domingo, 22 de mayo de 2011

Pito Madrugador



(Pito madrugador fue publicado en EL MUNDO el 12 de Febrero de 2011)


59 árbitros de fútbol, entre las dos Corporaciones, presentaron las pruebas teóricas y físicas para el escalafón nacional.Los encargados de administrar justicia en las canchas también quieren tener su oportunidad.

ROOSEVELT CASTRO B.
Para no quedar en fuera de lugar, los árbitros antioqueños perteneciente a dos Corporaciones autónomas le madrugaron a presentar sus pruebas, tanto teóricas como físicas, para seguir escalando en este duro y desagradecido oficio en el ámbito nacional.
En el Estadio de Atletismo Alfonso Galvis Duque se reunieron ayer los diferentes “nazarenos turno”, como los llamó el narrador costarricense Carlos Arturo Rueda C.
Por Arbiantioquia
“Esta vez les tocó a los de la categoría nacional C, en donde se destacaron Diego Rendón y Roberto Vidal”, manifiesta el bellanita José Ruiz López, director ejecutivo de Arbiantioquia. A renglón seguido indica que los de las categorías Fifa, Nacional A y B, ya las habían presentado.
Es que con más de 300 jueces, 200 a nivel local y más de 100 en las regiones, este tradicional Colegio departamental quiere dar la dura batalla en el ámbito nacional.
“Acabamos de enviarle un proyecto a la Secretaria de Educación Departamental para capacitar a los muchachos pronto a salir del bachillerato. La idea es que ellos lleguen por esta vía a sus procesos de alfabetización y más tarde tenerlos en nuestro colegio, si ellos lo deciden”, plantea el máximo dirigente del pito en la Corporación Colegio de Árbitros de Antioquia (Arbiantioquia).
Unos requisitos mínimos exige la Corporación para aspirar a ser árbitro de fútbol. Buen biotipo, edad, mínimo un sexto de bachillerato y luego una carrera media, técnica o profesional, son algunas de las características.
“El presupuesto general de este año para dirigir los diferentes torneos de la Liga Antioqueña de Fútbol es del orden de los 300 millones”, indica el carismático ex árbitro antioqueño, con más de 25 años en esta actividad.
Aunque no se vive del arbitraje y con un desfase enorme a los sueldos exorbitantes con respeto a los sueldos de las grandes figuras del fútbol mundial, los nuevos “hombres de negro” quieren llegar a pertenecer a la élite privilegiada de este deporte. “Una terna arbitral de los torneos de la Dimayor se percibe una remuneración por servicios de $ 2.400.000.oo, la mitad para el central y la otra mitad para los asistentes. Aquí el árbitro que más gana es $ 32.000.oo como central en la categoría A”, indica Ruiz López, habitante del barrio Los Colores.
Como una tarjeta roja al machismo, las mujeres antioqueñas quieren administrar justicia en las diferentes canchas del balompié aficionado. A Arbiantioquia pertenecen 7 mujeres entre las que se destacan Andrea Chavarria, Diana Ortiz Luz Mary Gamboa, quienes aspiran a seguir los pasos de su mentora María Edilma García, ex juez Fifa.
Para el mes de marzo realizarán su quinta asamblea de elección de dignatarios independiente de la Liga. Es que por directrices de la Federación Colombiana de Fútbol y Coldeportes Nacional, cualquier persona o entidad puede aspirar a fundar colegios de árbitros, en cualquier disciplina deportiva. Es una norma de la ventaja al desempleo.
“Queremos hombre que conozcan y le aporten al fútbol, por eso estamos recibiendo hojas de vida que nos posibiliten cumplir nuestros objetivos y nuestra razón social”, puntualiza José Ruiz.
“Mucho trabajo para responderle a los diferentes torneos, una modernización acorde a los nuevos tiempos y un proceso amplio de masificación arbitral, es lo que queremos hacer en nuestra Corporación para este 2011. Igualmente posicionar el fútbol sala que no ha tenido tanta acogida. Sólo contamos con 25 colegiados, pero aspiramos a tener más”, es lo que concluye este ex estudiante de administración de empresas pero no graduado de la Universidad de Antioquia.
Por la Academia Antioqueña
Con el fin de ofertar en el mercado arbitral y tener otra posibilidad de trabajo, fue creada la Corporación Academia Antioqueña de Árbitros, hace tres años.
“No fue un cisma en el arbitraje antioqueño, si no la posibilidad coyuntural que nos posibilitó la Federación Colombiana de Fútbol y Coldeportes Nacional de que cualquier persona o entidad pudiera fundar colegios de árbitros, en cualquier disciplina deportiva”, explica Juan Manuel Hurtado Bedoya, tesorero del naciente organismo arbitral.
“Tampoco les estamos robando árbitros a nadie, sino contribuyendo al enriquecimiento de la comunidad arbitral”, plantea este hombre del arbitraje con más de 15 años de experiencia.
Con tan poco tiempo ya consiguieron el aval de la Federación Colombiana de Fútbol y han puesto a su servicio tres árbitros en la categoría B y 8 en la C profesional.
“Duberney Salas y José Luis Pino son nuestros prospectos que mostramos con orgullo para el arbitraje nacional. Al igual que 40 muchachos que quieren llegar lejos en estas lides”, manifiesta orgulloso Hurtado Bedoya.
Con unos requisitos mínimos como una pequeña hoja de vida y una entrevista, pueden ingresar a hacer parte de la Corporación Academia Antioqueña de Árbitros.
Cuentan en sus cuadros directivos con muchos hombres de gran trayectoria en el fútbol, como Javier Valencia, ex dirigente de la Fedefútbol, Hernando Agudelo, juez Fifa, y Jorge Gutiérrez, del Inder-Medellín.
Los torneos empresariales, las conversaciones con la Fedefútbol para pitar en varias de las categorías, la capacitación permanente, son los grandes retos de esta naciente corporación, con sede en el barrio Calasanz de Medellín.
“Queremos diversificar en otras disciplinas deportivas como baloncesto, fútbol sala, voleibol. De hecho lo venimos haciendo desde hace rato”, concluye Juan Manuel Hurtado Bedoya.

miércoles, 11 de mayo de 2011

¡GRACIAS a nuestros Mecenas!









Y los medios de comunicación hablan de paz










¡Sencillamente, un millón de GRACIAS!

Voces de paz (testimonios de diferentes actores)



Para mi es excelente porque se les está dando la oportunidad a pueblos muy lejanos y golpeados por la violencia, que es lo más importante, ya fuera de ganar o perder es muy motivador que nos inviten a este tipo de torneos.

Harol Ospina Giraldo, Sonsón.
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Veníamos con muchas expectativas primero que todo de ganar y quedar campeones en esta torneo tan bacano que reunió todos estos pueblos afectados por la violencia, pero como dijimos en la charla faltó entrenamiento pero igual aprendimos muchas cosas.

Juan Bernardo Marulanda, Sonsón.

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Uno aprende muchas cosas, es primera vez que visito un estadio, que estoy en un cancha sintética, y es una gran oportunidad para nosotros. Yo se que más de uno quiso tener la oportunidad de participar y no pudieron. Espero que los muchachos que no pudieron venir algún día tengan la oportunidad porque esto es muy bueno.

Darwin Hernández (Nariño)
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Para mí es primera vez que piso una cancha sintética y conozco más de cerca un estadio, es una emoción muy grande saber que uno es protagonista en el terreno de juego y no solo espectador, es una oportunidad muy grande porque pocos en nuestro municipio la tienen, de pisar una cancha sintética y jugar.

Abraham Betancur (Nariño)
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Es una oportunidad muy grande que nos brinda la Gobernación a nosotros los pueblos que hemos sido marginados de alguna u otra forma por la violencia, que mejor que por medio del deporte ayudar para ir olvidando estas situaciones que tanto nos han agobiado y tanto nos han dolido en nuestro municipio

Muy contento porque como lo decían los patrocinadores y los organizadores es una oportunidad muy bonita de venir a jugar al estadio de Rionegro, las comodidades de este torneo han sido muy buenas, estamos hospedados en un sitio muy acogedor, la forma de transporte y todo ha sido muy importante y una experiencia muy bonita que yo se que más de uno nunca la ha tenido, no se nos va a olvidar y estoy muy contento por la oportunidad que hemos tenido de estar aquí
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¿Qué es lo que más destaca del torneo?

Lo más importante de este torneo fue que gracias a este, gracias a los seminarios, todo lo que nos hablaban en las conferencias sobre la paz, la unión, los valores, nos sirvió mucho como grupo porque hemos sido muy unidos. En esta sede es en las que más hemos estado juntos, compartiendo todos los ratos, hemos estado en el grupo muy comprometidos con la situación y queriendo responderle a los organizadores demostrándoles que nosotros tenemos cultura y que tenemos ganas de seguir participando y que se podría volver a realizar sin ninguna problemática de nada.

Cristian Camilo Soto Valencia (DT Cocorná)
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A nivel personal que es lo que más le ha aportado su participación en la Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz

En primer lugar experiencia, pues pocos tenemos la oportunidad de jugar en el Estadio, en una cancha en perfecto estado y compartir con otras personas de otros municipios, además la integración del grupo, hemos estado bastante unidos y sobre todo los valores que en la copa se han dado a conocer.

¿Qué valores destaca usted que se inculcaron en esta Copa?

Valores como el respeto porque en ninguna ocasión se vieron peleas, insultos, la unión de todos los municipios, el querer conocer un poco de estos. Lo que más resalto en la Copa es la unión de los grupos.

Luis Miguel Giraldo (Cocorná)
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Gracias a todos los que hicieron posible este torneo, todos sabemos que somos una población del Oriente que hemos sido muy afectados por la violencia y estas son las cosas que nos ayudan a salir adelante.

No pensamos en los resultados, nos sabemos cuántos ganamos, cuantos perdimos, eso no nos importa, lo importante es lo que queda de más, la integración de todos, conocimos buenos amigos, y más que amigos somos hermanos porque nos sentimos identificados con el Oriente porque todos vivimos lo mismo.

¿Personalmente, que fue lo que más le gustó de esta cita deportiva?

La integración de todos los equipos, no nos sentimos rivales ni siquiera en la cancha, solo buscábamos terminar un partido de futbol, y afuera seguimos siendo amigos, dormíamos en la misma finca, todos molestamos como jóvenes que somos, todos nos sentíamos bien, todos nos apoyábamos, eso es lo más bonito que me pareció del torneo.

Cristian Peláez (Portero Cocorná)






Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz: “una gran oportunidad”

Ahí están la mayoría de los jugadores campesinos de Nariño, sentados en las graderías del estadio Alberto Grisales de Rionegro como una gran familia, concentrados, emocionados viendo el compromiso que en el momento se juega.
En sus “huyyy” cuando hay una jugada emocionante se evidencia como disfrutan del partido, y en sus ojos se refleja la alegría de saber que son protagonistas del Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz que se realizó en Rionegro y que brindó la oportunidad para que muchos de los jovencitos participantes visitaran por primera vez un estadio de fútbol o dejaran por un momento sus trabajos para dedicarse al deporte y a compartir con otras personas.
Abraham Betancur, Darwin Hernández, y Nicolás Rivera, son tres de ellos, a excepción de Nicolás quien sólo se demora hora y media, tienen que recorrer algo más de tres horas de camino de herradura o carretera destapada desde las veredas donde viven hasta el casco urbano de Nariño para poder entrenar con el equipo de fútbol.
A a sus veredas no pueden llegar los carros o si pueden sólo lo hacen los sábados dado la poca gente que vive en los sectores, entonces no tienen otras opciones que ir a entrenar subidos en una bestia o caminando, algo que les es muy fatigoso porque llegan e inmediatamente tienen que comenzar con los entrenamientos.
Precisamente así les tocó la última semana de preparación para participar en este torneo, cuando llegaban y comenzaban a entrenar, al momento “estaban que ya no podían” como cuenta Darwin, sin embargo lo hacían con todo el entusiasmo porque esta era “una oportunidad que no podían desaprovechar” como coinciden estos tres jovencitos.
Ninguno conocía un estadio, igualmente era la primera vez que pisaban una cancha sintética, oportunidad que les llena de gran satisfacción y de orgullo a estos tres jóvenes campesinos quienes se ganan la vida trabajando en cultivos de caña, café y en potreros llenos de ganado, según cuentan.
Saben que muchos de sus compañeros quienes no pudieron venir u otros de los tantos jóvenes que viven en Nariño, no han podido hacerlo, sin embargo, ellos lograron no sólo visitar un estadio sino ser protagonistas, pero no como simples espectadores, tuvieron la “gran oportunidad” como constantemente lo dicen con emoción “de ser los protagonistas desde el terreno de fuego” y en representación de su municipio, considerado como del lejano Oriente antioqueño.

Cuando la fuerza del deporte arrasa con el miedo de la violencia

Rodrigo es una de las tantas personas que ha dedicado un buen tiempo de su vida a la promoción del deporte en la zona páramo del Oriente antioqueño, sin embargo, su trabajo no ha sido nada fácil, en el camino se han presentado obstáculos que, sin embargo, ha superado y hoy ocupa el banquillo como estratega de uno de los equipos de esta zona que participa en la Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz.

Con la humildad que refleja su mirada, cuenta como hacia el año 2002 era uno de los promotores de los torneos veredales en el municipio, antes tenían que pedir permiso al comandante guerrillero de la zona para que les permitiera al comité organizador realizar el evento. Cuando llegaban,( en compañía de algún líder de la vereda sede del evento, porque no podían llegar solos) la guerrilla los reunía en los corredores de la escuela tanto a organizadores como participantes para dar su discurso subversivo en contra de la alcaldía y el Estado.

Ellos sólo se limitaban a escuchar y a acceder a las peticiones de los milicianos porque “llevarles la contraria era delicado”, dice Rodrigo a quién en un momento le llegaron a dar cartillas con publicidad subversiva para que junto a su compañero, repartieran en el pueblo, sin embargo, por miedo a que alguien los viera con ese material, entonces mejor las tiraban al rio en su camino de vuelta a casa.

En otras ocasiones la guerrilla les pedían uniformes deportivos, uno de arquero y nueve para jugadores, nunca supieron por qué o para qué, pues nunca llegaron a participar en los torneos, ellos sólo se los llevaban y nada más. Ya en los eventos deportivos de un momento a otro llegaban los subversivos, veían los partidos y cuando caía la tarde desaparecían repentinamente así como llegaban.

Estos hechos y los comentarios de las acciones guerrilleras en otras parte del país, lo llenaban de pánico a él y a su mamá, sin embargo era la única posibilidad de empleo con el que contaba en el municipio, y por eso lo hacía tomando las respectivas precauciones para que no le pasara nada, precauciones que aún toma, hoy que recuerda los hechos, y por eso no quiso que mencionara su nombre ni su municipio dado al reconocimiento que allí tiene.

No obstante y afortunadamente para él nunca le llegó a suceder nada que tuviera que lamentar, sólo en una ocasión y ya cuando el Ejercito llegó a controlar la zona, quedaron en medio del juego cruzado en una de las escuelas, entonces tuvieron que tirarse debajo de las mesas y sacar una bandera blanca para que los actores armados conocieran la presencia de civiles en el sector.

Cuando el Ejército retomó por completo el control del pueblo, no terminaron sus percances, entonces fue acusado por un soldado de ser uno de los subversivos, “me decía: milicianito, donde están la miliciana mayor y el otro miliciano” haciendo referencia a su esposa y a un primo de ella a quienes siempre el soldado insultaba y cuando se le presentaba la oportunidad, sin embargo la situación no pasó a mayores acudió con el “duro” del grupo del Ejército que estaba en el municipio para que corrigiera la conducta injustificada de su subalterno

Afortunadamente todas estas situaciones mejoraron, ahora que las fuerzas del Estado tienen por completo el control del municipio y sus veredas, ha podido continuar promocionando con tranquilidad su gran pasión: el futbol.

Actualmente organiza cuatro zonales en el campo y uno en el pueblo para equipos tanto urbanos como rurales, y así con su trabajo por el fomento del deporte aporta al desarrollo del Oriente antioqueño, slogan que caracterizó a la Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz que le brindó la oportunidad al profe Rodrigo y a sus muchachos para integrarse con personas de otros municipios y demostrar el sacrificado y el buen trabajo que viene haciendo por el deporte en la zona páramo de la subregión Oriente.

“Papá, le juro que cuando crezca voy a tomar venganza”

Al escuchar su historia, pareciera que en un momento de la vida de Jhon y su familia, el inmenso territorio del Oriente antioqueño se hubiera negado a brindarles un lugar donde acogerlos. John, cuyo nombre he cambiado a su solicitud, es uno de los participantes de la Copa Gobernación de Antioquia – Prodepaz que se disputa en Rionegro.

Viste la camiseta azul clara del representativo de Cocorná, sin embargo, y de no ser porque hace parte de los tantos desplazados por la violencia que se han presentado en nuestro país, en este torneo tal vez estuviera vistiendo la rojiblanca del equipo de Sonsón.

Su historia comenzó en La Danta (corregimiento de Sonsón) de allí, y en compañía de su familia, tuvieron que salir con lo que apenas tenían puesto, a causa de la presencia paramilitar que afectó a la zona en el 2004.

Recuerda que para la época, salía a cargar agua hasta un cerro donde tenía el campamento “esa gente”, luego de que pasadas las 9 de la mañana llegaban a buscarlo a él, a su hermano y a cuanto joven y “pelao” encontraban en las casas del corregimiento para que entonces fueron sus abastecedores del vital líquido.

Siempre lo hacían, excepto cuando su padre les negó el permiso para hacerlo, entonces su papá fue víctima del macabro castigo que los paramilitares incorporaron para quienes se negaban a sus peticiones: los metían a un hueco de aproximadamente tres metros de profundidad, en el que, además, había una boa, y entonces les tiraban agua todo el día.

En La Danta comenzó a correr el rumor de que se llevarían a todos los jóvenes para hacer parte de las filas de los paramilitares, ante esto, decidieron salir del corregimiento y llegaron a la vereda Pocitos de San Luis. Allí, nuevamente grupos armados los hicieron salir de la finca, entonces se trasladaron a vivir cerca a la Autopista Medellín – Bogotá en jurisdicción de este mismo municipio.

En su nueva casa la situación fue muy difícil, extendían costales y ponían la ropa para dormir sobre ella debido a que no tenían camas, así vivieron durante aproximadamente nueve meses hasta que hombres encapuchados de un momento a otro llegaron a donde vivían y nuevamente los hicieron vivir el martirio del desplazamiento.

Ante esto, un tío de John los invitó a Cocorná, pero tenían temor de aceptar porque este municipio también fue en su momento considerado como zona roja, sin embargo decidieron irse, allí les regalaron camas, colchones y ropa cuando algunas personas vecinas de su nuevo domicilio, se enteraron de los padecimientos de la familia.

El equipo de fútbol del que hoy hace parte desde el 2009, se convirtió en un gran apoyo desde el principio. Cuando el entrenador tuvo conocimiento de su historia le llevaba mercados a donde hoy vive, en una casa donde pagan arriendo, y además, el apoyo moral que ha recibido de sus compañeros se ha convertido también en un aliciente para salir adelante.

“Papá, le juro que cuando crezca voy a tomar venganza” decía John al ver el sufrimiento de su familia en la época en que vivieron el desplazamiento forzado, mientras su mamá lloraba al escucharlo; hoy, sentado en una de las graderías del Estadio Alberto Grisales de Rionegro, dice que el deporte y el colegio le han enseñado que ese sentimiento ya no vale la pena, porque eso “no trae nada bueno”.

Ahora sólo quiere terminar de estudiar, trabaja dos días a la semana alambrando en fincas con su papá y de esta manera se ayuda con los gastos del colegio y colabora con algo para su casa, colaboración que espera aumente después de que termine el bachillerato, entonces anhela encontrar un trabajo estable que le permita ayudarle a su papá a construir su propia casa para aprovechar que salieron favorecidos con un subsidio del Gobierno.

Ademas, dedica su tiempo a jugar fútbol, una de sus grandes pasiones, y a pesar de su timidez, ríe constantemente y “recocha” con sus compañeros del equipo sub 21 de Cocorná entre los cuales goza de una gran cariño y aceptación.