lunes, 24 de mayo de 2021

Roosevelt y su historia a la redonda

 “No son las fuertes velas las que mueven el barco,

si no el viento invisible ”

Ambroise Bierce


El fútbol antioqueño ha encontrado en Roosevelt Castro Bohórquez un gran doliente. Desde sus facetas como jugador, entrenador, pasando por las de dirigente, árbitro o periodista deportivo, este colombiano ha aportado al desarrollo de este deporte.  Su tarjeta verde es la “punta de iceberg” de lo que ha ayudado a construir con una pelota.  Su historia de vida y de amor a la redonda. 

Por: Marlyn y Edwin Ortega Ospina

Desde que su familia llegó a Medellín en 1974, Roosevelt supo que lo suyo era darle rienda al fútbol. Las amplias mangas de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot fueron testigo mudo de su gran amor silencioso a la redonda.

“Mi padre había comprado una casa de habitación en el sector del Florida Nueva-Estadio en 1966, pero ocho años después nos vinimos con todo el trasteo de Santa Bárbara, el último municipio en el que vivimos, luego de una especie de Odisea cafetera por el trabajo de él como técnico agrícola al servicio de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y que lo condujo por Heliconia, Sonsón, Betania, Caramanta ”, manifiesta el cuarto hijo de la familia Castro Bohórquez, nacido en Villarrica, Tolima, el 16 de abril de 1959.

Periodismo y fútbol… sólo fútbol

Los desafíos barriales, la fundación de equipos como Real Florida y Las Águilas, la organización de torneos de futbolito o banquitas, la preparación y dirección técnica de otros como Sporting Florida, fueron los primeros encuentros con el balón de fútbol de este bachiller del Liceo Nacional Marco Fidel Suárez, en donde fundó el periódico estudiantil “El Ideal Juvenil”.

“El fútbol se me metió cómo un virus, del que aún hoy no me he podido curar. En ese entonces no existía el edificio de Indeportes Antioquia. Tampoco ese gran complejo acuático, el patinódromo y mucho menos El Metro ”rememora el cuarto hijo de Roosevelt, un jubilado de la Federación de Cafeteros, y de Cecilia, una hacendosa ama de casa.

“A mediados de los 70’s fundé el periódico del colegio.  Venía con la idea desde que estuvimos en Caramanta, en donde realizaba una especie de periódico mural, en un tablero que facilitaba el director de la Escuela Francisco Montoya Kennedy”, recuerda.

Las tizas de colores y con olor a cal fueron las cómplices de su primer amor con las letras periodísticas, en este pueblo antioqueño ubicado en el suroeste del departamento.

Simultáneamente jugaba, juzgaba el voleibol y veía a su padre y sus hermanos jugar fútbol y defender los colores de su colegio en este y otros deportes como el atletismo y el baloncesto.

Todo ese bagaje polideportivo y periodístico también hizo tránsito en Santa Bárbara, para luego traerlo a Medellín.

Con el virus futbolístico en su sangre, Roosevelt ayudó en la preparación de unos equipos barriales. “Estuve como preparador físico del equipo Sporting Florida, matriculado en la categoría Ascenso Mayores en los torneos de la Liga Antioqueña de Fútbol. También estuve a prueba con las Divisiones Inferiores del DIM. Vi crecer a muchos vecinos en estas cuestiones del fútbol”, evoca el coequipero de Gonzalo Montoya, los hermanos Orlando y Gustavo Pérez, entre otros, y quienes pudieron llegar al fútbol profesional colombiano.

“Tribuna Roja y Verde” fueron los primeros programas pioneros en llevar toda la información dedicada a un equipo profesional. Surgieron en 1978, de una idea loca de don Bernardo Tobón Martínez, gerente de Todelar Medellín.  Los hinchas del DIM y el Atlético Nacional gozaron del aporte informativo que hacían estos espacios en el dial antioqueño. Emisora Claridad fue el epicentro informativo rojo y verde, en el año del Mundial de Argentina. 

“Inicialmente estuve con Gerardo Arias Gallo, quien estaba como coordinador de Tribuna Roja, pero, y ante la salida intempestiva de él, llegó Guillermo Hinestroza Isaza y me dio la oportunidad de estar a su lado. Con él aprendí muchas cosas de periodismo deportivo. Igualmente, de Luciano González Sequea, quien orientaba periodísticamente la Tribuna Verde. A ambos, les estoy eternamente agradecido por tantas enseñanzas”, evoca.     

La dirección técnica le llegó a Roosevelt de una manera prematura. El maestro Guillermo Hinestroza Isaza, con quien fungía como periodista en unos programas radiales como “Tribuna Roja” y “Goles y Comentarios”, lo invitó a conformar unos equipos que participarían en un Torneo Babyfútbol, que él mismo organizaba.

 “Nosotros estábamos en Radio Popular, del Radio Sistema Federal de Antioquia, realizando el programa “Goles y Comentarios”. A Guillermo (Hinestroza Isaza) lo llamó el doctor Hernán Gómez Agudelo, para que le organizara un Torneo Babyfútbol, como el que hizo en 1973. Este campeonato de niños se realizó en el Coliseo Cubierto y de allí salieron muchos chicos, que luego engrosaron las filas del DIM, como Orlando Pérez, Gustavo Nilsen Zapata, Rogelio Zapata, Ormeño Gómez, Gonzalo Montoya, entre otros. El éxito fue enorme, por eso el papá de “El Bolillo” le insistió a Hinestroza Isaza. Él me dijo que si quería hacer unos equipos para participar. Yo le dije que sí. Con el tiempo me empoderó y ya hacíamos parte de su organización”, recuerda Castro Bohórquez.

Lo que no sabía Roosevelt fue que un mes y medio antes del inicio del Torneo, Gómez Agudelo, quien en ese entonces fungía como gerente del DIM, le quitaría la organización a Hinestroza Isaza y a él, y se la daría a José María Ramacciotti y al odontólogo Antonio Franco Ruiz. Igualmente, que le cambiaría de nombre por el del “Torneo de La Esperanza”.

“Como dicen por ahí: salimos cómo pepa de guama, pues Gómez Agudelo quería que lo realizáramos gratis. En vista de ello Guillermo lo empezó a criticar en sus programas radiales y por ello su despojo. De todas maneras, debo reconocer que este Torneo fue el puntapié inicial para muchas figuras que de allí surgieron, como René Higuita, Óscar “Galea” Galeano, Andrés Escobar Saldarriaga, Guillermo Álvarez, “Mecha” Jurado, Carlos Gaviria, entre otros”, comenta con un dejo de tristeza.

En 1980 le hace un gambeta a la vida. Para no decepcionar a los niños inscritos en el Torneo Babyfútbol, y que no dejaron participar, Roosevelt consiguió una planilla e inscribió a los pequeños infantes en la Liga Antioqueña de Fútbol, en la categoría cuarta.

“Arturo Bustamante nos regaló la planilla y Decoraciones en Madera, de don Darío Álvarez, nos patrocinó los uniformes de competencia. Nosotros entrenábamos en las canchas de la Universidad Pontificia Bolivariana. Allí conocí a don Alberto Escobar Acevedo, un profesor de biología, quien luego me invitó a hacer parte del cuerpo técnico de los equipos de ese centro universitario”, rememora.

Con el nombre de Medellincito, los infantes llegaron a instancias semifinales, en su primera incursión liguera.

Paralelo a ello, fungía como periodista en el programa radial “Pantalla Deportiva”, que se emitía por Radio Popular, del Radio Sistema Federal y sirvió como cofundador del periódico especializado en fútbol aficionado “Goles y Comentarios”.

En 1981, y como asistente técnico de los equipos de la U.P.B., Roosevelt también realizó una campaña decorosa.

“A falta de un equipo, estuve al mando de dos y como asistente del otro. En ese entonces, los colores rojo y negro de la U.P.B. participaban con dos equipos por categoría, tanto en cuarta, como tercera y segunda. El uno llamaba Estudiantes U.P.B., que estaban bajo la dirección técnica mía, y el otro U.P.B., que estaban bajo la orientación de Rodrigo “Jacinto” Berrio. Los primeros eran las reservas del otro equipo, ya que los mejores de estos pasaban a engrosar las filas del otro al año siguiente”, aclara Roosevelt.

Gustavo “Misil” Restrepo, Jorge Carmona, Óscar Pareja, Víctor Marulanda, Arturo Cárdenas, Alejandro García, entre otros, empezaron a ver rodar sus sueños futbolísticos con el balón bolivariano.

En ese mismo año, Roosevelt Castro realizó su primer curso de arbitraje en el fútbol. “Estuve con Juan Manuel Gómez Botero, John Jairo Toro, Bernardo Valencia, Mario Bedoya Morant, Jorge Luis Arango Cardona, entre otros. Las clases las recibíamos en Comfama de San Ignacio y nuestro instructor fue Gonzalo Valderrama. No ejercí, ya que estaba como asistente técnico de la U.P.B.”, comenta con la ética que siempre lo ha caracterizado el llamado “Juez de los Valores”.

Para 1983 y 1984, vuelve y se viste de cortos. El onceno Editorial Colina, en la Liga Empresarial, lo tuvo en sus filas.  Simultáneamente, dirigió los equipos de su barrio, en los Juegos Ciudad de Medellín (antes Juegos Metropolitanos) y de Farmacia Rivoli y Boca Junior, en la categoría master, de la Liga Municipal de Fútbol, que orientaba un hijo de “El Cura” Burgos.

El Babyfútbol cabalga de nuevo

De igual forma, fue llamado por Guillermo Hinestroza Isaza para “recuperar” el Babyfútbol.

“Estuvimos hablando varias veces con el doctor Antonio Franco Ruiz para realizar nuevamente el Babyfútbol. Él estaba en la dirigencia de la Liga Antioqueña de Atletismo. Guillermo estaba “locutando” en Radio Ritmos al lado de Hugo Suaza y Carlos Fredy López (q.e.p.d) y yo laboraba por el mínimo con Editorial Colina.  Cuando le hablamos de dinero, el odontólogo nos sacó de taquito. Luego nos enteraríamos que ya había hablado con Álvaro Galeano, Julio César Acosta y Julio Vélez, entre otros, para ese puntapié inicial a lo que después sería la Corporación Los Paisitas”, rememora el comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia.

La propuesta prosperó y se convirtió no solo en la cantera inagotable de futbolistas para el país, sino el Festival Polideportivo más grande de Latinoamérica.  “Ellos iniciaron con el nombre de Corporación Babyfútbol Los Paisitas y luego cambiaron su nombre y casi que razón social a la de Deportiva. Su crecimiento ha sido exponencial, ayudando a la reserva deportiva de Colombia. Me les quito el sombrero, por tan excelente aporte de “Deporte con sentido social”, como ellos expresan. Yo he estado en todas las versiones, menos en la primera. Estuve como delegado, asesor técnico, proveedor y especialmente como periodista deportivo”, comenta con un brillo en los ojos el ganador en varias categorías de la Orden Cívica Colima, una ONG que premiaba anualmente a los liderazgos de los antioqueños destacados en diferentes áreas, incluyendo la deportiva. 

El Torneo Todelar puso a rodar el balón en las canchas Marte y Campoamor. Jaime Barona Home llamó a Roosevelt para que le colaborara en la elaboración del Reglamento de Competición del primer torneo, que se realizó en 1984. Él accedió y en los próximos cuatro años colaboró con la organización del evento futbolístico. “Allí les dimos la oportunidad de empezar periodísticamente a varios colegas. Arley Cardona, Carlos Frey López, Rubén Darío Ruiz, Salvador Dalí Garcés, entre otros, estuvieron en el grupo de las transmisiones, que realizamos por Emisora Claridad de Todelar”, reseña.

El pito suena y sueña

Para 1985 realizó su segundo curso arbitral. Ya había salido de la empresa editorial en que laboraba.  Sus instructores fueron Juan Manuel Gómez Botero y Octavio Sierra Mesa.

Al año siguiente, empezó ese duro y desagradecido de arbitrar, como nueva faceta para contribuir con el fútbol aficionado de Antioquia desde el juzgamiento.  “Fue el pitazo inicial de lo que más tarde se convertiría en mi propuesta de juego limpio de la tarjeta verde”, recuerda el inquieto periodista asociado a la Asociación Colombiana de Entrenadores de Fútbol, Ascenfútbol.

Es que su arbitraje fue diferente, pues les empezó a enseñar a los niños las reglas fútbol y de la vida, para darle la norma de la ventaja al juego limpio y los valores.

“Ya muchos conocieron esa manera de juzgar los partidos. Empecé con uno didáctico enseñándoles a los niños el reglamento del fútbol”, sentencia el llamado “Árbitro de la Paz”.

Fueron muchas las misivas y mensajes de felicitaciones enviados hacia el Colegio de Árbitros de la Liga (hoy Arbiantioquia), por la labor realizada por Roosevelt con este tipo de juzgamiento. En uno de ellos, el señor Gessler A. Hernández, presidente del Club Clásicos Santa María y padre de John “El Lento” Hernández, manifestaba su gratitud y, al mismo tiempo, su preocupación por la orientación dada en ese entonces.

“El excelente desempeño del señor (Roosevelt) Castro nos demostró que cuando hay buena capacitación y se tiene personalidad, los resultados tienen que ser muy buenos, pues no solo dirigió el partido con el pito, sino que, pedagógicamente, hizo lo más importante en estas categorías como orientar a los niños en la ejecución de algunos movimientos, por ejemplo: el saque de banda, de puerta, etc.

Jueces de estas condiciones son los que hacen bien al deporte, mucho más que muchos entrenadores, que, en lugar de orientar a sus jugadores, los envían al campo de juego a dar puntapiés, a insultar, al contrario, a hostigar al juez y a muchas cosas más”, señaló en la misiva Hernández, máximo dignatario del equipo itagüiseño y quien falleció hace dos años.

Más fútbol aficionado

Sólo…Fútbol Aficionado” fue una publicación deportiva que propuso Roosevelt para la difusión del balompié paisa. Toda la experticia y conocimiento en impresos que adquirió, tanto en la publicación de “El Ideal Juvenil”, el periódico estudiantil que fundó en su colegio, como en la empresa editorial donde laboró, la puso al servicio de su nuevo aporte periodístico.

“Quería darle continuidad al periódico “Goles y Comentarios”, que habíamos creado con Gerardo Arias Gallo y que no pudimos volver a producir, pues al colega lo habían asesinado en 1983 y yo estaba laborando en Editorial Colina. Igualmente, porque casi desde su creación en 1980, Guillermo Hinestroza me hizo un ultimátum: seguís con ese pasquín de Gerardo o me ayudas a mí”, confiesa el periodista deportivo asociado a la Acord Antioquia, a la AIPS y al CIPA.

“Chiquilines” fue un equipo que sirvió de cantera futbolística en los años 60’s. De allí salieron grandes jugadores para el balompié colombiano como Mario Agudelo, Carlos Campillo, Uriel Cadavid, entre otros. Lo orientaba Guillermo Hinestroza Isaza.

“Para 1988, Hinestroza Isaza me llamó para recuperar este equipo de fútbol. Le hicimos la propuesta al Dr. Hernán Gómez Agudelo, en ese entonces gerente de Indeportes Antioquia, y la aprobó. Eran chicos del barrio El Salado y Antonio Nariño, zonas estigmatizadas por la violencia sicarial de Medellín. El equipo participó sin mucho éxito en los torneos de la tercera categoría, pero logramos una labor social importante al rescatar estos chicos de esos flagelos que los acechaban”, indica Roosevelt, en su roll de entrenador de la Liga Antioqueña de Fútbol.

Paralelo a ello producía su publicación deportiva “Sólo…Fútbol Aficionado” y escribía con la misma fuente informativa, para otra revista llamada “Tribuna del Hincha”, que orientaba periodísticamente el argentino Pedro Leiva.

De igual forma, colaboraba con las transmisiones del Babyfutbol con el grupo periodístico “El Trabuquito Todelar”, que orientaba Eduardo Sánchez y en el espacio radial “Sábados de Fútbol Aficionado”, que dirigía Gustavo Osorio. 

Fútbol Mundial 

Para 1990, Colombia había llegado por segunda vez a un Mundial de Fútbol. Luego de casi 28 años de ayuno, el balompié nacional estaba en la élite orbital. Meses antes, el talento de “Los Puros Criollos” le daban un giro copernicano a la pelota del país al ganar la Copa Libertadores de América  

“Se empezó a creer más al futbolista nuestro. Ya, y desde diferentes medios de comunicación, habíamos mostrado las bondades de nuestros jugadores, nuestros árbitros, nuestros dirigentes y nuestros equipos. Programas como “Semillero”, “Desafío” y “Sábados de Fútbol Aficionado” aportaron en la difusión de nuestro balompié amateur”, señala el creativo de la publicación “Sólo…Fútbol Aficionado”.

Luego del Mundial y con el título para Alemania, un amigo lo invitó a dirigir unos equipos de futbolito. Era un Torneo organizado por el Club Juvenil Lourdes de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en su barrio Florida Nueva-Estadio. Le llamó mucho la atención, pues en el reglamento de competición tenían un ítem que obligaba a los jugadores a asistir a una especie de catequesis, donde se hacía énfasis a los valores cristianos, si ellos no asistían no los dejaban jugar. Esto lo retomaría más adelante, bajo sus propios parámetros, para su arbitraje didáctico y especialmente de fortalecimiento en valores.

Fueron casi dos años exitosos con los niños futbolistas de ese sector. “Con nuestros equipos llamados Cosmos nos ganamos todos los trofeos, como el de campeón, valla menos vencida, goleador, mejor técnico, juego limpio, etc etc”, rememora.

“La sed de conocimiento no se sacia”

La necesidad de capacitarse está latente en este inquieto hombre del fútbol.  Asiste a seminarios, cursos, congresos, foros, talleres, congresos y diferentes jornadas académicas, que empiezan a “saciar mi sed de conocimiento, pero que nunca se sacia”, como él lo expresa tajantemente.

Pero es su amiga Dora Pérez Espinal, hermana de los jugadores Orlando y Gustavo, quienes militaron en el DIM, quien lo convence para que estudié en la Universidad. “De hecho, ella me pagó el examen de admisión en la Universidad de Antioquia. Noticia grata que recibí a mediados de noviembre de 1993 de estar entre los estudiantes elegidos, para realizar mis estudios en educación superior en el programa de historia, para luego seguir con el de comunicador social-periodista”, evoca.

Así mismo, la cruzada de fútbol y valores se fusionó en 1996, luego de ser nuevamente invitado por Juan Manuel Gómez para hacer parte del panel de árbitros del Colegio Departamental adscrito a la Liga Antioqueña de Fútbol.

“Veíamos con preocupación cómo los niños del balompié antioqueño eran fundamentados en lo técnico, se preparaban en lo físico, pero no había una integralidad con sus valores morales y éticos. Así nos vimos en la tarea de crear un mini manual de convivencia que extrapolé de las catequesis que recibían los equipos de niños que dirigía, en los torneos de futbolito que realizaba la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, aquí en Medellín. De esta manera nació el arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores, con el aval del exjuez FIFA Gómez Botero”, explica Roosevelt.

Una laminita del Divino Niño con el mensaje “Yo amo, respeto y tolero a mi adversario” sintetizó inicialmente este aporte al juego limpio, la paz y la convivencia en el fútbol paisa.

Disrupción histórica y periodística

Dio los primeros pasos para la investigación histórica de los deportes, especialmente del fútbol, con rigurosidad académica.  “Inicié mi monografía de grados en historia con el devenir del fútbol en Medellín, que luego fue retomada por Luciano López y que tituló “Detrás del balón”. Me alegró mucho que él haya culminado este aporte a la historiografía futbolera de Antioquia”, comenta el historiador de la Universidad de Antioquia.

La mayoría de sus escritos, sus ensayos, sus crónicas, sus reportajes, se salían del modelo informativo e iban más allá, rompiendo con el paradigma “para realizar un periodismo para la vida, para la reconciliación y para el amor”, como lo califica.


El inquieto hombre del periodismo deportivo fue cocreador de una transmisión de fútbol profesional matizada con humor. Se llamó “El Despelote Deportivo”. Surgió a finales de 1998.

“Fue una apuesta para la paz y la convivencia ante la aparición del fenómeno de barras bravas, que asomaba en el horizonte del fútbol profesional de nuestro país. Éramos cuatro humoristas y cuatro periodistas quienes informábamos, con humor, desde el Estadio Atanasio Girardot y desde la cabina de La Voz de la Raza, del Sistema Sonoro de Colombia”, señala el árbitro Agapito Silva, alter ego de Roosevelt en esta despelotada transmisión del fútbol, que duró en antena dos años.  

 Otra apuesta radial que impulsó con su talento fue “El Preliminar…por humor al deporte”. Se emitió por La Voz de la Raza, del Sistema Sonoro de Colombia, en el 2003. Una triada poco usual fue esta propuesta periodística en el dial antioqueño. Fútbol, humor y valores fueron los ingredientes de esta receta, que dio como resultado esta otra alternativa para la paz y la convivencia en este deporte.

Un año antes había ayudado a crear y conceptualizar el programa radial llamado “La Gran Ciudad”. Durante una hora diaria se realizaba un gran reportaje con temáticas diferentes, entre las que se incluía también el fútbol.  De igual forma, creó y conceptualizó otro espacio radial llamado “¡Qué viva el fútbol! Ambos fueron dirigidos por Carlos Alberto Bermúdez y se emitieron por Vida AM.

Así mismo, y en ese 2002, estuvo en el staff deportivo de los “Lideres del Ascenso”, una propuesta periodística radial orientada por Jarvi Augusto Escobar Sánchez. “Estuvimos transmitiendo los partidos de la Primera B.  Jarvi nos invitó y allí le aportamos en el análisis arbitral, para tener otros lenguajes”, comenta.

De otro lado, fue el creativo del espacio radial en internet “Goles, sólo goles”, que se emitía por Altair, la emisora virtual de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.  

“Las Amazonas del Gol” fue otra apuesta de su periodismo disruptivo. “En el 2003, creamos un grupo de mujeres para que conceptuaran, informaran y comentaran el fútbol. La idea era transmitir desde el Estadio Atanasio Girardot y hacer un microprograma los días sábados. Lastimosamente no pudo salir al aire por Ondas de la Montaña, ya que asuntos comerciales nos lo impidieron”, manifestó el inquieto hombre del periodismo deportivo, que, como el viento invisible del que habla Bierce, lideró.

El fútbol con mirada humana en TV

Cable Unión de Occidente le dio la oportunidad de llegar a la televisión. “La Pelotera Deportiva” fue su primer producto en la pantalla chica, que combinaba humor y deportes y con los que pretendía bajar los niveles de agresividad, violencia y estrés en los escenarios deportivos, especialmente en el Estadio Atanasio Girardot. Se emitió por el Canal CNC Medellín.

Reconocer sin mezquindades a la gente que con el fútbol construye un mundo mejor y contribuir con la paz y la convivencia en ese contexto, eran los objetivos principales de “Historia a la Redonda…el fútbol con mirada humana”, su segundo proyecto televisivo. Expresiones de Antioquia de Cable Unión Medellín fue el canal que hospedó a este espacio televisivo, durante casi 6 años.

Del Divino Niño a la tarjeta verde

Simultáneamente su arbitraje didáctico y de fortalecimiento en valores, sintetizado con la laminita del Divino Niño, mutó a la hoy reconocida como la tarjeta verde. Eran los inicios del milenio, cuando Roosevelt le cambió el código santo y completó la triada cromática de Ken Aston de las tarjetas punitivas en el fútbol inspiradas en el semáforo, adicionando otra para premiar el comportamiento respetuoso y de juego limpio.

Dice Roosevelt: “algunos de los niños de los torneos de las categorías tercera, cuarta o escolar son Testigos de Jehová o son Evangélicos o son Judíos y no creían en el cuento de la laminita, pero yo les decía que leyeran y reflexionen acerca del mensaje, al margen de su doctrina preferida. Además, les decía que lo más importante era que imitaran lo bueno de los grandes jugadores de fútbol; que no hacía falta llenarse de soberbia, vanidad o engreimiento; que había que respetar a los demás, y siempre, siempre, trabajar en equipo y con mucho amor “.

Por eso se dio a la tarea de encontrar un código universal que no “violentara” los principios espirituales de los niños futbolistas, y así creó la tarjeta verde, como ese símbolo para la campaña educativa de la formación en valores y de la promoción del juego limpio.

Ese variopinto paisaje espiritual mutó al color verde, en el 2004. “Me encontré con esa diversidad religiosa, que no creían en el cuento del Divino Niño y vi en el verde ese código que faltaba, para completar la trilogía del semáforo en la que se inspiró el árbitro inglés Ken Aston, para inventar las tarjetas punitivas en el fútbol. Así nació esta tercera tarjeta, que tiene unos objetivos axiológicos como son los de premiar todas las acciones de juego limpio que tienen los jugadores, cuerpos técnicos y administrativos de los equipos de fútbol antes, durante y después del desarrollo de un partido” señala el llamado Árbitro de la Paz.

Más fútbol, más paz

También en ese 2004, y como miembro de la “Mesa de Trabajo por el Juego Limpio, en el fútbol aficionado de Antioquia, en la Comisión de Juzgamiento y adscrita a la Oficina de la No-violencia del Departamento de Antioquia”, Castro Bohórquez propuso hacer este tipo de arbitraje, pero no se pudo, ya que le dieron más fuerza al problema de las falsificaciones de documentos para la inscripción de jugadores. Pero esto no lo amilanó.

“No obstante, allí dimos los primeros pasos para el cambio propuesto al llevar la estrategia Fair Play de la tarjeta verde a la I Cumbre Mundial de Paz realizada en Bogotá, en el 2009, no sin antes aportar en otros escenarios como I Encuentro Nacional para la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano Alcaldía de Medellín, en el 2008”, continúa con su relato Roosevelt.


Siguen las contribuciones al futbol en paz

De igual forma, y en el 2008, una serie de piezas audiovisuales se empezaron a proyectar en el tablero electrónico del estadio Atanasio Girardot, de Medellín.

Lo seguidores de los equipos locales, tanto del Deportivo Independiente Medellín como los del Atlético Nacional, observaron por algunos minutos en los partidos el rodar de la campaña “Tarjeta Roja a la Violencia”, que duró un año. Fue otra de las contribuciones que realizó Roosevelt en beneficio de la paz y la convivencia en el contexto del fútbol.

 “En sinergia con el Grupo Unión Eléctrica y nuestro programa televisivo Historias a la Redonda, realizamos una serie de piezas audiovisuales que se veían en cada fecha del fútbol profesional en el estadio. Nuestro común objetivo era el de sensibilizar a los amantes del fútbol y contribuir con la paz y la convivencia en el fútbol.  Algunas de ellas están en internet y también las proyectamos en nuestro renovado espacio televisivo, que emitimos por Facebook Live”, recuerda el ganador del “premio CIPA a la Excelencia periodística” en el 2010, con un especial de la vida del goleador Víctor Aristizábal.

“De igual forma, y como miembro en las mesas de trabajo de los lineamientos “Fútbol con inclusión social” y “Academia-Investigación” del Plan Decenal para la Comodidad, la Seguridad y la Convivencia en el Fútbol Colombiano 2013-2023. (CNSC 2012), en el que continuamos con nuestro aporte Fair Play”, resalta y recalca el periodista deportivo cocreador de propuestas como El Despelote Deportivo (una transmisión radial de fútbol, matizada con humor); Historias a la Redonda (espacio televisivo, en el que se muestra la parte humana del fútbol y sus actores); Tarjeta Roja a la Violencia (campaña publicitaria en televisión), y otras “locas propuestas más”, que han nutrido el periodismo deportivo desde Medellín, Colombia.

Se conceptualiza la tarjeta verde

La conceptualización de la Tarjeta Verde llegó como producto de la monografía de grados, como técnico de fútbol, del convenio Indeportes Antioquia-Liga Antioqueña de Fútbol.

“Con nuestra monografía de grados titulada “El Reglamento del Fútbol y los valores en el desarrollo psicosocial del niño futbolista antioqueño en el juego limpio”, se logró ese objetivo, en diciembre de 2012. En este aporte académico conceptualizamos en forma y le dimos un sustento teórico a nuestra propuesta axiológica de la tarjeta verde”, indica.

“Meses antes habíamos sido ponentes en el III Congreso Internacional de Comunicación para la Paz “La comunicación en los procesos contemporáneos de Paz-Conflicto: Escenarios, actores, agendas y desafíos”, organizado por la Universidad de Santo Tomás, Bogotá, con la charla El periodismo deportivo: ¿Una balacera lingüística? Allí también mostramos las bondades de la tarjeta verde, como estrategia para la paz en el contexto del fútbol, en agosto de 2012”, recuerda el ganador del “Premio Shoffar es Tiempo de Paz”.

Lleva sus historias al mundo

El periódico El Mundo lo tuvo en su staff de redactores. Durante casi un año y medio estuvo en la sala de redacción del impreso antioqueño. “Allí mostré muchas historias de vida de muchos deportistas y no faltaron las de varios futbolistas, tanto aficionados como profesionales, gracias a la invitación del periodista Javier Ramírez”, indica el periodista deportivo.

De otro lado, conformó el grupo primigenio de “Capsulas de Fútbol”.  Allí, y durante casi un año, estuvo como analista arbitral. “Alfredo (Carreño Suárez) nos tuvo en cuenta para estar en el grupo selecto de colaboradores de su portal en internet. Fue una experiencia muy gratificante escribir acerca de lo que siempre me ha apasionado, como lo es el juzgamiento del fútbol”, señala.


Nada mejor. Jugando en casa. Historias de la cancha. Hazañas de tribuna

Para finales del 2016, Roosevelt recibió la invitación de grupo editorial de Universo Centro y la vocería del cronista Mauricio López Rueda.  “Querían escribir un libro donde convergieran historias, especialmente de los barristas, de los hinchas, del aficionado al fútbol de a pie. Mauricio me contactó y yo le dije que sí. Ya con él, con Pablo Arbeláez Restrepo y otro grupo de amigos y colegas, habíamos escrito otro por los 50 años de la Liga de Natación de Antioquia, organización deportiva a la que trabajé durante dos años y medio”, recuerda el hombre de las letras futbolísticas. 

“Jugando en casa es testimonio de la importancia que tiene el fútbol en la historia de Medellín, de anécdotas y personajes que al ser protagonistas se han inscrito en lo que hace parte de nuestra memoria colectiva. Reconocer ese papel nos ayuda a ver el fútbol actual a la luz de su pasado y nos permite señalar sus retos. No es la historia del ícono o del ídolo de la pelota medellinense, es la reivindicación del hincha de fútbol”, expresó en su momento Pascual Gaviria, editor del proyecto realizado por la Alcaldía de Medellín, en coedición Universo Centro y el apoyo de la Fundación Taller de Letras.”

Informa a la redonda

De igual forma, jefaturas de prensa en las que estuvo en su salsa, mostraron otros aportes que se sumaron a su trayectoria en beneficio del fútbol antioqueño, desde su roll como periodista deportivo.

“Durante tres años, estuve como comunicador del Festival Escuelas de Fútbol Copa Acord, rama masculina. Jaime Herrera Correa me dio la oportunidad de estar al frente de este bonito certamen deportivo prepony que él organiza a mediados del año. Allí implementamos por primera vez la tarjeta verde, con los niños del fútbol antioqueño. Fue una experiencia muy gratificante, que le agradezco a Jaime por esa bonita oportunidad”, comenta agradecido el ganador del Premio CIPA a la Excelencia periodística en el 2011 y 2018, en las categorías Mejor trabajo periodístico en Radio y Mejor trabajo en periodismo Comunitario en televisión respectivamente, ambos con su colega y amigo Edwin Ortega Ospina.  


Además, estuvo al frente de las comunicaciones del VI Mundialito de Futbol Bello, Ciudad de Progreso, que realiza el concejal bellanita Luis Carlos Hernández Giraldo, cada cuatro años.

“Fue un reto enorme, pues eran 96 equipos de fútbol divididos en 3 categorías. Cada equipo o club representaba una selección nacional clasificada al Mundial. Se jugó bajo el mismo sistema de la cita orbital que organiza la FIFA. Hicimos boletines, carteleras informativas, un miniprograma de Televisión, transmisiones in situ, en fin: fue un trabajo enorme, pero muy satisfactorio con las casi 2000 ilusiones infantiles. Agradezco al concejal y a su equipo de trabajo, por esta bonita oportunidad que tuvimos al lado de mi coequipero Edwin Ortega Ospina”, reseña.

La Verde en la FIFA

Al máximo organismo del fútbol llegó en mayo de 2019. De la mano de Gladys Romero Bohórquez, la tarjeta verde arribó la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA.

Era la tarde-noche del 8 de mayo, cuando Romero Bohórquez, prima hermana de Roosevelt, llegó con toda la documentación a las oficinas de la FIFA, con sede en Zúrich, Suiza.

Todo el cúmulo de evidencias escritas, en video, fotográficas, incluyendo la monografía de grados donde se conceptualizaba el aporte Fair Play de Roosevelt, fue entregado a Mariana Banús, Asistente Personal del presidente Gianni Infantino y Directora de Proyectos de la Fundación FIFA.

“Hoy 8 de mayo del 2019, siendo las 16 horas 20 de la tarde, me encuentro frente a las instalaciones de la Federación Internacional De Fútbol, Asociado, Fifa, en la ciudad de Zúrich, Suiza, con el fin de hacer llegar a señor Dr. Gianni Infantino, presidente de la Fifa, la tarjeta verde”, decía uno de los apartes del mensaje que, en video, fue enviado al inventor de la tarjeta verde.

“Le haré entrega de esta la tarjeta verde y toda su documentación a la señora Mariana Banús, asistente y secretaria del señor presidente de la Fifa. Dicha tarjeta fue inventada y creada por mi primo, el hombre del fútbol, el señor Roosevelt Castro Bohórquez, quien envía esta documentación directamente desde la ciudad de Medellín, Colombia”, culmina el video-mensaje remitido la familiar del llamado árbitro de la paz.

“Agradezco a mi prima la hermosa y diligente gestión de hacerle llegar toda esa documentación compilada por más de 30 años, en las que muestro su evolución constante y la contribución con el juego limpio en fútbol, a través de mi tarjeta verde”, comentó en su momento Roosevelt, cuando laboraba como presentador y productor del espacio televisivo “Relatos Deportivos”, que se emitía por el Canal CNC Medellín.

La tarjeta verde y la cultura ciudadana en la pandemia

Cuando en 1995 llegaba a su primer periodo como alcalde de Bogotá Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas supo que, en su paso por la Casa de Liévano, iba a hacer historia. El revolucionario político capitalino e hijo de Alfonsas y Nijolė, inmigrantes lituanos, dejó un gran legado de Cultura Ciudadana.

La utilización de mimos que le sacaban tarjeta roja a los ciudadanos que no acataban las normas citadinas, la prohibición de la pólvora y la hora zanahoria fueron algunos de los aportes, que aparecieron en el contexto de la esta innovadora propuesta de respeto a las normas y sin violencias represivas de los habitantes de la Capital de la República.

Casi simultáneamente, y en Medellín, Roosevelt Castro Bohórquez retomaba su arbitraje didáctico en el fútbol y lo fusionaba con el de fortalecimiento en valores, para darle al génesis de su propuesta axiológica de la tarjeta verde.

La analogía del semáforo en la que se inspiró el inglés Ken Aston para inventar las tarjetas en el fútbol, ha servido para castigar las conductas anómalas de los diferentes ciudadanos, en el llamado Planeta Azul. El árbitro británico se dijo: roja castigo la violencia, amarilla estás en alerta. Sólo le faltó la verde que salió del ingenio de Castro Bohórquez.

Luego de recorrer por más de dos décadas y media las canchas polvorientas de Antioquia, la tarjeta verde llegó a las calles de Medellín, para darle la norma de la ventaja al buen uso del tapabocas, ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Una alianza público-privada comandada por la Asociación Colombiana de Empresas de Colombia, antes de Industriales, ANDI, y la Presidencia de la República extrapolaron la iniciativa de Roosevelt para darle paso a la campaña “Colombia Arranca Segura”.

Bruce Mac Master, presidente de ANDI, explicó los alcances de la propuesta pedagógica y de cultura ciudadana, que buscaba un comportamiento responsable de cada uno de los colombianos frente a la crisis sanitaria.

La Alcaldía de Medellín le dio su espaldarazo total, con el plan “Medellín Me Cuida”. Desde la Secretaria de Cultura Ciudadana le dieron la norma de la ventaja a esta propuesta, para expulsar a los ciudadanos que no acataran las reglas de juego contra el Covid 19. Tarjetas verdes para los cívicos y las rojas para los indisciplinados, fue la manera de calificar el comportamiento ciudadano frente a la pandemia y el uso del tapabocas.

Roosevelt se vistió de árbitro de fútbol y entró en escena su alter ego llamado Agapito Silva. Así recorrió las calles de Medellín implementando esta buena estrategia de Cultura Ciudadana.

“Presenté mi apoyo total a esta bonita campaña enmarcada en la Cultura ciudadana, que extrapoló mi propuesta Fair Play o de juego limpio de más de 30 años y con la que he premiado ese comportamiento respetuoso a la norma de los diferentes públicos del fútbol, en mi caso, pero que lo hice con todos los medellinenses en la buena utilización de los tapabocas. Fue un aporte al fútbol también”, concluyó Agapito Silva o mejor Roosevelt, también llamado cómo “El juez de los valores”.

Exaltado el Fair Play ciudadano

Esta acción de Fair Play Ciudadano fue documentada con una crónica televisiva que realizó el periodista Edwin Ortega Ospina y que tituló: “La tarjeta verde que premió el autocuidado en la pandemia”.

“La emitimos por mi programa de televisión comunitaria llamado A Todo Deporte. La puse a consideración a los Premios de Periodismo Alcaldía de Medellín y logramos ganar en la categoría especial “La Cultura en tiempos de Pandemia”. No solo fue un logro personal sino un premio para Roosevelt por su contribución al desarrollo del fútbol antioqueño, pues su estrategia de juego limpio nació en las entrañas de las canchas del balompié aficionado paisa”, comentó Edwin Ortega Ospina, director del espacio televisivo que se transmite por Teleboyacá.

De igual forma, otro galardón se ganó el periodista Pablo Arbeláez Restrepo.  Con la cónica «La tarjeta verde que premió el buen uso del tapabocas», publicada en el diario digital «Cápsulas de Fútbol», el cronista deportivo salió triunfador en la categoría «Mejor trabajo en prensa escrita» por parte del jurado calificador del Primer Premio de Periodismo Deportivo ACORD Antioquia.

«Exponer la vida en los picos altos de tiempos de pandemia es un hecho que solo pocas personas pueden contar. Y una de ella es el periodista Roosevelt Castro, quien, movido por su inquebrantable campaña de promoción de la Tarjeta Verde, de la cual es su creador, se dio a la tarea, en compañía del reportero gráfico Walter Urán, e igualmente de la mano de la Secretaría de Cultura del municipio de Medellín, de promover el uso adecuado del tapabocas en tres sitios del deporte de la Capital de la Montaña.

La crónica busca resaltar los valores que fortalecen el tejido social, gracias a la decidida acción de un comunicador social que también es árbitro de fútbol, quien trasladó de los campos de juego a las calles el empleo de la Tarjeta Verde, como una forma de premiar, o llamarle la atención, por medio de la utilización de otras cartulinas de diferentes colores, a aquellas personas que no acataban las normas vigentes en espacios relacionados con la actividad física y el deporte.»

Esta fue la justificación del jurado para otorgarle el galardón al connotado periodista antioqueño.

«Fue un honor y una dicha seguir al pie y poder contar esa bella historia sobre la tarjeta verde de Roosevelt Castro en tiempos de pandemia. Darle las gracias a Capsulas de Alfredo Carreño por acoger el trabajo el cual tuvo eco en la Acord Antioquia. Gracias a la Acord Antioquia por esta distinción que estimula el trabajo periodístico y la función social que cumple» manifestó agradecido Pablo Arbeláez Restrepo.

Regresa HISTORIAS A LA REDONDA

En la actualidad, está reeditando su programa televisivo Historias a la Redonda. “Gracias a la gentil invitación de Jarvi augusto Escobar Sánchez, estoy emitiendo el programa por el canal virtual de Sinergia TV”.

Con los objetivos primigenios de reconocer sin mezquindades a la gente con el fútbol construye un mundo mejor y en paz, Roosevelt presenta, investiga, reedita y dirige su espacio televisivo.

Además, sigue con su campaña institucional “Tarjeta Roja a la Violencia” y realiza un sondeo semanal con la gente del fútbol acerca de las bondades y beneficios de su estrategia Fair Play de la tarjeta verde.

Igualmente, realiza podcasts con los audios de su proyecto televisivo. 

“Quisiera que me dieran la oportunidad de mostrar mis historias en uno de nuestros canales, ya sea en Teleantioquia, Telemedellín o Televid, en este periodismo para la vida, para la reconciliación y para el amor, que desde hace rato pregono. Igualmente, que me permitan implementar mi tarjeta verde en todos los ámbitos del fútbol en nuestro país”, comenta con ilusión el coautor del libro “Jugando en Casa. Historias de la cancha. Hazañas de tribuna”.

 Hoy, después de casi cinco décadas al servicio del fútbol, Roosevelt deja este legado con su historia y con su gran amor a la redonda con su trabajo en silencio, igual al título de la canción llanera de Julio Miranda que tanto le gusta.

En silencio he sufrido tantas penas/ por ser mi alma tan buena y no poderla controlar/ ¡Qué pesar! / si nunca he dado motivos/ no conozco el egoísmo/y a nadie le hago mal. (bis)/

Si esa es la vida/la que nos marca el camino/que debemos recorrer/para mal o para bien/a mí me toco esta ruta/y que le vamos a hacer/si hay que perder/aun no estoy resignado/déjenme seguir luchando/que mi deseo es vencer. (bis)/

Soy sincero/aunque tengo mil defectos/no soy el hombre perfecto/yo tan solo soy normal/ ¡Qué será/y hasta me han sorprendido/por ser humilde y sencillo/

me han querido maltratar. (bis)/

Si esa es la vida / la que nos marca el camino… (bis) /

viernes, 19 de marzo de 2021

Pitana y la Tarjeta Verde

 

Por: Roosevelt Castro B.

Ocurrió el 18 de marzo de 2021.  La noche fría contrastaba con el calor interno de felicidad de los pocos hinchas y quienes fungían cómo miembros del personal de logística del partido, en ese puñado de asistentes privilegiados al Estadio Atanasio Girardot, para ver el triunfo categórico 3-0 de Atlético Nacional de Medellín sobre Guaraní de Paraguay y para instalarse en la Fase 3 de la Copa Libertadores de América, en su versión 62. Los goles de Andrés “El Riflecito” Andrade (2) y de Jarlan Barrera (1), le dieron el tiquete a los dirigidos por el brasilero nacionalizado costarricense, Alexandre Guimarães.  

La lluvia caía pertinaz sobre el máximo escenario del fútbol antioqueño.  El argentino Néstor Fabian Pitana, arbitro central del partido, había terminado exitosamente su jornada deportiva con un saldo de 4 tarjetas amarillas (2 para Nacional: Geissón Perea-4’- y Brayan Rovira-74- y 2 para Guaraní: Antonio Marín-33’- Miguel Benitez-11’-) y una roja (por doble amarilla para Miguel Benítez, de Guaraní), en su partido número 51 de esta Copa continental, desde su debut internacional en los albores del 2010.

Así, el juez internacional nacido Corpus, provincia de Misiones, Argentina, el 17 de junio de 1975, completó 235 cartulinas amarillas y 14 rojas 7 de ellas por doble amarilla, en 11 temporadas con escarapela FIFA y en una Copa de gran recordación para los hinchas verdolagas, ya que la han alzado en dos versiones, una en 1989 y la otra en el 2016.

Mi encuentro con Pitana

Una voz interna en cabeza me decía, casi que hasta saciedad: “Vaya al Estadio”, “Vaya al Estadio, que no se arrepentirá”. Eran las lucubraciones que hacía en mi casa de habitación, recostado en mi cama viendo el partido.

Terminado el cotejo futbolero, decidido, fui al encuentro con uno de mis grandes iconos del juzgamiento del fútbol. El objetivo: mostrarle mi tarjeta verde y decirle que había sido su creativo desde hace casi tres décadas y media.

Eran las 9:45 p.m. (hora de Colombia), cuando llegué al estadio de fútbol medellinense, escenario que al día siguiente cumpliría sus 58 años de inaugurado.

Había gambeteado los charcos y las gotas de lluvia que seguían cayendo en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, lugar cercano a mi hogar.

Al llegar saludé a Lina María, encargada de la vigilancia y a Claudia Yanet Gómez Múnera, funcionaria del Inder Medellín y madre de la esgrimista colombiana Alejandra Piedrahita Gómez.

-         ¿Ya salieron los árbitros? les pregunté.

-         ¡No, todavía no don Roosevelt!, respondió afablemente la encargada de la seguridad en “el Coloso de la 74!, como llaman algunos colegas al máximo escenario del fútbol de Antioquia.

-         ¡Gracias, muchas gracias!, les dije con una enorme sonrisa, que no dejó ver el tapabocas y la careta de acrílico que cubrían esa parte de mi cuerpo y con las que cumplía las medidas de bioseguridad exigidas ante la pandemia del Covid 19.

Y empezó la espera. A mi costado también aguardaban los colegas Juan Camilo Álvarez, de Futbolred y Jeimmy Paola Sierra, de As, y a quienes también saludé.

Personal de logística entraba y salía.  Los minutos pasaban. El periodista José Luis Alarcón Caro y su equipo de trabajo de ESPN Deportes también me saludaron efusivamente y se despidieron.  Los segundos parecían minutos y estos parecían horas. Los nervios jugaban conmigo.

Luego de casi 47 minutos de espera y en “un par de minutos de reposición”, apareció Pitana secundado por su equipo arbitral conformado por los argentinos Gabriel Chade, Julio Fernández, Andrés Merlos, quienes habían fungido como asistentes arbitrales 1, 2 y cuarto árbitro, respectivamente.

Igualmente, Nilson Moncao, de Brasil, quien ofició con asistente del VAR. Así mismo, un colombiano que no reconocí y quien vigilaba celosamente los pasos del equipo arbitral, especialmente de Pitana.

Presuroso, y con la ansiedad igual a la de un niño que estrena un juguete, me le acerqué al juez mundialista en dos ocasiones y quien había pitado la gran final entre Francia (4) y Croacia (2), en Rusia-2018.

El colombiano en esta delegación arbitral trató de impedirme acercarme al juez gaucho. Yo hice casi omiso y en fracción de segundos me le presenté.

-        - Mi nombre es Roosevelt Castro Bohórquez, soy colega tuyo en el juzgamiento y también soy periodista deportivo. Además, soy el creativo e inventor de la tarjeta verde en el fútbol ¿creo que ya la conoces?

-         Sí, ya la conozco. De hecho, yo también traigo la mía. Contestó el profesor de Educación física en su país y esposo amoroso de Romina Ortega, rompiendo el hielo protocolario que impedía estar cerca de él. 

Con este “espaldarazo” de Pitana se procedió a la toma de fotos y la firma de autógrafos, mientras conversábamos un ratico acerca de sus divertidas jornadas extra arbitrales y en las que fungía como disjockey o como referente en asuntos solidarios, educativos y formativos en su provincia natalicia de Misiones.

¡¡¡¡Roosevelt, oh guau!!!. Exclamó asombrado de mi nombre, mientras firmaba mi tarjeta del Fair Play y hacía lo mismo con la de él.

“PLAY FAIR. Premia tus valores: Solidaridad, Respeto y Educación” versa el acrílico verde fosforescente del mejor árbitro del mundo en el 2014 y 2018, según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol.

“Siempre donde tenemos que estar, cerca de la gente, motivando a los niños y jóvenes, con dedicación, valores, sacrificio, se consiguen las metas, los únicos límites son los que nosotros mismos nos ponemos. Comprometido en todo momento con cada lugar de Misiones, llevando adelante mi mejor herramienta que es el corazón abierto para los misioneros”, expresó hace poco el “Orgullo de la Tierra Colorada”, como él mismo también me lo manifestó esta noche mágica.

“Para Rooselvelt con Cariño. Pita--¡firmó la mía.

Con el agradecimiento a flor de piel nos despedimos de este gran referente del juzgamiento del fútbol y ahora cómo nuevo “Embajador del Fair Play de la tarjeta verde”, mientras afuera del estadio el cielo lloraba, para que el campo y yo soltábamos nuestra mejor sonrisa.



martes, 8 de diciembre de 2020

La tarjeta verde, protagonista en los Premios de Periodismo Alcaldía de Medellín 2020

 

Por:  Marlyn Ortega O.

Sucedió el 3 de diciembre de 2020. Los medios alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos de Medellín y sus corregimientos fueron a su cita anual para la gala de los Premios de Periodismo Alcaldía de Medellín.

Esta vez el anfitrión fue el canal local Telemedellín, que por estos días cumple sus 23 años de vida institucional.

Uno a uno fueron llegando los invitados, quienes, cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad por la pandemia del Covid 19, asistieron esta cita y con sonrisas nerviosas se sentaron en los lugares asignados.

De igual manera, fueron recibiendo los reconocimientos en las diferentes categorías a su buen trabajo periodístico con sus comunidades, “en un tiempo tan difícil como el que estamos viviendo”, cómo lo expresó Juan José Aux Trujillo, Secretario de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín.


Premios por más de $ 100 millones

“Queríamos resaltar y valorar el trabajo de los medios comunitarios, independientes, alternativos y ciudadanos y este año, por primera vez en la onceava edición del premio, estuvimos entregando recursos por más de 100 millones de pesos en seis categorías. Además, seis secretarías también estuvieron reconociendo su trabajo”, dijo la subsecretaria de Comunicación Estratégica, Johana Jaramillo.

Las tradicionales categorías de Mejor medio impreso, Mejor cortometraje, Mejor programa radial, Mejor estrategia digital, Mejor crónica escrita, Mejor crónica radial fueron exaltadas en la ceremonia “Medellín Palpita desde sus territorios”

Igualmente, se entregaron reconocimientos, respectivamente, en las modalidades Medellín futuro Territorio de paz (Secretaría de la No Violencia), Convivencia Ciudadana en los territorios (Secretaría de Seguridad y Convivencia) y En Medellín la Diversidad se siente (Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos).

Así mismo, recibieron el premio las propuestas ganadoras en las categorías especiales de “Cultura en tiempos de Pandemia” y “La cultura se vive en Medellín” (Secretaría de Cultura Ciudadana) y Comunicación educativa más transformadora (Secretaría de Educación).

Tarjeta verde a la Cultura Ciudadana

Con la crónica “La tarjeta verde que premió el autocuidado en la pandemia” fue exaltado el trabajo de los periodistas deportivos Roosevelt Castro Bohórquez y Edwin Ortega Ospina. 

En la categoría especial de “Cultura en tiempos de Pandemia”, la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín premió este relato histórico y su aporte a la cultura ciudadana de la tarjeta verde, una estrategia de Juego Limpio nacida en Medellín hace más de 30 años.

La pieza periodística les mostró a los televidentes del Canal comunitario Tele Boyacá las bondades de esta estrategia Fair Play, en el contexto de la Cultura Ciudadana.

Edwin Ortega, director de A todo deporte, afirmó que “para el canal y el programa mismo es muy importante obtener estos premios porque reconocen el esfuerzo, la dedicación y la entrega que le ponemos cada día en hacer un programa que se enfoca en el periodismo de a pie, en lo comunitario.  Contamos historias desde lo más profundo de nuestros territorios donde los medios tradicionales muchas veces no alcanzan a abarcar”.

Recorridos Fair Play

Es que luego de recorrer por más de dos décadas y media las canchas polvorientas de Antioquia, la tarjeta verde llegó a las calles de Medellín, para darle la norma de la ventaja al buen uso del tapabocas, ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Una alianza público-privada comandada por la Asociación Colombiana de Empresas de Colombia, antes de Industriales, ANDI, y la Presidencia de la República extrapolaron la iniciativa de Roosevelt para darle paso a la campaña “Colombia Arranca Segura”.

Bruce Mac Master, presidente de ANDI, explicó los alcances de la propuesta pedagógica y de cultura ciudadana, que buscaba un comportamiento responsable de cada uno de los colombianos frente a la crisis sanitaria.

La Alcaldía de Medellín con Daniel Quintero Calle a la cabeza le dieron su espaldarazo total, en el plan “Medellín Me Cuida”. Desde la Secretaria de Cultura Ciudadana, al mando de Lina Gaviria, le dieron la norma de la ventaja a esta propuesta, para expulsar a los ciudadanos que no acaten las reglas de juego contra el Covid 19. Tarjetas verdes para los cívicos y las rojas para los indisciplinados, fue la manera de calificar el comportamiento ciudadano frente a la pandemia y el uso del tapabocas. Roosevelt se vistió de árbitro de fútbol y entró en escena su alter ego llamado Agapito Silva. Así recorrió las calles de Medellín implementando esta buena estrategia de Cultura Ciudadana.


Así fue como la crónica mostró los recorridos que hizo Agapito Silva quien, con su tarjeta verde, premió el comportamiento respetuoso y responsable a más de mil habitantes de Medellín, en lugares tan importante de su geografía como el Cerro de Las Tres Cruces y las Unidades Deportivas de Belén y Atanasio Girardot.

De esta manera, Roosevelt Castro y su alter ego Agapito Silva le sacaron tarjeta verde a los ciudadanos responsables y respetuosos de las medidas de bioseguridad y roja al que no uso bien su tapabocas, para que la Alcaldía de Medellín le diera la “norma de la ventaja” entregándoles el Premio de Periodismo en la versión 11, realizado en este año atípico. 





viernes, 27 de noviembre de 2020

Conocer a Maradona me costó $ 2.400.oo

 

Por: Roosevelt Castro B

Eran los albores del 2007, cuando Diego Armando Maradona pisó el gramado del Estadio Atanasio Girardot, de Medellín, Colombia. Fue invitado especial para la despedida del fútbol de su amigo Mauricio “El Chicho” Serna. Colombia futbolera despertaba de la resaca, en un año atípico para la pelota del país, pues Cúcuta Deportivo y Pasto, dos equipos poco tradicionales, le asestaban un duro golpe a los históricos, al llevarse los títulos en disputa del año anterior y en los que algunos calificaron como “La Revolución de los Chicos”. De igual forma, la Escuela de Fútbol de Interés Social Alcaldía de Envigado, EFISAE Envigado, se subía a lo más alto del podio del Festival Ponyfutbol. Los niños, dirigidos por Jorge “Chucho” Betancourt, se coronaban campeones de la Vigésima Cuarta versión de este Torneo infantil que organiza la Corporación Los Paisitas. Colombia venía de reestrenar presidente. Un 28 de mayo de 2006 se llevaban a cabo las elecciones presidenciales. Álvaro Uribe Vélez era reelecto como presidente con 7.397.835 votos y, junto a su vicepresidente Francisco Santos, asumía la alta investidura política un 7 de agosto, por cuatro años más.

Cúcuta asusta a los grandes

Con el título del Cúcuta Deportivo en la sexagésima cuarta edición de la Categoría Primera A de fútbol profesional colombiano, culminó la temporada del 2006. “Los Motilones”, orientados por Jorge Luis Pinto, vencieron en la final al Deportes Tolima en un global de 2-1, pues habían triunfado como locales 1-0, en el Estadio General Santander, y empatado 1-1, en el Estadio Manuel Murillo Toro, de Ibagué. Los rojinegros, del Oriente Colombiano, contaron en sus filas con Robinson Zapata, Rubén Bustos, Pedro Portocarrero, Macnelly Torres, Víctor Cortés, Lionard Pajoy y Blas Pérez, entre otros, que le dieron la primera y única estrella, que brilla en el firmamento del onceno cucuteño.

Pasto da el primer batacazo

Seis meses antes, Deportivo Pasto se alzaba con el título del 2006-I. Por idénticos marcadores, pero con diferente rival, los orientados por Óscar Héctor Quintabani, daban la vuelta olímpica y también se coronaban campeones primíparos del fútbol rentado colombiano. Deportivo Cali sucumbió en esa finalísima ante el llamado “Equipo Volcánico”, que contó entre sus filas con jugadores de gran técnica, cómo el portero Carlos Barahona o los defensas Ariel Sevillano, Harnold Palacios, Javier Arizala ó los volantes: José Rosero, Juan Fernando Rebolledo, Jorge Vidal, Ferley Villamil, entre otros. De igual forma, una delantera Carlos Rodas y Carlos Villagra, quienes alzaron el trofeo de campeones, en el Estadio La Libertad, un 25 de junio de 2006. En la memoria quedaran los goles de Carlos Villagra, las indicaciones del técnico Quintabani, Las corridas y desbordes de Carlos Rodas, la seguridad de Harnold Palacios, la pegada de Arizala, el liderazgo del capitán Rebolledo, la pelota quieta de Villamil, el aporte nariñense con Vidal y su gol en la final, los centros certeros de Sevillano y el orden y consistencia de René y Walden en defensa. Los goles de Villagra en el Pascual Guerrero y de Jorge “Brocha” Vidal en el Libertad y las atajadas monumentales de Barahona no se borrarán nunca de la mente de la hinchada. Todos esos guerreros que dieron todo por la camiseta tricolor pastuso dentro del campo y los que partieron desde el banco para aportar a la estrella y supieron gritar campeón por primera y única vez, para todo un equipo que se hizo gigante. En ese atípico 2006, La Equidad Seguros ascendió a la máxima categoría y descendió el Envigado Fútbol Club. Los máximos “rompe redes” fueron: Jorge Diaz, con 15 goles, en el Torneo Apertura y Diego Álvarez, del DIM, y John Charria, del Deportes Tolima, con 11 anotaciones, en el Finalización. Era la quinta versión de torneos cortos, pues, y desde el 2002, cada semestre se ponía en juego una estrella, para la gloria deportiva del país futbolero.

EFISAE, campeón del Ponyfútbol


Un 20 de enero de 2007, y una semana antes del partido de exhibición de la Despedida del Chicho Serna en el marco del “Día del Futbolista Antioqueño”, se jugaba la gran final del Festival Ponyfútbol, realizada por la Corporación Los Paisitas. Fue en homenaje al socio fundador Antonio Franco Ruiz. En la disputa por el trofeo de la Versión 24, llegaron los oncenos de Deportivo Independiente Medellín y la Escuela de Fútbol de Interés Social Alcaldía de Envigado, EFISAE Envigado. Los favoritos para dar la vuelta olímpica en la Cancha Marte #1, de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, eran los niños rojos, quienes venían invictos con seis victorias consecutivas. Los naranjas, actuales campeones, querían el Tri en línea para sus vitrinas, hazaña que lograron con un gol agónico de Sebastián Sánchez, para vencer al DIM 1-0. Así, “Chucho” Betancourt se convirtió en el primer y único técnico en conseguir tres títulos consecutivos hasta ese momento y que, sumado al del año siguiente y al del 2018, lo ponen en la historia cómo el estratega más ganador, en las casi tres décadas y media de este reconocido Festival Infantil de Fútbol.

Maradona nos espera

Sucedió el 27 de enero de 2007. Se iba uno de los históricos de nuestro fútbol: Mauricio Alberto Serna Valencia, más conocido en el mundo de la pelota como “el Chicho” Serna. Mi memoria me trasladó, como una máquina del tiempo, a las finales de los torneos de la Liga de fútbol de Antioquia, en 1986. Sin visa, ni pasaporte abordé el avión de la imaginación y lo capturé en una fotografía para una revista llamada “Sólo…FÚTBOL AFICIONADO”, que orientaba periodísticamente. Ese instante llegó en fracciones de segundo viendo las finales de la categoría ascenso mayores, del equipo DISMAR orientado por Ramón “Moncho” Valencia. Allí, en la antigua cancha Marte número 3, estaba “chicho” de escasos 18 años disputando los balones y ejerciendo el liderazgo del equipo “cervecero”, patrocinado por Víctor Márquez. Fue un instante para la posteridad, un momento capturado con una vieja cámara fotográfica Olimpus Pen que me había prestado un vecino.

A la realidad de esa tarde sabatina de enero del 2007, me volvió mi madre cuando me preguntó: “mijo, ¿para dónde va? Le contesté que iba a ver al mejor diez argentino de todas las épocas: Diego Armando Maradona. Por supuesto no me creyó. En ese entonces vivía en un apartamento en el sector del barrio La Castellana, de Medellín. Con escasos dos mil pesos quinientos pesos (un dólar de ese entonces), la mitad de ellos invertidos para pagar el pasaje del bus de Laureles, llegué al estadio Atanasio Girardot. El ingreso al máximo coliseo del fútbol de nuestra ciudad fue fácil. Con el carné de periodista miembro de la ACORD pude acceder. Sí, la agremiación periodística me permite ingresar cómodamente a cualquier escenario deportivo de nuestro país. Pensaba en los más de casi 50 mil sufridos hinchas que llenaron las tribunas para contribuir con su dinero a la Fundación Santiago Corazón, una obra social a la que estaba destinada la mitad de la taquilla. Llegué al estadio temprano para la jornada deportiva, con una acompañante de aventuras futbolísticas: mi cámara de vídeo. Los trámites para ingresar al gramado eran muy dispendiosos: tenía que haberlo hecho hace más de un mes antes, acreditarme ante los organizadores, hacerle el respectivo Lobbing al jefe de comunicaciones, ..en fin: traer el incienso para quemarlos a los organizadores y los sahumerios para exorcizar los demonios de cuanto "lagarto" o "lambón" existiera para logar la tan anhelada credencial que me acreditara como trabajador de un medio de comunicación y poder ingresar a donde estaban los "dioses del balón". - Tenes que poseer un permiso especial que te lo da Mario Múnera. Decía con firmeza y un poco de encanto, por el poder que poseía en ese instante, el comunicador del evento. Me fui cual presuroso a buscar Mario Múnera, organizador del evento denominado "Día del fútbol Antioqueño". Lo busqué por todos los lados: en las cabinas de transmisión de los partidos, en los pasillos, en los baños públicos, en las tribunas, en las oficinas de la administración de estadio, … pero nada. No aparecía el susodicho personaje. Ya casi me daba por vencido de la búsqueda tan enorme, muy similar a los operativos que montaron en la Policía Nacional cuando se intentaron encontrar a Pablo Escobar, en la década anterior, cuando apareció un colega y me dijo que se encontraba en la improvisada sala de prensa que habían montado para mostrar las bondades del "nuevo estadio", luego de su reinauguración en diciembre pasado. Allá me "parché". Luego de un corto saludo le dije para qué lo necesitaba. Muy olímpico hizo una gambeta muy similar a la que realizó alguna vez el delantero colombiano al servicio del Deportivo Cali, Willington Ortiz, para desequilibrar al "Pato" Fillol y convertir uno de los mejores goles colombianos en la Copa Libertadores de América y para vencer al encopetado River Plate, hace ya cerca de 35 años. Me dijo que el autorizado era el jefe de comunicaciones. Vuelvo a dónde el famoso comunicador para que me tramitara ese anhelado pasaporte. Repitió "eso lo autoriza Mario Múnera". Me sentí como jubilado haciendo los trámites para que le den su pensión, que luchó con tanto ahínco pero que no se la dan por la maldita burocracia estatal. Un poco enojado, poco común en mí, me dirigí, de nuevo, en la búsqueda de mencionado "dueño del espectáculo". Lo encontré y accedió a darme su autorización al verme con cámara de televisión y ataviado de periodista deportivo.

Cómo perrito estrenando collar y mirando por la ventanilla de un lujoso carro, me sentí al ingresar al gramado del “Coloso de la 74”, cómo llaman algunos al Estadio Atanasio Girardot de Medellín. Mi objetivo principal era el Diego, ese que me hizo vibrar con la magia de su fútbol en México 86, en el mismo año en que retrataba al Chicho Serna y su equipo Dismar, en la Cancha Marte #3. Igualmente, en sus inicios de gloria con la celeste en el Mundial Juvenil de Japón en 1979, cuando daba mis primeros balbuceos periodísticos en el dial antioqueño, con el programa “Goles y Comentarios”, que se emitía por el Radio Sistema Federal, hoy Colmundo Radio. Ese 2007, cumplía la tercera temporada de mi programa televisivo HISTORIAS A LA REDONDA. El espacio, que se emitía por Cable Unión Medellín, quería tener a este gran ícono del balón de fútbol, para mostrarlo en esa perspectiva humanística que tenía y tiene esta propuesta periodística audiovisual. Otra persecución se inicia. Detrás del popular Pelusa le seguía sigiloso sus pasos por la cancha. Muchos también lo perseguían para sus fotos personales. Mi corazón latía acelerado, que casi se me salía del pecho. Su pequeña estatura, similar a la mía, contrataba con la grandeza de su fútbol. El Atanasio se vistió de fiesta. A sus 36 años y medio, Maradona y su magia se vieron en unas tribunas abarrotadas por hinchas del fútbol, que llenaron en máximo escenario del balón medellinense, para contribuir solidariamente con una obra social llamaba “Santiago Corazón” y con la compinchería de Mario Múnera, uno de los creadores del evento denominado “Día del Fútbol Antioqueño”, anfitrión del evento. La cinta de video que, cómo evidencia histórica, había realizado, se perdió en el mismo día de su producción, pues un colega, de cuyo no quiero acordarme, me la pidió prestada y nunca la devolvió. Así y todo, retorné a mi apartamento “sacando pecho” y hoy recordar que estuve cerca a uno de los grandes del balón: Diego Armando Maradona, y que ese privilegio, del que gozaron muy pocos, me valió solo 2.400 devaluados pesos colombianos, que fueron los dos pasajes en bus.

Video clip de HISTORIAS A LA REDONDA en homenaje a Diego Armando Maradona:

https://www.youtube.com/watch?v=LtFR-f5tXrU


miércoles, 18 de noviembre de 2020

David González en HISTORIAS A LA REDONDA y Sinergia T.V.

 

No hay lugar a equívocos David González Giraldo tenía que ser portero, estaba escrito en sus venas. El mayor de tres hermanos, de la familia González Giraldo, nació un 20 de julio de 1982, en el sector de Loyola, en las cercanías de la mítica cancha de Miraflores, en Medellín.

Darío, su padre, un empresario de las confecciones y María Eugenia, su madre, una exmagistrada y ahora doctora especializada en medicina alternativa, le han sabido inculcar grandes valores al gran guardavallas antioqueño.

En el Colegio Calasanz, hace sus primeras letras y pasa su niñez y su preadolescencia. Allí mismo, en los equipos del balompié Calasancio, tanto en los campeonatos de la liga de fútbol como en el torneo ponyfutbol, ​​con Jesús Ramírez, el joven arquero paisa muestra sus grandes condiciones defendiendo la portería.

A los quince años llega a las divisiones menores del cuadro Atlético Nacional, con Camilo Pérez, y luego a la selección Antioquia con “el Chiqui” Londoño. Posteriormente, llega a las divisiones menores del Deportivo Cali con Carlos Portela y más adelante al balompié caldense con los seleccionados de fútbol y con el equipo la primera C del Once Caldas.

Es en las finales del torneo sub-21, realizado en Medellín , cuando la gente del Deportivo Independiente Medellín “le echa el ojo”. Llega al cuadro escarlata para temporada del 2001, con tan sólo 19 años de edad.

Dos campeonatos en el fútbol profesional de nuestro país en las temporadas 2002 y 2004    y un tercer puesto en la Copa Toyota Libertadores de América, en el 2003, con el “Poderoso DIM”. Además, un subcampeonato con el Deportivo Cali, en la temporada de 2006 lo mostró como un cancerbero triunfador.  Su paso por equipos del balompié turco, inglés y argentino han dejado huella en el fútbol internacional. Lo demás es historia.

 Maturana le dice sí al juego limpio de la tarjeta verde

La cita con el conversatorio “Fútbol, un fenómeno social” fue en el Museo de la Universidad de Antioquia, el pasado 20 de noviembre de 2018. La jornada académica fue liderada por el profesor Francisco Maturana García y orientada por el periodista y politólogo Gonzalo Medina Pérez.

El orientador de las selecciones Colombia, Ecuador, Costa Rica, Perú, entre otras, y de los clubes como Atlético Nacional, Valladolid, América, Millonarios, entre otros, disertó acerca de este fenómeno mundial de la pelota, para un auditorio ávido de conocer sus secretos con la redonda.

Como encantador de serpientes habló sin tapujos de las selecciones Colombia del 1990 y 1994, como las amenazas proferidas a los jugadores, en especial a Gabriel “Barrabas” Gómez en el Mundial estadounidense. De igual forma, “retrató” los días previos antes del vil asesinato del defensor antioqueño Andrés Escobar Saldarriaga.

La amena charla vendrá un descanso de preguntas. El periodista deportivo Roosevelt Castro Bohórquez levantó su mano para realizar un interrogante al miembro de la Comisión Técnica de la Federación Internacional de Fútbol Asociado-FIFA.

Luego de una corta introducción en la que le agradeció su presencia y le   recordó los valores maternos dados por su progenitora Hilda Garcia de Maturana articulándolos a la estrategia de la tarjeta verde, el hombre del periodismo antioqueño le preguntó al estratega chocoano, nacido en Quibdó, el 15 de febrero de 1949: “Profesor Maturana, ¿Qué opina de una tercera tarjeta, cómo la verde,   que no castiga al jugador como la roja y la amarilla si no que premia todas las acciones de   Juego Limpio?

La respuesta la tendremos este domingo 22 de noviembre, en el sondeo realizado con este gran estratega del fútbol colombiano y mundial e igualmente el odontólogo de profesión.

Véanos este domingo 22 de noviembre, a partir de las 11:00 am en HISTORIAS A LA REDONDA a través de Sinergia TV. 






viernes, 13 de noviembre de 2020

El DIM en HISTORIAS A LA REDONDA y Sinergia TV

Cuenta la historia que un 14 de noviembre de 1913, se le dio el puntapié inicial a la pelota rojiazul.  El balón de futbol rodaba silvestre por las mangas medellinenses, pateado por las élites antioqueñas enriquecidas por el intercambio comercial del oro y el café con el Viejo Continente, especialmente con Inglaterra.

La vieja lúdica rural de paseo a caballo, de juegos de azar, es cambiada por la irrupción de deportes que, cómo el fútbol, daban sus primeros goles a los fanáticos antioqueños. La Manga de Los Belgas, vio aparecer al segundo equipo de la ciudad: el Medellín Fútbol Club.


Enrique Villa Restrepo, Guillermo Greiffenstein, Rafael Uribe Piedrahita, entre otros prestantes personajes medellinenses, se vestían de cortos y le daban rienda suelta a la celebración eufórica de las primeras anotaciones del ahora llamado “Equipo del Pueblo”.

107 años después, HISTORIAS A LA REDONDA y Sinergia TV muestran el devenir histórico del popular onceno antioqueño. Por cortesía de Fortín Rojo TV, mostraremos la historia del Deportivo Independiente Medellín en tres capítulos, que no solo revelarán su evolución deportiva si no la de la ciudad que le dio su nombre.

De igual forma, continuaremos con el sondeo de opinión de la tarjeta verde. Esta vez el invitado el Germán Ezequiel Cano. El goleador histórico del Cuadro Rojo de la Montaña nos hablará de las bondades y beneficios de esta estrategia Fair Play.

La invitación cordial es para que nos vean este domingo 15 de noviembre, 11 a.m. Dirige: Roosevelt Castro Bohórquez, el comunicador de la paz.