Asistentes confiables: Vela y Bohórquez sostuvieron una línea correcta en fueras de juego, clave en un partido donde Nacional atacó con amplitud y rupturas constantes.
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VAR con bajo protagonismo: Ricardo García y Celeita actuaron más como garantes silenciosos que como interventores, señal de que las decisiones de campo fueron claras y bien tomadas.
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Cuarto árbitro sin focos de conflicto: Guillermo Agudelo no tuvo que mediar en protestas técnicas ni bancas alteradas, algo poco común en fechas iniciales.
En conjunto, fue un equipo arbitral que acompañó el juego, no que lo condicionó.
Perfil de Carlos Andrés Márquez Ortega: el árbitro detrás del partido
Datos estructurales
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Lugar de nacimiento: Cartagena, Bolívar
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Colegio: Asociación de Árbitros de Fútbol de Bolívar
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Profesional en la A: Desde 2014
Márquez Ortega no es un árbitro improvisado: 78 partidos dirigidos en Primera A, con un historial disciplinario que lo define como árbitro de criterio, no de exceso.
Estadística disciplinaria en Primera A
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426 tarjetas amarillas
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21 tarjetas rojas
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12 por doble amarilla
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9 directas
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Promedio aproximado:
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5,4 amarillas por partido
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0,26 rojas por partido
Estos números lo ubican como un árbitro intermedio-alto en control, pero no sancionador compulsivo.
Gestión del encuentro
Cómo ese perfil se reflejó en Nacional vs Chicó
Control emocional desde el inicio
El partido tuvo una clara inclinación futbolística desde temprano. Márquez Ortega entendió rápido que:
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Nacional proponía y dominaba
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Chicó resistía y corregía desde lo táctico, no desde la fricción
Esto llevó al árbitro a no sobrerregular el juego, evitando cortar ataques prometedores con faltas menores.
Uso correcto de las tarjetas
Con un árbitro que históricamente no escatima la amarilla cuando es necesaria, el hecho de que el partido terminara con bajo castigo disciplinario confirma:
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Buena lectura del juego
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Respeto de los jugadores a la autoridad
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Criterio uniforme durante los 90’
No hubo necesidad de rojas, y eso no fue permisividad, fue contexto bien interpretado.
Antecedentes que pesan en su arbitraje
Un dato clave que aportas y que explica mucho su actuación:
Viene de dirigir La Equidad sin mostrar una sola tarjeta (noviembre de 2025).
Esto habla de un árbitro que:
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Se apoya en la prevención
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Dialoga
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Maneja el partido desde la anticipación, no desde el castigo
Control del juego y fluidez
Desde el pitazo inicial, Márquez Ortega mostró una lectura clara del ritmo del partido. El dominio de Nacional en posesión (≈60 %) y en intención ofensiva redujo las transiciones del equipo visitante y disminuyó la probabilidad de faltas tácticas altas.
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Faltas y sanciones: El número de infracciones fue moderado para un arranque de temporada; no se registraron expulsiones y las amonestaciones estuvieron en un rango normal para una primera jornada (3 amarillas para Nacional, 2 para Chicó).
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Criterio aplicado: El árbitro mantuvo un criterio estable a lo largo de los 90 minutos, impartiendo autoridad sin recurrir a una excesiva interrupción del juego. Esto favoreció el juego continuo y permitió que el partido se desarrollara con fluidez.
Este enfoque es clave en competencias como la Liga Betplay, donde una gestión equilibrada entre autoridad y continuidad marca la diferencia en la percepción de justicia y controla los tiempos muertos del juego.
Decisiones clave y su impacto
Aunque el partido no estuvo marcado por grandes controversias arbitrales que desvirtuaran el resultado, sí hubo elementos a resaltar en la gestión de Márquez Ortega:
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Neutralidad en disputas directas:
En las jugadas de ataque y defensa, el árbitro interpretó correctamente contactos físicos sin inclinar decisiones bajo presión del resultado. Esto contribuyó a que el ritmo natural del partido se mantuviera. -
Control de intensidad alta:
Cuando Chicó buscó recuperar posesión y lanzó contraataques, Márquez Ortega mantuvo un criterio que no cortó el juego de manera innecesaria, evitando cargar con decisiones que pudieran favorecer a uno u otro bando sin razón técnica o mayoría de pruebas claras. -
Alineación con asistentes y VAR (si se aplicó):
El trabajo colectivo con sus asistentes fue armónico y sin señalar decisiones arbitrales manifiestamente en contra del flujo natural del juego.
Balance disciplinario
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Tarjetas amarillas: Reducido número acorde al dominio de Nacional y a un estilo de juego competido pero no excesivamente brusco.
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Tarjetas rojas: Ninguna, lo cual refleja un desarrollo sin incidentes de alto riesgo.
La ausencia de acciones que demandaran decisiones extremas por parte de Márquez Ortega habla de una conducción armoniosa, lo que es especialmente valioso en la fecha inaugural de un torneo, donde establecer un criterio claro desde el inicio ayuda a que los equipos se adapten a las decisiones de juego.
Conclusión arbitral integral
Carlos Andrés Márquez Ortega tuvo una actuación sólida, madura y coherente con su historial:
✔ Buen posicionamiento
✔ Lectura contextual del partido
✔ Equipo arbitral sincronizado
✔ VAR sin protagonismo innecesario
✔ Disciplina acorde al trámite
En un partido que marcaba el inicio del campeonato, su arbitraje ayudó a enviar un mensaje claro:
“Se puede jugar, se puede competir y se puede ganar sin que el árbitro sea la noticia”.
Un arbitraje a la altura de la fecha 1, que acompañó una goleada legítima y dejó una sensación de justicia deportiva.
Conclusión arbitral
Carlos Andrés Márquez Ortega dirigió este encuentro con un criterio equilibrado, privilegiando la continuidad del juego, evitando factores disruptivos en un partido donde la superioridad técnica de Nacional fue la historia principal. Su gestión fue consistente y firme sin necesidad de intervenciones arbitrales que alteraran el desarrollo del juego o el resultado final.
En síntesis, un arbitraje que se adaptó al ritmo del partido, permitió que el juego fluya y controló de manera adecuada las acciones de choque y disputa, siendo una pieza más del marco competitivo en un compromiso donde la diferencia de nivel entre equipos fue evidente.


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